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AHORA QUE TODO HA PASADO

Por Lautaro Androszczuk | Fotos por Ignacio Snchez

Fue un jugador sin muchas luces y un entrenador con una carrera irregular, y sin embargo tiene un nombre un apellido- fuerte en el fútbol. Humberto Grondona, el hijo más mediático de Don Julio, hoy pelea por salvar del descenso al club que fundó su padre. Mientras tanto, opina del fútbol que nos legó su muerte y busca el anillo que despertó tantos títulos y especulaciones: los Grondona no saben dónde está ese pedazo de oro tan singular, esa paradójica garantía de que todo pasa.

 

En pleno Sarandí, cerca del viaducto, está la calle Julio Humberto Grondona, que es lindera al estadio Julio Humberto Grondona. Ahí juega de local Arsenal, presidido por Julio Grondona (h) y en el que Héctor Grondona, hermano de Don Julio, es el máximo goleador de la historia. Actualmente el equipo pelea el descenso y Humberto Grondona (h2) es el entrenador que carga sobre los hombros la responsabilidad de salvar el club de su familia. Si no era Arsenal, no agarraba, yo no peleo abajo, a mí me gusta mirar arriba tira Humberto. En su palmarés no hay grandes logros. Los más importantes son los conseguidos al mando de la selección sub 20 y sub 17. Hace 28 años que dirijo y a mí nadie me regaló nada. Mi trayectoria es buenísima. Siempre pienso que pueden creer que estoy acomodado. Me tengo que exigir más por los que piensan mal. Cuando me dieron la Selección decían: Ahí lo pusieron, que digan lo que quieran pero yo salí campeón dedos Sudamericanos en ambas categorías.

El dolor de ya no ser

Luego de los puntos ganados por Chile en el escritorio por una mala inclusión de un jugador boliviano y, sobre todo, posteriormente a la sanción de oficio a Messi por un insulto, la frase esto con Don Julio no pasaba se multiplicó entre los hinchas. Estoy convencido de que si mi papá estaba en la cancha y veía la puteada de Messi, terminaba el partido y enseguida hubiese llamado a FIFA. Al menos pedía que juegue con Bolivia porque faltaba muy poco y después vemos. Hay que tener en cuenta que esta gente que está ahora en AFA no tiene experiencia en estas cosas. No sé si lograba lo mejor, pero que lo iba a intentar no tengas dudas, explica Humberto.

No todos extrañan la presencia de Don Julio en estos casos, muchos apuntan que estos fallos en contra eran precisamente por su culpa. Él gestionaba sanamente para el país. Algunos decían que estábamos pagando los pecados de su gestión. Esos no saben nada. No existen. Tienen mucha maldad adentro, dispara el entrenador de Arsenal.

A pesar de la sanción a la figura rutilante, el hincha argentino confía en que la Selección irá al Mundial. Sin embargo, para Humberto, la cosa no es tan sencilla: Es mentira que no puede haber un Mundial sin Argentina. Ya hubo uno en el 70. Hay que ganar los partidos. No nos van a ayudar ni nada de eso. En Europa no se preocupan por nosotros. En FIFA no nos quieren. Mi papá se peleaba con todos para defender a Sudamérica. Él discutió con Platini porque gritó el gol de Alemania en Brasil 2014. Argentina y Brasil fueron un grano para Europa. Hoy está Brasil solo.

La ¿nueva? AFA

Luego del fallecimiento de Don Julio, la asunción provisoria de Luis Segura, el 38 a 38 y la comisión normalizadora, finalmente Claudio Tapia, presidente de Barracas Central, se hizo cargo de AFA. Su parentesco con Hugo Moyano (Tapia está casado con la hija del presidente de Independiente) y su buena relación con Daniel Angelici sembraron dudas sobre su idoneidad en el sillón de la máxima entidad de nuestro fútbol. Humberto confía en Tapia: Creo que puede hacer algo bueno. Es el líder. Lo veo capaz. No creo que se deje manejar por nadie. Ojalá que no. Además, no creo que lo puedan hacer fácilmente. Espero que haga una buena gestión. En la vereda de enfrente, por así decirlo, estaba Marcelo Tinelli. Después de ser vicepresidente tercero de AFA, un cargo casi inventado para el conductor de Showmatch, opositor y luego secretario de la Selección nacional, Tinelli se alejó del mundo del fútbol. Me pareció bien que se haya bajado, lo felicité por haberlo hecho. A veces hay que irse y volver con más energías. No lo veía en un cargo menor. Si él está, tiene que ser el 1. Y cuando no podés serlo, te tenés que ir a tu casa. Volvé para ser el 1. En el 38 a 38, él se tendría que haber ido. Pero bueno, él siguió. Él tenía el sostén de mi padre y nosotros. Cuando mi papá se fue, se quedó solo. Quizás hubiese sido un gran presidente. Mi papá lo creía emprendedor, y ayudó a convencerlo de que siga en San Lorenzo cuando se había pedido una licencia en su primer mandado en el club, cuenta Grondona.

Alguien, por favor

El mal juego y sobre todo el déficit de buenos resultados dejaron a Edgardo Bauza afuera de la Selección argentina. Su figura se fue desgastando con el correr de los partidos y mucho más luego de la asunción del nuevo presidente de AFA. Trascendidos, audios filtrados y más fueron debilitando a Bauza. Yo me hubiese ido con el que me trajo. Te vas mejor. No te desgastás como se desgastó él, opina Humberto. Mientras bajaban las acciones del Patón, en la albiceleste comenzaron a crecer las de Jorge Sampaoli. Para muchos es casi un hecho que el entrenador del Sevilla se pondrá el buzo de DT argentino. Al hijo de Don Julio no lo convence del todo esta decisión: Hubiese elegido a algún entrenador de acá. Son 4 partidos nomás. Hay que ir al Mundial. Ponía en una bolsa los nombres de los otros 29 entrenadores de Primera y de ahí saco al de la Selección.

Son tantas las voces dentro del periodismo argentino que hablan a favor del ex seleccionador de Chile que, en las redes sociales, se empezó a apodar Sampalobby al máximo candidato a dirigir al conjunto nacional. Muchos entrenadores hacen lobby para llegar a un cargo. Sampaoli un poco llegó así a Sevilla. Pero lo importante es ganar. Por más que hagas lo que hagas, si no ganás, no te llevan a ningún lado. Muchos periodistas operan a su favor hace rato. Pero también están los que lo esperan para matarlo. Ya lo hicieron con Bauza. Empiezan a hablar bien de vos cuando estás en el cajón. Al Patón le hicieron eso.

El cambio de entrenador renovaría las chances de un delantero que hace méritos dentro de la cancha, pero cuya vida privada lo aleja: Mauro Icardi. Los rumores basados en que los jugadores del plantel no aceptarían al delantero del Inter, poco le importan a Humberto: Lo convoco igual. Si alguno me pide que no lo llame, le digo a ese que no venga. El que esté libre de pecados que tire la primera piedra. Si el pibe sirve, hay que llamarlo. Además, sé que Messi no diría nada. No existe el club de amigos en la Selección. Llegaron a tres finales y los siguen criticando tipos que nunca entendieron nada.

El símbolo

Los personajes que se muestran tan poderosos y fuertes son los más difíciles de imaginar en la intimidad, en la vida cotidiana con la familia. Muchas veces, el preconcepto es que para mantener esos lugares de privilegio que consiguen, dejan de lado a los afectos. Humberto, a la hora de hablar de Don Julio, derriba esa imagen: La relación con mi padre era todo diversión. Yo soy un agradecido porque lo disfruté un montón, sobre todo el último Mundial, donde compartimos muchos momentos juntos. Él me hablaba de futbol, me aconsejaba, pero la verdad es que no lo escuchaba. No era de elogiarme personalmente, pero yo sabía que una sonrisa era un gesto de aprobación. Además, le dijo a un amigo mío que le hubiese gustado darme antes las juveniles.

Sin ninguna duda, una de las frases que más quedaron en el recuerdo de Don Julio es una que nunca dijo pero que llevaba a todos lados: Todo pasa. El histórico anillo que portaba el máximo dirigente de nuestro fútbol no permaneció para siempre en su dedo. Él se lo sacó el día que falleció mi madre. Para él, es como para mí. Todo pasa en el fútbol, pero en la vida no, cuando querés mucho a alguien y se va, te das cuenta de que no todo pasa, cuenta Humberto.

Ese anillo que fue durante décadas símbolo de poder, hoy está perdido. No sé dónde está el anillo. Eso nos preguntamos hasta el día de hoy con mis hermanos. Después de habérselo sacado cuando se fue mi mamá, él lo guardo y una semana antes de morir, no se lo puso pero volvió a tenerlo consigo. Cuando falleció lo buscamos pero no lo encontramos. No lo vimos nunca más.