JUEGOS

ARCADE INDIE

Por Steven T. Wright | Playboy USA

¿Te suena IndieCade? Lo más probable es que no: esta convención gamer es uno de los secretos mejor guardados a nivel internacional, a pesar de que ocurre cada año en Los Ángeles y es el punto de reunión de diseñadores independientes de juegos reales y virtuales. En esta suerte de Sundance de los juegos, las típicas experiencias de disparar armas y de desbloquear niveles quedan obsoletas. Estos son algunos de los títulos más interesantes y bizarros presentados en la reciente edición 2016.

 

 

You Must be 18 or Older to Enter

(Tenés que ser mayor de 18 para entrar) 

Es probable que ningún otro juego abrace la estética indie como You Must be 18. Lanzado como un juego gratuito en una plataforma online (https://itch.io/), esta aventura textual de 10 minutos intenta replicar una experiencia tan incómoda como universal: el primer acercamiento a la pornografía en internet, y la lucha por evitar ser atrapado en plena exploración. Si bien parece estar destinado a un público de una edad determinada el juego empieza con el típico ruidito de conexión de un antiguo módem y la interfaz simula la de los primeros navegadores, todos los usuarios sentirán el peso de su efecto. Considerando que es gratis, difícil no recomendarlo.

 

 

This is My Memory of First Heartbreak, Which I Cant Quite Piece Back Together

(Este es mi recuerdo de la primera vez que me rompieron el corazón, el cual no puedo exactamente reconstruir) 

Muchos de los juegos presentes en IndieCade, incluido You Must be 18, podrían ser catalogados como creaciones de narrativa experimental, en las que los usuarios toman decisiones que terminan por definir cómo transcurre la historia. Mientras esto puede derivar en finales múltiples, First Heartbreak toma un rumbo distinto. El argumento tiene siempre el mismo desenlace la epónima ruptura, claro, pero los objetos que el jugador elige tocar revelan momentos íntimos de la pareja, junto a su indefectible camino hacia el desamor. Si bien no es el juego más entretenido, las pequeñas escenas que toman forma en el transcurso de la partida están bien pensadas y realizadas, y tienen mayor impacto emocional que el esperado.

 

 

Killbox

(Caja de la muerte) 

El mundo de los videojuegos se ha democratizado tremendamente en la última década y, mientras los límites para el desarrollo independiente fueron cayendo uno a uno, el número de títulos que hacen foco en temas sociales creció abruptamente. Killbox es uno de los juegos serios: una crítica a la guerra de los drones trasladada a una experiencia virtual corta pero desgarradora para dos jugadores. Visto y considerando que es uno de esos juegos que se basan en el elemento sorpresa, no se puede revelar demasiado de la trama, pero es justo decir que hay bombas involucradas. Más allá de tu inclinación política, lo cierto es que juegos como Killbox deben existir, y festivales como IndieCade brindan una valiosa plataforma para la libertad de expresión.

 

 

Infinit-O

Este es, probablemente, el juego más extraño visto en la convención de este año. Infinit-O (que se puede traducir a Infinite Orgasm, esto es, Orgasmo infinito) es un proyecto de arte interactivo que hace al usuario manejar un ser compuesto solo por tres piernas que recorren y se tambalean alrededor de una dimensión surrealista. Las piernas pueden agarrar cabezas, como una taza con dientes de Bugs Bunny, que tienen varios efectos en el universo bizarro del que son parte, muchos de los cuales implican su destrucción arbitraria. El juego, originalmente, fue parte de una exposición titulada Let Power Take a Female Form (Dejemos que el poder adquiera una forma femenina); sus diseñadores consideraron que el joystick tradicional tenía una figura demasiado fálica, por lo que produjeron un controlador especial que imita a una vulva. Si bien Infinit-O no tiene casi ninguno de los elementos que caracterizan a un videojuego, su locur