20 PREGUNTAS

CARLOS CHAPA RETEGUI

Por Sergio Stuart | Fotos por Ignacio Snchez

Una amable conversación con el entrenador de la epopeya olímpica del Seleccionado Argentino de Hockey sobre Césped acerca del compromiso, la inteligencia y el amor a la camiseta.

 

Si no fuera porque la frase ya existe y está suficientemente connotada, se podría armar con su apellido: Retegui, el primer trabajador. La rima, te la encargo, pero la idea es razonablemente adecuada: en las 20 respuestas que siguen aquí abajo, el Chapa utilizó 22 veces la palabra trabajo o alguna de sus derivaciones. Es su sello, el que llevan todos sus equipos. De varones y mujeres. Las Leonas tuvieron que bancarse que les salieran músculos donde antes solo querían ver piel bronceada con tal de darle el gusto al DT que en una época las dirigió. Aunque fueron las propias jugadoras las que luego se dieron cuenta de que el esfuerzo del triple turno valía la pena porque las llevaba por el camino del éxito. Carlos José las llevó a ganar el Mundial 2010, tres Champions Trophy y la plata olímpica en el 2012. ¿Y a los varones? Con un título alcanza para medir su gloria: el reciente oro en los JJ.OO. disputados en Río de Janeiro.

Retegui sabe bien quién es pese a que su apodo va invadiendo cada vez más su nombre. Aunque, confiesa orgulloso, mi mamá y mi papá me dicen Carlos José. Hasta ahí se explaya el Chapa en cuanto a quién le dice cómo. El solo tratar de hurgar por su vida privada lo incomoda, le molesta. Ese hombre que pisa los 47, abierto para contestar con pasión cuando se trata de su trabajo, cierra todo tipo de espacios, como si fuera el mejor defensor de su equipo, cuando alguna pregunta invade zonas prohibidas. La entrevista se realiza luego de que el concejal por el Frente para la Victoria -desde el 2015- llega de trabajar en el Concejo Deliberante de San Fernando.

1. Si tuvieras que encerrar todo este año en una palabra, ¿cuál sería y por qué? 

Compromiso. Fue máximo, con el trabajo, con el equipo y con la camiseta, que es lo más importante. Y el trabajo evidentemente estuvo bien hecho. Entonces, es un buen aliciente interior para cada uno de los que pusimos todo para que esto saliera de la manera en que salió.

2. Dijiste que si te hubiesen ofrecido firmar por el bronce antes de los Juegos, no habrías aceptado. ¿Tanta confianza tenían en ganar el oro? 

Interiormente, lo que sentíamos era que habíamos hecho un gran trabajo con un grupo de jugadores que dieron todo y más para llegar de la mejor manera a esa competencia. No firmábamos el bronce porque nada te lo va a garantizar en la alta competencia. Teníamos claro que debíamos ir con los pies sobre la tierra, con la tranquilidad de que en los últimos años, después de agarrar 11 del mundo al equipo, fuimos creciendo, y que eso nos daba la posibilidad de creer, de soñar e ilusionarnos. Obviamente, había que trabajarlo porque no se sale campeón olímpico de la noche a la mañana. Pero sabíamos que teníamos nuestra posibilidad y que no la íbamos a dejar pasar. Y finalmente, no la dejamos pasar.

3. ¿Y ahora? ¿El equipo llegó a su techo? 

Lo difícil no es llegar ni mantenerse, sino superarse. Ahí entra la parte profesional del grupo, de los jugadores y el cuerpo técnico, de seguir subiendo cuando uno ya está bien arriba. Sabiendo que hoy el equipo es el mejor equipo del mundo. Habrá que encontrar los métodos de trabajo que nos lleven a seguir creciendo. Si seguimos haciendo lo mismo, vamos a tener los mismos resultados. O no, porque los otros también van tratar de preocuparse por mejorar. Y nosotros tenemos claro que nos queremos seguir superando.

4. Vos tuviste una etapa de 17 años de jugador de Selección hasta llegar, bastante después, a ser su técnico. ¿Cómo la analizás con el paso del tiempo? 

Cuando era jugador teníamos unos métodos de entrenamiento en los que cada entrenador quiso hacer lo mejor para el Seleccionado. Nosotros agarramos lo mejor de todos los entrenadores que hemos tenido y le pusimos nuestra impronta. Nunca miramos para otro lado que no fuera a nuestro equipo. Cuando tocó entrenar a Los Leones, lo hicimos de esa manera. Independientemente de la historia, traté de impregnarles nuestros valores y nuestra idea de trabajo, que son muy exigentes. Pero he encontrado en Los Leones -y antes, en Las Leonas- un grupo dispuesto a todo, y a dar más. De esa manera, uno después se puede atrever a escribir con su nombre la historia del deporte argentino. Todo lo que vivimos fue una consecuencia del trabajo, nada de casualidad.

5. ¿Qué cambiaste en el equipo para que llegue adonde llegó? 

Una de las cosas interesantes es que el equipo cambió el sistema de juego. Y cambiar el sistema de juego en la cultura de un país no se hace en un pestañeo. Se hace con el trabajo de cuatro años. Y ese trabajo tiene que hacerse con el compromiso de muchas horas de los jugadores para poder revertir la historia, ¿no? El equipo jugó en posesión de pelota con dos defensores, cuatro volantes y cuatro delanteros (2-4-4). Sin pelota, jugaba 3-4-3. Pero siempre con presión.

6. Tu sistema genera una exigencia, sobre todo física. ¿Sos de imponerlo o tratás de convencer? Quizá con Las Leonas pudo haber costado más 

Uno tiene que entender que en la alta competencia, si vos querés ser el mejor, tenés que romper límites de exigencia de los que son llamados normales. Si no rompés esos límites, seguramente no vas a llegar a estar ahí, porque para ganarle a Australia en varones, tenés que superar ese techo constantemente. Para igualar a Holanda, a Alemania o a Inglaterra, con todo su poderío, es exactamente lo mismo. Entonces, no cabe ninguna duda de que en el mensaje que uno baja tiene que lograr que su grupo de jugadores compartan esa manera de trabajar.

7. Quizá no todo el mundo lo acepte con naturalidad. 

¿Es desgastante? Sí, es desgastante. Pero yo creo que es la única manera: trabajo, trabajo y más trabajo.

8. Lo traslado a otro deporte: parece que eso es lo que se necesita en el fútbol. ¿Te ves ahí? 

Sí. A mí me gustaría incursionar en el fútbol, sin ninguna duda. Yo respeto mucho al ambiente del fútbol, del deporte y de sus profesionales. Pero sí me gustaría poder tener la oportunidad de trabajar en ese deporte. Por las herramientas que posee e infraestructura, podría ser algo muy lindo.

9. ¿En que función? 

Creo que como entrenador asistente; trabajar la parte metodológica de los entrenamientos, divisiones inferiores. Ya tener la oportunidad de trabajar en fútbol podría ser algo grandioso.

10. ¿En qué se parecen el fútbol y el hockey sobre césped? 

Son iguales. Tácticamente son exactamente lo mismo. Los análisis de la táctica, la estructura, la estrategia son los mismos. Somos deportes simétricos.

11. Vos le diste una mano al Vasco Olarticoechea en los Juegos 

Sí. Tuvimos la oportunidad de estar con ellos un partido, porque después dejaron Río y se fueron a Brasilia. El Vasco me demostró una humildad y una apertura muy grandes. Él y Caldera (Pablo Calderón, DT asistente). También me pasó lo mismo en su momento con Miguel (Brindisi) y con otros entrenadores de fútbol. Le editamos un partido y se lo dimos. Hicimos un trabajo de software porque nosotros estábamos abocados a pleno con el Juego Olímpico. Así que nuestro editor hizo una edicióny ellos se encargaron de hacer todo lo que tiene que ver con el análisis y estudio. También tuvimos lindas charlas respecto del análisis del deporte.

12. ¿Son un revolucionario? 

¿Un revolucionario? Creo que tiene que ver con el trabajo, con el compromiso con el trabajo. Con ser profesional en la responsabilidad que uno tiene, que, cuando uno es entrenador del Seleccionado, es máxima. En este país, muchas veces a la gente que tiene estos cargos y que pone como prioridad esta actividad se la tilda de rara. Pero es lo que corresponde. Es como si te dijera que tenés que hacerle una nota a Messi; vas a trabajar las 24 horas para conseguir esa nota. Y no tiene que ver con que seas alguien raro, tiene que ver con tu profesión y un compromiso máximo. Un taxista, lo mismo, está 12 horas arriba del taxi. Un bancario, a lo mejor está 9 horas atrás de una caja atendiendo con una sonrisa. Lo que hago yo es comprometerme con el trabajo y hacerlo como corresponde. Como lo hacen todos los entrenadores de todos los deportes.

13. ¿Qué sentís cuando te comparan con el Cholo Simeone? 

Es un honor. No cabe ninguna duda de que Diego es un grande y yo tengo una admiración muy grande por él, y un afecto también.

14. ¿Tenés relación con él? 

Hablo todos los meses. Es más: quedé en que voy a ir a ver unos entrenamientos del Atlético, me va a servir para cultivarme y aprender. Porque en esto tenés que aprender todos los días.

15. ¿De qué te nutrís? 

Me nutro del día a día. Todos los días aprendo, tengo los sentidos abiertos para poder adquirir y cultivarme. Sea un libro, la tele, un colega, un jugador. Me parece que ése es el camino, siempre lo adopté así y no lo voy a cambiar ahora.

16. ¿Cómo te llevás con la popularidad? 

¿Popularidad? Bien, tranquilo. No le doy mucha bola, creo que uno tiene que devolver el afecto de la gente, sin ninguna duda. Si bien yo solo soy un conocido, creo que hay gestos, palabras, frases que abren puertas, y otras que las cierran. Y yo elijo la primera opción.

17. ¿Cuál es tu reacción cuando, por esa popularidad, se habla de tu vida privada, como ocurrió este año? 

No, no, no. No leo nada, no le doy importancia.

18. Por tu relación con Aníbal Fernández también se dijo que eras ñoqui 

No le doy bola, no le doy importancia. Estoy en otro lugar, no tengo tiempo para perder con esas apreciaciones.

19. ¿Creés que se te pasa factura ahora por esa relación con Aníbal y el Frente para la Victoria? ¿Te afecta? 

Él, conmigo, fue un caballero, y punto. No es momento para mezclar la política con el deporte. Tuvimos un año utópico para el hockey masculino y es la gloria. Me parece que hay que hablar de deporte.

20. ¿Querés que le vaya bien a Macri? 

Siempre quiero que le vaya bien al presidente. Mi corazón es celeste y blanco, no creo que haya ninguna persona en Argentina que quiera que le vaya mal al país. Yo siempre voy a querer que le vaya bien al país.