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CARRIE FISHER

Por Robert Crane | Foto por Benno Friedman

Julio, 1983. Es la víspera deStar Wars: Episodio VI - El retorno del Jediy Carrie Fisher, la entrañablePrincesa Leia, recibe a Playboy en su casa de Laurel Canyon, en Los Ángeles. La entrevista es breve y delirante: Carrie parece no poder hablar en serio y estar conduciendo su propio talk show. Se pregunta si Darth Vader es gay, imagina a una Leia alternativa y habla de su infancia como hija del espectáculo. Un gran recuerdo fugaz de un personaje inolvidable.

 

Carrie Fisher vive en una cabaña de madera. De verdad. El único indicio de su riqueza es un Mercedes 450 SL estacionado en la calzada. Carrie habla rápido y fuerte y no se olvida de la audiencia en ningún momento. Ella está al mando, como la Princesa Leia, pero es mucho más atractiva en persona sin ese traje espacial y las dos rosquillas a los costados de su cabeza. 

 

Playboy: ¿Tenés miedo de ser conocida por el resto de tu vida como la Princesa Leia y no como Carrie Fisher? 

Carrie: Me resigné al hecho de que así será, y con gusto. Pensé que iba a terminar como Tammy [haciendo referencia a la protagonista de Tammy and the Bachelor, encarnada en la pantalla grande por su madre Debbie Reynolds]. Así que te imaginarás que siento una especie de alivio. Está bien ser esta chica armada en el cielo. No tengo miedo de eso.

P: ¿Qué te gustaría que hiciera la princesa Leia que ahora no puede? 

C: Cientos de cosas. Le pregunté a George Lucas si ella podía tener un problema con la bebida o consumir soma o algo, porque tuvo un par de películas difíciles: fue torturada por Darth Vader, tuvo un novio que fue congelado, resultó herida, vio explotar un planeta con sus padres en él... Pensé que ella debería tener algún problema después de eso. Quise otra chica allá arriba conmigo, haciendo compras, hablando de chicos: El traje espacial no le hace justicia, él es realmente lindo debajo de todo ese plástico. También tengo un disfraz que quisiera usar y del que hasta Playboy se sentiría orgulloso. Pero en fin, no consumo alcohol ni drogas en el espacio. Nadie hace eso.

P: Si fuera por vos, ¿cómo terminaría la Princesa Leia? 

C: En una explosión. A mitad de una línea: Y otra cosa: esta nave no ¡Boom! Ella se pone un poco irritable. Tuvo dos películas para resolverlo todo y no pudo. Ellos [la producción] hacen explotar bien a la gente en estas películas.

P: ¿Te ves en una relación con Vader? 

C: Sí, pero no de la clase que estás sugiriendo, no una relación estándar. Él no es realmente un buen tipo. Hay otro tipo de relaciones que no quiero imaginar. Él me torturó y todo eso. No es atractivo. Tiene un pelo gracioso. No es negro, puede que sea neutro. Gran parte de esto está abierto a las interpretaciones de la gente. Tal vez sea gay. Vader es gay y está avergonzado de algunos tatuajes que se hizo en la cara, ebrio, alguna noche. O no, y tiene algún problema de vello facial. ¿Qué te puedo decir? Lo sabrán en la tercera película. Tuvieron un vistazo de él en The Empire Strikes Back: se ve como vegetales que se echaron a perder.

P: Todavía recordamos algunas de tus escenas en Shampoo[película de 1975]. La Princesa Leia es una monja comparada con ese personaje. ¿Cuál te resultó más sencillo? 

C: Shampoo, porque es un rol contemporáneo. La Princesa Leia es similar a un dibujito animado. En Shampoo podía improvisar. No podés improvisar en el espacio. Generalmente, en una situación estresante, uno diría: ¡Ay, por Dios, mierda!. No podés decir ¡Ay, por Dios! en el espacio. No podés hacer ninguna referencia temporal. Es más difícil actuar sin ese diálogo y que suene natural. Siempre me pareció que mi personaje era demasiado formal en comparación a los otros. Leia tiene un humor seco, casi demasiado. No es fácil. Siempre me sentí como una chica convertida en un juguete de 10.000.000 de dólares. Shampoo fue sencillo. No tuvo nada que ver con la promiscuidad de mi personaje, tuvo que ver con su realidad. Cuando hice Shampooera virgen. No sabía nada. Tenía que decirle a Warren [Beatty, protagonista]: ¿Querés coger? y se suponía que debía ser hostil, mala y loca. Decía esa línea y me desarmaba, porque Warren le había dicho a los demás que yo no sabía de lo que estaba hablando y eso les resultaba muy gracioso. Sabía todo al respecto, y probablemente por eso no quería hacer nada. Fui la última de mi clase. Tenía 17, casi 18.

P: ¿Fuiste castigada cuando tu mamá vio tus escenas en Shampoo? 

C: No. Me ayudó con el diálogo y preguntó si podía, quizás, decir acostar en vez de coger. No creo que mis abuelos la hayan visto, mi abuela es una pacifista así que no ve esa clase de películas. Mi papá [Eddie Fisher] estaba encantado, a mi mamá le gustó. Ella no es Tammy, como yo tampoco soy la Princesa Leia. Es un ser humano común y corriente.

P: Hay un rumor de que hiciste más dinero con Star Wars que tus padres a lo largo de sus carreras. 

C: Creo que Andy Warhol empezó ese rumor y a la gente le gustó. Suena bien. Me gustaría si no fuera yo. Podría llamar a un contador y cerciorarme, pero mi mamá hizo 53 películas y trabajó en clubes nocturnos. Antes no se pagaba lo mismo que ahora, pero no, no es cierto. Solo trabajé ocho años hasta ahora.

P: ¿Cuáles son los efectos de haber sido criada por padres del espectáculo? 

C: Mirame: soy lo peor. Nunca lo hagas. Si hubieras crecido con mis padres, hubiera sido realmente raro para vos. No crecí con ambos, pero crecer aunque sea con uno de ellos no fue Quiero decir, estaba en el mapa de las estrellas de cine. Cuando tenía tres años, fui fotografiada para Modern Screen [una conocida revista de espectáculos]. No me gusta que me saquen fotos. Mi papá ahora está diciendo públicamente que él consumió muchas drogas. No recuerdo eso. Pasaba mis veranos en Las Vegas. Eso era el campamento para mí: sentarme junto a la piscina, escuchar música rara y ver a gente siendo servida.

P: Crecer con pechos prominentes, ¿te hizo sentir de alguna forma en especial? 

C: ¿Pechos? ¿Yo? Ni siquiera lo pienso. En Shampoo, es verdad. Para Star Wars me los taparon con cinta, porque no hay tetas en el espacio. Mi intención era hacer un sorteo al final de cada día para que alguno del equipo me sacara la cinta, pero nunca lo hice. De hecho, mi mamá es más famosa por su busto que yo. Groucho Marx una vez me dijo que ella tenía una gran delantera. Él la iba a visitar al hospital para ver si eran reales.

P: Escuchamos que tu vida está resuelta para siempre en términos económicos. ¿Qué cosas inesperadas te permitió hacer el dinero? 

C: Tengo esta casa y un departamento en Nueva York. Y siempre puedo pagar la cuenta de la cena. Estoy bastante cómoda financieramente, pero nunca lo estás por demasiado tiempo. Si hacés un montón de dinero, los impuestos llegan gritando a tu puerta y se llevan la mayor parte. Estoy bien para alguien de 26 años. Desafortunadamente, nací privilegiada y siempre tuve cierto confort material. El dinero que gané me permitió no depender de mi mamá a los 18, vivir realmente cómoda, viajar y experimentar cosas. Pero no hago nada ridículo. Mi manager de negocios me adoctrinó y ahora no me gusta ni comprar una silla. Una de las mayores amenazas de mi madre mientras crecía era que me sacarami tarjeta Saks [una cadena de tiendas de lujo], y ahora ni siquiera tengo una. Es lindo tener dinero, todo lo que ves acá es mi propiedad.

P: ¿En qué gastás cantidades exorbitantes? 

C: Tomo muchas clases. Hago muchos seminarios intensivos. Viajo. Gasto mucho en ropa y lencería sexy, videos, libros, muebles y arte. Es mejor comprar arte cuando sabés lo que estás consumiendo. Me gusta Magritte y un tipo llamado Donald Roller Wilson. Me gustan los surrealistas. Soy ansiosa respecto al dinero.

P: ¿Controlás tus inversiones y cuentas? 

C: Sí, pero no tienen mucho sentido para mí. Solo el suficiente para saber que no estoy siendo estafada. No lo dejo todo en manos de mi manager.

P: ¿Tenés una corporación? 

C: Sí. Deliquesce. Paul Simon la nombró por mí. Significa derretirse. A él le gusta la etimología, como a mí, un poco. Conoce palabras extrañas, y esta es la más extraña de todas.

P: ¿Hay una etiqueta social para ser rico? 

C: No que yo sepa, pero seguramente. Soy completamente inconsciente al respecto. Si quiero hacer algo que cuesta mucho dinero con alguien que no lo tiene, yo pago. Todos contribuímos con algo. Si todo lo que yo contribuyo es dinero, me siento terrible, porque me gustaría contribuir con mucho más que eso. Pero si quiero ir a un lugar con alguien que no lo puede pagar, mi etiqueta sobre eso es decir: Yo te pago si venís. Todo se balancea. Nunca fue un problema pagar más que mi parte en las cuentas del bar.

P: ¿Cómo te puede impresionar un hombre? 

C: Levantando pesas. Salvando gente de ahogarse. Saltando de un edificio. Prendiéndose fuego. Estaría totalmente impresionada. También me puede impresionar si puede pasar un buen rato la mayor parte del tiempo. Cuando no sufren en sus vidas, eso es impresionante.

P: ¿Qué no harías en una primera cita? 

C: No me casaría. No me comprometería. No tendría el hijo de nadie. Me encanta dar besos, es parte de mi trabajo. Dios me mandó para besar a un montón de gente. Generalmente, conozco a otros estando en grupo. De hecho, no tengo citas, así que no sé que haría o dejaría de hacer. Voy a tener una cita esta semana y después volvemos a hablar.

P: ¿Con quién pasarías el resto de tu vida, Yoda o E.T.? 

C: Yoda es un poco más apuesto. E.T. parece una mejor persona; parece realmente amable, pero Yoda es un maestro y a mí me gusta aprender cosas. Eso sí, E.T. es mucho más popular. Me gusta Yoda, me gusta que sea más chico que yo. Es como The Dating Game [programa-reality de la década del 60] con extraterrestres: Extraterrestre número uno, ¿cuán lejos llegaría en una primera cita: Urano o Plutón?.

P: ¿Qué tenés en tu cartera? 

C: Tengo de todo. Siempre me siento en movimiento. No viví en un solo lugar en los últimos cuatro años. Tengo encima mi pasaporte, mi chequera, mi beeper, postales... Es de locos. Llevo libros conmigo. Pesa dos kilos. Tengo otra cartera adentro. Mucha basura que no sé ni qué es. Da miedo. No sé cómo reducir ese contenido. Es como cargar una mochila a donde quiera que vaya. Creo que la vida es un eterno campamento.