CÓMPLICE DE TODO

Victoria Prámparo es diseñadora de modas, empresaria exitosa y profundamente hermosa. En estas fotos disfruta de la primavera al sol y recuerda sus aventuras para llegar a la Mansión de Hugh Hefner.

 

El año pasado, organizó un viaje con dos amigas para ir a Coachella, el festival de música ícono de California, famoso además por el estilo hippie-chic de sus hermosas asistentes. Antes del festival, se instalaron unos días en Los Ángeles, casualmente, a tres cuadras de la Mansión Playboy. La noche del 9 de abril se enteraron de que Hugh Hefner festejaba su cumpleaños número 90. Las tres chicas se fueron hasta la puerta de la mansión y pese a que suplicaron, no las dejaron entrar. Días después, en una fiesta en la casa de un famoso tenista retirado, mientras recorría las habitaciones descubrió varias fotos de Hugh. "¿Lo conocés?", le preguntó. "Es uno de mis grandes amigos", le respondió, y se comprometió a invitarla a la Mansión. Eso se iba a concretar en la próxima fiesta de Halloween, pero la triste noticia que todos conocemos acaba de frustrar sus planes.

"Yo a Hefner lo admiro no solo por la revista y el ícono que creó sino por todo lo que logró como empresario", dice Vicky, o Coca, como prefiere que le digan, un día después de la muerte de Hugh. Para Coca siempre fue importante crear algo propio, depender de ella misma, y eso fue lo que emprendió a los 21 años cuando se puso a trabajar en su propia marca de zapatos, Cocacox: "Me di cuenta de que no había diseñadores independientes de zapatos en el mercado y recién estaban empezando a aparecer los showrooms y la venta de ropa por internet". Se especializó en moldería de zapatos, montó su propia fábrica y comenzó a vender. A sus 29 años, renueva stock casi semanalmente, vende zapatos a varias provincias del interior y países limítrofes, terceriza producción y emplea a varias personas. Coca (@cocapram en Instagram) nació en Palermo pero se crió en Pilar. Volvió a su barrio cuando empezó a estudiar Diseño en la Universidad de Palermo. Pero su vocación por la moda había comenzado mucho antes, casi desde que nació. A los 11 años diseñó su propio vestido para su primera comunión y aquella experiencia marcó para siempre su camino. Le pidió a su madre que la lleve a hacer cursos durante la secundaria y luego se perfeccionó hasta llegar adonde está hoy.

Se define ambiciosa y fanática del trabajo. Y es cierto: no para. Su llegada a estas páginas no es ajena  a esa personalidad: "estar en Playboy significa comprobarme a mí misma que puedo lograr lo que me propongo". Bienvenida.