FLOR DE LIS

Lis Moreno trae un poco de calor a este frío comienzo de invierno.

Dice que siempre lo supo, aún “antes de poder decirlo”: ella iba a ser actriz. "Actuar no es lo que hago. Es lo que soy". Frente a la cámara para las fotos de Playboy, asoma esa vocación de ponerse en personaje. De convencer, de ser otra, de seducir. Lis tiene ahora 28 años y está de paso por Buenos Aires, solo por unos días. Viene de Panamá, donde vive desde 2016 con su novio. “A Mati le ofrecieron ser director de action sports para Latinoamérica en Adidas y la central es en Panamá. A mí me encantó la idea porque yo lo quería apoyar en su crecimiento laboral y siempre quise vivir la experiencia de vivir en otro país, donde además tuviera la oportunidad de abrirme a un mercado más amplio”. Y así fue. Desde que Lis está “afuera”, su carrera dio un salto notable. No solo llegó a México, Colombia y Miami sino que durante los últimos meses estuvo en Roma grabando la primera temporada de una serie que se estrenará en octubre en Italia, Francia y España. Su primer trabajo como actriz fue en la película La fuga, de 2001, con Ricardo Darín, Miguel Ángel Solá, Gerardo Romano y otros ilustres. Pero la prueba definitiva de que su vocación sería su trabajo llegó con Rebelde Way, la recordada tira adolescente de la factoría Cris Morena, donde interpretó a la incendiaria Lola. Después llegaron el teatro en Avenida Corrientes, otras tiras y unitarios, como El marginal. “Me siento muy afortunada por poder hacer lo que me gusta, por haber tenido el valor de empezar y por haber seguido durante casi 20 años. Y porque mi mamá me haya bancado como lo hizo, por su apoyo incondicional, sin ella no hubiera sido lo mismo”.

Aunque extraña Buenos Aires y disfruta cada una de sus visitas (viene seguido, “es como si no me hubiera ido”), su vida en Panamá es soñada. “La pasamos bárbaro allá, hay lugares increíbles. ¡Y la comida! Amo la comida de mar y allá tienen muchísima variedad. Vivo frente a la playa así que surfeamos todos los fines de semana. El surf es una excelente excusa para conectar con la naturaleza, cada vez que me meto al agua aprendo algo distinto”.

Lis habla hasta por los codos, desborda de entusiasmo. Está en cada detalle de las fotos, se nota cuando algo no la convence pero también cuando sí. Esos ojos profundos contienen una mirada atenta y esa piel deliciosa, una intuición voraz. Lis entiende todo demasiado bien.

Fotos por Angie Monasterio
Dirección de arte por Fran Silva y Sol Moschetti
Make-up y estilismo por Marian Carballo con asistencia de Sol Dorigo
Pelo por Fefe Robledo 

 

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