BEBER

CORTE BLANCO

Por Joaqun Hidalgo

Con menos inversión y desarrollo que los tintos, los vinos blancos en la Argentina no habían tenido muchos ejemplares de corte. Hasta hoy. Los White blends han llegado a góndolas y vidrieras para demostrar que, para el paladar, hay algo más allá del viejo y querido Torrontés.

 

El nuestro es un reconocido país productor de vinos tintos. En eso, nadie duda del expertise de Argentina para hacer un Malbec o un buen Cabernet Sauvignon. Sin embargo, entre las cosas interesantes que están teniendo lugar en el viñedo local, entre las tendencias más atractivas que despuntan en las copas, los vinos blancos son los que llevan la voz cantante.

Sí, leíste bien: los vinos blancos en el país del tinto. Y la razón detrás de este reverdecer de los blancos hay que buscarla en una tendencia específica, que despuntó en los últimos años y que ya tiene espacio propio en la góndola: los White Blends, ni más ni menos que vinos blancos de corte.

Ya conocíamos la textura untuosa del Chardonnay y el nuevo filo que le aportan los viñedos de altura. Ya teníamos claro el costado tropical y nervioso de los Sauvignon blanc. Ya sabíamos de la expresión floral y algo melosa del Torrontés. Y también estábamos al tanto de la timidez desnuda del Semillón. Pero, ¿qué pasa cuando todas ellas se combinan entre sí o bien con otras uvas menos conocidas, como Viognier, Fiano, Tocai Friulano, Riesling o Pinot Gris?

El resultado es un mundo nuevo de sabor. Un mundo que ya exploraron con exquisita suspicacia los productores de Burdeos quienes, no en vano, elaboran blancos de corte con base a dos variedades: Sauvignon Blanc y Semillón. De esa forma, en años cálidos, consiguen buen balance, mientras que en años fríos, no pierden volumen. La clave está en cambiar la proporción y ajustar la madurez de ambas.

Una idea tan simple y efectiva no era desconocida en nuestro país. Solo que no había prendido. O no del todo. Porque existieron en la década pasada algunos ejemplares que exploraron la combinación de las blancas con pleno y solitario éxito. El mejor ejemplo es el Gala 3, el raro corte de Viognier, Chardonnay y Riesling que la bodega Luigi Bosca lanzó a mediados de la década pasada. Solitario en su intento por casi un quinquenio, en 2010 los cortes blancos tuvieron un segundo hito: la llegada de Gran Lurton Corte Friulano, un raro blend de Tocai, Pinot Gris y Sauvignon Blanc. Y si bien el primero fue un blanco de estilo clásico, con madera y volumen de boca, el segundo abonó la idea de que la frescura ocuparía un lugar destacado.

Y eso es lo que hoy se puede beber bajo el cosmopolita nombre de White Blends: blancos de aromas atípicos, con paladares amplios y carnosos, que no resignan frescura; al contrario, se apoyan en ella. El truco está en las combinaciones de variedades, que profundizaron la rareza de los sabores.

Nuevos White Blends

En la teoría del huevo y la gallina nada se puede explicar con claridad. En la de los White Blends, en cambio, sí: primero hubo un modelo de elaboración, luego algunos ejemplares osados y finalmente un consumidor dispuesto a probarlos. El proceso tomó poco más de una década. Y hoy cobra forma clara.

Con una docena de blancos disponibles en el mercado, lo atractivo de la movida es que las combinaciones ganaron singularidad. A las variedades clásicas se le sumaron otras. Y al mismo tiempo, el despertar de los viñedos de altura hizo buena parte del resto: aportó frescura, una frescura que estaba ausente en los vinos locales, a una expresión atrevida en términos de aromas. Y al cabo, lo que terminó pasando es que un puñado de productores puso la voz cantante y le dio forma a un fenómeno que parece no detenerse. Sin ir más lejos, en el último año, vieron la luz al menos media docena de ejemplares de corte blanco.

Para conocer alguno de estos vinos, para darse un gusto o despuntar el vicio de probar cosas nuevas, en el listado de etiquetas que sigue a continuación hay un universo de sabor para descubrir. Con precios diversos, además. Anotá.

 

 

Imago White Blend (2015, $ 85). Hace cosa de una año, Trapiche lanzó su línea Imago. Pensada para consumidores jóvenes, que no necesariamente quieren entender de vinos, ofrece un corte blanco en la línea muy en sintonía con los blends bordeleses: combina Semillón y Sauvignon Blanc una aporta aromas melosos y boca envolvente; la otra, aromas vegetales y tensión de modo que el paladar es novedoso. Algo que atrapa sin dilema a los bebedores.

 

 

 

Circus Juno White Blend (2014, $ 100). Circus es una marca de vinos de Escorihuela Gascón que, ahora de la mano de Juno, en honor a la diosa de la seducción, se reinventa en un sentido canchero. Este White Blend es, además, una clara muestra de lo que se puede hacer mezclando dos variedades con cuerpo, como Chardonnay y Viognier. Tinto amplio, de buen graso y frescura elevada, es perfecto para tapeos de quesos y fiambres. Eso sí: se bebe frío, para que rinda más.

 

 

 

Aguijón de Abeja Semillón Sauvignon (2015, $ 135). Elaborado por los enólogos hermanos Héctor y Pablo Durigutti, este corte bordelés rescata la tradición francesa con un sentido claramente local. Fragante, con un trazo de miel evidente y ciertos recuerdos de pasto, al paladar ofrece tensión y volumen en partes iguales, por lo que resulta un blanco perfecto para comer.


 

 

Nuna Estate White Blend (2016, $ 150). Flamante, este blanco de corte elaborado por Chakana con uvas de Agrelo, Luján de Cuyo, acaba de ver la luz. Combina un 60 % Sauvignon Blanc, 20 % Chardonnay y 20 % Viognier. La primera brinda tensión y aromas frescos, mientras que las otras dos aportan al cuerpo de un vino con personalidad. Al final, el resultado es un blanco bien expresivo, de buen volumen de boca y una frescura inolvidable. Perfecto para descorchar esta primavera, solo o con un tapeo.

 

 


Bacán Clásico (2015, $ 215). El enólogo italiano Giuseppe Franceschini es un enamorado de los vinos blancos, además de un claro artífice en la nueva movida. Bacán es un corte de Chardonnay, Sauvignon Blanc y Torrontés de viñedos de altura en Mendoza, lo que supone una osadía curiosa: la de mezclar dos uvas blancas francesas e inmezclables, con una criolla local. El resultado es rico y curioso: un blanco de aromática frutal y herbal, con una boca envolvente y de nerviosa frescura, firme. Bueno para comer.

 

 


Mosquita Muerta Corte de Blancas (2014, $ 250). Bodega Los Toneles ofrece algunas de las marcas más creativas de vino en nuestro mercado. Mosquita Muerta es una de ellas. Y este corte de Chardonnay, Viognier, Moscatel de Alejandría y Sauvignon Blanc de viñedos de altura es un raro entre los raros: con buena aromática, intensa y delicada de frutas y flores, al paladar es envolvente, con una acidez bien precisa y filosa, que le da velocidad. Para buscadores de emociones nuevas, un número puesto.

 

 


Blanchard Lurton Grand Vin (2014, $ 380). Heredero dilecto del Corte Friulano que hacía Lurton, este blanco es producido por el joint venture entre los bodegueros Andrés Blanchard y Franois Lurton. CombinaTocai, Viognier, Pinot Gris y Chardonnay de zonas altas de Mendoza, con una bien lograda crianza. El resultado es un vino de aromática elegante, boca envolvente y tirante al mismo tiempo, cuyo largo final es recordable. Un fino entre los modernos.

 

 


Zenith Nadir (2014, $ 400). Mariana Onofri es sommelier mendocina y se enamoró de los blancos que circulaban entre ciertos enólogos. Así conoció a Giuseppe Franceschini, quien le elaboró este curioso corte con marca astronómica: blend de las francesas Chardonnay y Sauvignon Blanc con la italiana Fiano el enólogo es tano, ofrece un estilo propio de la vanguardia blanca, con aromática compleja y delicada, boca voluminosa y fresca, y rincones de sabor atípicos que enamorarán al paladar curioso. Dato: no es fácil de conseguir.

 

 


Gala 3 (2014, $ 460). Ya dijimos que se trata de un pionero. También, que cuando nació a mediados de la década pasada fue uno de los primeros blancos de alto precio. Claro que entonces se presentó con un perfil más maduro y maderoso. A la fecha, el mismo corte blanco de base Viognier, con un trazo de Chardonnay y Riesling esta última uva alemana es emblema en Luigi Bosca, la bodega productora ofrece aromas intensos y exóticos, como duraznos y flores, con un paladar amplio y tenso al mismo tiempo. Moderno y elegante.

 

 

Susana Balbo White Blend (2015, $ 570). El equipo que lidera la hoy diputada por el Pro Susana Balbo, enóloga y empresaria de trayectoria, junto a Edgardo del Popolo, redescubre el sentido de los vinos blancos, al combinar de forma bordelesa Semillón y Sauvignon Blanc, con una pizca de la local Torrontés. El resultado es por lo menos sorprendente: de aromas intensos que van de las frutas a las hierbas, al espárrago, la boca es amplia, envolvente y fresca. Bueno para descubrir, también para regalar y que otro descubra.