ENTREVISTA

CRIS MORENA

Por Pablo Mndez Shiff

Una conversación amable con la mujer que transformó a la adolescencia argentina sobre su proceso de sanación, sus proyectos para terminar con la educación formal y la necesidad de cortar con mochilas que no importan.

 

Los que me quieren conocer agarran mis canciones y saben todo acerca de mi vida, porque yo soy mis canciones, dice Cris Morena. Desde Jugate Comingo (1991) hasta Aliados (2014), al menos cuatro generaciones de adolescentes argentinos conocieronde cercaa Cris Morena. Cantaron sus canciones, se sintieron identificados con sus personajes, se vieron interpelados en alguna escena: Cris Morena fue central en su educación sentimental. Muchas de esas letras circularon por toda América Latina, parte de Europa y hasta Israel, donde miles y miles de personas aprendieron español a partir de sus proyectos 360, que conjugan lo audiovisual con lo musical y lo editorial: la fórmula Cris para el éxito teen que tantos quisieron copiar y ninguno logró emular.

Antes de todo eso, antes de que María Cristina De Giacomi adoptara su nombre artístico (que es también el de su empresa, Cris Morena Group) y cambiara la forma de hacer televisión para niños y adolescentes, antes de que fuera la primera productora argentina en exportar formatos al exterior y se convirtiera en una marca registrada, Cris pensaba que su vida iba a estar ligada a las ciencias sociales. Guiada por el ejemplo de su madre Rosa, que terminó el secundario en una escuela nocturna cuando sus hijos eran grandes y después estudió Sociología en la UBA, Cris participó del intento de democratización de su colegio. Que, quizás por haber salido mal, la marcó para siempre. Cris iba al exclusivo La Asunción de la Virgen, de Barrio Parque, y las monjas que lo manejaban, en tiempos del Concilio Vaticano II, decidieron que no podían mantener un colegio clasista, accesible solo para algunos. Así que intentaron establecer un fondo de becas para que las hijas de los trabajadores de la zona pudieran estudiar ahí. Pero los padres que mandaban a sus chicas se opusieron. Ahí nació mi rebeldía, dice hoy esta mujer que acaba de disertar en el coloquio de IDEA y que tras aquella experiencia escolar se anotó para estudiar Trabajo Social en el Instituto de Cultura Religiosa Superior. Allí conoció al padre Carlos Mugica, junto a quien hizo trabajo territorial en la Villa 31.

De los estudios humanistas pasó a la tele, donde empezó a bailar en un programa musical y conoció a Gustavo Yankelevich, quien fue el padre de sus hijos, su esposo durante 25 años y su socio en varios de sus proyectos televisivos, teatrales, discográficos y cinematográficos. Tras unos años como actriz (Mesa de Noticias y Amigos son los Amigos) dio otro paso decisivo: se puso al frente de Jugate Conmigo, el programa de juegos que desbancó a Feliz Domingo y se animó a poner en pantalla una nueva forma de sexualidad adolescente. ¿Sabés por qué nos vamos a jugar por vos?, preguntó en el primer programa mirando a cámara. Porque vos estás en la edad de los ideales, de los sueños, de elegir, de creer, de crecer () Yo también fui adolescente y tenía tu edad, donde jugarse era mala palabra, donde nos enseñaron mentiras, donde nos prohibieron todo. Entonces, ahora, jugate, jugate, jugate.

 

 

Tras cuatro años y medio de liderazgo, Cris volvió a sorprender al anunciar que se retiraba de las cámaras: su hija Romina quería ser actriz y ella sentía que era necesario dar un paso al costado para permitirle brillar. Fue en 1995 cuando Cris Morena se pasó al otro lado del mostrador y se convirtió en la productora y compositora musical que mejor entendió a los adolescentes contemporáneos: Chiquititas, Verano del 98, Rebelde Way, Rincón de Luz, Floricienta, Alma Pirata, Casi Ángeles. La muerte de su hija Romina, el 28 de septiembre de 2010, marcó un antes y un después. Tras la etapa inicial del duelo, regresó a la pantalla en junio de 2013 con Aliados. Los adolescentes argentinos de 1991 no son los de 2018 y, es cierto, Cris Morena tampoco. Pero su relación está intacta.

 

PLAYBOY: ¿En qué andás? Muchas veces se piensa que si alguien no está en pantalla no está haciendo nada

CRIS MORENA: Bueno, yo hace 22 años que no estoy en pantalla (ríe). Terminé Aliados, que fue un proyecto que me atravesó totalmente, una gran alquimia de atravesar todo mi dolor con ese acto de amor que además me vino de algo que no lo sé explicar, algo mágico y milagroso. Ahora estoy trabajando con Discovery Kids, haciendo Floricienta animada, que entre preproducción y desarrollo de personajes ya lleva dos años. La animación es un proceso muy largo, recién ahora empezamos a hacer cinco episodios de cinco minutos que tienen una historia y una canción. Hay algunas canciones de Floricienta y otras nuevas que son divinas, vamos a hacer setenta y pico de capítulos y la historia es distinta pero el concepto es el mismo: ella tiene 15 años y cinco haditas que la acompañan.

 

PLAYBOY: Y estás haciendo un programa con el Cirque du Soleil

CRIS: Sí, es algo muy lindo por lo que viajé a Canadá para grabar el primer capítulo. Me pidieron que hiciera toda la curaduría, hice la biblia (NdR: estructura del programa), hice todos los personajes, el casting, toda la parte creativa y las canciones. Es una escuela de circo donde van varios chicos que tienen habilidades y pasan cosas de aventura, de amistad, de vínculos, de sueños de brillar y llegar a ser el mejor. Creo que el capítulo uno va a salir pronto. Después cortan, en diciembre empezamos a grabar cuatro más y después salen en enero. Lo hice enteramente en inglés.

 

PLAYBOY: Nada de esto podría haberse hecho sin el regreso que significó Aliados. ¿Cómo viviste esa experiencia?

CRIS: Fue claramente una epifanía. De golpe sentí algo dentro de mi corazón y me puse a escribir en mi cuaderno, iba manejando y escribiendo, era como si me bajara algo: una epifanía.

 

PLAYBOY: Hasta ese momento no pensabas que ibas a volver a trabajar tan pronto.

CRIS: No, no. Aliados fue un proceso muy fuerte, todas las canciones de Aliados son para Romina, aunque nadie se dio cuenta salvo la gente que me conoce. Aliados me salvó, me sacó del infierno del dolor y la angustia en que había caído. Me dolía todo, no había ni un milímetro que no me doliera. Además la pasé muy sola esa etapa: en mi familia algunos tenían a su padre, otros tenían a su novio, acababa de nacer el hijo de Tomás (su segundo hijo, vicepresidente ejecutivo de Turner América Latina). Yo estaba en pareja en ese momento, pero no resistía nada. Hice un trabajo muy largo durante todo ese año que fue leer todos los libros que leyó Romina. Quería entender cómo había sido su último año. Yo la pasé muy mal durante todo 2010 mientras a nivel trabajo me iba increíble: estaba haciendo Despertar de Primavera y Casi Ángeles en teatro, estaba de novia hacía tres años con alguien fantástico, estábamos armando una comedia musical con Romina con todos los temas de Chiquititas y Rebelde ¿Sabés que el último libro que estaba leyendo se llama Un soplo de vida y es de Clarice Lispector? Lo leí tres veces y entendí muchas cosas. También en ese año, la psicóloga de Ro me dio un material que no conocía, que eran unos dibujos que hizo antes de casarse: ahí encontré el logo de Aliados. Son como dos seres que se unen en un corazón brillante.

 

PLAYBOY: Imagino que durante ese tiempo fue importante que te mantuvieras alejada de los medios.

CRIS: No existía como ser, ni como María Cristina ni como Cris Morena. Me tuve que reinventar de la nada. Reinventar. Fue como un renacimiento total. Este proceso fue también para poder volver a amar, volver a sentir. Mi problema era que sentía tanto que estaba tomada por Romina. Y ella me dio la posibilidad de creer que Dios existe, de volver a creer que Dios existe

 

PLAYBOY: ¿Cómo fue eso? Porque sé que fuiste religiosa de chica pero no sé cómo siguió el camino.

CRIS: Después empecé a creer mucho en el hombre, en el ser humano, y a pensar que la existencia de Dios era algo desconectado del ser humano. Y después me di cuenta de que no hay nada desconectado, y de que cuanto más conectada estaba yo, más cerca estaba del ser humano y del universo y de todo. Creo en una consciencia cósmica.

 

PLAYBOY: ¿Cómo se lo explicás a alguien que no te conoce y cree que solo se puede ser cristiano, judío o musulmán?

CRIS: Creo en una consciencia cósmica que abarca a toda la humanidad. A ver: yo genero algo creativo y de pronto encuentro que hay algo muy parecido en Europa. ¿Te copiaron? No, nadie te copia. Se empieza a generar algo cósmico, es como que en el fondo somos un todo, somos parte de todo y es como que el universo se va moviendo y los que están conectados se van juntando, en creatividad, en ideas y en cosas negativas también. Los griegos dicen que la palabra entusiasmo es estar conectado con Dios, es que tenés a Dios adentro. Yo no digo Dios, yo digo esa conciencia cósmica que nos hace tan indefensos y a la vez tan mágicos y tan milagrosos. Mucho de lo que no vemos, de lo no manifestado, nos sostiene permanentemente. Hay algo de lo no manifestado que es maravilloso y en lo que creo profundamente. Me hace creer en el empoderamiento del alma, de la pura energía que somos. Siento que por momentos somos perfectos.

 

PLAYBOY: ¿Cuándo?

CRIS: Cuando estamos conectados. Escomo si fuéramos el polo positivo del negativo, hacemos así (chasquea sus dedos) y somos perfectos.

 

PLAYBOY: ¿Creés que el ser humano es bueno por naturaleza?

CRIS: Totalmente, soñado. Creo que un bebé es la pureza total, es lo máximo. En el embrión del bebé está todo. Ahora, depende de cómo fue gestado ese bebé: cuál fue la historia de esas dos personas que generaron ese bebé. A partir de ahí empieza todo.

 

PLAYBOY: En todas tus novelas, el malo desde Carmen en Chiquititas hasta Malala en Floricienta- tiene la posibilidad, que a veces toma y a veces no, de redimirse.

CRIS: Todos tenemos la posibilidad de reinventarnos, todos. Es muy fácil decir: Lo importante no es lo que te pasa en la vida sino lo que hacés con lo que te pasa, pero hay cosas que te pasan que te destrozan la vida. Y hay personas que no tienen herramientas. Yo me generé muchas herramientas, soy una persona que leyó muchísimo los libros son como mis hermanos, leo de a diez libros al mismo tiempo-. Creo en eso y tengo milagros alrededor mío todo el tiempo.

 

PLAYBOY: Volviendo a la primera etapa del duelo, ¿cómo fueron esos meses?

CRIS: No pude cerrar la productora porque tenía un montón de productos girando por el mundo; o sea, no se podía cerrar legalmente. Yo no quiero saber nada, la quiero tirar por la ventana, decía. La verdad es que no se podía cerrar salvo que la quebrara y además tengo mucho derecho intelectual. A los dos años, le dije a mi asistente, Ángeles: vamos a poner un lugar para vos y para el administrador. En ese momento no me podía mover de mi casa si no estaba con alguien. Además me mudé, me fui cerca de mis nietos, me fui de mi lugar de confort, todo se me cayó en pedazos.

 

PLAYBOY: ¿Y sentiste la presión de la fama? ¿La prensa te molestaba?

CRIS: No. Me cuidaron. A los dos meses, igual, empezaron a sacarme fotos a la salida de mi casa. Esa prensa siempre fue horrible. Pero igual me respetaron muchísimo, el público me cuidó muchísimo. Muchas veces no podía salir porque la gente lloraba, me abrazaba y me decía cosas tremendas. No, por favor, lo que pasó, ¿cómo puede ser?, y yo, Bueno, no llore, señora. La mujer se iba y yo me quedaba cargada de algo dolorosísimo. Yo estoy rodeada de Romina. Romina quiere decir lo que habita: no me equivoqué con el nombre. Romina me habita, habita el alma de la gente. Y crió a sus hijos de una manera muy independiente: siempre digo que Valentín es nuestro guerrero, Azul una princesa y Franco un ser de luz.

 

BROTE DE MAÑANA, SEMILLA QUE ESTALLA 

 

En Rebelde Way, Cris hizo una sátira del mundo de clase alta en el que se crió. En el exclusivo Elite Way School, al que iban los hijos de diplomáticos, políticos y empresarios, había una logia una suerte de Ku Klux Klan- que quería impedir que los becados, los pobres, los otros, egresaran. En el último capítulo, la ex estudiante rebelde se tomó revancha por lo que había pasado en la vida real y decidió que el colegio ficcional pasara de ser excluyente a convertirse en una escuela pública, abierta a todos. En la última temporada de Casi Ángeles, titulada La Resistencia, Cris contó, en el marco de una comedia romántica para adolescentes, el horror de la última dictadura con la apropiación de niños y el uso de la propaganda como herramienta de control social. Allí, los que se enfrentaban al régimen urdían un plan para derribar el muro que separaba al mundo de los privilegiados de los marginados y, en su lugar, tender un puente. Ahora, Cris Morena está dispuesta a pasar a otro plano, del discurso a la acción. Está armando un proyecto de aprendizaje artístico con una fuerte impronta social: un establecimiento, ubicado en un barrio privilegiado, va a tener clases pagas con la que se va a financiar otra sede, ubicada en un barrio desfavorecido, donde las clases van a ser gratuitas.

 

CRIS: ¿Qué sabés de Otro Mundo?

PLAYBOY: Lo que contaste en el coloquio IDEA, que va a haber dos predios uno frente al río en Vicente López y otro en Villa Martelli- para que los jóvenes puedan aprender sobre arte. ¿Uno de los dos ya está en construcción?

CRIS: Ninguno está en construcción todavía, vamos a empezar ahora, con mucha suerte. Si logramos cerrar la inversión con el grupo de inversores sociales que tenemos, creemos que podemos llegar para el 2019. El proyecto es muy ambicioso en el buen sentido de la palabra: es un predio de 2.500 metros cuadrados en un lugar de alto poder adquisitivo y otro, de idénticas dimensiones, en un barrio más carenciado. Ese lugar tiene un montón de espacio para arte, tecnología y audiovisual: es único en el mundo. Pueden ir personas de 8 años en adelante, pero mi fuerte, mi core, es de 8 a 24; después puede ir el que quiera. A ver: yo quiero cambiar el mundo, siempre soñé desde chiquitita que iba a cambiar el mundo.

 

PLAYBOY: ¿Cuál es el enfoque de este nuevo proyecto?

CRIS: Quiero ser punta de lanza del nuevo proceso de aprendizaje del futuro. Yo estoy convencida de que va a ser un proceso totalmente diferente, que va a tener que ver con equipos, proyectos, atravesados por el arte, por la ciencia, por la tecnología, por el autoconocimiento, por herramientas de valoración que logren empoderar al chico, a la persona, y hacerles conocer quiénes son, cuáles son sus habilidades, sus fortalezas. Ese va a ser el proceso creativo del futuro, va a ser en comunidad.

 

PLAYBOY: ¿Lo oponés a la educación formal, digamos?

CRIS: No, no es oposición, es otra cosa. La educación formal es una Es una cárcel.

 

PLAYBOY: Así hablaste de tu colegio en una entrevista.

CRIS: Es que así se hicieron los colegios, ¿sabías?

 

PLAYBOY: Sí, el panóptico, para vigilar.

CRIS: Así se hicieron, igual que las cárceles, igual que los hospitales. Y no acá, en todo el mundo. Había poderosos encargados de que algunos seres más brutos tuvieran cierta capacidad y poder ordenarlos. No uso más la palabra educación, porque educar es de alguien que sabe que le habla a alguien que no sabe. Y eso es una falacia, no existe.

 

PLAYBOY: ¿Y cuál usás?

CRIS: Aprendizaje. El aprendizaje es el que no te abandona allí donde vos estás buscando. ¿Qué quiere decir eso? Que ese maestro que empieza a reconocer cuáles son tus dones se da cuenta por dónde vas y te va poniendo las pistas, guiándote y orientándote y te empodera. Ese es el verdadero maestro, ese es el maestro que te transforma la vida. Hubo muchos maestros así, a pesar del caótico y ridículo y absurdo método que tenemos en el mundo. Ni siquiera estoy hablando de Argentina, aunque Argentina cayó en una depresión muy grande y entonces se nota muchísimo. Es peligrosísimo lo que está pasando. No es menor, lo más importante que tiene que hacer el país es generar un proceso de aprendizaje totalmente diferente, donde de verdad empoderes a los seres y salgan creativos. No importa si van a ser artistas o si van a ser médicos: importa que sean tipos con valores. Vos necesitás para eso un espacio de belleza, de armonía. No se puede aprender adentro de un espacio que no tiene nada placentero, no existe, no está bien. Y los que son más reacios a eso son los que más saben de educación.

 

PLAYBOY: ¿Por qué?

CRIS: Incapacidad educada, le dicen. Es la incapacidad que tiene el educado, el que habla de educación, de darse cuenta de que se terminó, que tiene que romper con su estructura, abrirse totalmente y decir: hasta acá llegamos, y no seguir emparchando, porque el parche retrasa el cambio. Como este proyecto mío son estos 2.500 metros en un lugar de alto poder adquisitivo y otros 2.500 en otro, ¿y por qué? Porque necesito empoderarlos, porque estamos en un proceso de haber desempoderado tanto al ser humano, sobre todo a los niños y a los jóvenes. La falta de respeto que siento que hay en la sociedad por el niño y el joven es la misma que sentí cuando arranqué con Jugate. Yo arranqué a partir de que el niño era alguien igual a mí, el joven era alguien igual a mí y merecían un proyecto de la hostia. Ahí me empecé a dar cuenta de que el chico es autodidacta: los chicos que trabajaron conmigo saben perfectamente interpretar un texto, ¿cómo hoy dicen que chicos salen de quinto año sin saber interpretar un texto? Yo tenía chicos de 7 que interpretaban libretos enteros. La interpretación de textos se da a partir de que al chico le interesa lo que está leyendo y lo interpreta perfectamente. Nosotros perdemos la creatividad cuando crecemos, no la ganamos. La vamos perdiendo y el colegio nos la destroza del todo. A veces se salvan los rebeldes, porque ese rebelde es tan buscador que se termina salvando. Pero la persona que no logra entender que no es un fracasado, que no es un idiota, no. Nadie lo guió para saber qué era lo que quería.

 

PLAYBOY: Y es legítimo buscar

CRIS: Y es legítimo equivocarse también en la búsqueda, permanentemente. Esto de la evaluación, vos podés evaluar, cuando hacés un acuerdo con otro. Pablo, vos hiciste un libro, ¿cómo te evalúo? Yo hago un acuerdo: si en ese acuerdo los dos cumplimos con nuestra responsabilidad, yo puedo decir que tu libro es excelente y realmente valioso. Ahora, ¿cómo te voy a evaluar con un 8, un 7 o un 6? La evaluación es por otra cosa: es por el entusiasmo que alguien le pone a algo, es por la alegría con la que viene a trabajar, por el amor que arma con sus amigos: esa es una evaluación verdadera y cierta. ¿Cómo evalúo a un chico para trabajar con él? Por el brillo que tiene en sus ojos. Y así evaluaría yo a un chico que viniera a estudiar las cosas que le gustaran.

 

PLAYBOY: Recién hablabas de que ves que se les falta el respeto a los jóvenes. ¿Dónde ves eso?

CRIS: Lo vi toda mi vida. No se da cuenta, dicen. Lo veo con padres que hablan de cosas gravísimas delante de sus hijos de cuatro años. Yo digo: Mirá que entiende todo. No, no entiende nada, está jugando, me responden. Eso es una falta de respeto, eso es considerar que tu hijo es un idiota. Y lo veo permanentemente, y no es gente bruta o gente que no sabe. Mirá, hay escuelas rurales que tienen métodos mucho más sofisticados que las escuelas de alto nivel de acá de la Capital. ¿Por qué? Porque en la escuela rural la necesidad hace que vos seas un guía de verdad, que vos conectes al chico con la naturaleza, con las necesidades que ese chico está teniendo. Y por ahí tenés a un chico de siete años, con uno de doce, con uno de trece, cada chico tiene su tiempo, le vas dando su tiempo a cada uno, se ayudan entre ellos Es tan diferente. Y Otro Mundo es otro mundo, es un mundo que une mundos. Voy a generar puentes entre ambos. Como el arte iguala, nunca un chico te va a decir: Che, este chico es de otro barrio que yo. Nunca te lo va a decir, nunca. Va a cantar con el chico que sale de la villa de la misma manera.

 

PLAYBOY: ¿Por qué dos lugares separados y no todo junto?

CRIS: Porque hay algo que se llama la vergenza de la pobreza. A mí me pasa que a veces estoy en Estados Unidos en una de esas casas tipo Chanel que digo: Ay, no voy a entrar, me van a querer vender algo. Quiero mirar, pero siento que si toco algo Esa cosa de no pertenezco a este mundo. Vos tenés que empoderar a la gente para armar equipos. Tenés que darles las mismas herramientas a ambos, y cuando ambos tienen las mismas herramientas que pueden ser de conocimiento, de sentir que pueden, que están preparados-, en ese momento armás el proyecto en conjunto y hacés el puente que tanto necesita este país: de darte cuenta de que el otro es igual que vos y absolutamente diferente a la vez.

 

Cris Morena hace referencia a las nuevas variables que se están utilizando en el mundo para medir el nivel de vida. La Iniciativa sobre Pobreza y Desarrollo Humano de la Universidad de Oxford (OPHI, por sus siglas en inglés) plantea desde 2016 que, a la hora de pensar en acciones para combatir la desigualdad, tiene que tomarse en cuenta la discriminación y la humillación que muchas veces sienten las personas pobres al moverse en sociedad. Por eso Cris habla de empoderar, que es una de las recomendaciones que hacen los expertos.

 

PLAYBOY: Te escucho hablar de Otro Mundo, de la escolarización, y pienso automáticamente en tu colegio, La Asunción.

CRIS: No sabés lo mal que la pasé. Yo no me daba cuenta de que el proceso educativo era lo que estaba realmente mal. La pasaba mal porque en mi colegio había una clara mirada muy sesgada con el prejuicio, prejuicios tontos. Pero siempre fui sapo de otro pozo, cuando fui actriz era la concheta que viene con auto. Y está bien, vine para eso, para generar incomodidad.

 

PLAYBOY: ¿Por qué eras sapo de otro pozo en el colegio?

CRIS: Porque mi apellido es italiano, todas mis compañeras eran de doble apellido, gente de campo, las madres no estudiaban, los padres no eran profesionales sino dueños de tierras o alguna empresa muy gigantesca. Ahí vinieron las monjas con una idea que mi madre ya tenía. Yo en mi casa leía a Marx, leía a Hegel, leía todo lo que caía en mis manos. Y ahí empecé a trabajar en la villa y ahí empecé a entender. El otro día recorrí toda la Villa 31, empecé en Puerto Madero y terminé en Alcorta. Y me emocioné, porque fue un recorrido que me hizo la gente de Horacio (Rodríguez Larreta, jefe de gobierno porteño), que está haciendo un trabajo increíble. Qué gracioso, ¿no? Que lo esté haciendo la gente que supuestamente no es de izquierda. Me parece algo para tener muy en cuenta, que durante tantos años los otros no hicieron nada. Están haciendo algo maravilloso, a lo cual les di una devolución porque todavía le falta ese salto que es el símbolo. Me falta el símbolo, me falta el gran monumento al padre Mugica para que la gente le pueda ir a llevar flores, me falta el camino. Se va a llamar Carlos Mugica, bueno, entonces hagamos de la vida un barrio lleno de color, porque la gente humilde no ve los colores; no porque no pueda verlos, porque los ve, vive en blanco y negro, vive muy pegada uno con otro. Vos pasás y las casas están abiertas pero algunas no tienen ventanas.

 

PLAYBOY: ¿La villa 31 está muy distinta a cuando ibas con el padre Mugica?

CRIS: Ahora está enorme y lo que está haciendo la Ciudad es impresionante, el año que viene va a estar todo cloacado. El depósito cloacal que tiene la villa tira todos los desechos donde está el Buquebus, es una contaminación tremenda. Está lleno de grúas adentro y se están haciendo plazas, centros de salud, ¡pero pintámela de color! Ponele belleza. Acá hay mucho mandato para romper, pero desde el lugar del amor, no desde el lugar del odio ni desde el lugar de vos sos de un partido, yo soy de otro. ¿Qué miércoles me importa? ¿Sos bueno, sos buen tipo, tenés energía positiva? Dale, genio, sumate.

 

PLAYBOY: ¿Cómo te definís vos ideológicamente?

CRIS: Yo soy más tirando a socialista, porque trabajo con cualquiera que tenga capacidad para sumarse a un equipo y tenga entusiasmo. A mí me importa un pito de qué color es, de qué posición social o de qué sexo. A mí me interesa el ser humano, ¿viste?

 

PLAYBOY: En términos de economía, de cómo se reparte la torta, ¿cómo te parás ahí?

CRIS: La torta está muy mal repartida, es claro. Pero no ganamos nada haciendo una guerra de odios: se acciona. Se hace laburo de acción, no se hace pelotudeo barato y sectario, es ridículo. Estamos en las entradas del nuevo mundo. Tenemos que ser más etéreos, más livianos, dejarnos de cargar con mochilas que no importan. De verdad, ¿qué importa? ¿Qué importa si se llama Cristina Kirchner, si se llama Mauricio Macri o se llama el día de mañana María Eugenia Vidal? Lo que importa es qué hizo cada uno por el otro.

 

PLAYBOY: ¿Querés hacer un balance de ellos?

CRIS: No, ¿sabés por qué no hago balances? Porque sería muy injusto. No conozco suficiente, no estuve involucrada en política los últimos años. Yo soy de una generación que vivió muy dolorosamente la política y en ese momento no sé cómo no me mataron y no sé cómo sobreviví. Ahí también creo que lo cósmico tuvo que ver, porque lo artístico llegó para sacarme de lo social para involucrarme en otro mundo, como ahora me estoy involucrando en otro mundo que tampoco conozco y es nuevo para mí. El mundo de los altos empresarios de este país, del mainstream empresarial, para mí es nuevo, y sé que puedo hacer mucho. Yo sé que desde mi lugar, con un grano de arena que voy a poner, muchos ciegos dirán: Ey. Como pasó en la televisión. ¿Por qué nadie me copió en serio bien? Si es facilísimo. Primero porque no lo saben hacer, después porque no le pusieron el corazón y pensaron en un negocio, nunca pensaron en términos de proyecto. Y lo que no saben es que la plata viene cuando el proyecto está bien hecho.

 

PLAYBOY: En tus historias siempre hay algo de enfrentamiento entre clases.

CRIS: Por eso genero potentes historias de amor entre clases, porque eso es lo único que sana y salva. En una clase el resentimiento, en otra clase el desprecio: no se puede juntar eso si no se supera, si no renace en algo, y eso lo permite el amor.

 

PLAYBOY: Siendo mujer debe haber sido todo más difícil en una industria tan masculina como la televisión.

CRIS: Sigue siendo. Hay mucho machismo todavía en el mundo y en nuestro país es tremendo. En las reuniones de televisión siempre estoy sola, rodeada de ocho a diez hombres. Generalmente te quieren seducir. Y no pasa por ahí, para nada. Es un mundo muy difícil, no se progresó mucho en eso.

 

PLAYBOY: ¿Y cómo ves todo lo que está pasando con esta nueva ola del feminismo?

CRIS: Es súper interesante y por supuesto va a llevar muchísimo tiempo y se van a cometer muchísimos errores. El feminismo viene de hace muchísimos años y ahora se están destapando ollas importantes. Yo vine acá para darles un abrazo grande a los niños y jóvenes, eso lo tengo clarísimo, pero también siento que cuando la mujer se empodere realmente, se va a terminar la guerra.

 

* Pablo Méndez Shiff esautor de Cris Morena, la mujer que transformó la adolescencia argentina. Ed. Milena Caserola. 2017.