ESTILO

DAME TU CHAQUETA Y TU MOTO

Una vez más, el frío nos trajo variaciones más o menos originales de la clásica campera de cuero motociclista.

 

Todo empezó con abrigos impermeables forrados de piel de oveja y una familia de inmigrantes rusos en Nueva York. Irving era el hijo perfil bajo de los Schott; había comenzado su carrera creando diseños textiles para otros fabricantes a principios de 1900. Poco tiempo después, en 1913 precisamente, él y su hermano Jack se independizaron y crearon lo obvio: Schott Bros., una empresa con domicilio en un sótano bastante hostil en el Lower East Side de Manhattan.

Sus primeros hits fueron los impermeables, que lograron vender de puerta en puerta y les otorgaron la solvencia suficiente para comenzar a diversificar su portfolio. En ese momento, es probable que las motos fueran lo más irrelevante del mundo para Irving, a quien ni siquiera le interesaban los autos, y mucho menos el chiche nuevo de dos ruedas que recién empezaba a comercializarse a gran escala. Pero sí tenía amigos y uno de ellos era parte de los Becks, uno de los grupos distribuidores de Harley-Davidson más importantes del país, famoso por tener su propio catálogo impreso de mercancías relacionadas al motociclismo, que también hacía llegar a diferentes locaciones a lo largo y ancho de Estados Unidos. El fruto de esta unión es lo que aquí nos ocupa: en 1928, Irving diseñó e incorporó al catalogo Beck una campera ideal para motoqueros, de cuero grueso y calce favorable para conducir y afrontar el viento, con imprescindibles (y hasta ese entonces, nunca implementados) cierres en los bolsillos y cierre central en diagonal, más rápido y cómodo para abrochar en movimiento. La bautizó Perfecto en honor a la marca de sus cigarros favoritos y dio por iniciada una tendencia que, nunca podría haberse imaginado, llegaría hasta hoy.

Las comunidades de motociclistas, Marlon Brando y los Sex Pistols, entre tantos otros, popularizaron la motorcycle jacket, que sigue fabricándose en Schott NYC, pero también en cada rincón del planeta -como Argentina, donde siempre está vigente. Con la diferencia, claro, de que está lejos de costar los 6 dólares que salía la campera original de Irving. Hoy, una campera de cuero posta puede llegar a salir 13.000 pesos en el shopping; vale decir que si te bancás la inversión, probablemente te dure unos cuantos años. Inspiradas en el modelo original (cortas, con charreteras, cinto y cierres frontales, de mangas y de bolsillos), bien versionadas o llevadas a lo más minimalista, en la temporada otoño-invierno 2017 hay varios modelos a los que conviene prestar atención. Por ejemplo, estos tres:

Campera Matt de A.Y. Not Dead ($ 9.485) 

Con corte biker y detalles matelassé en cuerpo y mangas, es uno de los ejemplares más sofisticados entre las nuevas colecciones. Tiene cuello tipo mao con cruce y snap metálico a tono, además de cierres metálicos color negro. 100 % cuero ovino.

Campera Perfecto de Bensimon ($ 11.800) 

Tiene todo lo que tiene que tener, pero recuerda más a la impronta rockera adoptada en los años 70 que a la motoquera de los 30. Así y todo, su nombre remite al primer modelo creado en la historia. También de cuero ovino, tiene solapas y cierres de níquel.

Campera Fate de Herencia Custom Garage ($ 12.364) 

Si existe una marca mainstream dedicada a confeccionar chaquetas motoqueras, esa es Herencia, spin-off de Kosiuko que hace rato provee un sinfín de modelos alineados con esta estética. Entre las más clásicas, nos gusta especialmente la Fate de cuero de oveja negro, con estampa interior y calce slim.