20 PREGUNTAS

DANI UMPI

Por Hernn Panessi | Fotos por Ignacio Snchez

Uruguayo polirrubro, a Daniel Umpiérrez le gustan los bordes. Al autor de Miss Tacuarembó que canta ¡lo rico que es el sambayón!, le cuesta organizarse pero sigue haciendo, incomodando, divirtiendo. Bienvenidos.

 

¿Para Playboy? ¿Y puedo salir vestido de BDSM?, responde y sorprende el artista uruguayo Dani Umpi tras recibir la invitación para ser entrevistado en estas páginas. ¿BDSM? Bondage y Disciplina; Dominación y Sumisión; Sadismo y Masoquismo. Días después, vestido de jogging y remera y con un café entre sus dedos, el oriundo de Tacuarembó baja unas escaleras de mármol e invita a pasar a un enorme departamento de techos altos que comparte con su roomate, la popular ilustradora Maitena.

En ese espacio, Dani, diminuto, ocupa uno de los tantos cuartos de la infinita casa. Y ahí, desperdigadas en ese lugar al lado del baño, que es luminoso y pornográfico a la vez, sus escuetas pertenencias: un colchón en el piso, algo de ropa y libros, muchos libros. Banana Yoshimoto, algunos de Iggy Pop, otros de ocultismo, religiones, esoterismo, fe. En esencia, Dani es una persona espiritual. Soy muy darketo, se define a sí mismo más tarde, mientras engulle un pedazo de tortilla de papa.

Tras probarse con naturalidad los trajes BDSM (hay látigos, cadenas, espacios y puntos ciegos), los huecos de un short negro de cuero patinoso dejan ver un poco de sus partes. Vuela la piel y llega la aclaración técnica: Vienen así para que puedas meter la mano. ¿Está invitando o está contando? Único, durante toda su carrera artística, Dani Umpi siempre estuvo lejos de los cánones estéticos y discursivos de su país: no es trovador ni exclusivamente cansino. Dani es un artista extraño que coqueteó con el ridículo, besó en la boca a lo kitsch, se curtió en la posmodernidad pero siempre consciente de su poder disruptivo y de sus gestos de showman. Su mundo artístico es su yo subido de tono, que vuela a una velocidad más: Umpi es sensibilidad y exageración.

Su motor underground (comprimido entre el arte pop y la tropicalia) lo llevó a viajar por el mundo, a no aplicar a ningún tipo de moldes ni corsé: a hacer, romper, flashear. Y desde 2005 viene editando casi un disco por año. En literatura, su obra más vendida es Miss Tacuarembó, que hasta tuvo su versión cinematográfica protagonizada por Natalia Oreiro. Y, por estos días, además de soñar con una beca que le permita volver a moverse por aquí y allá, acaba de publicar Lechiguanas, su nuevo trabajo discográfico; de lanzar Un poquito tarada, su último libro; y de relanzar ¿A quién quiero engañar?, de 2013.

 

 

 

1. ¿Qué te interesa del BDSM? 

No es una práctica excluyente de otras sexualidades, pero me re va porque soy medio protocolar. Me gusta tomarme mi tiempo, no ir a algo genital de una. Como que siempre me gusta divertirme más. Es como coger con la cabeza. Si voy de viaje trato siempre de vincularme con gente o clubes. Soy de socializar desde ese lugar, lo tengo yo en mi vida.

2. ¿Tenés un rol definido en el BDSM? 

Soy bastante versátil ahí. Hay gente que es más dominante o sumisa, pero después estamos los switch, que podemos cambiar. Es una cosa más fluida, puedo estar en un momento en un rol y después en otro, no tengo problema con eso. No siempre estoy en el mismo, depende de con quién esté y en qué momento. Hay gente a la que veo cada tanto, hay gente más esporádica, más casuales.

3. ¿Y políticamente te interesa? ¿Vas a las Marchas del Orgullo Gay con la gente de BDSM, por ejemplo? 

Sí, y voy vestido de BDSM. En 2017 hicimos una bandera que decía Ser BDSM, algo medio espontáneo. Antes estaba más organizado. Hace unos años hubo un intento de hacer un grupo que se llamaba Consensuar en el que estuvieran todos los grupos de BDSM, pero no siguió. Es una comunidad conflictiva. Pero no sé, siempre fui muy queer, muy abierto a los rollos que tiene el otro, me interesa eso siempre, no tan vainilla, tradicional. Para mí el sexo está bueno si tiene algo, algún cuelgue, algún vuelo, que vaya para algún lado, que sea divertido.

4. ¿Y de dónde viene tu interés por el esoterismo? 

A mí me gusta mucho la figura de Aleister Crowley y a partir de eso me empezó a interesar la Cábala. Yo creo que es re importante que todos tengan un período místico, de encuentro con ese tipo de visión. Yo lo tuve al estudiar Cábala y eso fue ya hace como cuatro años o algo así. No voy a ninguna institución, es más personal y casi que paganamente. No lo sigo por tradición judía, porque me interesa la lectura de eso desde el lado esotérico. Me re gusta porque simpatizo con el pensamiento simbólico hermético. Todo el simbolismo hermético me encanta: las alegorías hermetistas son algo muy lindo filosóficamente, estéticamente. Me ordena un poco. De hecho, tengo tatuado el Árbol de la Vida. Mi espiritualidad o filosofía pasan un poco por ahí. Estoy todo el tiempo leyendo eso. Y no jerarquizo: no leo a tal autor o me guío por tal escuela. Mezclo todo. Y lo católico no me interesa porque vengo de una familia católica. Siempre busqué otra visión. Me gustan los bordes.

5. ¿Cuándo rompiste con el catolicismo de tu familia? 

Íbamos a misa. Mis padres son de un grupo de ecuménicos que se llama Focolares. Entonces siempre estuve vinculado a eso. La formación es interesante, pero no para el momento en que me tocó a mí: la adolescencia. A mí me gustaba la cosa más pagana, más apócrifa. No sé por qué estoy hablando de esto. Nunca hablo de esto.

6. ¿Por qué? 

No sé, me pongo más frívolo. Porque es un espacio de creación interesante, no tanto de confesión. De la depresión ya estoy medicado. Tomo ansiolíticos y antidepresivos. Soy una persona muy ansiosa y he tenido varios episodios de ansiedad y de angustia. De eso tampoco nunca hablé mucho. Pero sí, tengo ese problema. A veces quiero dejar de tomar, sobre todo los ansiolíticos, porque, bueno, como en Uruguay ahora es legal la marihuana, me gustaría probar tratamientos con aceite de cannabis. Lo que pasa es que ya estoy como adicto a todo eso; y se me va la mano. Y, a la vez, no me gusta estar tan robótico. Antes era más espontáneo. Cuando empecé a tener todos esos problemas, quedé como medio fóbico, medio robótico y no me gusta sentirme así. Perdí varios registros y me sorprende. Mis amigos se ríen y me hacen bromas con eso. Si hay un lugar con mucho ruido, me tengo que ir. Y, entonces, claro, tengo que tomar todas esas porquerías. Es como que tengo que parar un poco y ponerme más estable. Soy una persona un poco inestable.

7. ¿Te imaginabas otra cosa de tu vida? 

No. En el fondo era lo que quería, pero nunca sabés lo que querés, solo querés vivir de lo que hacés. Igual vivo de una manera muy austera. Tengo una lógica medio nómade. En mi cuarto tengo un colchón, libros y si me pinta rajar, me rajo, no tengo ningún problema. No creo muchas raíces. Siempre viví así. Me gustan las ciudades grandes pero me saturo al toque, me tengo que ir.

 

 

 

8. ¿Quiénes son tus amigos? 

Hay de todo. No tengo un solo grupo. Tengo varios grupos de WhatsApp. Igual estoy medio en una burbuja porque tengo amigos putos o mujeres, no tengo amigos hétero.

9. ¿Por algo en especial? 

Como que no circulo mucho el mundo hétero. Mis amigas me cuentan sus problemas con sus novios y me parece otra galaxia. No logro entender. No sé, no me interesa lo que les interesa. Soy muy prejuicioso con los hombres hétero, pienso que están medio atrasados. Lo que pasa es que, claro, yo soy medio cualquiera. Con mi novio no nos peleamos casi nunca, por suerte. Si no, no tendría. Yo me asfixio muy rápido en las relaciones, porque soy muy promiscuo y muy libertino. Estoy todo el tiempo en el Grindr. No paro. No puedo con eso, con alguien que esté preguntándome qué hice, qué hago: no, directamente no estoy.

10. ¿Dónde sentís que rendís más? ¿Escribiendo, sacando fotos, pintando, cantando? 

Ahora estoy más tranqui, antes lo vivía como algo conflictivo, sentía que tenía que decidirme por algo. Pero no veía que hay un montón de artistas o autores que son así, desde Yoko Ono a Rosario Bléfari o Boom Boom Kid. Con el tiempo me relajé más. Cuando escribo es algo re personal. Lo que pasa es que yo soy muy disperso, pero en el fondo soy mega obsesivo, casi psycho. No sé si viste los collages que hago, es un trabajo muy obsesivo. Y eso lo disfruto un montón. Y después, cuando canto, también, tengo una banda de cosas por contar. Siempre tengo una historia.

11. ¿En qué ciudad te gustaría vivir? 

No sé, desde San Pablo a La Plata, pasando por Berlín Cada vez que voy a algún lado pienso que podría vivir ahí. Cada vez que viajo es por laburo, yo plata no tengo para viajar. Siempre que me voy es porque me invitan pero me asfixio y me vuelvo un bicho. Si estoy mucho en Montevideo, me enrosco y termino encerrado. Entonces prefiero ir a otro lado, conocer otra gente, siempre así, con gente que nada que ver.

12. Y en tu obra, ¿qué fue lo que te destrabó para viajar? 

No sé, fue raro, no creo que haya habido una legitimación, pero en los últimos años algo pasó. Mi obra tiene una coherencia, pero recién ahora pude entender eso. Primero produje un montón y después tuve que ver qué era todo eso que había hecho. El momento fue cuando empecé a trabajar con una galería internacional que se llama Xippas, que curiosamente estaba a dos cuadras de mi casa en Buenos Aires.

13. ¿Te podés proyectar a algunos años? 

No, es imposible, no puedo, es un problema que tengo. No tengo ni idea, porque a la vez, por ejemplo, quiero presentarme a una beca. Y me cuesta un montón. Tengo ese problema.

14. ¿Qué significa Miss Tacuarembó en tu historia? 

Este año va a salir la edición en bolsillo de Miss Tacuarembó y de Un poquito tarada. Miss Tacuarembó es una novela que siempre se vendió. Tiene varias reediciones y está en varias editoriales. Y además, tiene la película. ¿Qué significa? Yo qué sé. A mí me gusta cuando la leo, y la película me parece buenísima.

 

 

 

15. ¿Tenés una educación artística formal? 

Estudié dos carreras en Uruguay: una suerte de Ciencias de la Comunicación y Publicidad. Terminé las dos. Digamos que soy publicista. Y la otra, Comunicación Artística Recreativa, que ya no existe más. Nunca fui muy destacable pero sí me deprimía si no sacaba diez. Era mega autoexigente.

16. ¿Con tu obra sos igual? 

No, es más una cosa caprichosa. Yo lo tengo claro, pero cuando trabajo con alguien es difícil que me saquen la onda. Ahora, por ejemplo, para este disco que lo produjo Jean Deon (el productor de Diosque, entre otros), me entiende perfecto. Yo quiero que toda la música sea pop, pero levemente autoparódica. No humorística, no puede haber chiste pero sí un subidón. Tiene que ser todo ambiguo, tiene que ser trash, pero a la vez tiene que ser refinado, tiene que sonar mega moderno y con toda la última tecnología pero a la vez tiene que parecer espontáneo. Me muevo con mucha libertad pero a la vez soy muy prejuicioso con todo. Básicamente, no me gusta nada, es como una cosa muy egocéntrica. Entonces, claro, es muy difícil lograr eso.

17. Y si lo que te vuelve es malo, ¿qué te pasa? 

Hago otro. Me pasa todo el tiempo. En Uruguay todo el mundo te critica, es un training. Aparte yo lo hacía adrede también, era muy rompebolas. Yo saco la cabeza, no es algo que me cueste. Y si no gusta, no sé, haré otra cosa. Y a la vez, estoy muy convencido de lo que hago. Entonces, sigo haciendo cosas.

18. Pero, ¿por qué decís lo de soy uruguayo? 

Uruguay es muy crítico, tiene una vara muy arriba. El escucha y el crítico uruguayo es mucho más exigente que el argentino, y eso te forma. Es idiosincrasia. Está bien. A veces es negativo porque hay gente a la que eso le pega mal y no continúa haciendo obra. Yo tengo 43 años, que es la edad en que muchos artistas dejan de producir y tienen hijos y miran tele. Yo porque estoy divino y sigo haciendo discos, pero si vos dependés mucho de eso, no seguís produciendo. Lo importante es enfocarse en lo que hacés, ir haciendo un camino. Yo siempre recomiendo que sea un camino personal, pero los que quieren hacer un camino en lo que está más establecido, está bien igual.

19. ¿Qué es Lechiguanas, el nombre de tu último disco? 

Hace referencia a dos cosas. Las lechiguanas son unas abejas que hay en lugares más cálidos: por Salta hay mucho y, si no, en el norte de Uruguay también hay. Son unas abejas que tienen la miel tóxica. A la vez, hace referencia al personaje de Nazareno Cruz y el Lobo, la vieja bruja que lo amadrina, digamos, a Nazareno. Es una de mis películas preferidas.

20. Y este disco, ¿en qué momento de tu vida te agarra? 

La idea original era hacerlo en México, y lo había empezado a hacer allá, y al final lo terminé haciendo con un amigo al que conozco hace un montón. Se demoró mucho porque estoy muy tranquilo. Estoy atravesando la tranquilidad.