TECH

DRONES PARA TODO

Por Ricardo Sametband

Es uno de los nichos tecnológicos que más rápido creció, con una diversificación inusitada: donde exista una necesidad o un capricho, habrá un dron volando.

 

Los vimos en Homeland y en las películas de terroristas, nos hablaron de su uso (y abuso) militar, de algo que parecía inalcanzable para un simple mortal. Y ahora, gracias a la masificación de los smartphones, que abarataron sus componentes, llegaron a todos con esa función commodity: el entretenimiento. Jugar a ser pájaros, entrar donde antes no podíamos, mirar desde otra perspectiva y manejar estos pequeños helicópteros de cuatro motores con un control remoto nos devuelve a los años donde todo era juego y exploración.

Pero la revolución que están protagonizando estos pequeños (o no tan pequeños) VANT, Objetos Voladores No Tripulados, es aún más extensa: los drones están en todos lados.

En cine, publicidad y todo tipo de filmaciones de eventos, lo que antes solo podía ser resuelto con una grúa, una maniobra peligrosa o -ni hablar- un helicóptero, ahora se soluciona con un dispositivo que entra en una mochila. El periodismo tampoco se quedó atrás. Conocer la casa de las celebrities desde arriba o medir la asistencia a una manifestación, al menos en los países que no tienen regulaciones, es moneda corriente. En el campo, le dan descanso a los caballos o la 4x4 que ya no tienen que recorrer caminos imposibles para ver cómo evolucionan los cultivos o si alguna vaca está en problemas. En la universidad de Río Cuarto hay drones con cámaras y sensores de calor para la detección temprana de incendios; en Asia, está comenzando a reemplazar al avión fumigador en varias regiones.

Una empresa argentina de emergencias tiene un dron ambulancia, con un desfibrilador; un diseño suizo contempla enviarle medicina o comida a esquiadores varados por un alud. Y aunque no aceptan propinas, varias empresas están comenzando a usar drones para repartir mercadería. En China, la empresa de correos SF Express está probando los repartos y en Rusia e Israel ya hay drones que llevan pizza (más como promoción que como alternativa real a la motito, por ahora). La gran pregunta es si el queso llegará o no amontonado al costado. Amazon ya tiene todo listo para llegar con paquetes en solo 30 minutos de su depósito a tu casa, pero debió demorar el debut del sistema por temas legales: no hay precedentes para este tipo de cosas.

En nuestro país, la AFIP usó esta tecnología para corroborar construcciones y realizar revalúos (así que si ves un dron volando sobre el jardín, será mejor no tener metros construidos sin declarar). También se usan para hacer sobrevuelos en zonas en las que se calcula que puede haber restos arqueológicos; en zonas con volcanes activos para observarlos más de cerca sin poner en peligro a los científicos; y en ciudades o pueblos luego de un tifón o un terremoto, porque permiten un vistazo rápido del terreno sin depender de fotos satelitales.

¿Más? Claro que sí: en Varsovia crearon drones tipo abeja para ayudar a polinizar las plantas. En Dubai ya se corre el Mundial de Carreras de Drones (y en Buenos Aires ya se organizaron al menos dos, con decenas de asistentes). Y está el dronepaparazzo, tanto para espiar a otros como para ser nuestro registro personal: salís a correr, a andar en bici por la montaña, a esquiar o a surfear, con tu propio documentalista siguiéndote desde el aire, apelando al reconocimiento de imágenes para determinar la posición de tu figura y seguirte en movimiento.

 

¿Cuánto me sale el chiche?

Tener un dron no es complicado, ni tan caro, aunque hay para todos los bolsillos. Están los hiperprofesionales, con cuatro rotores de mucha fuerza, GPS para determinar su posición y poder seguir una ruta, soporte para cámara con gimbal (un soporte que neutraliza la vibración del dron y permite mover la cámara, para tomas fluidas), detección de colisión para no chocarse con un árbol, regreso autónomo a la base, etcétera. Y están los drones de 5 dólares que entran en un bolsillo. Tienen apenas un par de minutos de autonomía, pero los podés hacer volar en la oficina o una reunión de amigos sin temor a lastimar a nadie (o romper algo).

En el medio, el abanico de opciones es amplísimo. Todos los drones funcionan igual (dos rotores giran hacia un lado y dos hacia el otro; la computadora interna los mantiene en equilibrio) y hacen lo mismo (van de acá para allá en base a tu comando). Pero de su tamaño dependerán su autonomía (más grande es, más lejos llega); su resistencia frente a los elementos (si sopla viento, uno muy livianito no podrá mantener su posición) y sus funciones extra: gimbal, cámara GoPro (para no usar la incorporada, que no siempre tiene la misma calidad); GPS (que le permite seguir un camino predefinido y luego volver al punto de inicio). Cada uno de estos extras incrementa el precio.

Algunos graban en 4K, otros en FullHD; hay modelos -como el que probó Mauricio Macri- que transmiten en vivo lo que registra su cámara; otros que necesitan un control especial; otros que los manejás con tu smartphone.

1. La marca más popular es la china DJI, que tiene drones profesionales y semiprofesionales, y son los que -por ejemplo- suelen usar periodistas y publicitarios. Un Phantom 4 (lo más nuevo para amateurs o semiprofesionales) ronda un precio local de $ 40.000. Tiene hasta 5 km de alcance, GPS incorporado, cámara de 12 megapíxeles que graba video en 4K, estabilización en tres ejes, 28 minutos de autonomía y esqueleto de magnesio. Tiene detector de colisiones para preservar su vuelo autónomo y rastreo de objetos (te sigue desde el aire, podés programar un vuelo rasante o un cambio de punto de vista y te mantiene siempre en cuadro aunque te muevas).

2. El BebopDrone de Parrot tiene una cámara de 14 megapíxeles con lente ojo de pez, 400 gramos de peso, sistema de aterrizaje automático, GPS incorporado para definir un plan de vuelo autónomo, control desde el smartphone y streaming de video en vivo. Tiene un precio local de $ 17.000; con el mando especial (que tiene su propia pantalla) sube a $ 21.000.

3. Un Walkera Scout X4 Ilook ($ 30.000) tiene tren de aterrizaje retráctil, GPS para crear un plan de vuelo de hasta 128 puntos, modo de seguimiento de un objeto en movimiento, sistema de telemetría en tiempo real que se enchufa a un iPad, cuatro u ocho rotores, vuelo en círculo, cabeza abajo y más; pesa 1,7 kg.

4. Mientras, el Airborne Cargo de Parrot es un minidrone que viene con un muñequito (y enganches compatibles con piezas Lego), carenado para los rotores (protección para poder agarrarlo), una cámara que toma fotos cenitales y la posibilidad de cancherear con acrobacias prediseñadas (rotar 90 grados, 180 grados, etcétera). Tiene un precio que ronda los $ 3500 y 10 minutos de autonomía.

Hay varias opciones más, tanto de estas tres compañías (entre las marcas que más fácil es conseguir en el país) como de una decena más; a cualquiera presupuesto de adquisición habrá que sumarle, más adelante, baterías extra, rotores extra (casi inevitablemente vas a dejar alguno en la rama de un árbol o contra una pared) y alguna otra pieza de repuesto para seguir usando tu drone.