ENTREVISTA

DE M, SOLO LO QUE VES

Por Bruno Larocca | Fotos Ignacio Snchez

El bajista de Soda Stereo acaba de editar una autobiografía, está ultimando los detalles del espectáculo de Cirque du Soleil, Sép7imo, y en octubre presentará el disco de su nueva banda, Shoot The Radio. Una conversación amable con el ocupadísimo hombre que formó parte de la banda más importante del rock latinoamericano.

 

Llega cuarenta y cinco minutos después del horario de encuentro pactado, pide disculpas por el atraso y, mientras se sienta a la mesa de un bar espléndido en la zona de los bosques de Palermo, explica con una sonrisa que el caos de tránsito que había en la avenida Lugones le impidió llegar puntual.

Son días de mucha exposición y jornadas laborales interminables para Zeta. 2016 parece haber marcado su regreso al centro de la escena, ese lugar que conoció en los noventa como bajista de la banda más importante de la historia del rock latinoamericano. De aquello, precisamente,habla en Yo conozco ese lugar (Editorial Planeta, 2016), su reciente autobiografía, un proyecto que, asegura, le llevó cuatro años de producción. Las presentaciones del libro se sumaron a su actividad como DJ y a la propuesta de la emisora Nacional Rock para que condujera un programa semanal dedicado a la música electrónica argentina. Su nueva banda, Shoot The Radio, con la que volvió a tocar el bajo, tiene terminado su disco debut con fecha de salida para octubre y varios shows programados por ciudades del interior del país.

Pero eso no es todo en la vida de Zeta.

Desde que la compañía teatral canadiense Cirque Du Soleil confirmó la realización de #SodaCirque, Sép7imo día (no descansaré) -un título que parece a medida de Zeta-, el primer espectáculo dedicado a un grupo de este lado del continente (hay uno en Las Vegas sobre los Beatles y otro sobre Michael Jackson), la agenda se tornó aún más complicada. Durante la semana, pasa muchas horas encerrado en el histórico estudio de Gustavo Cerati, Unísono, trabajando en nuevas mezclas de los viejos éxitos de Soda que serán parte de este espectáculo multimedia 360 que, aún ocho meses antes del debut, lleva más de 200 mil tickets vendidos; lo que equivale a 30 estadios Luna Park repletos.

Mientras toma un chopp de cerveza artesanal, dice:

- A todas esas cosas hay que sumarle lo más importante, que se llama Anastasia, y es otro de los proyectos que ocupa también mucho tiempo de mi vida.

Y lo dice con la misma sonrisa que mantendrá toda la tarde, una prueba irrefutable de que, a los 57 años, después de haber tenido cuatro hijos con su primera mujer (Simón, Juan Bautista, Jaime y Tobías, que falleció en un accidente en 1994), esta nueva paternidad con su actual pareja, Estefanía Iracet, lo encuentra en un gran momento.

- Hoy casualmente hablaba de eso con Adrián Taverna (histórico sonidista de Soda Stereo), que tiene un punto de vista muy emocional, y le decía que es muy lindo ser padre a esta edad. Aunque en realidad yo estoy más para ser abuelo, pero parece que la generación de mis hijos mayores se toma otros tiempos para ese tipo de cosas.

 

Zeta podría ser miembro de ese selecto grupo de músicos y artistas como Anthony Kiedis o James Hetfield que parecen haber pactado con algún dios ancestral el privilegio de no envejecer pasados los 50. Quizás sea la gorra con visera que hoy lleva puesta por encima de su cabeza calva, o la campera de cuero retro con cierres cruzados, la que le aporta un look aún más juvenil, pero de cerca su rostro luce tan fresco como el de los posters de Soda Stereo que en los 90 colgaban los fans del grupo en sus habitaciones.

El mismo Héctor Pedro Juan Bosio Bertolottir que nació el 1 de octubre de 1958 en San Fernando (Provincia de Buenos Aires); que a los 11 aprendió a tocar la guitarra criolla encima de las canciones de los Beatles; cuya primera banda relevante se llamó The Morgan e incluyó el paso fugaz en su formación de un adolescente llamado Andrés Calamaro; que en 1979 conoció a Gustavo Cerati mientras ambos cursaban la carrera de publicidad en la Universidad de El Salvador -aunque sus padres querían que fuera ingeniero agrónomo-, y que, producto de esa amistad, en 1982, nacería Soda Stereo. El resto es historia conocida.

PLAYBOY: ¿Hasta qué punto planificaste tener un año con tantos proyectos?

ZETA BOSIO: Soy una persona muy caótica y, al mismo tiempo, muy productiva. Necesito estar embarcado en proyectos.

PLAYBOY: ¿Siempre fuiste así?

ZETA: Eso lo incorporé desde la época de Soda. Cuando no tengo nada para hacer, me siento enfermo y me la paso en la cama. Ahora necesito tener actividad, estar input. Cuando tenía la productora, era fantástico: hacía Rock Road (Much Music), el programa de radio Keep Rockin (Rock and Pop) y acciones de publicidad muy creativas. A mí me gusta generar ideas, usar la cabeza en función de crear contenidos. Desde que la cerré, en 2011, fueron cinco años de rearmarme y de pagar todas las deudas.

PLAYBOY: ¿Cómo viviste esa etapa?

ZETA: No fue fácil terminar un proyecto que me llevó diez años y volver a ser artista, centrarme nada más que en mí. Gracias a Dios la tenía a Estefi, que fue un gran apoyo y me ayudó a organizar muchos aspectos de mi vida profesional.

PLAYBOY: Pasaste de ser músico a director de tu compañía discográfica y después a ser empleado de un sello multinacional, ¿cómo llevaste ese proceso?

ZETA: Después de Soda me acostumbré a tener que reinventarme en la vida. Muchas veces ese proceso sucedió en secreto, sin que nadie se enterara. Los fracasos suelen pasar desapercibidos y la gente suele recordar mucho más los éxitos. Y eso está bueno.

PLAYBOY: En tu reciente autobiografía desnudás muchas cuestiones que tienen que ver más con tu intimidad que con tu rol de músico, ¿por qué tomaste esa decisión?

ZETA: Con Soda Stereo viví situaciones increíbles y eso hace que ahora, cuando estamos trabajando en el estudio con Charly (Alberti) y Adrián, pasemos gran parte del tiempo recordando anécdotas. Muchas veces me dijeron que era un gran contador de historias y que tenía que escribir un libro. Bueno, un día sentí que ese momento había llegado y Estefi, que es un gran motor en mi vida, me dio el impulso que me faltaba. Ahora todas esas historias quedaron escritas y puedo relajarme porque todo el mundo las sabe.

PLAYBOY: ¿Te guardaste algún secreto?

ZETA: Creo que en ese sentido el libro es bastante sincero. Lo que pasó fue que tuve que hacer una selección de los temas porque no podía poner toda mi vida y, al mismo tiempo, exponer la intimidad de otras personas. Eso tiene que ver inclusive con el respeto por la banda. Ahí está todo, es un libro a corazón abierto, como mi forma de ser. Intenté que fuera amigable y fácil de leer porque yo soy un gran lector de biografías y no me banco los libros pesados.

PLAYBOY: ¿Qué biografías de las que leíste te gustaron?

ZETA: Creo que la primera fue la de (Federico) Fellini, después empecé las de (Alfred) Hitchcock y la de Bill Wyman. Cuando salieron las de los integrantes de los Beatles y el libro de George Martin, me compré todas. Leer sus historias te ayuda a entender mucho más las obras de los protagonistas.

PLAYBOY: En tu libro se refleja la vida de un eterno luchador, ¿sos realmente así?

ZETA: Es que la vida me puso en ese lugar. Cuando era chico mi papá me decía: Vago, ¿querés ser músico? Andá a trabajar. Él cargaba cajones, hacía un laburo más físico, entonces pensaba así. Y, en ese sentido, Gustavo fue una gran influencia en mi vida. Creo que él inclusive descansaba menos que yo. Soy bastante más tranquilo, pero sé que si no me muevo, las cosas no se originan solas. Siento que tengo que estar presente en todos lados empujando el proyecto. No se trata solamente de tener una buena idea, sino de llevarla a cabo para que no se muera. Y ahí está el punto más difícil.

PLAYBOY: ¿Es cierto que en la época de Soda, cada vez que se tomaban vacaciones, al regresar se encontraban con que Gustavo había compuesto todas las canciones del próximo disco?

ZETA: Sí, Gustavo no tenía paz y yo en esa época creía que a las cosas había que dejarlas madurar. Cuando mezclábamos los discos, por ejemplo, me iba a escucharlos afuera. No podía estar más de media hora encerrado en el estudio. Era como que necesitaba tomar distancia para no perder el foco.

PLAYBOY: Siempre hacés énfasis en el momento de la separación de Soda y lo que significó para vos la vuelta, ¿por qué?

ZETA: Porque cuando llegó el final de Soda me quedé atragantado con la despedida. Se dio en un momento en el que yo sentía que estábamos musicalmente para hacer algo muy grande. Para mí, Sueño Stereo era un disco de transición y lo que venía después era fuerte. Pero Gustavo me planteó el tema de la separación y yo no lo podía comprender. Después, un regreso de Soda como el que tuvimos me ayudó a quitarme ese peso de encima. Me quedé en paz con todo.

PLAYBOY: ¿Cómo surgió la idea de hacer ahora un espectáculo de Soda con el Cirque de Soleil?

ZETA: Me llamó Dani (Kon, exmánager de Soda), nos dijo a mí y a Charly que estaba la posibilidad de hacer un espectáculo sobre Soda, y nos dio un fin de semana para pensarlo. Estuve dos días pensando qué grasada estarían por hacer, hasta que el lunes cuando nos reunimos me contó que estaban estudiando hacer un show con el Cirque de Soleil y, antes de tirarse a la pileta, querían saber que nos parecía a nosotros la idea.

PLAYBOY: ¿Dijiste enseguida que sí?

ZETA: Dije que me parecía una idea impresionante porque siempre tratamos de que en nuestros espectáculos la gente viviera una experiencia multisensorial. No sólo en el aspecto musical, sino también desde lo emocional. Y creo que en eso Soda marcó una diferencia. Me pareció un sueño poder trabajar con un equipo de especialistas como los del Cirque de Soleil. Ahora estoy aprendiendo términos nuevos, códigos del teatro y un montón de cosas que no sabía.

PLAYBOY: ¿Qué tipo de cosas?

ZETA: Hace poco, fuimos a Las Vegas a ver Love (el espectáculo que la compañía armó sobre los Beatles) y les contamos a los técnicos los problemas que teníamos para realizar nuestra obra. Ellos nos ofrecieron quedarnos a ver cómo se armaba el espectáculo de esa noche para que pudiéramos sacarnos nuestras dudas. Lo lindo de este proyecto es que si surge algún problema, puedo hablar por skype con Giles Martin, el hijo del legendario productor de los Beatles George Martin, que desde su experiencia me va a ayudar a resolverlo.

PLAYBOY: ¿Te imaginabas que después de tantos años algo relacionado con Soda podía causar tanta expectativa entre los seguidores de la banda?

ZETA: La verdad que no. Giles me dijo que con este espectáculo la música cobraba un nuevo sentido. Es como escuchar música con los ojos y agregarle esa emoción a las canciones. No estará la banda tocando en vivo, pero lo que pasará en el show, creo, será muchísimo más impactante que lo que pasaba antes.

PLAYBOY: ¿Te produce algo especial volver a escuchar las viejas grabaciones de Soda con las que están trabajando?

ZETA: Es muy loco, al principio fue como una gran emoción. Ahora, después de un año de laburo en el proyecto, ya superamos esa etapa. Estamos trabajando con los multitracks de los temas de Soda y los manipulamos como nos piden Michel Laprise (canadiense, director creativo del espectáculo) y Chantal Tremblay (directora de Love).

PLAYBOY: Ahora que estás trabajando de nuevo con las viejas cintas de Soda, entre tanto material, ¿apareció algún tema inédito?

ZETA: Con Soda editamos casi todo lo que hicimos; muchas veces para cumplir y finalizar el contrato que teníamos con una compañía discográfica. Quedaron algunas grabaciones, situaciones de ensayos en formato DAT que no creo que valgan la pena editar. El otro día escuché unas grabaciones de cuando hicimos Disco Eterno y empezamos a tocar unas melodías que no tenían nada que ver con lo que finalmente terminó quedando. Me causó una linda sensación, recordar cómo fue el proceso de composición que decantó en ese tema, pero no sé si le haría escuchar eso al público de Soda.

 

 

PLAYBOY: ¿Cómo surgió la idea de formar una banda nueva y empezar otra vez de cero?

ZETA: Shoot The Radio es un proyecto lindo, una banda que está pensada en base a cómo yo haría la música hoy en día y cómo la puedo disfrutar con los instrumentos que se pueden tocar en la actualidad, pero también incorpora un lado vintage, que es lo que nos gusta a Fernando Montemurro (sintetizadores y samplers) y a mí. Hoy la música suena prefabricada, por eso se nos ocurrió hacer un rescate.

PLAYBOY: ¿Cuál es el sonido que intentás rescatar?

ZETA: Cuando aparecieron los sintetizadores, a fines de los 60, entraron en la escena del rock que se estaba desarrollando y dieron pie al rock sinfónico. Los tecladistas se dieron cuenta de que podían tocar como si tuvieran una orquesta. Entonces bandas como Emerson, Lake Palmer comenzaron a hacer sonidos grandiosos. Nosotros ahora fuimos a rescatar un poco eso, el sonido de Genesis y de Queen. En Shoot The Radio me estoy dando cuenta de que estoy haciendo con el bajo muchas cosas que hacía Brian May con la guitarra.

PLAYBOY: ¿Cómo es eso?

ZETA: Con la ayuda de la electrónica estamos reproduciendo mucho de la magia de la psicodelia, pero con un espíritu muy electrónico, que da muy bien para festivales. Hoy en día muchas bandas tienen un gran problema: hacen la música que les gusta, pero no tienen lugares donde tocar. Es algo que le pasa a mi hijo con su grupo, que no encuentra un escenario acorde para su música. Este proyecto lo hicimos sabiendo que vamos a tener muchas posibilidades de presentarnos en vivo. Me estoy sacando las ganas de tocar rock en el bajo, que es lo que más me gusta hacer. Esto me llena la sangre, me renueva. Ojalá funcione.

PLAYBOY: ¿Recordás cómo surgió la rivalidad entre Soda y los Redondos en los 80?

ZETA: Ellos venían muy poco por Buenos Aires porque eran de La Plata. Con los que nos cruzábamos más era con el Pelado (Luca), Mollo y Arnedo. A veces, hasta compartíamos algunas copas. Para mí es una rivalidad que se armó más entre la gente. Ya lo dije una vez: nosotros tuvimos un enfrentamiento con Sumo antes que con ellos. En esa época, los Redondos casi no existían o eran muy chiquitos.

PLAYBOY: ¿Cuál fue el problema que tuvieron con Luca?

ZETA: Cuando aparecimos con Soda, Sumo ya hacía rato que la venía peleando en el under, y nosotros arrasamos con todo: enseguida grabamos nuestro primer disco. Tuvieron que pasar dos o tres años hasta que ellos pudieron editar su primer álbum y, cuando lo hicieron, con Soda íbamos por Signos (el tercero, 1986). Y el Pelado empezó a bardearnos, se armó una polaridad.

PLAYBOY: ¿Y cómo se traspasó ese enfrentamiento de Sumo a los Redondos?

ZETA: Cuando se terminó Sumo (en 1987), la gente que seguía a esa banda hizo que el antagonismo se trasladara a los Redondos. Y ellos comenzaron a exacerbar esa rivalidad en las letras. Les encantó eso de ir contra Soda y se armó esa historia de enfrentamiento.

PLAYBOY: ¿Te gustaba lo que hacían los Redondos?

ZETA: Me parece que la música de los comienzos de los Redondos no es evolucionada, sino más bien un rock básico, que está bueno y funciona. Ellos hicieron una jugada y yo como artista respeto muchísimo las apuestas de otros. Por más que no me guste lo que hagan, no me sale criticarlos. No es fácil convencer al público con lo que hacés y llevarlo hasta un plano emocional. Para lograr eso se necesita de cierta magia, y ellos la tuvieron. En ese sentido, chapeau, son grandes.

PLAYBOY: ¿Y el resto de la banda qué opinaba?

ZETA: La discusión interna de Soda siempre era que nosotros gastábamos un montón de dinero en producción y ellos invertían dos mangos, que les rendía más porque llevaban la misma cantidad de público que nosotros. Esas cosas las hablábamos en privado, no las comentábamos por afuera.

PLAYBOY: ¿Y ahora, te gusta la música del Indio solista?

ZETA: Escuché en la radio muy pocas cosas del último disco del Indio y me parece que ha evolucionado como artista. Pero no sé si ha tenido los mismos hits que tuvo con los Redondos. Tampoco los tuvo Skay o algún otro. Creo que ellos le deben a la gente un poco de magia, porque es el público el que genera todo. Por ejemplo, en mi caso, todo esto que me está pasando hoy con el Cirque du Soleil tiene que ver con el amor que la gente sigue teniendo por Soda.

PLAYBOY: A raíz de un artículo publicado hace unos días en un diario chileno, surgió el debate sobre la actualidad del rock argentino y su falta de renovación, ¿cuál es tu mirada sobre el tema?

ZETA: Creo que estamos en un momento en el que hay muchos chicos haciendo música, pero no tienen una brújula. Tampoco estamos en una época en la que, a nivel internacional, bandas como Led Zeppelin compitan con Pink Floyd, Yes y Genesis. No estamos atravesando una ola que viene arrasando con todo. Sin embargo, creo que hay grupos buenos. Yo también extraño la renovación en el rock.

PLAYBOY: ¿Es una sensación que tenés ahora o desde hace un tiempo?

ZETA: Creo que el rock se viene quedando desde hace 15 años. Espero que con el éxito que están teniendo festivales como Lollapalooza, que le da lugar a bandas nuevas, los directores de las radios se animen a pasar temas de esos grupos que están surgiendo.

PLAYBOY: ¿Por qué crees entonces que no se produce una renovación?

ZETA: Cuando aparecimos con Soda en la new wave, éramos hijos de la represión. Habíamos estado encerrados en una olla a presión y cuando la destaparon de golpe, salimos con todo. Hoy las bandas no tienen esa provocación. Desde arriba está todo muy cómodo. Esa opresión que sentimos en su momento generó que todo explotara.

PLAYBOY: ¿El rock está preparado para un cambio de era?

ZETA: Los grupos, tanto los grandes como los chicos, tienen que tomar conciencia de que ahora hay que comunicar la música. Y para eso, aunque odie referirme a esto, las redes sociales son un medio de comunicación fundamental, más allá de la televisión y otros medios tradicionales de audiencia masiva.

PLAYBOY: ¿Cambió el negocio?

ZETA: Claro, yo soy de la época en la que a las compañías discográficas se quedaban con el 93 por ciento. Ahora vivimos un tiempo de autonomía musical. Las compañías perdieron poder y eso nos permite a los músicos hacer más cosas. Ya no pueden poner plata para manejar la música que pasan las radios, eso volvió a estar en manos de los programadores y nos permite que se difunda a mejores bandas. Todo este cambio tiene que traer una mejora, pero el proceso es lento.

PLAYBOY: Hace unos días se conocieron declaraciones de Gustavo Cordera que generaron repudio en el mundo del rock y se abrió un debate acerca de las groupies, ¿qué opinión te merece el tema?

ZETA: De mi parte, yo tengo una relación fantástica con las mujeres. Soy romántico, mi ex mujer Silvina y la actual, Estefanía, se llevan bárbaro. En cuanto a Gustavo, es un pibe divino, lo conozco desde hace un largo tiempo; se ve que leyó un libro de psicología, uno de Freud, y se le dio por hacer psicodrama pensando que formaba parte de una reunión cerrada, y encima lo sacaron de contexto. Si escuchás la frase completa, no termina así como se dio a conocer.

PLAYBOY: Dijo que había mujeres que merecían ser violadas para tener sexo.

ZETA: Pero no dijo que había que hacer eso, sino que habló de una fantasía. De todas formas, es un tema muy delicado. Para mí se armó una polémica que se fue al carajo. No se puede condenar a nadie que pide perdón. Yo soy católico y si alguien me pide perdón, listo. Está arrepentido, se da cuenta de la cagada que se mandó: te está diciendo que la hija le dijo que era un pelotudo. Creo que Gustavo está cargando las consecuencias de su exabrupto dentro de una sociedad que está muy sensible con el tema. A veces la represalia es tan violenta como la provocación, y no creo que eso le sume a nadie.


Zeta se queda unos segundos en silencio, mira a su asistente de prensa que escucha atenta sus palabras, esboza una sonrisa y dice:

-No hagamos más lío Creo que ya hicimos quilombo.