20P: VERNICA LLINS

EL TALENTO Y LA IRREVERENCIA DE VERNICA LLINS

Por Diego Igal | Fotos Nacho Snchez

 

Con su personajes en las novelas del prime time de telefe llegó a un público que no la había conocido con gasalla. a sus 55 años y con una carrera interesantísima, verónica llinás es una de las actrices del momento.

 

En su bio de twitter dice actriz multifacética, policromada y multiforme. la descripción, que ella suele repetir para presentarse, le hace bastante justicia a una trayectoria de más de tres décadas que incluye papeles en más de 20 películas, la misma cantidad en obras de teatro y casi 30 programas de tv. a esa pantalla llegó por antonio gasalla tras ser descubierta en el parakultural, aquel mítico lugar del under porteño de los 80, donde integraba el no menos mítico trío gambas al ajillo, responsable de sketchs armados con desenfado, elementos de circo y comicidad. hoy, verónica llinás (55) ficha todos los días hábiles en educando a nina, el nuevo éxito de la asociación entre underground -la productora de sebastián ortega- y telefe, donde busca repetir, en la piel de una histriónica madre cordobesa, la fórmula de inés murray tedín de arostegui, su celebradísimo personaje de viudas e hijas del rock and roll. pero no fue por inesita sino por nélida bollini de prado, el personaje de historia de un clan basado en una de las víctimas de arquímides puccio, que ganó su primer martín fierro como mejor actriz de reparto, en mayo de este año. verónica es ya una figura central de las producciones de underground para telefe y hacia esos estudios maneja 50 kilómetros todos los días desde el oeste profundo del conurbano, donde vive hace unos 20 años junto a una manada de perros callejeros. algunos de esos animales la acompañaron en la mujer de los perros (2015), donde es protegonista y directora, junto a la platense laura citarella. se trata de su primer protagónico en una película de el pampero cine, la productora que comanda su hermano, el cineasta mariano llinás, figura destacada del antimainstream. verónica alguna vez fantaseó con ser bombera pero, hija de una madre artista y un padre escritor, la expresión en cualquiera de sus formas- parecía el camino más razonable. 

 

1. ¿Estás conforme con la repercusión de la película?

Sí, la verdad, para el tamaño de película y de producción, fue bárbaro. Me hubiera gustado que la viera la mayor cantidad de gente posible, no por el tema comercial, sino por estar en un lugar más tiempo. En estas producciones, donde no hay guita para hacer grandes movidas de prensa, un poco el boca a boca se da a través del tiempo.

 

2. El mismo recorrido que las otras películas de tu hermano.

Un poco sí, claro, y sigue moviéndose y viajando por el mundo. Fue a lugares improbabilísimos y es como que tiene vida propia. Ahora, a medida que pasa el tiempo, menos, pero estamos muy contentos con la repercusión. Tengo una idea embrionaria de otro proyecto de película, pero la tira diaria no me deja mucho espacio físico ni mental.

 

 

 

3. ¿Y te gusta que la tele te absorba tanto? 

Sí, en un sentido me gusta porque es lo que me hace parar la olla y tener un respiro económico importante. Pero a la vez claramente frena otros proyectos que son de índole menos comercial, quizás más artísticos, que me llenan más. No es que desprecie el laburo de la televisión, porque es algo que tiene lo suyo, como saber relacionarse con la cámara, con los compañeros. El ritmo que implica una tira diaria, sumado al acento (cordobés) generó un grado de dificultad enorme y eso, en algún punto, te enriquece. Pero artísticamente me llena más aquello donde tengo mucha participación creativa.

 

4. Hiciste mucho cine, teatro y TV, ¿dónde sentís que podés desplegar más lo tuyo? 

Son amores diferentes. Es como que te pregunten a quién querés más: ¿a tu mamá, a tu papá o a tu hijo? Hay algo inevitable en la relación con el público que te da el teatro que es como irreproducible. Esa cosa de sentir la energía ahí, es muy grato. Pero a la vez, hay algo de los horarios nocturnos del teatro que a veces me puede llegar a pesar. Tal vez esté más entusiasmada con el cine o a veces, incluso, con la tele. Se dan momentos. Si tuviera que elegir ahora, diría una película.

 

5. ¿Te gusta romper y empezar de cero? 

Sí, me gusta mucho imaginar historias y manipular la imagen. Hay algo de lo pictórico que tiene el cine que a mí me entusiasma mucho. Supongo que eso me viene de mi mamá. Es algo que hacía de muy chica. Tal vez porque estaba ahí mi mamá, las pinturas, los papeles, los crayones y también porque pasábamos mucho tiempo con mi otro hermano solos, y el mundo del dibujo es como un espacio mental que se abre. En un dibujo, uno tiene el mundo entero y chicos que tienen que pasar un largo rato encerrados, con un mundo no pasivo como es el de la televisión, imaginan y se abren creativamente.

 

6. Este personaje de Educando a Nina o el de Viudas, ¿son tu pico de popularidad? ¡Tenés hasta club de fans! 

Me río. Sí, creo que estalló mucho con Inesita. Este vino más peliagudo, me costó más que se instalara, porque empecé con mucha dificultad. Lo del club de fans es reciente. La popularidad es una cosa que, cuando estás en la televisión, estalla y cuando te vas, baja. Hay que tomarlo con pinzas. A mí me interesa más un reconocimiento no tan explosivo como el de la tele sino el de la gente que conoce tu trayectoria, que sabe quién sos, no porque te ve en la tele sino porque te vio en varios lugares. Es más agradable. Igual, no desprecio para nada esta popularidad. ¿Sabés cuántos peajes no pagué?

 

A mí me interesa más el reconocimiento de la gente que conoce tu trayectoria, que sabe quién sos. Igual, no desprecio para nada esta popularidad. ¿Sabés cuántos peajes no pagué?

 

7. tengo entedido que te gusta mucho ensayar y sos bastante metódica, ¿es así? 

Sí, me gusta ensayar. En la tele mucho no se puede, es otra historia, pero me gusta el ensayo, soy un poco obsesiva. En las Gambas nos quedábamos ensayando un paso de baile durante no sé cuánto. Estaba todo muy ensayado porque, como eran cosas físicas, había que tener mucha coordinación, incluso había movimientos que podían ser peligrosos si no estaban bien coordinados.

 

8. Hablando de esa época, ¿por qué pensás que algo como el Parakultural no se repitió? 

Me atrevo a decir que lo que pasó es que después del Parakultural se quiso replicar el éxito, pero no el espíritu. La esencia del Parakultural no era que le fuera bien a nivel de público, sino que hubiera un espacio de libertad artística completa. No importaba si con eso cortabas entradas o no. En lo que vino después, querían el éxito, pero no el riesgo. Aunque también era difícil mantener un espacio sin un objetivo comercial porque, ¿cómo pagás las cuentas, la habilitación, etcétera? Había unas leyes que decían que tenías que tener palenque al menos eso pasaba en esa época- y entonces estabas en manos de corruptos que te decían: si quiero, te clausuro porque no tenés palenque. Tenías que coimear a todo el mundo.

 

9. ¿No pensás que el Parakultural existió por el talento de ustedes, los Melli, Humberto Tortonese o Alejandro Urdapilleta? 

Fue una combinación de las cosas. El hecho de que el Parakultural no fuera un lugar donde te venían a controlar si lo que hacías duraba mucho o poco, si era comercial, le dio la posibilidad a un montón de gente talentosa de experimentar y en esa experimentación fueron surgiendo cada uno en su estilo. Todo lo que permita inventar va inevitablemente a enriquecer al artista. El artista que va a buscar el resultado, el éxito, gustar a la gente, se empobrece. Que eso no importara me parece que ayudó a generar estilos propios, que no imitaran lo que se hacía afuera.

 

10. ¿Cómo ves la comicidad en la tele? 

No veo mucho porque no hay muchos programas cómicos. Ahora, por suerte, apareció Noticampi, que me encanta, me río como hacía tiempo no me reía con un programa de televisión. En general, el humor empezó a pasar por unos lugares extraños que tienen que ver con el gaste hacia otras personas, que es un tipo de humor que no me interesa, no me representa. Capusotto me parece muy bueno, una de las pocas cosas que hay. No veo mucho más. El humor de programas que son mezcla de cosas; el refritado de la televisión; la televisión que se ríe de sí misma, no me gustan. A mí me gustan los programas de humor que propongan otro tipo de comididad. Por ejemplo, estuve en Psiconautas que fue una miniserie que hizo Turner y propuso algo diferente (se emitió por TBS). Si bien está ajustado a la sitcom americana, con un humor picadito, tenía una vuelta de tuerca que es mezclar stand up con sitcom. Tampoco soy una gran televidente. Tal vez se hacen cosas innovadoras y no las veo.

 

11. ¿Series tampoco? 

En algún momento me agarró la de ver series y vi algunas que me parecieron buenas como Six feet under, que está en el tope. O Breaking bad, que igual creo que hizo un desastre con esta cosa de la droga de laboratorio. De pronto se puso de moda, el protagonista es como un héroe y no sé si está bueno, me parece peligroso. Aunque en realidad, para ser honestos, no es lo único a nivel de violencia en todo lo que es audiovisual, y en esto incluyo los videojuegos para niños. Me parece demencial. Me da la sensación de que lo más innovador, incluso más que el cine, es la serie.

 

 

 

12. Sos muy bichera, además de los perros, tuviste dos loros y ahora, un gato, ¿qué aprendés de ellos? 

Me encantan los perros y, a los que encuentro tirados hechos pelota, no me puedo resistir. Si veo un cachorro que está enfermo, herido en el medio de la calle a punto de ser atropellado por un auto primero lo salvo, después veo qué hago. Generalmente me lo quedo. No sé si aprendí de ellos porque me considero un poco perro. Tengo algo de cierta bestialidad, soy una persona muy directa, sin muchos dobleces, intempestiva, como puede ser un perro. Hay algo que me enseñaron los perros que es a estar, simplemente estar. Eso estuvo muy presente en el momento de filmar La mujer de los perros. Es un recuerdo de mucha felicidad, estando todos ahí, simplemente mirando el cielo, los árboles, escuchando los pájaros. Existe un modo de no hacer de los animales que cuando están conmigo me lo transmiten y entro un poco en esa frecuencia y me baja la cabeza, la ansiedad, me siento protegida porque es como un escudo protector. Porque los sentidos de un humano son bastantes limitados y en los perros, se potencian.

 

13. Cuando no trabajás, ¿sos de quedarte en tu casa? 

Sí, me encanta ir a caminar por el campo. No voy al centro, salgo muy poco. Me pasa que tengo ganas de ver alguna obra, pero después la realidad es que apenas estoy un poco en la Capital y enseguida quiero volver. Entonces empiezo a inventar excusas, agarro la autopista y me voy. La sensación es como si subiera de la boca del subte, como si saliera al mundo.

 

14. Sin embargo, viviste toda tu vida en Capital. 

Sí, tampoco es que tuviera demasiadas ganas de irme; era mi marido (falleció en 2014) el que luchó para irse afuera. Lo que pasa es que, una vez que me desperté escuchando los pajaritos, después no quise saber más nada. Es un problema porque hay que hacer fuerza para salir de casa. Pero todo tiene su contrapartida: eso me enriquece en otro sentido, me aquieta y me da la posibilidad de que surjan ideas y un montón de otras cosas.

 

15. El año pasado protagonizaste una polémica por un comentario irónico sobre Adrián Suar, que había dicho que no se esperaba el Martín Fierro. Este año te lo dieron a vos, ¿no es contradictorio? 

Qué se yo, uno a veces dice esas cosas, ahí tal vez me zarpé, no tendría que haberlo hecho. Me parece que Viudas había sido un programa que siempre midió más, que tuvo mucho éxito y que la gente vio, y entonces de pronto parecía que había cierta digitación como para no darle el Martín Fierro de Oro. Esas cosas siempre existieron y seguirán existiendo. Tampoco me lo planteo mucho. Sigo no entendiendo que no haya tenido ninguna nominación Inés (su personaje de Viudas). Pero bueno, no le otorgo a los premios una enorme importancia. Me parece lindo un reconocimiento, sí, y una fiesta de los colegas donde tenés la posibilidad de encontrarte con gente que por ahí no ves nunca. No me parece que si uno lo gana es para creerse que llegó a ninguna meca, y si lo pierde, tampoco pasa nada. No me interesa demasiado la polemica alrededor de eso.

 

 

 

16. De la última entrega, criticaste los silbidos a Jorge Lanata y también su respuesta a los silbidos. ¿Cómo viviste estos años de grieta? 

Me angustió bastante porque me distanció o generó incomodidad con gente que quiero mucho. Veo a la sociedad muy dividida todavía y me parece que no es un buen camino. Se llegó a un grado horrible de irritabilidad, de no poder escuchar al otro, de desvalorizar a la persona, no el argumento. Separó gente de las familias y me parece un error, es nefasto que pase eso. En Facebook proponía algunos temas o hablaba para generar un debate, pero debate en serio, con argumentos. En algún momento se generaron esos debates y me parecieron muy enriquecedores, pero después, cuando entran con el insulto, ya no me interesa y se corta, porque a mí no me divierte.

 

17. No estás de un lado ni del otro. ¿Es así? 

Sí. Ya de movida creo que no está bueno ponerse del lado del gobierno. Un gobierno es poder. El poder -como decía Oamr Viola (el creador del Parakultural)-, corrompe. Ya de por sí quien tiene el poder tiene muchas posibilidades de corromperse. Creo en la actitud más responsable que un ciudadano puede tener, que es la de cuestionar al poder permanentemente, lo cual no quiere decir poner palos en la rueda, ni hacer chicanas pelotudas. Pero tampoco adherir automáticamente porque el cuentito que cuenta y lo que dice o representa me gusta. Me molestó mucho el periodismo que actuó de este modo, porque me parece aún más grave que lo que pueda hacer cualquier persona. Pero ,incluso como ciudadano, uno tiene el deber de cuestionar. También me parece que está buena la noción de que la realidad es demasiado compleja para poder ser entendida por una sola cabeza. Las distintas mentes y opiniones, si uno no está en contra, pueden conformar una red de captación de esa realidad, de la complejidad de esa realidad. Y no pasa porque esas células se rechacen mutuamente. Necesitamos las cabezas de todos para comprender. A mí alguien que no está de acuerdo conmigo me enriquece, porque va a dar argumentos que desconozco. Creo que no hay capacidad ni siquiera de escuchar los otros argumentos con la pureza de un niño que pueda escuchar algo que nunca escuchó. Siempre se escucha con el preconcepto de que eso que te están diciendo es una mierda porque responde a determinados intereses. Nunca podés escuchar otra cosa que no sea lo que vos pensás.

 

Veo a la sociedad muy dividida todavía y me parece que no es un buen camino. Se llegó a un grado horrible de irritabilidad, de no poder escuchar al otro, de desvalorizar a la persona, no el argumento.

 

18. Y en lo artístico, ¿cuestionar el poder sería algo como lo de tu hermano que buscó ir por fuera del circuito comercial?, ¿eso tiene que ser así? 

Tiene que ser así en la medida en que te represente y sientas que es lo que tenés que hacer. Creo que uno tiene que hacer lo que lo hace feliz. Mariano buscó por ese lado y me parece súpervalido pero creo que son necesarias todas las posiciones. Por supuesto que respeto más eso y no a la gente que quiere utilizar los medios del estado o el INCAA para hacer películas que no le interesan a nadie, ni siquiera a ellos mismos, y cobrar el subsidio, cosa que ha pasado también. El INCAA no es malo para nada porque ha ayudado muchísimo a desarrollar. Creo que una de las mejores cosas del gobierno anterior fue cómo manejó el tema de la relación con las producciones audiovisuales. Me parece que estuvo buenísimo. Ahora, también hubo gente que lucró con eso sin un objetivo artístico. El INCAA debería generar herramientas para que esas personas no pudieran prosperar.

 

19. ¿En el ámbito artístico creés que hubo mucha hipocresía en estos años? 

La hipocresía es parte de la esencia del ser humano. Siempre hay hipocresía. Ahora, no creo que quienes se adhirieron al gobierno anterior fuera por hipocresía. Creo que mucha gente lo hizo con toda la convicción de que hacía lo correcto. No creo que haya más hipocresía que en otros ámbitos. Creo que hipocresía hay en todos los ámbitos.

 

20. ¿Te sentís consagrada? 

Creo que tengo un camino hecho y, en ese sentido, un capital que es mi trayectoria, buena o mala, pero que viene de hace varios años. Estar consagrada es otra cosa. La profesión del actor es una profesión de mierda. Es muy sacrificada y muy absorbente cuando hay trabajo, pero completamente inestable, sumamente estresante porque es de altísima exposición. Esa insalubridad que tiene la profesión no te la compensan de ningún modo. Es insalubre porque siempre está la sensación de que no estar en pantalla lleva a la desvalorización. Entonces, de pronto hay algún un proyecto que no te interesa pero sentís que lo tenés que agarrar porque, si no estás, no va a haber un próximo proyecto porque no tenés presencia. Digo esto de que es una mierda un poco en chiste y un poco en serio. Tiene un montón de otras cosas que son el amor del público, las múltiples vidas que uno puede vivir. Tiene un montón de cosas buenas pero, en términos de concreción, de laburante... bueno, ahora hay una ley, pero antes no teníamos aguinaldos, no sabíamos qué éramos, si teníamos relación de dependencia, si éramos autónomos o canguros. No estábamos en ninguna parte, sino en un limbo administrativo rarísimo con una profesión que no es constante y sin jubilación. He visto actores viejitos como (Hugo) Caprera, que casi no podía caminar del dolor de piernas, y tenía que ir al teatro San Martín a hacer la obra porque si no, se moría de hambre. Es una profesión con sus blancos y sus muy negros también.