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FUGA Y MISTERIO

Por Alejandro Galliano

27 años después de su primer episodio, en mayo volvióTwin Peaks, la telenovela de David Lynch que fue fundamental para el desarrollo de las series en la forma en que las conocemos hoy. Aquí, un repaso por la trayectoria, el estilo y las recurrencias de Lynch, ese paradigma de cineasta de autor que casi sin querer modificó a la industria.

 

Volvió David Lynch. Y volvió con Twin Peaks. Lynch fue, quizás con Tim Burton y David Cronenberg, la última esperanza norteamericana de algo parecido a un autor en el hiperindustrializado cine de los años 80 y 90. El empeño en mantener el control artístico de su obra y desarrollar un lenguaje personal le valió tanto la admiración de un público fiel como el hastío de otra parte del público ante el hermetismo y los excesos de su estética. En medio de esa obra destella Twin Peaks, la retorcida serie con la que se impuso en el prime time televisivo entre 1990 y 1991, para luego derrumbarse sobre él.

La edición argentina de Lynch por Lynch es una buena oportunidad para rastrear la historia de esa serie que resume fortunas e infortunios de la carrera de Lynch. El libro es una colección de entrevistas que el documentalista inglés Chris Rodley le hizo entre 1993 y 2002, entre el bajón posterior a la serie y su redención en Cannes con Mulholland Drive. En ellas, Lynch destila esa filosofía intuicionista que lo transformó en un peligro para los focus groups hollywoodenses: Creo que el marketing es importante, pero creo mucho más en el destino... Cuando me junto con el equipo que va a trabajar en una película, al principio no tienen ni la más mínima idea de qué se trata Es casi como si la obra supiera cómo va a ser algún día Por eso digo una y otra vez que hacer cine es una experiencia subconsciente.

Retrato del artista cachorro

Ominoso es la palabra que usa Rodley para definir el imaginario lyncheano: esa sensación angustiante de que lo doméstico se torna desconocido. Algo que aprendió el joven David en su infancia idílica en el midwest norteamericano: Descubrí que, si observas más de cerca ese mundo hermoso, siempre hay hormigas coloradas debajo de todo. Aprendí que justo debajo de la superficie hay otro mundo y que, cuanto más se cava, aparecen más y más mundos distintos.

El furor de los 60 lo encontró estudiando pintura mientras malvivía junto a su esposa en un caserón en un barrio sórdido de Filadelfia, tierra de Robert Crumb, otro excavador de oscuridades norteamericanas. Hasta que recibió un subsidio del American Film Institute para filmar Eraserhead, su primer largometraje. La película le costó cinco años y su matrimonio, con hija incluida. Cuando se estrenó en 1976, llamó la atención de Stanley Kubrick y de Mel Brooks, quien lo convocó para dirigir The Elephant Man en 1980. Logró ocho nominaciones al Oscar y la posibilidad de dejar atrás su vida de artista pobre: George Lucas le ofreció dirigir The Return of Jedi, pero David prefirió la oferta de Dino de Laurentiis para filmar Dune en 1984. El resultado fue un desastre artístico y comercial: Escuchar lo que dijo la gente de mí después de esa película podría haber destruido por completo mi confianza y felicidad. Estaba casi muerto. Dune me derribó.

Vuelta al barrio

Después de chocar la nave espacial de Dune, Lynch le ofreció a De Laurentiis trabajar con la mitad del presupuesto pero controlar el montaje final. Así filmó Blue Velvet (1986), que comienza en un bucólico suburbio norteamericano en cuyo césped asoma una oreja cubierta de hormigas y la historia se enrosca en un submundo de secuestros y sadomasoquismo. Terciopelo azul es una película barrial -dice Lynch-. Sus problemas tienen lugar en una zona pequeña del mundo, y una gran cantidad de ellos están dentro de las personas. Isabella Rossellini, coprotagonista del film y novia de Lynch por aquellos años, lo ve así: Para mí, representó la investigación de David de lo bueno y lo malo. Es una persona bastante religiosa. Bastante espiritual.

El bien y el mal, perversión y pueblo chico. Lo ominoso de Lynch estaba a punto caramelo cuando le ofrecieron hacer televisión junto a Mark Frost. Y mientras discutían el guión en un café, vieron a la policía sacar un cuerpo de un lago.

La madre de todas las series

Twin Peaks no fue una serie: fue una soap opera, una telenovela en el contexto de la televisión de los ochentas. Aun sabiendo que la calidad de imagen y sonido iba a sufrir, a Lynch le interesaba el formato: Me gusta el concepto de la televisión: embarcarse en una historia que nadie sabe a dónde se dirige... Presentamos el proyecto como un misterio policial, pero eso, con el tiempo, se iba a convertir en una historia de fondo. Lynch no tuvo conflicto con las reglas del culebrón (Sí, supongo que soy fanático del llanto) pero su intuicionismo lo llevó a agregar a último momento al Hombre manco, al enano y a Bob, fantasma del Mal encarnado por el decorador Frank Silva.

La historia empieza con la aparición del cadáver de Laura Palmer a la orilla del río en la localidad boscosa de Twin Peaks. El agente especial del FBI Dale Cooper es enviado a investigar y descubre que Laura se prostituía. Las sospechas caen sobre Benjamin Horne, empresario turbio del pueblo y socio de Leland Palmer, padre de Laura. Pronto sale a la luz un ovillo de chanchullos y amoríos que suman más y más historias. En esa época, Lynch conoció al Dalai Lama, así que pronto el agente Cooper empezó a recibir intuiciones del más allá, en la Habitación Roja.

El misterio de quién mató a Laura Palmer era lo principal, pero la idea era que disminuyera un poco a medida que los espectadores empezaran a conocer a los otros habitantes del pueblo y sus problemas, cuenta Lynch. Iba a pasar muchísimo tiempo antes de que resolviéramos el asesinato. Eso no les gustó para nada. La gente se empecinó en saber quién mató a Laura Palmer. Y nos obligaron a llegar al asesinato de Laura. En el capítulo 15, los televidentes supieron quién era el culpable. Solo sé que mataron la serie al obligarnos a resolver el misterio.

Luego de dirigir el capítulo 15, Lynch se desentendió de la serie para filmar Wild at Heart en 1990 y la segunda temporada fue naufragando en la proliferación de personajes y la caída del rating. En 1991, David volvió a Twin Peaks para filmar el último capítulo y cerrar definitivamente la historia.

Cuando la serie llegó a su final, me entristecí. No podía dejar el mundo de Twin Peaks. Bob era un elemento de Twin Peaks que podría haber perdurado. No pudo ser: Frank Silva murió infectado de HIV en 1995. Pero la serie tuvo una larga progenie: Fox Mulder de X Files fue otro agente sobrenaturalista del FBI, Lost repitió la comba argumental de una historia que escapa a toda lógica y True Detective repuso esa mezcla de perversión fantástica en un entorno natural con protagonismo propio. Todos esos plagios que vinieron después no se parecen absolutamente nada a lo que es para mí Twin Peaks. Pero la gente encuentra similitudes. Según el guionista Robert Engels, Twin Peaks fue un programa sobre la culpa generalizada. En Argentina comenzó a emitirla Canal 9 para competir con ¡Grande, pá! en 1992. Algunos la relacionaron con el caso María Soledad Morales.

Caída y retorno 

En 1992, Lynch filmó la película Twin Peaks: Fire Walk with Me, la oscura y trágica precuela de la serie: Hubo que eliminar un poco de las bobadas de la serie. Se trataba de la soledad, la vergenza, la culpa, la confusión y la devastación que siente una víctima de incesto. La película no le gustó a nadie y los estudios comenzaron a desconfiar de Lynch: ¡1992 fue el acabose! Puede que ese haya sido mi peor año ¡Era como si apestara! Caí en la ruina. Pero la gran noticia era que por fin había terminado de matar Twin Peaks con la película.

Lynch atravesó el exilio interno filmando videoclips y publicidades de perfumes. Volvió en 1997 con un rosario de películas (Lost Highway, Mulholland Drive, Inland Empire), con los protagonistas desdoblados como Conchita en Ese oscuro objeto del deseo (Luis Buñuel, 1977) y el placer morboso por las miserias de Hollywood inspirado en Sunset Blvd. (Billy Wilder, 1950) y Goddess: The Secret Lives of Marilyn Monroe. Desde 2006 no estrenó más largometrajes: sube cortos a su web, grabó un par de discos de dream pop y realizó videos para Interpol y Nine Inch Nails, además de dirigir su ONG dedicada a difundir la meditación trascendental por el mundo.

Twin Peaks: The Returnconsta de 18 capítulos en tres locaciones (Twin Peaks, Dakota del Sur y Nueva York) que cerrarán la historia de una vez por todas, con parte del elenco original y estrellas invitadas. ¿Cómo ver Twin Peaks 25 años después? Son inevitables los guiños nostálgicos, como ya pasó con Trainspotting 2. También es cierto que el nuevo canon de calidad de las series es más apto para el estilo de Lynch. El público debe tener paciencia con sus ritmos y caprichos. El mismo David nos da una pista para encontrarlo en el bosque: Creo que la intuición -ese detective que llevamos dentro- ata los cabos de una forma que tiene sentido para nosotros. Nos dejamos llevar con una suerte de intuición subconsciente, y las cosas se desarrollan poco a poco. Sucede lo mismo con la escena de una película.

 

* (Todas las citas fueron extraídas de Lynch por Lynch, El cuenco de Plata, 2017).