20 PREGUNTAS

HUMBERTO TORTONESE

Por Hernn Panessi | Fotos por Ignacio Snchez

Llegó a los bordes de la televisión en los 90, después de haber sido una figura de culto en el under ochentoso, junto a otros de equivalente definición. De la tele no se fue más hasta ahora, que ya no le calienta tanto.

 

Cada vez que pudo, Humberto Tortonese fue a contramano. Desde el under más nervioso de los ochenta hasta en la televisión más careta, siempre hizo lo que quiso. Actúo, recitó y se revolcó en el escenario del Parakultural, metió 40 puntos de rating con Antonio Gasalla en la tevé abierta, se puso en la piel de una diputada noventera en el living de Susana Giménez, jugó a pasar revista al lado de Mariana Fabbiani y formó a las carcajadas un tándem inquebrantable con Elizabeth Vernaci, primero en la radio y después en el jurado de aquel programa de imitaciones conducido por Marley, Tu cara me suena. Encontrarse con una mujer tan fuerte es muy estimulante, reconoce de la Negra, con quien ensambló esa complicidad indisimulable en Tarde Negra, el programa vespertino de Rock and Pop, y luego en Black and Toc, que condujo junto a ella por dos años en Radio con vos, la emisora de la productora Endemol. Pero en diciembre grabó sus últimas apariciones y, al menos por ahora, no piensa volver. Lo que lo ocupa ahora esObra de Dios, el espectáculo que estrenó este enero en el Teatro Maipo, mientras analiza algunas ofertas televisivas. Luego vendrán las vacaciones y, después, quién sabe. No puedo bajar porque todavía estoy con cosas. Y allí anda hoy, un poco dedicándole tiempo a su casa y otro poco, mucho más, a Nicolás, su novio chef.

 

1. ¿Por qué los medios dijeron que te ibas a vivir a San Francisco? 

Un día, cuando me iba de vacaciones, dije al aire: Me voy, los impuestos están carísimos acá y vamos a probar afuera. Y la Negra me dice: Ah, Nico se va a un restaurante a trabajar. Ahí lo agarró un portal, ya ni me acuerdo cuál. ¿Viste que no chequean nada? Para colmo, cuando ya estábamos en el avión, tuitié: A probar suerte. Cuando se empezó a agrandar, pensé: Paremos acá. Todo el mundo nos preguntaba: ¿Es cierto?. Se la empezaron a creer todos. Lo que son los medios, ¿no? Es una de esas noticias que yo hubiera leído pasando revista en la tele en su momento.

2. ¿Le das pelota a las redes sociales? 

No, poco. En realidad me puse ahora hace un tiempo por la radio. Me costó engancharme hasta con Internet, con la computadora. Yo tenía fax en la época que trabajaba en lo de Susana Giménez. Carlos Barragán me escribía la data de los políticos y toda la cosa. Me mandaba esa información por fax hasta que un día me dijo: Basta, comprate una computadora. Ahí empecé. Esto es como un juego. Ahora no podés decir que no te interesa. Me engancho hasta ahí, por trabajo.

3. ¿Te sacude ser un personaje popular? 

No, en mi vida yo no quise ser popular ni fui para ese lado. Al contrario, empezamos en un sótano. Después, que todo eso se haya transformado en lo que nos dio popularidad, tanto a Urdapilleta como a mí, fue por Gasalla. Con un programa de humor de 40 puntos de rating. Eso me dio una exposición en su momento que en parte me molestó. No estaba acostumbrado. Salías a la calle y todo el mundo te hablaba. Ahora los medios son mucho más masivos, mucho más rápidos. Todo se maneja de otra forma. Pensá que no había toda esta cosa internética que hay ahora. Imaginate lo que hubieran sido hoy, con Internet. Muchos jóvenes de 20 años todavía ven esos sketches.

4. ¿Por qué creés que hay una mitificación de esas épocas? 

Porque las cosas cambiaron mucho. El humor se fue transformando en otra cosa, ahora hay videítos. Antes primaba un humor de desborde. Cuando las cosas son buenas, no les pasa el tiempo. No sé qué va a pasar con el humor de los videos, del stand up. No te digo que es mejor ni peor, pero hay cosas que siguen gustando a pesar de los años. Teníamos algo auténtico. Esta es una era de copias. Nosotros, más allá de ver cosas buenas, pensábamos en hacer algo distinto. Ahí creo que se generó algo fuerte.

5. ¿Extrañás ese momento? 

No, no extraño la época. Me encantó vivirla. Lo que extraño son los momentos de creatividad. Coincidió gente increíble: Urdapilleta, Batato No solo eran pares sino que te potenciaban. Todo eso sí se extraña, pero también todo tiene un ciclo. Yo lo he hecho durante mucho tiempo eso de estar con Urdapilleta en casa chupando y armando todo: los sketchs de Gasalla, las obras de teatro. A veces nos quedábamos hasta las 7 de la mañana y escribíamos como cuatro obras, con música y todo. Era realmente una época creativa.

6. ¿Por qué pasó eso en esos años? 

Son otras épocas. Las cosas avanzaban de otra forma. Ahora estamos todos con el teléfono. Te levantás a la mañana y ya es como un vicio. Te pasás 20 minutos mirando nada. Internet, en un momento, llega a ser una droga. Una cosa es usar eso para transmitir algo y otra cosa es que eso se transforme en una cosa cotidiana. Tu vida pasa a ser una estupidez. A mí lo que me saca de eso es nadar, porque el teléfono no puede estar en el agua.

 

7. ¿Cuál creés que fue tu primer acierto? 

La verdad es que tampoco estoy como orgulloso de lo que hice. Sí disfruté varias cosas. En teatro, La Voz Humana, de Jean Cocteau, fue algo que yo quise hacer. Es la historia de una mujer desesperada a la que su marido se le va, lo despide por teléfono y anda empastillada. No era una cosa comercial y terminé haciéndola en el Broadway para 400 personas. Recuerdo algunas cosas en conjunto, con Urdapilleta y Batato. Esos sketchs, en el momento, eran todo medio inconscientes. Pero después me di cuenta de que lo que hacíamos era genial. Nadie se preocupaba por ensayar. ¡No! ¡Pum, pum! Nos subíamos al escenario y cada uno era responsable de lo que tenía que hacer. Nos manejábamos con libertad y eso ya no existe.

8. ¿Cómo era Batato Barea? 

Batato era increíble, muy particular. Él tenía una lucha con la vida, por cosas que le pasaron en su familia y todo eso. Iba mostrándole a la gente cómo ser libre. Entonces, en una época difícil, él se vestía de mujer y se tomaba el colectivo. Era raro. Hasta que después se puso las tetas, no era travestido. Era un payaso, él decía que era un clown travesti. Iba vestido de mujer y los chicos de la calle lo adoraban. En ese momento trabajaba mucho en la zona cultural del Abasto. Tenía algo único. Había gente que no lo entendía pero era mágico. Esos eran momentos de abrir algo en la cultura. Y creo que se logró. Alejandro (Urdapilleta) era más potente actoralmente. Por eso se armó ese trío muy heterogéneo pero, a su vez, íbamos perfectos.

9. ¿Viste La peli de Batato? 

Para ese momento yo odiaba que utilizaran al que se murió. Recién ahora lo entendí. Eran mis amigos. Yo lo veía como que usaban a Batato. Que no estaba mal, pero en ese momento algo me detonaba con eso. La película tiene un gran valor que es que cuenta muy bien toda la historia. Pensá que nosotros con la familia estábamos todo el tiempo juntos. La madre, Nené, era una cosa muy particular. Esos hijos fueron por esa madre. Y el padre, Hugo, un personaje, un hombre grandote, dueño de una carnicería, que venía a ver estos espectáculos con travestis y demás. Batato tenía eso de andar creando y viendo. Por ahí veía en una murga a unas travestis y las traía al teatro. Fue todo genial. En mis 20 años, donde vos tenés que ir adelante con la vida. No laburar y hacer no sé qué, ¿viste que ahora es todo una estructura para hacer algo? En ese momento no importaba nada. Ahora es tener estrés por el laburo.

10. ¿Y vos cambiaste eso? Porque llegaste a tener hasta tres o más trabajos en un solo día. 

Hice todo al revés. Al principio, trabajaba poco. Cuando hacía las cosas en el Parakultural o el Centro Cultural Rojas, vivía con lo que tenía. Y después de eso, cuando empieza la televisión y la fama, empezó a venir el dinero. Hasta que llegás a un momento que decís: Basta, hasta acá, no quiero aguantarme más cosas. Te comprás todo, todo es un placer, pero llega un momento que tenés que vivir. Tampoco es bueno. La televisión no era algo que a mí me interesara. Lo de Gasalla fue algo único. Mismo lo que pasó con RSM (con Mariana Fabbiani en América): al principio, lo miré y el día antes de empezar sentía que no era para mí. Me dijeron: Quedate, hacés solo el Pasando Revista. Fue una idea de Gastón Portal. La pegamos con eso y duró. Estaba, pero tampoco me metía en ese mundo. Cuando estás en la TV te creés que sos el personaje. ¿Viste que todo pasa por ahí?

11. ¿Y vos cómo hiciste para no creértela? 

No es mi personalidad. Hay gente que tiene un ego mucho más grande, entonces ahí agarran y se les va de mambo. Después, cuando va pasando todo, hasta esa misma gente tiene que bajar. Hay muchos que se creen que se comen el mundo.

12. ¿Hoy cómo estás de trabajo? 

Ya no sigo en la radio. Fueron muchísimos años en la Rock Pop. El único año que no hice nada fue cuando nos quedamos sin eso. Ahí empecé a decirme: ¿Y ahora?, porque no trabajar es raro. Y después surge lo de Tu cara me suena. Ahí, Martín Kweller, el dueño de Endemol, ya estaba pensando en una radio y le apuntó más a figuras. Radio con vos acomodándose duró estos dos años y creo que, para mí, fue un ciclo. La radio está tomando como una tónica más política. Cuando empiezan a decir: Tenemos que acomodar esto, no podemos mantener lo otro. Bueno, si no podés mantener, no podés mantener: yo sigo adelante.

13. ¿Te interesa la política? 

La verdad es que, trabajando en los medios, estando en un país como este, siempre estás involucrado. Pero no me fanatizo con los líderes. Hay tanto K, antiK, Perón, River, Boca, todas esas cosas que mantienen este país hace años así: dividiéndolo. Eso, la verdad, no me interesa. Tenés que ver cuál es más o menos hijo de puta. Si estoy en una charla entre amigos, no me pongo a discutir de política. Es fuerte: yo he visto amigos míos que se han peleado y no se ven nunca más por hablar de política. Es como raro, ¿viste? Está bien, las ideologías me parecen fantásticas pero, después, uno se termina peleando por estupideces.

 

14. ¿Qué onda Obra de Dios, tu nueva obra de teatro? 

Me la ofreció Lino Patalano. La estaban dando en Broadway. En la obra, Dios me posee a mí y trae Los Nuevos Diez Mandamientos. Explica por qué La Biblia fue interpretada tan seriamente. Y termina realmente diciendo que no crean en cualquier cosa. Esa es un poco la religión: imaginar, creer, hacer cosas que dice un libro. Es como con los medios: toman algo y se van por las ramas, como que yo me fui a vivir a San Francisco. De una interpretación de algo se llega a una fe totalmente confundida.

15. ¿Sos un tipo con fe? 

No sé si fe. Creo en la vida misma, en cosas que pasan. Si alguien se muere, hay como una energía que siento que está ahí arriba, a la que le podés pedir. Es medio la desesperación de agarrarte de cualquier cosa. Por eso, algunos se ponen muy místicos ante la tragedia. Es parte de la vida, uno tiene que seguir. Es como decía el Che Guevara: Tenés que endurecerte pero sin perder la ternura jamás.

16. ¿Cuándo te empezó a interesar el teatro? 

Al principio de todo, cuando a los 18 años empecé a estudiar. Estaba buscando qué hacer. Cuando iba al colegio me anoté en una cosa de pintura. Ahí me fui para otro lado. Me empecé a meter y fui con Lito Cruz, con Augusto Fernández. Era una profesión, realmente una carrera. Yo estaba probando y a su vez me estaba divirtiendo con una profesión que no sabía para dónde iba a ir. Y también hay mucha suerte. Reconozco que tuve suerte. No en el sentido de que alguien me elija sino en juntarme con gente talentosa, con una manera que era mucho más mi estilo.

17. ¿Cómo fue la época en la que trabajabas con Susana? 

Los sketchs de Gasalla ya habían pasado. Nos invitaban con Urdapilleta a los programas de Mirtha y de Susana pero no íbamos nunca. En un momento estaba Luis Chela como productor de Susana y me ofrece hacer algo con ella. Enseguida empezó a funcionar esa diputada que trabajaba de puta, era amiga de todos los corruptos, en esa época, con el fin de Menem. Era como un cambio rarísimo, te podías reír de todo el mundo. Ahora, de la cosa política, no te podés reír. Te podés reír un poco, pero no como en esa época de Alderete, los Yoma, todos. Eso con Susana puede funcionar o no, porque Susana es muy genial porque se queda sentada y te escucha pero necesita divertirse. Si ella no está, lo notás. Fue muy divertido y yo pensaba: Esto no va a durar.

18. ¿Qué opinás de la prostitución? 

A mí, la época de los 20 años me mostró el putismo como libertad. Si veía un prostituto me acercaba, quería que fuera mi amigo. Me encantaba el que vivía la vida paralela. El que decía: La sociedad es esta, yo quiero ser otra cosa. Después, ese putismo se transformó en un putismo social. Cualquiera puede transformarse de puto o puta a señor o señora. Alguien que se casa con un empresario y, de pronto, se transforma en la señora: es un golpe social. Al final, después los medios la adoran porque se casó con un rico y es una hija de puta igual. Lo que yo viví de joven fue totalmente distinto: era la gente que a mí me gustaba. En esa época era la gente auténtica. Ahora, no. Si vos te prostituís por vocación, si tenés un buen cuerpo y ganas de prostituirte, prostituite. Sería genial que todo eso esté avalado y entendido por una sociedad. Vamos camino a que todo esté prohibido. Entonces: No toquen más a las mujeres. Ni a la que quiera ser tocada. Una cosa es la trata, que es otro tema. Si alguien, hombre o mujer, quiere mostrar el culo en algún lado y lo hace por motus propio, ¿cuál es el problema? Por eso en la época de Gasalla nosotros podíamos decir cualquier cosa. Nos ponían después de las 10 de la noche y ya está. La última vez que entré a la tele al mediodía decías culo y te decían no, culo no: cola. Entonces, ¿por qué se enloquecía la gente con nosotros? Porque había algo auténtico donde podías decir las cosas como eran. Por eso la televisión va a terminar muriendo. Antes, la señora se enganchaba con una novela. Ahora se tiene que enganchar con qué le pasó a Federico Bal.

19. ¿Y vos no jugaste ese juego en RSM? 

Sí, pero también un poco lo hacía como divirtiéndome. Lo seguimos haciendo después con la Negra. Era cagarse de risa de todo. Ya en la tele no podés hacer eso. Ni siquiera lo que yo hacía en RSM, porque ahí miraba y criticaba lo que quería. Ahora es un control y no saben para dónde va, con tal de que tenga rating. Es cualquier cosa.

20. ¿Qué disfrutás más? ¿Teatro, radio o tele? 

El teatro fue toda mi vida. Después empezó a venir más la televisión y la radio. Cuando volvés al teatro es lindo. Ese mundo, esa cosa de crear. Después no sabés cómo va a salir pero es algo que a mí me encanta. Por eso lo de la radio tanto tiempo fue maravilloso, pero cuatro horas todos los días no es quedarse callado en una oficina. Es hablar, hablar y hablar. En un momento te cansa. También todo va y vuelve, no hay que tener miedo a los cambios. A veces te entristecen un poco, pero seguís adelante.