MIRANDA!

LA IDENTIDAD POLIMORFA DE MIRANDA!

Por Hernn Panessi | Fotos Ignacio Snchez

Demasiado raros para ser populares, demasiado populares para ser raros. En esta entrevista, el dúo que oscila entre la vanguardia del electro-pop y su participación en el reality show que conduce Marley en Telefé habla de todo: su desembarco mutante, Cemento, la crisis del 2001, la banda que no fue, Internet como plataforma para el despegue, el ingreso a los televisores, La guitarra de Lolo, sus héroes musicales y la posibilidad de ser feliz llevando el prenderse en todas como bandera a la victoria. Juliana Gattas y Ale Sergi, ella de Leo, él de Libra, desarrollaron una identidad polimorfa que combina el kitsch con lo gay, lo grasa con lo hipercool. Y aquello, quizás a pesar de ciertas estigmatizaciones, les ha permitido emerger por sobre una escena que ya se veía color sepia. Aquí están los Miranda, mi amor.

 

Esperen que nos cambiamos, dice a PLAYBOY el cantante Ale Sergi, que viste como habla. En sus estudios de la calle Bonpland, en el barrio de Palermo, un tendal de premios custodian la escena. Ahí marcan el pulso estatuas de MTV, Premios Gardel y todos los que alguna vez se toparon por su camino. Miranda! es, definitivamente, una banda que logró llegar al corazón del público. Y pese al resquemor de cierta crítica pacata, y con la presión de ser los niños mimados de la otra mitad, se han vuelto canónicos e insoslayables. Preferimos generar algo a no generar nada, golpea Juliana Gattas. El año pasado lanzaron Safari, un disco bailable que mantiene la coherencia de siempre: sus temas serán hits o no serán nada. Y mientras escapan de relaciones tóxicas, su electropop se expande hacia límites insospechados: son jurados de un reality show de canto junto con el Puma Rodríguez y hasta, incluso, lograron colarse como banda sonora de Fútbol para Todos. ¿Así estamos bien?, se ríen ya lookeados Ale Sergi y Juliana Gattas, la fuerza centrífuga de los Miranda!

 

 

 

Nos han quedado incrustados en el lecho barroso de la memoria sus primeras apariciones en la pantalla de la señal de cable Locomotion, de algún modo mecenas de su arte y eficacia. Vestidos de blanco, con apenas unos sintetizadores y unos movimientos marcianos, los Miranda! ya se revelaban a comienzos del milenio- como unos héroes convocados por las pantallas para divertir y reparar un daño que les era ajeno. Y, de paso, sacar algunas espinas del corazón, ser patronos del romance y aturdir la sexualidad de los jóvenes de la época. A la sazón, su primer disco, Es Mentira, brutal artefacto moderno con respetuosas bocanadas de Mecano y Human League, significó un quiebre en la música que circulaba en aquel momento: abajo lo barrial, arriba lo espacial. Así, disco a disco, tema por tema, fueron ganando musculatura hasta convertirse en una verdadera bestia del pop. Con canciones esquizoides, porte fashion y espíritu de Indiana Jones, los Miranda! reinstalaron la esencia de Virus y, pese a algunos cambios en su estructura, siguen parándose un paso adelante de su coyuntura. Hicimos un grupo que a nosotros nos hubiera gustado ir a ver, arremete Ale Sergi.

PLAYBOY: Cuando ustedes arrancaron, muchos los conocimos por la tele. ¿Cómo fue ese primer vínculo con Locomotion, aquel canal de anime japonés que los pasaba en las tandas? 

ALE SERGI: El primer disco lo sacamos con un sello independiente, Secsy Discos. Ellos, para todos los lanzamientos que tenían, se habían asociado con Locomotion. Y lo otro que tenían en ese entonces era Boeing, grupos más electrónicos instrumentales como Canu, también estaba Pornois y no me acuerdo cuáles más. Pero sacaban lanzamientos y lo hacían junto con Locomotion. Nos apoyaban y ponían nuestro videoclip al aire. Fue nuestra primera aparición en televisión. No tardó mucho, una vez que estuvo el disco, para que MTV empezara a rotarlo también. Nadie entendía bien qué éramos. El público no sabía si éramos argentinos...

JULIANA GATTAS: O si era un separador...

SERGI: No se asociaba con un grupo argentino al instante, pero bueno, el que se enteraba, se enteraba. Fue una buena manera de darnos a conocer porque en ese momento fue muy llamativo.

PLAYBOY: Y antes, ¿qué había? 

SERGI: Antes de eso, no mucho. Habíamos hecho un demo con shows...

PLAYBOY: ¿Como Miranda!? 

GATTAS Y SERGI: ¡Sí!

GATTAS: Hacíamos unos shows en lugares por San Telmo, en Cemento hacíamos mucha base. Y muchos shows por Palermo, por donde sea que consiguiéramos una fecha, teníamos un formato reducido y fácil de transportar en taxi, así que tocábamos bastante.

PLAYBOY: ¿Cómo es que tenían un formato fácil de transportar en taxi? 

GATTAS: Porque no teníamos casi instrumentos.

SERGI: Claro, un teclado, una computadora, dos cantantes, una guitarra y listo. Y por eso ensayábamos en un departamento que yo tenía.

GATTAS: ¡En el baño!

SERGI: Claro, entrábamos en un lugar reducido, entonces era sencillo de montar. Cuando nos ofrecían un show, decíamos: Dale, vamos. Encima también sonábamos fácil, porque más allá de las voces, la mayoría del resto de las cosas estaba grabado en pistas. Se disparaban y ya.

GATTAS: Ale venía de trabajar de sonidista. Es sonidista, digamos su vida es eso. Y eso facilitaba mucho todo.

 

 

 

PLAYBOY: ¿Qué hacías vos? 

GATTAS: Fuimos a un casting que salió publicado en el Sí de Clarín, donde Omar Chabán convocaba a actores, músicos quería hacer un varieté. Entonces, primero fue Ale y quedó como musicalizador, y después fui yo, que cantaba y participaba como actriz, hacía cualquier cosa.

SERGI: Eran muchos sketchs, que iban uno atrás de otro. Y algunos los musicalizaba: los mismos actores traían la música, o a otros les ponía lo que me parecía. Yo tenía esa doble función, porque musicalizaba pero a la vez prendía el sonido. Un poco técnico, un poco artístico. Tenía un sueldito, también. No era que iba a la gorra.

GATTAS: Ah, yo sí iba a la gorra.

SERGI: Sí, ya sé. Yo no dependía de la gorra, tenía un fijo. Pero bueno, había veces que la gorra bueno, no sé si superaba el fijo. Porque era para repartir entre 30.

GATTAS: La gorra era tremenda, ¡dos pesos! Éramos millones, ¿sabés la cantidad de actores que éramos?, encima el poco público que había. Pero era muy experimental, yo creo que no hubo ni un miércoles que no la pasara increíble. Era una fiesta. Cualquier cosa.

PLAYBOY: Cemento fue como sus inferiores, ¿no?

SERGI: Sí, obvio.

GATTAS: Reunía muchas cosas que a nosotros nos interesaban. Omar en ese contexto era del palo del teatro. Y estábamos en Cemento, todo vacío, sin nadie, el mismo lugar donde íbamos a ver bandas punk. Entonces era como una cosa muy bizarra, y muy atractiva para nosotros. Y nos subíamos al escenario, ¿entendés? Por más que fuera otro contexto, era Cemento.

SERGI: Yo, antes de eso, creo que había tocado en Cemento una vez, con una banda que tenía hace un montón. Espíritu Santo se llamaba. Y con esa banda, me acuerdo que tocábamos con Hermes, los del heavy metal. Compartimos una fiesta ahí, pero mucho más atrás, y ya, para mí, haber tocado en Cementoy después, cuando salió lo del casting, poder ir a actuar todos los miércoles y estar con Omar era como una fascinación que teníamos. Nos gustaba.

 

En Miranda! hicimos todo lo que queríamos hacer como individuos. Ale, a full con la composición; yo, con el disfraz. Volcamos todos los caprichos sobre lo que alguna vez quisimos hacer en un escenario sin que nos importara el resultado.

 

PLAYBOY: ¿Y cuándo se arma Miranda!? 

SERGI: Y, casi paralelamente, porque antes de conocerla a Juliana yo venía de hacer grupos. Me acuerdo de que había tenido ese grupo, y después tuve otro que se llamaba Mama Vaca, con ese grabé dos discos. No pasó nada, más que grabarlos y sacarlos. No tuvimos mucha repercusión y después ese grupo se separó. Yo ahí empecé a investigar un poco sobre música electrónica. Empecé a comprarme un par de samplers, cosas. Empecé a flashear con un sinte, me compré un miniboogie. Me empecé a copar con eso. En ese entonces, en el oeste también conocí a Pablito (Romero) de Árbol y ahí cruzábamos data de lo que estábamos haciendo. Pegamos buena onda. Es en ese momento cuando sale lo de Cemento, y ahí la conocí a Juliana. Yo tenía una especie de proyecto de jazz, donde ella cantaba con pista de standard de Billie Holiday.

GATTAS: Había una pretensión, era muy básico y era porque yo había estudiado canto con una profesora que era cantante de jazz. Entonces ella me mostró muchísimos standard y di con un disco, que ahora es un estupidez, porque está al alcance de todo el mundo, un karaoke

PLAYBOY: ¿Y cantabas encima? 

GATTAS: Sí, muy bien grabado y todo, muy parecido a los originales, cantaba encima. Cuando empezaron a aparecer muchos restaurancitos cool por Palermo, yo iba ahí y cantaba entre las mesas, vestida de época, medio de Billie Holiday, con una enagua y una flor en la cabeza. Estaba bueno, era entretenido, pero lo que pasaba con las pistas era que tenían todo, el solo de saxo larguísimo, el solo de batería, todo. Entonces le pedí a Ale que me las cortara, porque yo no sabía qué hacer, en esos momentos caminaba, ¿está rico? ¿caro?, preguntaba. Entonces el primer trabajo de Ale conmigo fue ese. Cortarme los clarinetes.

SERGI: Claro, ahí es cuando la conozco a Juliana, veo el show que hace, y le propongo hacer una de esas canciones, pero con arreglos electrónicos. Hicimos eso, grabamos un demo, dimos uno o dos shows, pero no mucho más.

PLAYBOY: ¿Ya con el nombre Miranda!? 

SERGI: No, no, en ese entonces nos llamábamos Lirio.

GATTAS: Hicimos un show en el Ave Porco y uno para una fiesta de una amiga de mi mamá.

SERGI: Sí, esos dos. Y en ese interín yo compuse una canción original. Una que se llama Imán. Yo antes hacía canciones, pero por un tiempo largo había dejado de hacerlas porque me había puesto hacer cosas instrumentales con máquinas y yo qué sé. Se me ocurrió hacer eso, y estaba bueno, entonces, ¿por qué no probamos y la cantamos? Y ahí, cuando la cantamos, dijimos, bueno, hagamos un grupo con canciones propias. Y ahí sí, ya fue Miranda! Arrancamos cuando estábamos en Cemento, ahí ya teníamos nuestro primer demo. Se lo dimos a Omar y le gustó, y entonces nos invitó a participar los miércoles en el varieté, haciendo una o dos canciones. Así empezamos.

PLAYBOY: ¿Qué habría sido de Miranda! si se llamaban Lirio? 

GATTAS: El delirio. Más tranqui, un grupo más volado

SERGI: El nombre Miranda! fue bueno, es un buen nombre. En verdad cuando yo estaba en Cemento lo usaba, como Dj Miranda!, una cosa así, y después lo adaptamos al grupo. Lirio no está mal, pero Miranda! es mucho mejor

GATTAS: Si nos hubiéramos llamado Lirio, tendríamos sí o sí otros trabajos, ¿o no? Y Lirio lo amamos con toda nuestra alma, pero

SERGI: Fue como el germen de lo que después hicimos. Y, aparte, era un proyecto diferente, andá a saber, quizás lo hubiéramos podido seguir. Igual hay una realidad: tenía cierto límite.

GATTAS: Estaba muy de moda lo del jazz con la electrónica. La diferencia era que había una cantante en vivo, porque en general eran DJs que agarraban a Billie Holiday con voz de fonola.

PLAYBOY: Aparte hicieron un proyecto muy alegre en un momento superdifícil para el país. Lo curioso es que si investigás en EE.UU., cuando fue el crack del 30, lo que emergió fue la comedia musical, el lugar feliz donde la gente se abrazaba para estar contenta entre la malaria. Ustedes hicieron su primer disco apenas después de la crisis del 2001. Y venían con una cosa pop-electrónica con cierto romance, como si su música terminara acompañando con alegría todo lo duro de aquella época. 

SERGI: Sí, en verdad nosotros no lo pensábamos en ese momento, hacíamos lo que nos surgía, lo que teníamos ganas. Hicimos un grupo que a nosotros nos habría gustado ir a ver. Lo pensamos de esa manera. Yo creo que combinamos elementos de todos los grupos que íbamos a ver en ese entonces: Leo García, Los Látigos, Baccarat, Bochatón

GATTAS: A Fun People también, a todos los que tocaban en Cemento, porque nos dejaban pasar. En Miranda! hicimos todo lo que queríamos hacer como individuos. Ale, a full con la composición; yo, con el disfraz. Volcamos todos los caprichos sobre lo que alguna vez quisimos hacer en un escenario sin que nos importara el resultado.

SERGI: Claro, yo no creo que hayamos respondido a los tiempos que corrían. Si no que justo dio la casualidad de que los tiempos necesitaban algo así. Nosotros veníamos haciendo más o menos las mismas cosas, yo siempre que compuse música fue música positiva, bailable. Nunca estuve en la experimentación.

 

 

 

PLAYBOY: Al comienzo la crítica no los acompañaba. 

SERGI: Bueno, también pasaba que a un periodista le gustaba; al otro, no. Porque siempre hay una cosa de querer descubrir a otros grupos. Pero después, con el tiempo, yo creo que incluso al día de hoy, a los que no les gusta, al menos no nos dicen nada. Pero sí, al comienzo tuvimos críticas de las más diversas. Hubo muy buenas y también muy malas, pero nunca

GATTAS: Tibias. Nunca en el medio. Para mí es lógico que si a alguien le encanta, a otro no le guste con pasión, digamos. No es una música que dé lo mismo.

PLAYBOY: Y en ese sentido, ¿a quién reconocen como paternidad estética, discursiva o musical? 

GATTAS: A Cerati. Su carrera solista fue supervanguardista y nosotros lo admiramos y lo seguimos mucho.

SERGI: Y él siempre se acercaba a todo, siempre fue muy gentil con nosotros. Con todos los grupos nuevos que le gustaban, siempre lo hizo. El que nos lo presentó fue Leo García, él le hizo llegar nuestra música.

PLAYBOY: ¿Y cómo empezaron a ganar vuelo en Sudamérica y México? 

SERGI: Con el primer disco ya viajamos a México y a Chile. Y tal vez a Uruguay, no me acuerdo.

GATTAS: Por una radio de Guadalajara nos llaman para tocar, nosotros no lo podíamos creer. Nos fuimos y nos quedamos. Nos benefició mucho Internet. Y fuimos a Chile, que aunque estuviéramos más cerquita, tampoco lo podíamos creer. En Chile se armó un Fan club que lo tenemos a la par del argentino, que fue creciendo y siento que nunca nos abandonaron.

PLAYBOY: ¿Quién hace las letras de Miranda!? 

SERGI: Al principio las hacía yo y con el tiempo empezamos a trabajar más juntos. Entonces, hay algunas que firmo yo solo y otras, juntos. Y después hay otras manos, en este disco nuevo, por ejemplo. En Fantasmas colabora Sebastián Schon también. Y Cachorro López en la música, pero en lo que es lírica, usualmente ahora trabajamos juntos.

PLAYBOY: Y cuando trabajan con el otro, ¿cómo piensan? ¿esto es para Ale o esto es para Juliana? 

GATTAS: Ale, al componer, me mostraba una parte y por ahí me resultaba extraña o había una palabra que me costaba más o que no me identificaba por su pronunciación o significado, y empecé a meterme un poco. Yo me siento más como una actriz. Entonces él me daba el guión y me metía a dibujar un poco más sobre su composición.

SERGI: Yo me imagino la canción. Primero musicalmente, cómo se comunican el timbre mío con el timbre de ella. Hay algunas canciones que son un verso, el estribillo lo cantamos juntos y otro verso lo canta ella; hay otras que son mucho más rápidas, ida y vuelta, qué sé yo, van saliendo, son distintas. Hay veces que empiezo a componer sin pensar mucho, sino que voy haciendo canción a canción. Y cuando viene el momento del disco y compilamos las que más nos gustan, empezamos a ver qué tanto canta uno y el otro. Como para que el disco en sí se vuelva más un poco más equilibrado. Componer para dos voces es mucho más fácil, es un alivio. Es decir, tenés una manera de mantener la tensión de la canción, tenés dos elementos, y eso está buenísimo. Porque hay muchas maneras de hacer contrapuntos entre las dos voces. En Sé mía es la primera vez que nos cantamos como amigos. Nunca lo habíamos hecho. Hay miles de maneras, los dos pueden hablar de una tercera persona, pueden hablar de la misma situación, de un lugar diferente, pueden hablarse entre sí. Hay mil para hacer y, bueno, siempre tratamos de ir haciendo distintas.

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Miranda! es una banda que sale de su zona de confort: juguetea, rompe, insinúa, vuelve a barajar y siempre sale airoso. Resuelve con hidalguía situaciones que cualquier otro conjunto no podría siquiera pensar. Y aquello funciona porque no hay culpa, solo acción. El ADN de Miranda! está en el movimiento, en seducir y dejarse llevar por ese hermoso verbo llamado hacer. Así, entonces, sin repetir y sin soplar algunos de sus gestos más interesantes: duos con Pimpinela, visitas a lo de Mirtha Legrand y Susana Giménez, apariciones en películas (finísimo maridaje con Miss Tacuarembó, libro de Dani Umpi y realización de Martín Sastre), en novelas de Pol-Ka, en el Teatro Maipo junto con el periodista Jorge Lanata, en La Voz Argentina, Elegidos, Tu cara me suena y en miles de colaboraciones y deformidades que se le fueron topando en su camino. No dejamos escapar una, ¿no?, bromea Juliana Gattas.

 

Lo de la guitarra de lolo fue un chiste interno, y fue lo que nos abrió a (casi) mil países. fue nuestro paso del under a lo popular, y para nosotros ese no es un problema. Al contrario, es una gracia, es una bendición.

 

PLAYBOY: Una muy loca que les pasó a ustedes fue sonar en la primera temporada de Fútbol para Todos, ¿cómo fue eso? 

SERGI: Sí, usaron Ritmo y decepción. Era una reversión que hizo Gaby Lucena. Nos lo propuso Pelo Aprile, el que saca nuestros discos, nuestro productor discográfico. Nos dijo: Hay alguna posibilidad de que Fútbol para Todos use el remix de Ritmo y Decepción ¿Cómo lo ven?. Dale, dale, obvio, que lo usen, está buenísimo. Pero, obviamente, no van a querer decir que es de Miranda!

GATTAS: Yo me sentí Vangelis en Fútbol de Primera.

SERGI: Yo quería que la sacaran en un single. Quería poner el césped, una pelota y que la pise con un taco. Pero bueno, asociar Miranda! al fútbol todavía, al día de hoy, me parece que no.

PLAYBOY: Igual sabíamos que era de Miranda! 

SERGI: No te creas, no es que la gente dice: ¡Ah! La de Fútbol para Todos. Pero sí, claro, los que lo sabían no dejaban de tener una pequeña cuota de perversión con que un grupo pseudo-ícono gay apareciera musicalizando el torneo.

GATTAS: Me re gusta

PLAYBOY: ¿Cómo piensan esa cuota teatral que tienen desde siempre? 

GATTAS: Había dos cosas. Primero, que durante toda mi vida lo que más me ha divertido de cantar, de actuar o bailar, es la parte de disfrazarme. No me lo iba a perder en un grupo musical, entonces lo hicimos también. Y otra cosa era que tocábamos en bares o en lugares muy oscuros, entonces nos empezamos a vestir de blanco y sumamos iluminación sin presupuesto.

PLAYBOY: ¿Y todo ese imaginario de dónde lo van sacando? 

SERGI: A Juliana se le ocurren esas cosas

GATTAS: Sí, pero también surgen. No es tan difícil cuando partís de un disco. El disco es un punto de partida, siempre. Así, por ejemplo, para Safari salimos a tocar de leopardo o de cebra. Ahora hay un vestuario que estamos queriendo hacer, que vimos en unos bailarines de una cantante de cumbia voluptuosa y tetona en un video en YouTube viejo. No sé qué canción es, porque estábamos viendo cualquier otra cosa y apareció. Por otro lado, a la banda también le gusta bastante el look, lo tiene bien definido. No es que estás vistiendo a músicos que no les importa nada. Eso ayuda, comunica más y también, la verdad, entretiene. Porque yo tengo el recuerdo de ir con novios a recitales y aburrirme. La música es divina, en mi casa la escucho bárbaro, espectacular, pero no sé qué más mirar en el boliche, están todos mirando para abajo. Esa imagen yo ya la vi.

SERGI: Claro, lo bueno es que con el tiempo pudimos imaginarnos también con ropa y luces, con pantallas y videos. Yo con lo que más me meto es con el sonido. A eso se dedica bastante nuestro manager, él se mete mucho con eso. A mí me gusta, me divierte, pero la verdad es que no se me ocurren tantas ideas, yo me pongo más con el tema de los discos.

PLAYBOY: Hoy, que ha pasado un tiempo de La guitarra de Lolo, ¿cuánto les sirvió o cuánto los perjudicó aquella frase de Don? 

SERGI: Yo creo que no perjudicó en nada; sirvió, como todo. Esa canción nos abrió a mil países, bueno, mil no, pero unos cuantos. Casi mil (risas). Yo me acuerdo que cuando salió Sin Restricciones, el segundo álbum nuestro, acá primero sonó Yo te diré. Cambiamos de discográfica, y ya ese disco sonó en radio de formato. Yo te diré empezó a sonar y a pegar, y la segunda iba a ser Don. Y en México hicieron al revés, primero sacaron Don. Me acuerdo de haberme ido un verano de vacaciones a México con mi novia de ese entonces. Íbamos caminando y adelante nuestro iban dos chicas, que empezaron a hablar de la canción, la habían escuchado en una discoteca y que pa, pa, pa fue un bombazo esa canción. A mí me parece que fue un bombazo porque la canción es buena, pero la verdad es que esa frase resultó ser una suerte de paso de comedia, muy humorístico, les gustó a todos. Qué sé yo, todo el mundo lo decía, hasta los nenitos. La primera vez que la tocamos

GATTAS: Nosotros nos reíamos

SERGI: Nos descostillábamos de la risa y la gente también, era muy cómico.

GATTAS: Me hacía acordar a las bandas funk, que tocaban dieciocho mil en el escenario y ni ellos se conocían entre sí. Y lo nombraban y se le hacía una cancioncita. Una locura, una demencia. No había una canción sonando así en la radio tampoco, ni con un chiste, ni con un malambo electrónico, ni con una cantante con falsete. Digamos todas esas cosas. Todo llamaba bastante la atención.

SERGI: La verdad es que no, no sentimos que nos haya perjudicado en lo más mínimo, porque, al contrario, nos abrió a un montón de personas. Ese fue nuestro paso del under a lo popular, y para nosotros ese no es un problema. Al contrario, es una gracia, es una bendición. Y además es algo que hicimos para eso. Fue un chiste que nos hicimos entre nosotros, que a todo el mundo le pareció gracioso. Entonces ¿por qué te vas a enojar?

GATTAS: ¡¡¿¿De qué se ríen??!! (Actúa como preguntándoselo al público.)

SERGI: Nosotros nos moríamos de la risa. Y tenía mucha lógica, ¿entendés? A nosotros nos parecía gracioso y a los demás, también. A mí me encantaban muchos grupos que íbamos a ver de la escena más under, y yo siempre notaba que había cierto desprecio por lo popular. Eso de ser cool, que a mí no me entienden porque son tontos, porque la gente no me entiende. Y en un punto también nosotros siempre tratamos de tirar ese prejuicio para atrás, porque ¿quiénes nos creemos que somos? Me parece que es muy petulante pensar así. Nosotros tenemos un público al que le gusta Soda Stereo, Prince y Cerati. Y también tenemos un público al que le gusta Arjona y Romeo Santos. ¿Y qué? No vamos a ser nosotros los que le vamos a explicar a la gente qué tiene que escuchar y qué no. Cada uno escucha lo que le gusta, y si le gusta Miranda!, genial.

GATTAS: A mí me gusta Romeo Santos.

SERGI: ¡Adelante con eso! Cada uno escucha lo que quiere. Cuantas más cosas te gustan, más posibilidades de pasarla bien tenés

GATTAS: Es así, y comprendo que en la adolescencia querés pertenecer a un lugar, y que te entendés con la mirada y todo bien. Pero después de cierta edad, me parece que estás perdiendo muchas cosas, te estás perdiendo divertirte, te estás perdiendo la mirada irónica, te estás perdiendo pasarla bien, bailar. ¡Basta, ya está! Es una actitud que en cierto punto es la que nos mantiene unidos, porque estamos hace mil. Fuimos a lo de Mirtha, a lo de Susana

 

Eso de ser cool, que a mí no me entienden porque son tontos es muy petulante. Nosotros tenemos un público al que le gusta Prince y Cerati. Y, también, un público al que le gusta Arjona y Romeo Santos.¿Y qué?.

 

PLAYBOY: Miranda! es definitivamente una banda popular. 

SERGI: Es que cuando nosotros hicimos ese disco con Árbol fue una rareza. Muchos dijeron: No ¿por qué? Si Árbol es una banda re rockera y ustedes son re electrónicos. Hoy por hoy, yo creo que ya no sucedería eso. De hecho, los discos de Tan Biónica los produce o han producido Pepe Céspedes y Oski Righi, de Bersuit. Hay un camino paralelo. El de Tan Biónica es un camino muy similar al nuestro. Nosotros venimos de la discoteca y de fiestas así un poco más freaks y no dejamos de ser los representantes populares de eso.

PLAYBOY: La palestra de Miranda! es enorme: hicieron desde novelas de Pol-Ka hasta de jurados en La Voz Argentina. 

SERGI: Ahora hicimos Elegidos, y vamos a hacer una segunda temporada de La Voz. La verdad es que a nosotros nos significó una renovación total. Nos oxigenó muchísimo, primero porque entre nosotros dos afianzamos un poco esa química que ya teníamos. Y se sumó mucho público diferente también a partir de La Voz, muchos chicos que ni siquiera conocían la guitarra de Lolo, nenes chiquitos, familias completas.

GATTAS: Hay gente que nos empezó a seguir desde la tele y los discos que había en ese momento. Tocamos en fiestas del interior: Chaqueño Palavecino y Miranda!; La Sole y Miranda!...

PLAYBOY: ¿Qué bandas jóvenes o emergentes les interesan? 

SERGI: A mí me gustan Los Coming Soon, Indios, Diosque

GATTAS: Los Cállate Mark, también. Si no los fuiste a ver, te lo superrecomiendo. No sabés cómo tocan, cómo suenan. Todos los temas están buenísimos, es más rockera. Pero son muy buenos. Otro que me gusta es Carisma, son dos DJs: Ismael Pinkler y su novia, que no me acuerdo cómo se llama, pero está buenísimo.

PLAYBOY: ¿Tienen posición tomada con respecto a la piratería? 

SERGI: Nosotros no nos hubiéramos ido a tocar afuera la primera vez si no fuera porque la gente escucha música por Internet. No tenemos problema con eso. Al contrario, lo único que recomendamos, es decir, yo, como fanático del audio...

GATTAS: Es escucharlo en la mejor calidad posible. Igual, nosotros somos una banda que toca en vivo, y eso no se va a poder piratear, me parece, nunca. De última, todo es un pasaporte por ahí a una futura entrada a un show.

PLAYBOY: Con respecto a su último disco, Safari, llama muchísimo la atención su tapa: una suerte de culo atigrado y crepuscular. 

GATTAS: La hizo el diseñador Ale Ros. Es un culo muy magro y tonificado de un artista, es un artista bailarín que se ha dedicado a la gimnasia artística, y lo brinda en ocasiones para fotografías. Yo creo que debe ser uno de los culos más duros del país. Lo digo con toda la envidia de mi ser.

SERGI: Cuando Ale nos mostró la idea de la tapa, nos encantó. Primero nos pareció que iba bien con el disco; y, por otro lado, nos pareció muy Ros, muy él, que a nosotros nos encanta. Casi que ni dudamos.

PLAYBOY: ¿En qué andan ahora? 

GATTAS: Estamos tocando. Estuvimos ensayando, vamos a presentar Safari con un show extenso y completo.

PLAYBOY: ¿Y piensan en un disco nuevo o todavía no? 

GATTAS: No todavía.

SERGI: Este año no, pero ya vamos pensado cosas y armando. Eso sí es algo que no hacemos mucho, adelantar canciones en los conciertos, no. Porque en los conciertos muchos fans graban y después lo suben. Y si ya son canciones conocidas está todo bien, pero si es una nueva que se escucha con un audio tan malo, no nos gusta. Preferimos presentarlas.

GATTAS: Sí, y aparte es un disco que es muy arriba, no tiene ningún tema lento. Así que seguimos viéndole la vuelta, armando la lista, integrando canciones de a poco, todavía está bueno.

 

 

 

 

 

 

 

 

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