ENTREVISTA

JOHN KRASINSKI

Por Sean Manning | Fotos por Jake Chessum

En los cines argentinos se puede ver A Quiet Place, película escrita, dirigida y protagonizada por John Krasinski. Mientras estaba en el proceso de edición del film, habló con Playboy sobre sus comienzos como actor, sus viajes, su relación con Emily Blunt, la paternidad, la política, The Office y el acoso sexual en Hollywood. Un poco de todo.

 

En el otoño de 2003, un John Krasinski de 23 años llamó a su mamá a su casa en Newton, Massachusetts, y le dijo que cumpliría con su trato: iba a renunciar. Después de graduarse de la Universidad de Brown con un título en literatura y una especialización en guión, se mudó a Nueva York para ser actor. Sus padres lo apoyaron; siempre lo hicieron con sus tres hijos, de los cuales John es el más joven (y, con su metro noventa de altura, también el más petiso). Ya había vivido en Nueva York algunos años antes, cuando hizo una pasantía en el programa Late Night With Conan OBrien. El famoso trato con su madre era que, si no conseguía una perspectiva de futuro decente después de tres años, debería reconsiderar las cosas. Casi se había cumplido el plazo, ¿y qué tenía Krasinski en su currículum? Una obra del circuito off-off de Broadway, una parte en un episodio de Law Order: Criminal Intent y un piloto fallido de TV. Claro, había hecho una publicidad para la marca de herramientas DeWalt con el piloto de NASCAR Matt Kenseth, pero seguía trabajando de mozo, como miles actores anónimos que peleaban por sobrevivir en el matadero de sueños que es Manhattan. No -le dijo a su mamá-, ya había sido suficiente. Aunque sea terminá el año, respondió ella. Tres semanas después, lo llamaron para otro piloto de TV: la remake de una serie de comedia británica pseudo-documental.

The Office se emitiría en NBC durante nueve temporadas, recibiría más de 40 nominaciones al Emmy y convertiría a Krasinski en una estrella. Su personaje, el vendedor de papel Jim Halpert de Scranton, Pensilvania, es refrescante y atípico en comparación a los angustiados personajes masculinos de la época, como Tony Soprano, Walter White y Don Draper; un chico común y corriente.

Krasinski luego sería perfilado del mismo modo en sus primeras películas (License to Wed con Robin Williams, Leatherheads con George Clooney, Its Complicated con Alec Baldwin y Meryl Streep) pero, al igual que Jim Halpert, era más complejo de lo que parecía y estaba ansioso por desafiarse a sí mismo. Adaptó y dirigió una versión cinematográfica del libro Brief Interviews With Hideous Men, de David Foster Wallace; interpretó a un contratista militar en la polémica película de Michael Bay, 13 Hours; trabajó con los aclamados directores Sam Mendes y Cameron Crowe; protagonizó y co-escribió con Matt Damon el thriller Promised Land, y dirigió un segundo largometraje, The Hollars, con un reparto que incluyó a Anna Kendrick, Richard Jenkins y Mary Elizabeth Winstead.

Su carrera se transformó en una de las más divertidas e impredecibles del Hollywood moderno y, este año, ese capricho continúa con dos proyectos bien diferentes: por un lado, encarna a Jack Ryan, el agente de la CIA creado por Tom Clancy, en la serie de Amazon de mismo nombre; por el otro, es el director, protagonista y uno de los escritores de A Quiet Place, una película de terror sobre una familia que debe vivir en silencio para no provocar a una entidad monstruosa. Su esposa ficticia es interpretada por su esposa real, la actriz Emily Blunt, con quien tiene dos hijas. Es la primera vez que trabajan juntos.

Con 38 años, Krasinski se toma un descanso de la edición de A Quiet Place para hablar con el colaborador de Playboy Sean Manning. Había leído varias entrevistas en la que se refería a sí mismo como ganador de la lotería, y fue igual de humilde y modesto en persona. Aparentemente, se lastimó una pierna en una escena de acción de Jack Ryan, pero nunca hizo muecas ni expresó incomodidad. No supe de la lesión hasta el final de nuestro encuentro, cuando se levantó y noté su cojera. Nuestra conversación nos condujo a diversas situaciones en las que él había actuado basándose en la emoción pura, ya sea dirigiendo su primera película o rescatando a una desconocida de una fuerte corriente de agua. Debajo de un afable exterior yace una mente profundamente instintiva, una que tiende a la valentía y a la bondad cuando las cosas se vuelven atemorizantes. Tiene sentido, entonces, que todo deba empezar con horror.

 

 

PLAYBOY: Hace tiempo que hablabas de hacer un proyecto con tu esposa. Siempre dijiste que probablemente sería una obra. En cambio, acá están, haciendo una película de terror juntos. ¿Cómo pasó eso?
JOHN KRASINSKI: Sabés, no queríamos que la historia de nuestro matrimonio opacara la historia de la película, y eso puede ocurrir fácilmente. Pensamos que hacer una obra de teatro mantendría eso contenido y sería algo de una vez en la vida. Después obtuve el papel de Jack Ryan y sus productores, que son también los productores de Michael Bay, me preguntaron: ¿Actuarías en cine de género?. Les dije: El gancho tendría que ser interesante. No quiero simplemente correr por ahí y ser asesinado, a lo que respondieron: Tenemos un guión realmente bueno. Acabábamos de tener a nuestra segunda hija; yo soy una persona súper sensible y emocional, así que seguramente fui muy abierto cuando leí el guión. La idea desencadenó algo adentro mío sobre la protección y la crianza de los hijos, y pensé que tal vez podría convertirla en una metáfora de la paternidad: el hecho de que, pase lo que pase, llegará el momento en el que no tengas control sobre lo que tus hijos hagan, digan, piensen, y solo vas a esperar que tu preparaciónsea suficiente para ayudarlos a sobrevivir. Había algo muy hermoso en poner a una familia en una situación en la que Sin contar demasiado, esta es la única familia en el mundo que necesita hablar y no puede. Están pasando por algo de lo que realmente deberían hablar entre ellos y con un terapeuta, pero no pueden. Nos pareció que la historia era tan única y distinta que, no solo era imposible que nuestro matrimonio la opacara, sino que, extrañamente, nuestro matrimonio encajaba perfectamente.

PLAYBOY: ¿Te gustaban las películas de terror cuando eras chico?
KRASINSKI: Totalmente lo opuesto. Me acuerdo de una vez, quiero aclarar que tenía ocho años, cuando mis hermanos y yo estábamos en la casa de un amigo del barrio que había conseguido A Nightmare on Elm Street. Estaba pensando cómo salir de ahí cuando mi hermano mayor dijo: John es muy chico. Lo voy a llevar a casa. Cuando llegamos, mi hermano confesó que tampoco quería verla. También estaba aterrado y me usó como salida. Desde entonces, me sentí mucho más cómodo diciendo que no quiero ver esas cosas. Eso no quiere decir que no me encante el cine de género más clásico. Jaws es una de mis favoritas. Y Let the Right One In es una de las mejores películas que vi (la original). Así que puedo hacerlo. Solo hay un umbral que no puedo cruzar.

PLAYBOY: Parece que en los últimos años vimos un verdadero renacimiento de las películas de terror que también funcionan como una crítica a la sociedad:It Followscon la humillación de la mujer (slut shaming), Green Roomcon la supremacía blanca, y, por supuesto, Get Out--
KRASINSKI: Sí, Get Out y Dont Breathe y todo eso. Vi todas esas películas cuando estaba investigando para A Quiet Place. Son mucho más elevadas y dicen mucho más que: ¿Dónde pongo la cámara para asustar más al espectador?.

PLAYBOY: Acabás de decir que A Quiet Place es una metáfora de la paternidad, pero me pregunto si también podrías estar haciendo una declaración sobre la fatalidad del silencio, sobre cómo no podés quedarte quieto sin decir nada y esperar a que el monstruo se vaya; tenés que hablar y hacerle frente.
KRASINSKI: Exactamente. Creo que en nuestra coyuntura política, eso es lo que está pasando: podés cerrar los ojos y enterrar tu cabeza en la arena, o podés tratar de participar en lo que sea que esté ocurriendo. Me parece que eso fue Jaws para mí. El personaje estaba tan asustado de ser un policía en Nueva York que escapó de sus miedos y se fue a una isla. Lo último que quería era una situación aterradora y de pronto lo está rodeando. De eso parto.

PLAYBOY: Entonces, yendo a la política--
KRASINSKI: Dios mío.

PLAYBOY: En sus comentarios sobre los shithole countries (países de mierda), Trump se refirió a El Salvador. Antes de ir a la universidad, estuviste algunos meses enseñando inglés en Costa Rica. ¿Cómo fue esa experiencia para vos y cuál fue tu reacción a los dichos del presidente?
KRASINSKI: Esa experiencia me cambió la vida completamente. Tenía 17 años. Había egresado temprano de la escuela secundaria por mi fecha de nacimiento y había ingresado a Brown a mitad de año, así que tuve que irme seis meses después, en enero. Y decidí ir a Costa Rica. Mi papá no me dijo hasta que volví que mi mamá y él estaban aterrorizados de que yo fuera. La familia con la que me alojé me obligó a hablar solo en español, así que fue una experiencia costarricense genial, pura vida. Fui a enseñar inglés en una escuela hispanohablante. Era voluntario, pero no tenían suficiente trabajo para darme, así que me despidieron muy educadamente y tuve que luchar para conseguir un nuevo empleo. Terminé en un secundario de habla inglesa, donde le enseñaba a los más grandes todo lo que yo acababa de aprender. Le pedí a mi mamá que me mandara libros de mi colegio, como Romeo and Juliet y The Canterbury Tales. Enseñaba lo que decían Ias notas en los márgenes de mis libros. Me preguntaban: ¿Cuántos años tenés?, y yo respondía: ¿Cuántos pensás que tengo?. Su respuesta era veintisiete, lo cual era perfecto, pero todo esto estaba pasando cuando yo tenía 17 años.
Además, viajé solo. Uno de los lugares que visité fue una playa increíble que se llamaba Manuel Antonio, y no me di cuenta de que tenía una corriente tremenda. Esta es una historia que nunca le conté a nadie: estaba en el agua junto a una chica de Costa Rica y un chico americano, hasta la altura de mis rodillas. Me sumergí por un segundo y cuando salí él estaba gritando a todo pulmón. En tres segundos, literalmente, la chica había sido arrastrada 150 metros.

PLAYBOY: Mierda.
KRASINSKI: Mi mamá fue guardavidas y nos enseñó a nadar muy temprano. En ese momento no había nadie para ayudarme. Fui y traté de salvarla. Y claro, cuando llegué, estaba a contracorriente de ella. Fue una de esas situaciones en las que decís: Acabás de hacer una mala elección y puede costarte la vida. Pero no lo pensé así. Fue solo un instinto de supervivencia. Fue realmente raro, como si la chica me estuviera pidiendo que la dejara morir, pero la rescaté. Cuando llegué a 20 metros de la orilla, unos surfistas vinieron a ayudar. De acuerdo, no todo el mundo necesita tener experiencias de vida o muerte, pero eso me cambió. Crecí de repente. Cuando volví a Brown, recuerdo a los niños llamando a sus padres y diciendo: Extraño casa, me siento solo, que lo entiendo perfectamente, pero yo ya estaba más allá. La universidad debería haber sido un momento decisivo, pero fue Costa Rica. Rompió todas mis capas protectoras y me permitió ser lastimado. Y no es para volver todo el tiempo a A Quiet Place, pero hay algo de eso: en algún punto tenés que permitir que tus hijos salgan lastimados. Eso es muy palpable ahora en mi vida, con mis chicas. Espero ser lo suficientemente valiente para ser tan bueno como fueron mis padres.

 

 

 

PLAYBOY: Creo que viajar es una de las cosas más importantes que una persona puede hacer. Desde lejos, todo parece aterrador, pero después llegás y es como: Ah, no tenía ni idea.
KRASINSKI: Absolutamente. Para mí, algo abrumador, un momento religioso o espiritual en mi vida, fue encontrar alegría en la pobreza extrema. Ver felicidad verdadera, no solo supervivencia. Nosotros lo vemos desde afuera y pensamos: Dios mío, esta gente vive en pisos de tierra. Pero ellos tienen más alegría que mucha gente que conozco. Me conmovió que pudieran conseguir tanto en el plano de la felicidad, sin tener nada.

PLAYBOY: Diferentes prioridades.
KRASINSKI: Tan diferentes, como la familia y muchos ideales que yo sé que todavía tenemos en Estados Unidos. En mi opinión, toda la idea de que América vuelva a ser grande depende mucho más de nosotros mismos que de los demás. Cualquiera sea tu postura política, no creo que Make America Great Again tenga que depender de nuestros políticos. Tiene que ser algo nuestro. Andá allá (a Costa Rica) y date cuenta de que están haciendo que su país sea grandioso solo viviendo cada día.

PLAYBOY: Cubrí la Convención Nacional Republicana 2016 para Playboy y estaba en Quicken Loans Arena la noche en la que dos de los contratistas(militares de una empresa privada)que sobrevivieron a Benghazi, Mark Geist y John Tiegen, dieron un discurso. Marco Rubio y Ted Cruz también hicieron referencia a 13 Hours en la campaña electoral y Trump alquiló un teatro en Iowa para proyectarla gratis. Después de todo eso y de los resultados de las elecciones, ¿tuviste alguna duda sobre haber hecho esa película?
KRASINSKI: No tuve dudas, sentí verdadera tristeza. Me pareció que el sistema estaba perjudicando a esos hombres, porque se suponía que la película fuera un gran despertar para la gente, para que escucharan la historia real. ¿Quién conoce la historia? Yo no sabía nada sobre Benghazi. Fue una palabra en un titular que me puso entre la gran mayoría de las personas que pensaban que sabían lo que era Benghazi, pero que no tenían absolutamente ninguna idea. No hubo política esa noche. Fue una situación en la que alguien estaba en problemas, y estos muchachos -claro, eran contratistas en ese momento, pero hacía mucho que habían prestado sus juramentos a la milicia. Ellos tenían que ayudar a una persona. Hemos borrado esa parte de la historia y tenemos la idea de que esos seis hombres fueron e hicieron cosas que no podemos comprender. Decimos: Sí, fue increíble, pero mirá qué consecuencias políticas horribles que tuvo. Hice la película porque sentí que eso estaba mal. Sentí que estaba mal tener una conversación política. Quería contar la historia de estos hombres que admiraba y que todavía admiro.
Yo crecí en una gran familia militar. Eso siempre fue importante para mí. Creo, para ser honesto, que es una de las películas y/o una de las experiencias más importantes que tuve en mi carrera. Recuerdo que se me acercó una mujer y me dijo: Gracias por hacer esa película, fue sobre mi marido. Dije: ¿Dónde estaba tu marido? ¿En la CIA o en Benghazi?. Su respuesta fue: No, él murió en Irak hace 12 años, pero es su historia también. De vuelta, yo soy muy sensible así que voy a llorar con solo hablarte de esto, pero estas cosas cambian tu vida. Sabíamos que era un tema candente mientras filmábamos. Ciertamente sabíamos que era un tema candente cuando las campañas se dispararon. Pero no tiene nada que ver con la política. Tiene que ver con la universalidad de la idea de que la milicia nunca debería estar politizada. Es una cuestión universal que todos deberíamos respaldar sin importar quiénes seamos, porque vivimos en un país que estas personas nos permitieron habitar. Literalmente, podemos vivir acá gracias a lo que hicieron. Esa es la razón por la que estaba tan abatido, no por una razón política específica, sino porque sabíamos que eso cambiaría la narrativa de nuestra película.

PLAYBOY: Con Jack Ryanestás de nuevo en el mundo de los militares y la CIA. Asumo que cuando investigaste para el papel hablaste con personas de esa esfera. ¿Te hiciste una idea de cómo se sienten con la administración actual?
KRASINSKI: Fuimos a la CIA para tener nuestra primera reunión en la misma semana en la que Trump los atacaba y decía estoy parafraseando- que no los necesitamos y que son un montón de bromistas. Así que el ambiente no era muy bueno. Pero no creo que nadie en la CIA te diga que es republicano o demócrata. Creo que te dirían que no existe la política en ese edificio. Y básicamente dijeron eso: que han dedicado sus vidas a salvar a otras personas.

PLAYBOY: Tom Clancy creó la franquicia de Jack Ryan, pero vos parecés tener gustos más literarios. Trabajaste con el novelista Dave Eggers en Away We Go y Promise Land, y adaptaste y dirigiste la novela de David Foster Wallace, Brief Interviews With Hideous Men. ¿Cómo terminaste haciendo ese proyecto?
KRASINSKI: Esa es una historia interesante. Leyendo ese libro me di cuenta de lo que realmente era actuar.

PLAYBOY: ¿Cuántos años tenías?
KRASINSKI: Estaba en la universidad. Fui a Brown pensando que iba a ser un profesor de lengua. Incluso tuve ideas muy borrosas sobre jugar al básquet ahí. Cuando llegué y me di cuenta de que no podía jugar al básquet porque no era lo suficientemente bueno y tampoco quería dedicarle mi vida, no tenía ni idea de qué hacer. Yo era extrañamente tímido y me uní a un grupo de comedia, porque me encantabaSaturday Night Livey porque quería ser parte de la comunidad. En ese momento, las personas más inteligentes, abiertas, libres, atractivas e interesantes estaban en el teatro. Chris Hayes era director en Brown en ese entonces, y un día vino y me dijo: Escuchame, voy a hacer algo llamado Brief Interviews. Son entrevistas con tipos. ¿Harías una?. Dije: Sí, absolutamente, no hay problema. Era tan inseguro que estaba emocionado por haber sido elegido. Se suponía que íbamos a hacerlo una noche o dos y yo diría que entraban 90 o 100 personas en la sala, pero aparecieron 250 y alrededor de 200 fueron rechazadas. Me acuerdo de estar caminando en el campus y que un profesor se acercara a decirme: Esa fue una de las mejores cosas que vi en el teatro estudiantil. Otro profesor, el mismo día, me dijo: Me pareció ofensivo y grotesco. Lograr que alguien reaccione es poderoso; ese fue el primer ejemplo para mí. Podés generar un impacto. Podés cambiarle la vida a la gente. O sea, las personas en el público lloraban. Habían atravesado cosas muy específicas de las que estábamos hablando, y si leíste el libro, sabés que hay material muy oscuro ahí. Que la gente conectara con eso cambió rotundamente mi perspectiva.
Cuando entré a The Office, le pregunté a mi contador cuánta plata tenía y ofrecí esa suma exacta a la agente de David Foster Wallace. Recuerdo muy claramente que dijo que no. Pregunté: ¿Puedo ir y hablamos al respecto?. Así que volé a Los Ángeles y le hablé al respecto.

PLAYBOY: Qué valiente y
KRASINSKI: Estúpido (risas). Creo que se remonta a toda la cuestión de Costa Rica. Simplemente, no entendía por qué no habría de hacerlo. Si no lo hacía, nadie iba a hacerlo. Dirigir fue lo mismo. Había estado buscando un director y Rainn Wilson me dijo: Vos deberías dirigirla. Así que fui y la dirigí, y fue como caminar por un campo minado sin saber que era un campo minado. Al final, recuerdo a mi director de fotografía decir: Felicitaciones, eso estuvo muy bien. Sí, fue divertido respondí-. Fue fácil. Y él me remarcó todo lo que podría haber salido mal y me dijo: Fue todo menos fácil. Lo mío fue pura intuición.

 

 

 

PLAYBOY: ¿Alguna vez conociste a Wallace? ¿Te dio sugerencias para adaptar el libro? ¿Llegó a ver algunas imágenes antes de morir?
KRASINSKI: Hablé con David una sola vez, por teléfono. Yo estaba muy nervioso y me impresionó lo amable que era. Tan generoso. Discutimos la incomodidad que le generaba que su trabajo se convirtiera en una película. Dijo que escribía libros sabiendo que, una vez publicados, eso era todo. Esa era su vida. Le parecía extraño que algo para él ya terminado fuera llevado a un nuevo formato. Lo entendí. Dicho esto, fue increíblemente comprensivo y generoso con respecto a mi película. Recuerdo que no estaba seguro sobre querer leer el guión o ver qué había hecho con la historia, pero después dijo que dejaba que la tentación sacara lo mejor de él y me pidió que le contara. Lo hice. Se acordó de uno de nuestros escritores en The Office, el gran Mike Schur, que lo había invitado a Harvard para un premio mientras Mike estudiaba allí. Le pregunté a David si alguna vez le gustaría ir a visitarnos a Mike y a mí al set. Me preguntó dónde rodábamos y, cuando le conté que el estudio estaba en Van Nuys, respondió: "No, está bien. No soy un gran fanático de manejar". Siempre me gustó eso. Tristemente, falleció durante la mezcla de sonido de la película, solo unas semanas antes de que fuéramos a Sundance, y nunca vio una escena.

PLAYBOY: La percepción común de los artistas es que son personas existencialmente atormentadas y emocionalmente frágiles. En su entrevista con Playboy, Jon Hamm, quien perdió a sus padres cuando tenía 20 años, dijo: "Creo que cualquiera que elija cualquier tipo de carrera en las artes viene de un lugar en el que no estaba atado. Si hubiera crecido en un hogar con dos padres y me hubieran dicho qué hacer, estoy seguro de que su primer consejo no hubiera sido: 'Deberías ser actor. Tenés que mudarte a L.A. sin dinero. Ese parece el mejor plan'". Sin embargo, eso es más o menos lo que te pasó a vos.
KRASINSKI: Sí, exacto.

PLAYBOY: ¿No tenés ningún demonio?
KRASINSKI: Estoy seguro de que tengo demonios, estoy seguro de que tengo oscuridad, inseguridad y todas esas cosas. Absolutamente. Tengo suerte de estar rodeado por increíbles amigos y familiares que me mantienen encaminado y no me dejan girar en mi universo por demasiado tiempo, especialmente mi esposa. Creo que ella me entiende. No es para parecer adorable, pero ella de verdad me entiende de una manera en la que jamás nadie lo hizo. Ella me permite, a falta de un término mejor, tocar fondo por un segundo y asustarme. Como pasa ahora, durante el proceso de edición, hay cosas que funcionan increíble y otras no. Y cuando no lo hacen, me pongo muy nervioso, como: "¿Alguna vez llegaré a ese lugar?". Ella responde: "Sí, seguí. Un paso a la vez". Pero, volviendo a la cita de Jon Hamm, entiendo totalmente que soy una anomalía, pero estoy a la deriva en el sentido artístico. No fui entrenado. Uno de mis queridos amigos, Billy Crudup, fue a la Universidad de Nueva York, una de las mejores escuelas para estudiar actuación, y luego dominó por completo todo lo que hizo. Acabo de asistir a su unipersonal y me dejó boquiabierto verlo cambiar del drama a la comedia,alterar el ritmo y hacer 11 personajes distintos. Te lo garantizo: si me dieras 64 años, nunca podría hacer eso. Tal vez estoy equivocado: tal vez sí haya algo bueno en tener todo ese entrenamiento. Pero me siento afortunado de no haber sido entrenado. Sam Mendes dijo: "Me encanta trabajar con vos como actor, porque nunca trabajé con alguien que corra a 200 kilómetros por hora hacia una pared cuando se lo digo, se golpee porque me equivoqué, dé la vuelta y vuelva a correr a 200 kilómetros por hora hacia otra pared que le pida". Mi esposa no entrenó tampoco: hay algo desenfrenado en ella que es muy orgánico y la convierte en una actrizmuy poderosa.

PLAYBOY: ¿Fue surrealista cuando empezaron a salir? Ella ya había estado en un montón de películas, incluyendo The Devil Wears Prada, y había ganado un Golden Globe.
KRASINSKI: Sí, fue raro. Me acuerdo de que ella había hecho una tapa de Vanity Fair con Amy Adams, Jessica Biel y un par de presonas -jóvenes prometedores de Hollywood o algo así- y esa revista estaba en mi living cuando comenzamos a salir. No creo que ella tuviera en su living el número de la revista Boston en el que aparezco usando ropa de los Celtics, los Red Sox y los Bruins.

PLAYBOY: Ella tenía tu publicidad de NASCAR en la cola de reproducción.
KRASINSKI: Claro, exacto. Yo me daba cuenta de eso y podría haber sido muy perjudicial si no fuera por lo centrada que es ella. Recuerdo estar en mi casa y empezar a decirle: Quiero tener una conversación honesta y decirte que sos una de las mejores actri-. No llegué a terminar la oración cuando empezó a gritar: ¡No, no, no, no!. No volvimos a tocar el tema por muchísimo tiempo y eso salvó nuestra relación. Nosotros nos veíamos como dos personas que se habían enamorado, en lugar de dos celebrities que se habían conocido. La gente nos decía: Para lo que es Hollywood, ustedes están juntos desde siempre. ¿Qué significa eso? Diría que nueve años es lo habitual para la mayoría de las personas. Soy hijo de dos personas que están casados hace 45 años.

PLAYBOY: Esto nos lleva a las preguntas sobre sexo. Esto es Playboy, sabías que iban a llegar.
KRASINSKI: Soy terrible con esto, pero hagámoslo.

PLAYBOY: En entrevistas anteriores dijiste que no eras muy mujeriego en la escuela secundaria.
KRASINSKI: Sí. Pero quería serlo.

PLAYBOY: Dijiste que adorabas a las chicas desde lejos y ellas solo te pedían que firmaras sus anuarios.
KRASINSKI: Sí.

PLAYBOY: Pero B.J. Novak una vez le dijo a Playboy: John era popular e inteligente. Si le gustaba una chica, simplemente la invitaba a salir.
KRASINSKI: Eso es completamente falso.

PLAYBOY: ¿Quién dice la verdad?
KRASINSKI: Mirá, preferiría su perspectiva en lugar de la mía. Pero me parece que no salí con nadie en el secundario, para ser honesto. Creo que tener citas era algo que me ponía muy nervioso. Tenía una visión muy nerd de las relaciones. Quería casarme joven porque mis papás eran muy felices en su matrimonio y parecía realmente genial: tener una compañera, una mejor amiga. La idea del sexo casual se sentía mucho menos genial y mucho más lleno de ansiedad.

PLAYBOY: ¿Recibiste algún mail escandaloso cuando estabas en The Office? ¿Había groupies de Jim Halpert?
KRASINSKI: Las chicas se ponían muy intensas con conocerme porque sentían que ya habían tenido una relación conmigo. Todo el mundo decía: Estás en sus casas, ese es el diferencial de la televisión. Yo ponía los ojos en blanco. Pero cuando estaba haciendo Leatherheads con George Clooney, él me dijo: Es algo real. Si Brad Pitt caminara por una calle, lo señalarían y dirían Oh Dios, es Brad Pitt. Pero si yo caminara por una calle, se acercarían, me golpearían en el brazo y dirían ¡Dr. Ross! . Te conocen y forman un vínculo con vos. Eso es lo que experimenté. Pero, si bien lo recibís de chicas, más que nada viene de los hombres. La mayoría de los hombres te quieren invitar una cerveza, que yo aceptaría cualquier día.

 

 

 

PLAYBOY: Cuando la gente habla de la era dorada de la televisión en la década de 2000, siempre mencionan a Mad Men, Breaking Bad, The Wire y-
KRASINSKI: The Office.

PLAYBOY: Bueno, esa era mi pregunta.
KRASINSKI: Dale, ¿The Office en cuarto lugar?

PLAYBOY: Cuando la gente habla de esa era dorada, The Sopranos-
KRASINSKI: Recuerdo haber sido mozo en Sushisamba, en la Séptima Avenida. Era mozo en todos lados. Creo que me echaron de nueve lugares, porque apenas te vas a una audición te dicen: "Si salís por esa puerta, no volvés más". Es lo que yo hacía. En fin, recuerdo que los domingos Sushisamba estaba repleto a las 8:15 de la noche. Después de las 9: nadie. Era la época en la que la gente iba corriendo a su casa a ver The Sopranos.

PLAYBOY: No había HBO Go.
KRASINSKI: No, ¿y quién quiere ver eso en VHS?

PLAYBOY: Pero, cuando se arman las listas de las series de la edad de oro, raramente están incluidas las comedias del momento: The Office, Arrested Development, 30 Rock. ¿Creés que las comedias todavía son opacadas por los dramas?
KRASINSKI: Depende en qué circuito estés. Mientras crecía, mis héroes eran Jim Carrey y Chris Farley. En Nueva York iba a los clubes de comedia. Iba al Upright Citizens Brigade y veía a todos esos genios. Una de mis mayores influencias fue Conan OBrien. Lo que hacía en su show era alucinante y salvaje. Era instintivo. Era divertido. Él se arriesgaba. Tuve que ser su interno y aprendí un montón. Yo era muy fanático de la comedia. Cuando salió Arrested Development no podía creer que algo así estuviera en una señal nacional. Me parecía lo mejor que había visto en mi vida. Retomaban chistes de seis episodios atrás y no les importaba si no los entendías. Eso era audaz. Después, la versión británica original de The Office salió y alguien que conocía tenía los DVD. Me dijo: Tenés que ver esto.
Lo que hizo The Sopranos, que llevó a que existiera The Wire y luego Mad Men, ya estabapasando en la comedia. Yo también sabía que lo que estábamos haciendo en The Office era pionero. Creo que el primer episodio fue Diversity Day y recuerdo sentirme incómodo mientras leía el guión y pensar que, si yo estaba incómodo, que eso saliera en NBC era un gran suceso. De verdad pensé que nos iban a cancelar y, de hecho, fuimos amenazados con la cancelación constantemente. Nadie lo entendía. Le debemos todo a nuestros fans. Era la época de iTunes y la gente pagaba 1.99 dólares para ver una serie que se emitía gratis los jueves. Creo que NBC nos aceptó a regañadientes. Los fans nos salvaron. Me acuerdo de caminar por Nueva York y que alguien me dijera: Oye, estás en mi iPod. Mi reacción era: Antes que nada, ¿qué es un iPod? Esa es mi cara en una pantalla de dos pulgadas. ¿Qué está pasando?.

PLAYBOY: ¿Qué fue lo más aterrador de trabajar con tu esposa?
KRASINSKI: No querer decepcionarla. Me conmovió mucho cuando me dijo: No podés dejar que nadie más haga esta película. Yo tengo que hacerla. Fue el mejor elogio de toda mi carrera. La respeto a ella, a sus elecciones, a su clase y a su gusto. Me acuerdo de cuando consiguió el guión de Salmon Fishing in the Yemen. Dijo: Realmente me gusta este guión. Creo que le pregunté si no podían ponerle un mejor título, y ella respondió: Es especial. Es algo realmente genial. Es sobre un hombre que intenta iniciar la pesca de salmón en Yemen porque es meditativo. Yo pensaba: Esto no se está poniendo nada mejor. Ella era una estrella en ascenso pero sabía que ese guión era lo que quería hacer. Y eso me demostró fuerza, convicción y gusto en un sentido que yo no tenía. Yo pensaba que tenía que seguir siendo relevante y seguir trabajando. Hacía cualquier película que pudiera. Tuve mucha suerte de que algunas de mis primeras películas fueran Leatherheads y Away We Go, trabajé con grandes directores y con un gran material. Así y todo, hacía cualquier cosa que consiguiera. Emily era más medida, mucho más específica y mucho más confiada. Se lo decía y no me comprendía. ¿Qué querés decir? Hago lo que me gusta. Trabajando en A Quiet Place no quería llegar al final y sentir que me había equivocado, así que estuve todo el tiempo atento y asegurándome de que la película era igual de buena para ella, o todavía más, que para mí.

PLAYBOY: En cuanto a los movimientos #MeToo y Times Up: tuesposa trabajó en la industria del entretenimiento por un buen tiempo, ¿eras consciente de las cosas horribles que pasaban? ¿Alguna vez lo hablaron?
KRASINSKI: No. Tuvimos esa charlauna vez que explotó todo. Me sentí terrible y casi avergonzado de no haberle preguntado jamás sobre eso. Ella dijo en Vanity Fair algo así como: Me han tocado el culo un par de veces pero. Antes que nada, yo creo que no puedo agregar nada a la conversación. Ya se ha dicho mucho y se continúa diciendo, pero al menos todas las cosas que necesitaban decirse ahora están sobre la mesa. Lo que entendamos y extraigamos de esa conversación es lo que importa. Este movimiento es mucho más grande que el acoso sexual. El acoso sexual es el subproducto de un sistema que le falló a las mujeres hace mucho tiempo. Cuando tuvimos a nuestra primera hija, leímos una nota en la que habían entrevistado a100 chicas que se habían graduado de la universidad y habían obtenido, cito, buenos trabajos, lo que sea que eso signifique. Les preguntaron sobre su relación con su padre y su madre. El 96% de las chicas tenían padres presentes. Y había una estadística extraña probablemente estoy interpretando todo mal- que sostenía que el 86% del cariño provenía de la madre y el 93% de la confianza y de la convicción provenían del padre. Es decir, sin importar cuán afectuosas fueran sus madres, las chicas de este estudio sabían que si hacían algo bien tenían que dirigirse a sus padres: ¿Fue un gran juego, no? o ¿Lo hice bien en esa prueba, no?. Para mí, eso significa que hay algo subconsciente enlas mujeres desde el momento en el que nacen, que dice que tienen que pelear una batalla difícil que los hombres no. El tema del acoso sexual es el subproducto repugnante que sacude y despierta a la gente, pero espero que no nos detengamos ahí. Espero que haya un 50% de mujeres en los lugares de trabajo y en puestos de poder. Creo que es una discusión sobre poder más que cualquier otra cosa. No lo digo como padre de dos mujeres o como marido de una mujer feminista fuerte en el negocio. Lo digo como ser humano. Ojalá esto solo sea correr las cortinas y que, una vez que veamos al mago, podamos desmantelarlo y reconstruirlo para vivir en el reino que deseemos. El problema es que el sistema es muy antiguo, así que desmantelarlo va a llevar un tiempo.

PLAYBOY: Entonces, ¿qué pueden hacer los hombres para que eso suceda? ¿Qué deberían hacer?
KRASINSKI: Bueno, si sos un CEO y no acosás a nadie, no te palmees en la espalda: hacé que otras personas se parezcan más a vos. Debo decir que crecí con un modelo de América muy antiguo. Mi papá me decía que tenía que ayudar a los vecinos siempre, que tenía que sostener la puerta para las mujeres. Llamé a mi suegro antes de proponerle casamiento a Emily. No fue una decisión para mí: fue una conclusión inevitable. Y creo que las personas tienen que tener una versión de conclusión inevitable que implique tratar a las mujeres igualitariamente. Acabo de leer una nota donde una mujer recibía un premio creo que Patty Jenkins, directora de Wonder Woman- y le decían: Sos la primera mujer en bla, bla, bla. ¿Cómo se siente eso?, a lo que ella respondía: Se siente raro porque todavía estás señalando que soy una mujer. Esa es la mejor respuesta que podés dar. Espero que muy pronto lleguemos a un punto en el que se pueda dirigir una buena película, conducir una gran compañía o ser el candidato perfecto desde el punto de vista político, sin restricciones de género. Deberíamos haber llegado ahí hace mucho tiempo.