ESPECIAL ENTREVISTAS

JORGE LANATA

Por Paula Rodrguez | Fotos por Luis Sens

Veinte años después de crear Página/12, el hombre que cambió el periodismo argentino en democracia inauguraba Crítica de la Argentina, el último diario en papel. Durante el alborotadísimo 2008 (crisis del campo; caso Antonini Wilson), Lanata se quejaba de que había mucha información que nadie publicaba. Lejos parecía entonces su posterior ingreso al Grupo Clarín. Era otro contexto. En esta charla se delinea su voracidad, su apetito monumental, su prepotencia y ese insumo imprescindible para un personaje de su trayectoria: la soberbia. El tiempo diría que su proyecto editorial tenía los días contados, que competir contra el Estado y los grandes del mercado era, finalmente, difícil. Y eso también lo supieron sus periodistas. Lanata habla aquí de sus obsesiones, de sus certezas, de sus inquietudes, de sus incomodidades y de sus sueños.

 

El primer sueño de Jorge Lanata, escribir en Siete Días y alquilar un departamento en el centro, era modesto. Pero era solo el primero. Ahora, está por lanzar el segundo diario de su creación a dos décadas de poner en la calle Página/12-, Crítica de la Argentina. En el medio hizo algunos de los programas periodísticos más populares y la vez prestigiosos de la televisión, levantado por presiones del gobierno según él mismo contó en su propio semanario, nacido como Veintiuno, hoy Veintitrés y con otro dueño. También escribió un best seller sobre historia argentina, y condujo el segundo programa de radio más escuchado de la tarde. A los 47 años, con una hija de 18 y otra de 3, podría estar hecho. Pero no.

La forma más amable de describirlo es que es un tipo de grandes proyectos. La menos amable habla de megalomanía. No son muchos los que pueden agregarle su nombre al título de un diario, y que eso casi defina la marca. En todo caso, tiene quien lo siga. Desde la gente que lo lee, lo escucha o lo para por la calle hasta la que desde hace años trabaja con él.

Crítica de la Argentina sale el domingo 2 de marzo y no es producto de sofisticados estudios de mercado. Yo hago el diario que me gustaría leer y espero que mucha gente tenga ganas de leerlo también; nosotros no somos muy distintos del público, adelanta, y define algo más: Como están las cosas, simplemente con hacer periodismo alcanza, porque nadie está contando nada. Si la intuición y el oficio no le fallan, entonces podría alcanzar los 40 mil ejemplares diarios que calcula vender. La ambición es superar esa cifra.

En su oficina de la nueva redacción de la calle Maipú al 200 en la que abundan, enmarcadas y ya amarillentas, algunas de las tapas históricas de Página/12, Lanata habla con PLAYBOY de lo que será una de las noticias del año. El diario ya tiene su version online, en críticadigital.com, donde un tábano sobrevuela las noticias, en una alusión al histórico diario Crítica que era inevitable- más de uno confundió con la mosca del programa CQC de Mario Pergolini.

PLAYBOY: ¿Cuántas veces tuviste que aclarar, ya, que no le robaste la mosca a CQC y que lo del logo es un tábano?

Lanata: Es gracioso, eso, porque el tábano es de 1913 y CQC creo que es de 1914 (risas).

PLAYBOY: ¿Te dice algo sobre cuánto sabe de historia tu público?

Lanata: Me parece que lo del tábano es algo muy específico (ver aparte) A veces, nosotros pensamos que el microclima es el público, y el microclima no es el público. Yo siempre divido lo que llamamos público, de la opinión pública, el microclima y nosotros. Y son todas cosas distintas. El microclima siempre tiene con vos una relación competitiva, rara, a veces bastante miserable, porque ahí están los que piensan que vos sos un idiota y los que tendrían que estar acá son ellos. La relación con el público no es esa, es siempre súper generosa; cuando a vos te va bien, la gente se pone contenta.

PLAYBOY: ¿El microclima es el ambiente periodístico?

Lanata: Es el ambiente periodístico más los tipos que escriben a los medios que es un caso particular de freaks, más un sector de lo que sería la opinión pública entendida como dirigencia social, digamos. Los tipos que pueden llegar a vos, de alguna manera indirecta. Y público es la gente que te para por la calle. Yo tengo la suerte de que me pase eso por la tele, tengo bastante el pulso de la calle porque cuando salgo, me la paso hablando con la gente. En el lugar del país en el que esté.

PLAYBOY: ¿Y qué te dicen del diario nuevo?

Lanata: Me llama la atención que la gente me hable del diario, porque recién se está empezando a saber que sale. El otro día, estaba esperando un taxi en una esquina, y desde dos autos pararon para decirme (con los pulgares para arriba): 2 de marzo. Ni siquiera es que me decían Vamos con Crítica, me hablaban de la fecha de salida, algo que yo había dicho en una sola nota. Para mí eso es muy fuerte. Hay expectativa, está bueno.

PLAYBOY: ¿Qué se espera del diario?

Lanata: De todo. Ahí tengo un problema bah, tengo varios problemas. Uno de ellos es cómo hago para ser distinto a mí mismo, porque se me ocurren cosas que son parecidas a Página/12. Y es lógico, como era lógico que Día D o Rompecabezas se parecieran a Página/12, o que Veintitrés se pareciera a Día D. El tema es obligarme a ser distinto a lo que me sale, para evitar la comparación todo el tiempo. De todos modos, yo creo que va a haber un trazo que es mío y que se va a notar. Después, tenés un sector más chico que lo que te pide es que vuelvas a hacer Página/12. Y lo que no entiende ese sector es que nosotros no nos propusimos hacer lo que pasó con Página, nos salió. Vos esas cosas las hacés, no es que te proponés hacerlas. Yo no es que quiero que Crítica cambie algo, ojalá cambie algo. Yo no sé cómo es Crítica, voy a saber cómo es dentro de unos años, cuando el diario esté en la calle y yo lo entienda.

PLAYBOY: ¿Sentís que puede haber la mística que hubo con Página/12?

Lanata: Mística interna creo que hay y te diría que es mayor. La actitud de la gente que trabaja en el diario es que tienen ganas de estar acá. Eso está buenísimo. Yo era muy chico cuando hice Página, y pienso que uno con los años mejora, no empeora. Eso espero. Creo que estoy más inteligente que hace veinte años, que entiendo más este trabajo, cómo se hace un diario. Yo antes era un chico que pateaba las puertas. Era otra cosa. Parte de mi laburo es lograr que la gente que está acá haga lo que tiene ganas. El desafío de un jefe con la gente es lograr que los tipos sean lo más ellos que puedan; vos te das cuenta del potencial del tipo, y se trata de lograr que sea lo más libre que le salga. Y ojalá podamos. La actitud es esa.

PLAYBOY: ¿Percibís también que la expectativa de buena parte de los lectores de diarios es que Crítica salga a patear puertas?

Lanata: Sí. Y también lo vamos a hacer. Lo que pasa es que estamos en un momento tan raro del periodismo que solo haciendo periodismo pateás puertas. Nadie está diciendo nada. Se están diciendo muy pocas cosas. Hay algo que es una frase hecha, pero que es cierta, y es que uno se entera de lo que pasa por la televisión y por la radio, y entiende lo que pasa por los diarios. Pero nadie está explicando lo que pasa, nadie está contextualizando, analizando, todo aparece como fenómenos aislados. Y ahí nos están dejando un lugar increíble. Yo lo que veo es que sobra papel y faltan ideas. Los domingos me llega una pila así, con todos los diarios, y no leo una sola nota, ¿lo podés creer? ¿Qué carajo pasa que hay tantas páginas y nadie lee una nota?

PLAYBOY: ¿Por qué nadie dice nada?

Lanata: Hay distintos motivos. Primero fueron algunos intentos bastante obvios y torpes de censura por parte del gobierno. Y lo segundo fue y sigue siendo una especie de lánguida autocensura que se mantiene confortable gracias a la publicidad estatal. Al principio te llamaban por teléfono para preguntarte qué ibas a hacer. Me consta. Me llamaron mil veces. Y después, o te sacaron que fue mi caso- o te compraron. Y ahí estamos. O sea que solo haciendo periodismo, ya está, sos distinto.

PLAYBOY: Crítica ya tiene una especie de slogan en su versión digital, que es: Tenemos mucha información que nadie publica.

Lanata: Pero no es que tengamos mejor información. Tenemos la misma, lo que pasa es que nosotros la podemos publicar y los otros, no.

PLAYBOY: ¿No sucede, de todos modos, que esa relación de los medios y el gobierno está cambiando? Clarín publica más denuncias, La Nación hace rato que es bastante crítico

Lanata: Primero, a mí no me asusta competir. Para nada. Y si pierdo, pierdo en buena ley. Yo toda la vida competí en el kiosco, no tuve subsidios de nadie. No compro papel barato como compran Clarín o La Nación, no soy parte de (la empresa productora de papel de diario) Papel Prensa. Competir en esas condiciones me parece una cagada. Pero sobre competir en periodismo, no tengo drama. Segundo, la gente está empezando a percibir como una reelección el triunfo de Cristina; y como en cualquier reelección, el reloj va en contra, no va a favor. Lo que está pasando ahora es tiempo de descuento, no es tiempo a ganar. Yo creo que eso se va a notar, pero todavía falta un año o un poco más para que se note. Cristina tiene tres problemas graves frente a los cuales no tiene respuesta, o las respuestas que tiene son totalmente voluntaristas: la crisis energética, la conflictividad social y la esquizofrenia de la inflación, que está muy vinculada. Eso va a provocar un año movido, seguro. Más que nada porque el Gobierno no tiene plan B.

 

PLAYBOY: Página/12 salió después de Semana Santa del 87, cuando se terminaba la primavera alfonsinista. Después tuvo un pico, el diario, en el segundo tiempo de Menem, más allá de que había sido duro con el menemismo de entrada. Ahora que sale Crítica, ¿no creés que puede haber un momento parecido, de fin de primavera, entre un gobierno y los medios?

Lanata: Puede ser Si es así, no fue deliberado. No lo pensé así. Yo estoy saliendo en marzo porque no pude salir antes, y no pude porque no junté la guita.

PLAYBOY: En cuanto a la corrupción, ¿el caso de la valija de Antonini Wilson es la punta de un iceberg?

Lanata: Antonini es una valija de un montón de valijas. Yo fui el primero que publicó en Perfil sobre Claudio Uberti (el ex director del Órgano de Concesiones Viales, hombre del ministro Julio de Vido, y que viajaba con Antonini Wilson en el vuelo que trajo la famosa maleta). Nosotros trabajamos sobre ese tema hace mucho. Y estoy seguro de que esa es una valija de un montón de valijas. Con España, con Venezuela, en algunas cosas con Francia, en algunas cosas con Alemania, hay un estado de diplomacia paralela. Está el embajador, y está el negociador. Uberti hasta tiene oficina en Caracas. A mí no me llama la atención que haya saltado la valija. Me llama la atención cómo se reaccionó después.

PLAYBOY: ¿Y la causa abierta en Estados Unidos?

Lanata: Pero es que son dos causas distintas, el gobierno habla como si fuera una sola porque le conviene. Pero el gobierno no hizo nada para evitar que Antonini se fuera de la Argentina. Es más: él consultó en la Cancillería y le dijeron que se podía ir y efectivamente, al día siguiente, se fue.

PLAYBOY: ¿Y esta valija es una punta chiquita o una punta grande?

Lanata: Es parte del negocio grande del gobierno.

PLAYBOY: El hermetismo respecto a algunos casos de corrupción, ¿creés que tiene que ver con la autocensura de la prensa de la que hablabas? Porque también hay una sensación entre periodistas, de que aunque se conozcan cosas es difícil probarlas. Más difícil que con otros gobiernos. Es difícil entrarles, es la frase.

Lanata: Es cierto. No hay mucha información, pero también ocurre porque se abroquelan mucho y porque son muy coherentes.

PLAYBOY: ¿Hay pocos arrepentidos?

Lanata: Sí, y también las peleas internas son pocas eso también suele ser una fuente de información- y la organización es muy piramidal. Son tipos organizados, muy disciplinados.

PLAYBOY: La imagen del gobierno cambió con la historia de la bolsa con dinero en el baño de la ministra Miceli, a pesar de que el caso Skanska fue anterior e involucraba mucho más dinero. ¿Por qué ocurre esto?

Lanata: Porque Skanska la gente no sabe qué es y la bolsa de Miceli es algo muy simple, muy comunicable.

PLAYBOY: Como cuando a pesar de que hubo casos de mayor magnitud, en plata, se supo lo de la leche vencida en los planes sociales durante el menemismo

Lanata: porque era el colmo de los colmos. Pero en el caso actual, hay varias cosas. Lo primero es que le pasa a un gobierno que dice que no es corrupto. Nosotros en su momento en Veintitrés fuimos los responsables de que se fuera Meijide del gobierno. Si vos ves hoy lo que fue la denuncia contra Meijide, en el contexto de hoy te parece una pavada. Pero en aquel contexto no era una pavada. ¿Cuál era la denuncia? Había recategorizado un sanatorio prestador del Pami, que tenía que ver con un pariente, un veinte por ciento. Lo que pasa es que, claro, ¿quién lo había hecho? La madre Teresa. Entonces, se notaba más. Todo depende, también, del contexto en que aparece. Y si el gobierno trata de comunicar una imagen y después le pasa otra cosa A mí me da igual el gobierno que esté, sinceramente. Yo me peleo con todos.

PLAYBOY: Pero con este, más

Lanata: ¡No! ¿Con éste más que con Menem? No.

PLAYBOY: Entonces, ¿es con el que te fue peor?

Lanata: A mí, de Página/12 para acá me ha ido muy bien, con independencia de que yo no quiero que se piense que todo lo que hago funciona, porque no es así.

PLAYBOY: En otros términos: así como Mirtha siempre dice que el único gobierno que no la dejó trabajar fue el de Alfonsín, vos podrías decir que el único que te sacó de la tele fue un gobierno con el que previamente se podía imaginar que ibas a tener más afinidad.

Lanata: Y está bueno que eso haya pasado, en el fondo, porque demuestra que yo no laburo para nadie, que somos realmente independientes. Yo la única vez que dije antes de las elecciones a quién iba a votar fue con el plebiscito y dije: Voy a votar a Kirchner. Y en la opción Kirchner-Menem, lo volvería a hacer, aún después de todo lo que me pasó con Kirchner, porque creo que sería mejor para el país. Yo no pienso la Argentina desde mí, porque sería un delirio.

PLAYBOY: Cuando cerró el anterior diario Perfil, se habló de que había habido presiones sobre los anunciantes, para que no pusieran avisos en un diario nuevo. ¿Creés que te puede pasar?

Lanata: Espero que no pase. En su momento, Clarín le dio mucho la pelea a Perfil. Estamos haciendo reuniones con empresas y por el momento todos nos dicen que nos van a apoyar. Vamos a ver cuando salgamos. Yo creo que en toda la polémica sobre la publicidad oficial tanto (Jorge) Fontevecchia (de Perfil) como el Gobierno se equivocaron. El Gobierno fue torpe porque se hubiera evitado todo si le hubieran dado algo de pauta, en lugar de nada de pauta. Y yo creo que habérselo tomado como una cruzada personal fue un error por parte de Jorge, porque llegó un momento en Perfil en que todo estaba mal todo el tiempo. Yo mismo, que no soy un tipo que apoya al gobierno, llegaba un momento en que decía basta.

PLAYBOY: ¿Pero no funciona como marketing? ¿No reforzó una imagen de independiente?

Lanata: Creo que ser independiente está bien; ser previsible, no. Si el gobierno hace algo que está bien, poder decirlo no está mal. Es lo que te vuelve creíble. Estar por definición en contra del gobierno no es periodístico.

PLAYBOY: ¿Por qué se mencionó tanto a (el empresario de la soja) Gustavo Grobocopatel y a los Rodríguez Sáa entre los posibles inversionistas del diario?

Lanata: Porque están entre los clientes del estudio de Jacobi (uno de los que participan de la sociedad del diario). Pero no están; si estuvieran, lo diría.

PLAYBOY: La lista de inversores suena a poco para sostener un diario. Un estudio jurídico, un laboratorio

Lanata: Es el laboratorio (Richmond) más grande de la Argentina. El estudio jurídico es grande. No sé si es poco, para nosotros, no; en los números nos da. A mí me enoja un poco esta discusión, porque a nadie le rompen las bolas con quién pone la plata. A mí solo. ¿Por qué no preguntan en La Nación, en Clarín? Pregunten por la sociedad off shore que mantiene La Nación, hablen de la crisis de sucesión de Ámbito Financiero, pregunten en Crónica de dónde sacan la plata, pregunten en Diario Popular No me rompan a mí las bolas, o por lo menos no solo a mí.

PLAYBOY: ¿Te parece mal tener que explicarlo?

Lanata: Sí. Me parece que no tengo que explicar un carajo. Es una discusión que tengo conmigo mismo. ¿Sabés qué? Me siento un boludo explicando.

PLAYBOY: ¿Por qué?

Lanata: Porque me parece que es injusto. Pago los impuestos, está todo en blanco, no tengo nada que explicar.

PLAYBOY: Estas cosas se preguntan porque es importante y, a la vez, difícil obtener financiamiento limpio para emprendimientos tan grandes.

Lanata: Sí, pero lo gracioso es quiénes lo preguntan. Los mismos medios que me dicen: En los medios no hay financiamiento limpio, son los que me preguntan cómo consigo financiamiento. ¿Y cómo lo consiguieron ellos? ¿Por qué me lo preguntan a mí?

 

PLAYBOY: Cuando Carrió te ofreció ser candidato a jefe de gobierno porteño, ¿te imaginaste durante dos minutos una posibilidad seria de aceptar?

Lanata: Lo que me pasó fue que fui un boludo en haber dudado, tendría que haber dicho que no en seguida. Lo que pasa es que ese día me llamó tanta gente para decirme que agarrara, que fue increíble. Eso me hizo dudar. Tenía que viajar a Malvinas por el documental de los 25 años de la guerra y para hacer una serie de notas para el diario Perfil, y como los vuelos son semanales, me tomé una semana para pensarlo. Cuando volví, decidí que no. Estoy en el lugar que quise estar durante toda mi vida. ¿Y por qué ahora, que estoy en ese lugar, irme?

PLAYBOY: Pero algo te tentó

Lanata: ¿Cómo no te va a tentar poder dar vuelta esto?

PLAYBOY: ¿Podrías?

Lanata: No sé, pero lo intentaría. Claro que te tienta. A mí no me importa la política partidaria, pero si a vos te dicen mañana: ¿Querés ser presidente? claro que querría. Renuncio a la tarde, pero la fantasía la tendría.

PLAYBOY: Vos vas por el segundo diario, revisaste en dos tomos la historia argentina, después escribiste sobre el ADN argentino, hiciste un documental sobre la deuda, y algunas otras cosas. ¿No suena un poco megalómano querer explicar todo eso?

Lanata: Pero son explicaciones que yo no obligo a la gente a que las comparta.

PLAYBOY: No todo el mundo se propone revisar tantas cosas en una vida.

Lanata: Es que yo no me lo propuse. Yo hice Página/12 porque era un chico, si no nunca lo hubiera hecho. Yo pensaba que sabía hacer un diario. Estaba loco. Pero eso es igual a cuando tenía 14 años y empecé a trabajar en la radio y pensaba que sabía hacer radio al mes. Y terminaba diciendo: Les habló Jorge Lanata desde Casa de Gobierno. Eso no era saber hacer radio. Después, con los años, me enteré de que no sabía hacer radio y con los años, también, todos los medios en los que estoy se fueron transformando en experimentales. Creo que aprendí eso, que no estaba nada hecho y que podía intentar mi versión. Pero yo no digo que es la mejor, ni la única, ni que la tomen así. Cuando fue la polémica con Argentinos yo quería poner en la tapa una banda de papel que dijera: Esto no es un libro de historia. ¿Qué me importa? Si yo nunca quise ser historiador... Yo tenía 40 años y quería simplemente revisar la historia por mí, porque eran preguntas que yo me hacía y me hago aún hoy. Estuve siete años trabajando. Es cierto que obedece a necesidades personales, pero todo lo que uno hace obedece a necesidades personales. Siempre es así. No se me ocurre tener necesidades abstractas.

 

PLAYBOY: Habiendo hecho documentales, diario, revistas, programas de televisión y radio y ensayos, ¿por qué elegiste la ficción para discutir con la guerrilla, con la novela Muertos de amor?

Lanata: Porque me parece que el arte -y no quiere decir que lo esté haciendo- tiene una visión más abarcadora que el periodismo. El arte tiene una visión más abarcadora que la ciencia. Suponete por un momento que la verdad sea como círculos concéntricos que cuanto más abarcadores son, más generosos son, más puntos de vista tienen, más ciertos son. A mí me parece que Chéjov, o Hemingway, o Borges, están en el punto más abarcador; y Marx está en el más chiquito. Me parece que, a efectos de la vida de la gente, un buen cuento le va a servir mucho más que un ensayo. Un cuento o una poesía o lo que sea en que tenga que ver la belleza y una visión más abarcadora.

PLAYBOY: Antes hablabas del microclima; en el tuyo y no solo el periodístico-, hay gente que perteneció a esa historia. ¿Creés que te faltaba información para discutir en otros términos sobre el tema?

Lanata: No. Eso dijeron los padres de la guerrilla. Pero yo también me peleé con los padres de la historia, antes. Yo creo que los tipos son unos cerdos.

PLAYBOY: ¿Quiénes?

Lanata: Los que salieron a responder esas cosas. Que son unos cerdos y que esperaron a que el asesinato de los dos tipos prescribiera para salir a hablar (la historia que novela Muertos de amor, sobre la experiencia guerrillera en el norte, incluye dos fusilamientos). No me parece que estén teniendo una discusión sincera. Y que son tipos que no se pueden enfrentar a su propio espejo. Que si realmente vieran su vida, o se pegarían un tiro o cambiarían mucho. Pero me parece que son muy soberbios y que en el fondo son unos cerdos. Eso creo. Porque aparte hubo una cosa que yo ya conté: todos ellos me ayudaron cuando estaba escribiendo el libro; pero claro, me ayudaron mientras pensaron que iba a escribir su libro, cuando yo quise escribir el mío, entonces fui un traidor a la causa.

PLAYBOY: Cuando salió el libro, dijiste que les resultó molesto que los corrieras por izquierda ¿Por izquierda? ¿Te ubicás tan a la izquierda?

Lanata: Para mí las categorías de izquierda y derecha han sido superadas por las circunstancias. La frase estaba dicha en otro sentido: hay un punto en lo que todo también se define en la pregunta ¿vos sos capaz de matar a alguien? Yo no. ¿Sos capaz de matar a alguien desarmado? No soy capaz de matar a alguien desarmado. ¿Vos sos capaz? Me parece que está bien decirlo.

PLAYBOY: No soy capaz de analizar la historia de ese modo.

Lanata: Pero hay un punto en que llegás a ese laberinto.

PLAYBOY: ¿Y el drama humano no se piensa distinto que el drama histórico?

Lanata: Por eso yo empecé diciéndote que el arte es superior a la ciencia, porque me parece que, en el fondo, el libro no tiene que ver con la guerrilla. Es un libro donde yo estoy hablando de la posibilidad o no de disponer de la vida ajena, y del derecho o no que la gente tiene. Es un libro que hace veinte años que quería escribir. Desde que me contaron esa historia. Y estuve pensando, pensando, siempre me acordaba del tema hasta que un día salió; lo tenía que escribir.

PLAYBOY: En una nota que le hiciste en Rolling Stone a Gustavo Cordera, que como vos es del sur del conurbano, decías que tu sueño era ser redactor de Siete Días y alquilar un departamento en el centro. ¿Y hoy?

Lanata: Yo quiero que este diario salga. Y, en general, las cosas que yo hice duraron, todavía están en la calle. Para mí eso es importante. De alguna manera, esto es lo último grande que voy a hacer. Por edad y por todo. No voy a hacer otro diario a los cincuenta y pico. Así que esto también tiene algo de jugarme a un pleno, de jugar todas las fichas acá. Está bueno. Tengo ganas de hacerlo. Después yo siempre busco tiempo para no poder escribir ficción.

PLAYBOY: ¿Te acordás sobre qué eran tus dos primeras notas en el diario de Avellaneda?

Lanata: Hice una nota con Favaloro, una sobre Alcohólicos Anónimos, una con el boletero del cine que pasaba pornos que estuvo después del cine Colonial habré hecho diez.

PLAYBOY: Vos siempre describís tu infancia y juventud en el sur del conurbano como un lugar muy lejano al que pertenecés hoy

Lanata: Sí. Y al final, hay muchos años en los que no sos de ningún lado. Pero después, volvés a ser de ahí. Yo soy de ahí otra vez. No sé explicar por qué, pero me doy cuenta de que soy de ahí. No soy de donde vivo, en Retiro, ni de donde veraneo en Uruguay. Yo sigo siendo un tipo de Sarandí.

PLAYBOY: Mucha gente de tu ambiente se crió en él.

Lanata: Yo no soy un tipo de clase media con padres progres, soy un tipo de clase media baja con padres que no querían que fuera periodista.

PLAYBOY: ¿Cómo te metiste?

Lanata: Pateando puertas.

PLAYBOY: ¿Qué te atrajo?

Lanata: Yo escribí en el prólogo de un libro que saqué hace mucho que se llamaba Vuelta de página que yo no quería conocer el mundo, yo quería entrar al mundo, porque estaba afuera. ¿Por qué me metí? Porque sí, porque cuando vos venías al centro, te tenías que cambiar de ropa. Y yo quería saber qué había acá.

PLAYBOY: ¿Y qué encontraste?

Lanata: Gente igual de desesperada, pero a veces mejores actores, mejores actrices.

PLAYBOY: ¿Cuáles fueron tus fracasos?

Lanata: Una colección de libros de autores nuevos en Espasa Calpe, un programa en radio Colonia que no escuchó nadie, que hicimos antes de Veintitrés el mayor fracaso es no poder armar organizaciones que me trasciendan. Si vos creás algo que no puede ser independiente de vos, es un fracaso. Yo podría decir Página/12 no pudo seguir después de mí, pero no está bueno. Yo hubiera querido que siguiera siendo Página.

PLAYBOY: ¿Aunque lo otro alimente el ego? ¿Es algo de lo que aprendiste en estos veinte años?

Lanata: Es que lo digo sinceramente Lo que pasó con Página me da mucha tristeza. Para mí Página dejó de salir, lo que está saliendo no es Página.

PLAYBOY: Durante bastante tiempo parecía que había quedado más pica que cariño

Lanata: Yo lo quiero a Página, ¿cómo no lo voy a querer? Si Página era una hojita en un cuaderno que yo tenía, después fue un diario.

PLAYBOY: ¿Cuánto te afectó haber conocido a Bárbara Flores, la chica que apareció llorando de hambre en tu programa, y después en el documental Deuda? Tal vez es una pregunta estúpida, pero ¿te pegó especialmente que se llamara como tu hija mayor?

Lanata: Yo me enteré de que se llamaba Bárbara al aire, cuando salió el tape. Y sí que me afectó. Es raro. Después, durante la filmación del documental ya empezaron a aparecer otras cosas, porque hubo toda una discusión con los padres de Bárbara por plata, hubo cosas miserables de por medio. Y hace poco la volví a ver cuando fui a Tucumán a presentar Muertos de amor. Estaba en una librería y se me para al lado una chica y yo al principio no la reconocí, porque está muy grande.

PLAYBOY: ¿Creés que en algún momento la tele te transformó en un personaje? ¿El gordo que fuma, usa tiradores?

Lanata: Yo por suerte nunca me sentí un tipo de la tele, si no hubiera terminado saltando embolsado en un programa de concursos. Porque, en general, la gente de la tele cree que solo ahí puede estar viva, entonces acepta cualquier cosa. Yo soy un tipo de la gráfica, escribo, es lo que hice toda la vida, y eso un poco me salvó de la tele. Pero no después, me salvó de la tele antes. En el programa, mi fantasía era saber que me podía ir. Yo pensaba: Si todo se pudre, en la tanda me voy. Y eso me daba una libertad increíble.

PLAYBOY: Te hiciste famoso, hasta se hacían notas sobre tu salud; ¿te molestaba?

Lanata: Hemingway decía siempre que no hay que responder, hay que esperar a que se mueran y laburar. Es difícil que algo que se publica sobre vos no te afecte. Después te acostumbrás, cuando se publican muchas cosas, ni siquiera las llegás a leer. Yo traté de no leer más lo que se escribe sobre mí, y en un momento me empezó a salir naturalmente, lo cual me pareció súper sano. Estando hecho mierda en casa, en un momento en que estuve mal, casi con un coma diabético, porque me habían diagnosticado y medicado mal, Noticias sacó una tapa sobre mi salud. Nunca habían hablado conmigo. Nunca. Y toda la nota era un invento. Me calenté mucho. Y en ese momento, (Fernando) Moya, que era mi representante, un día viene y me dice: Ahora sos realmente famoso, porque antes tenías que hacer algo para que hablaran de vos, y ahora no tenés que hacer nada. Con el tiempo, me di cuenta de que esa nota me la habían contado, pero nunca la leí. Yo creo que todavía me afecta demasiado lo que dicen sobre mí; me tendría que afectar nada. Espero que cuando sea más grande, me deje de afectar.