LIBROS

JUVENTUD, DIVINO TESORO

Por Toms Rodrguez Ansorena

Roberto Pettinato volvió a escribir sobre Sumo en Luca es mío (Planeta), un devaneo borroso, intenso y contradictorio sobre la experiencia de hacer música pero también caminar, beber y hablar con aquel pelado alienígena de nombre Luca George Prodan. Aquí habla sobre la libertad de Luca, el proyecto de Sumo, la pelada del Indio Solari y el arte en tiempos de Internet.

 

 

 

Caballito, marzo de 1987. Calor. Roberto Pettinato y Luca Prodan corren campo abierto huyendo de unos perros policía o unos policías perros. Alguien bardeó en la previa del recital de The Cure en el estadio de Ferro, estalló el caos y al saxofonista argentino no se le ocurre otra opción que refugiarse en los vestuarios donde los ingleses se preparan para salir a escena.

-No podemos ir ahí- dice Luca, dubitativo, mientras corre.

-Es la única solución. ¡Dale, la concha de tu hermana!- le responde Pettinato.

-Si me ve Robert Smith, me mata. ¡Yo me cogí a la novia!

Es probable que Luca haya sido un gran mentiroso, pero uno de esos con buenas mentiras. En todo caso, como escribe Pettinato en su libro, no había ninguna Wikipedia para chequearlo. Prince of Darkness, así llama al ítalo-inglés que formó a uno de los mejores grupos de rock de la Argentina post Malvinas. Que, a la sazón, se dividió en dos de los mejores grupos de rock de la década siguiente. La fascinación que Prodan provocó en quien después se convertiría en un animador de televisión parece estar intacta. Luca les cambió la vida a varios de los que lo rodearon (a algunos más, a otros menos) y en ese tren transita el relato de Pettinato: ¡Luca es mío!. Ya en otro tiempo y desde una computadora, Roberto Pettinato responde preguntas de Playboy por mail. Estos son, aquí están, los recuerdos de Prodan.

En varios pasajes escribís sobre esa fascinación que producía Luca por ser europeo. No solo por haberlo visto a Bowie o a Ian Dury, sino por el simple hecho de haber estado en Londres o en Roma y respirar ese aire. ¿Qué le gustaba a Luca de los argentinos, de vivir acá? 

Creo que lo primero que le gustó a Luca fue poder cumplir sus sueños de ser, no tanto una estrella de rock -aunque es sospechoso que así no lo quisiera íntimamente- sino de formar una banda y que los demás lo sigamos.Eso era algo que nunca hubiese logrado sentado en la Piazza Navonna con sus amigotes hasta la madrugada siguiente sin hacer más que tocar la guitarra. Creo que Luca amaba eso que les pasa a todos los extranjeros con nosotros. ¿Sabías que Luca nunca te daba un beso? Su manager inglés (Timmy McKern) tampoco. Un día me comentaron eso, que no entendían por qué acá entre hombres nos besábamos. No sé si le gustaba tanto el Abasto y la cosa argentina en sí como el ver que había dado con un nido perfecto para poder empollar sus huevos mentales y hacer nacer a la bestia interior.En ese sentido, nuestro país funciona bárbaro para cualquiera que venga de afuera. Quiero decir: viene un Serrat o un Sabina y ¡son Jesús! Y si vos vas allá, primero te tenés que comer la de sudaca y todos los desprecios habidos y por haber, amén de que nunca te hacen sentir confortable.

Respecto de esta frase: Luca prefirió enfrentarse al sistema y a los mecanismos de la industria al mismo tiempo que parecía aceptarlos, rechazarlos y hacer lo que le venía en el momento. ¿Qué querían los Sumo restantes? Y especialmente vos: ¿qué querías que fuera Sumo? 

No queríamos nada en especial, ni siquiera sabíamos lo que era SADAIC. Ni que los temas había que ponerlos de acuerdo a quién compuso la letra y quién la música. Por eso muchos temas tienen apellidos que no fueron los correctos o, como en mi caso, que dije: No hice nada en el primer disco así que no merezco figurar. Así fue. Luca por momentos se la agarraba contra el sistema o las compañías y de pronto era dócil como un bebé.

En el libro le das otro sentido a una de las frases más emblemáticas de Sumo: Para vos, lo peor, es la libertad. ¿Alguna vez Luca se quiso salvar a sí mismo de su propia autodestrucción? 

Yo siempre sentí eso con él. Para él, lo peor era esa libertad, por momentos totalmente sin control o sin un rumbo.Para la sociedad y los humanos, los rombos y los guardarrailes de la autopista son algo importante. Nadie quiere estar al lado de gente que vaya sin sentido en círculos. Luca, por momentos era así, pero en general parecía saber lo que quería.Yo creo que así como hay que prepararse para el encierro, también hay que prepararse para la libertad. Siempre creemos que tenerla es fantástico. Es un pensamiento muy Peter Pan.

¿Qué fue lo más importante que dejó Sumo en el rock de acá? ¿Es cierto que el Indio Solari se peló para llevarse la gente de Sumo? 

Nosotros creemos que así fue. Sumo se convirtió en la banda más grande de la historia de este país. Como banda. Este siempre fue un país de solistas que formaban grupos, pero no verdaderas bandas. Por eso los solistas seguían y las bandas que formaban duraban dos discos.

Hay algo en tu libro que es obstinadamente difuso, casi contradictorio en algunos pasajes, y que es interesante para contrastar con los tiempos que corren. Vos decís: Luca te contaba algo y no sabías si era cierto. No tenías forma de chequearlo. ¿La inmediatez de Internet conspira un poco con la creación, con el arte? 

Todo conspira contra el arte. El arte nació para ser atacado y morir en el intento. Siempre el arte fue superviviencia de algo que pocos entienden pero que se viene practicando desde que los hombres de las cuevas pintaban sus contornos de manos sin sentido alguno. El libro es un libro de literatura de rock sin tapujos. Así debe ser. No es que escribo siempre así. Pero en este caso, sentí que debía atenerme a no perder el norte de los grandes héroes de esa literatura como Hunter Thompson. ¡Las anécdotas de Luca eran tremendas! Y uno nunca sabía si era cierto. Pero habiendo vivido en Europa tres años, puedo garantizar que puede pasarte cualquier cosa. De pronto estás en una cocina con la nieta de Hemingway o te pasás dos días con Frank Zappa. Quiero decir, allá, los grandes artistas venerados caminan por la calle. Respecto de tu pregunta, los artistas no mueren jamás. Están los que miran porno y los que usan el Paint o hacen arte digital. Eso quiere decir que siempre que aparece un sistema nuevo, hay una pequeña cantidad de usuarios que verán en Internet una nueva puerta para ver qué hacen con ella.Y el resto abrirá sus mails y nada más. Y la mayoría pondrá Google y cuando les pregunten qué buscaban... No sabrán qué escribir.