SEXO

LA NUEVA NORMA

Por Debra W. Soh | Playboy USA

¿Tenésalgún fetiche que te da miedo confesar? La vergenza ya fue: tener un deseo oscuro o fantasía sexual alternativa es lo más usual, y la nueva regla es experimentarlo, contarlo y compartirlo de frente manteca. De esto escribeDebra W. Soh, neurocientífica especializada en conductas sexuales, en esta nota para PLAYBOY.

Estadísticamente, la mayor parte de la gente tiene al menos una fantasía sexual con algún grado de oscuridad, que no se anima a contar por miedo a que los demás consideren que hay algo malo o indigno en su personalidad. PLAYBOY hace décadas que recibe consultas relacionadas a deseos sexuales que siempre llegan a la mismapregunta: ¿Soy normal?.

Pero estamos en una nueva era y la vida es corta. El terapeuta sexual Dr. Michael Aaron, radicado en Nueva York, recientemente publicó un nuevo libro titulado Modern Sexuality: The Truth About Sex and Relationships (Sexualidad moderna: la verdad sobre el sexo y las relaciones), en el que desbanca muchos de los mitos que rodean a la sexualidad humana y al sexo pervertido o fetichista. Además de ser provocativo y gracioso, el libro está respaldado por los descubrimientos científicos más recientes en el campo. Acá vamos a recorrer cinco de las revelaciones más interesantes de esta publicación, que termina por incentivarnos a adoptar una mentalidad más abierta, más amable con nosotros mismosy superadora de los preconceptos sociales. ¿Lo más relevante? Tus fantasías y fetiches son absolutamente normales.

 

1. La sexualidad no viene en talle único

Independientemente del hecho de que las fantasías son comunes en la población general, nuestra cultura y un sorprendente número de profesionales médicos perpetuaron la idea de que el sexo que no es heterosexual, no es en posición del misionero y no está enmarcado en una relación estable es de alguna forma una desviación o el resultado de una patología. Aaron señala que, desde una perspectiva científica, no hay conexión entre la mayoría de los fetichismos o perversiones sexuales y las psicopatologías. Una sexualidad saludable incorpora nociones que van mucho más allá de lo entendido como intimidad tradicional asegura. Una fijación con los valores tradicionales de la intimidad conduce a un sexo mucho menos sano que dejarse llevar por la corriente y lo que surja en el momento. La intimidad sexual puede significar cosas diferentes para gente diferente y seguir siendo saludable. Por ejemplo, las parejas polígamas pueden decir que encuentran intimidad en compartir a sus compañeros sexuales con otras personas.

 

2. No existe la adicción al sexo

Todos hemos visto a celebrities como Tiger Woods y Ozzy Osbourne atravesar supuestos tratamientos contra la adicción al sexo. Aaron no tiene escrúpulos al referirse a esta pobre concepción, destacando que no existe evidencia científica que pruebe que una conducta sexual problemática puede ser similar a la drogadicción o al alcoholismo. No es que no existan las personas que están sexualmente fuera de control, escribe. Pero la mayoría de la gente que se convierte en paciente de la industria de la adicción sexual suelen ser convencionales. No hay nada malo con ellos, y ese es el problema. La explicación, basada en lo que Aaron pudo observar con sus propios pacientes, es que gran parte de estos individuos tienen problemas emocionales y utilizan el sexo como una vía para calmarse, o bien tienen, secretamente, miedo al sexo y se califican como adictos para huir de su autoimpuesta culpa y vergenza.

 

3. La negatividad sexual es una forma de control cultural

La popularidad de la adicción al sexo como una condición patológica es una forma más en la que el sexo es usado para controlarnos. Aaron nota que esta tendencia se remonta a los comienzos de las sociedades agrarias: a medida que las poblaciones fueron creciendo, las reglas sociales se volvieron más estrictas para asegurar la cohesión grupal. El sexo lascivo sin la meta de la procreación se volvió una amenaza para la supervivencia. Es innecesario aclararlo, pero participar en prácticas sexuales alternativas también cayó en la misma categoría. Desde entonces, nuestra sociedad evolucionó y se sofisticó en diferentes sentidos, pero la negatividad y la represión sexual, de la mano con la conformidad social, permanecen vigentes, causando estigmas y sufrimiento en mucha gente. La adicción al sexo es solo la última encarnación de la histeria cultural focalizada en controlar y limitar la expresión de nuestra sexualidad, remata Aaron.

 

4. Los fetiches son equivalentes a la orientación sexual

Hay investigaciones que sugieren que las parafilias (intereses sexuales inusuales) son similares a la orientación sexual, en tanto ambas surgen en una etapa temprana de la vida y no pueden ser modificadas, sin importar cuánto lo intentes. Aaron señala que la mayoría de las personas con parafilias son hombres; si se tratara de patologías o condiciones adquiridas por ejemplo, a través de experiencias de vida difíciles, como creen algunos, las parafilias deberían estar presentes de igual manera en las mujeres. Si los hombres y las mujeres son igual de vulnerables a sufrir experiencias negativas con algún payaso maligno o un insecto atemorizante en su infancia, o cualquier otra cosa que en el momento de excitación pudiera haberse conectado a una sensación sexual, ¿cómo se explicaría que casi universalmente sean los hombres los que tienen fetiches? Un argumento basado puramente en un trauma o un entorno específico no puede sostener el fenómeno. Y la evidencia científica así lo confirma. Estudios hechos con resonancias magnéticas demuestran, además, que los cerebros de la personas con ciertas inclinaciones sexuales se activan de un modo diferente a los cerebros de las personas sin ningún tipo de fetiche al mirar imágenes eróticas fuera de lo común, como actos con cera caliente o bondage. Esto quiere decir que las preferencias de cada individuo están instaladas a nivel congnitivo.

 

5. Arranque lento

Llegado a este punto, deberías sentirte inspirado para librarte de los grilletes de la sociedad y dar rienda suelta a tus deseos más profundos. Una palabra de sabiduría: tirarse a la pileta demasiado rápido puede tener el efecto opuesto al esperado. En lugar de sentirte más satisfecho que nunca, podés llegar a sentirte ansioso y abrumado. Ir personalmente a un evento educacional o encuentro social (hay varios que reúnen a gente fetichista en un ambiente convencional, a fin de intercambiar experiencias y orientar a nuevos interesados), aunque puede ser de ayuda, también puede producir demasiada ansiedad o sobreestimular a personas que recién están comenzado el proceso de autodescubrimiento, determina Aaron, y recomienda empezar leyendo y preguntando en foros virtuales. En Argentina, un lugar posible es mazmorra.net, donde se exploran y comentan distintas prácticas sexuales alternativas (BDSM, sado, masoquismo y otros fetichismos).