TECH

LA VALIJA INTELIGENTE

Por Ricardo Sametband

En la época de la hiperconectividad, no faltaba demasiado para que el equipaje incorporara tecnología smart: conocé al viajero del futuro.

 

Cuando planeamos un viaje ocasional, una de las cosas a las que menos atención le prestamos es a la valija. O en todo caso: decidimos por su tamaño (el bolso, algo más rígido, la mochila) o porque es la única que tenemos, pero no más. No importa mucho si es nuevita o una reliquia familiar. Pero esa desatención hace que nos perdamos de una suerte de revolución reciente en el mundo del equipaje, que -como casi cualquier cosa hoy- incorpora tecnología digital.

Uno de los estándares de la industria lo definió Bluesmart, una compañía argentina que hace unos años presentó una línea de equipajes inteligentes o, al menos, con conectividad, y que recientemente lanzó su nueva línea de valijas, carry-on y mochilas: vienen con una batería interna para cargar la notebook o el celular cuando hacés escala (o apenas llegaste al hotel); con Bluetooth para vincularse a tu teléfono y alertarte cuando te alejás demasiado (o alguien hizo que la maleta se aleje sin tu autorización); con GPS y conectividad celular para mostrarte dónde está el equipaje en cada momento. Incluso tienen balanza integrada (para saber si te estás pasando del límite permitido por la aerolínea) y una cerradura que se abre y cierra a distancia. El precio varía, pero va de 400 dólares en adelante.

No son las únicas: Raden, entre otras marcas, tiene una línea similar, con valijas que tienen puertos USB incorporados a la parte superior del equipaje para aprovechar su batería de 7800 mAh, balanza integrada y Bluetooth para saber que nuestro equipaje está siempre cerca. El precio base es de 295 dólares para el carry-on.

 

 

 

Hay alternativas no tan tecnológicas, pero igualmente notables, como las valijas Fugu, que pasan de carry-on (el que va arriba en la cabina) a una valija completa con casi el triple de capacidad. Tocás un botón y se inflan las paredes, expandiendo su capacidad mientras protegen el interior. El mismo botón las desinfla para recuperar su tamaño original. También tiene GPS para conocer su ubicación. Precio: unos 300 dólares.

Por otro lado, TraxPack resuelve con elegancia un problema histórico: subir una escalera con una valija que tiene rueditas. ¿Su solución para evitar alzarlas como si fueran un bebé o estuvieras en un gimnasio trabajando los deltoides? Apoyás un lado de la valija contra la escalera y subís normalmente. Ese costado de la maleta tiene dos orugas de giro libre, que van usando los escalones como punto de apoyo. Tiene un precio de 200 dólares; si querés agregarle un sistema de seguimiento de ubicación, son 50 más.

Otra idea es la de Barracuda: además de tener una batería que recarga tu notebook o tableta, de la manija sale una mesita para apoyar la computadora para trabajar o una tableta para ver una película mientras esperás a que llamen a embarcar. Incluso tiene lugar para poner dos vasos. Le podés agregar GPS, balanza y los compartimentos internos se pueden sacar y colgar de un perchero. Precio: 350 dólares.

Si te parece demasiado, podés esperar a fin de año, cuando la firma uruguaya ChillTravel tenga en venta su sistema: una funda universal para cualquier valija que permite hacer un seguimiento del equipaje, elegir colores o fotos para identificarlas fácil cuando las tenés que buscar en la cinta transportadora y más. Por ahora no se conoce el precio, pero aseguran que será muy bajo, ya que es un sistema descartable.

Y por último, si en lo que estás pensando es en la agilidad y no te interesa tanto la tecnología-, podés optar por Olaf, una valija que se transforma en monopatín, con tu equipaje al frente. Sin motor eléctrico ni batería (aunque hay de esos también): lo impulsás con tus pies mientras rodás por los pasillos del aeropuerto o del hotel.