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LIFE ON MARS?

Por Scott Porch | Playboy USA

El domingo pasado se estrenó Mars, la nueva serie de National Geographic que combina entrevistas a expertos y una historia de ficción sobre un temaque nos inquieta a todos (o casi): el aterrizaje humano en Marte. ¿Realmente necesitamosllegar al planeta rojo?

Con todo el hype que rodea a nuestro futuro aterrizaje en Marte un hecho del que, se presupone, podrán ser espectadores los jóvenes de la próxima generación, Mars,la nueva mini serie de National Geographic, no pudo haber llegado en un mejor momento.

Está situada en el año 2033,cuando una tripulación internacional conformada por seis astronautas se prepara para emprender una misión de siete meses que será vista de cerca por todo el mundo. El comandante (Ben Cotton) pronuncia un bastante solemne discurso sobre cómo van a perder el 10% de su masa muscular durante el viaje y cómo, también, peligrará su sanidad mental al ver otro planeta a una distancia aproximada de 56 millones de kilómetros de su hogar. Mucho puede salir mal y no todos podrían llegar a sobrevivir a la enorme travesía. Inmediatamente después, se van. A Marte o a la muerte.

La historia con mejor imagen y estilo que las típicas series del canal, gracias, en gran parte, a la producción ejecutiva del dúo de Ron Howard y Brian Grazer está intercalada con entrevistas a oficiales y científicos de la NASA que desentrañan con lucidez algunos conceptos técnicos importantes como, por ejemplo, cómo usaremos la retropropulsión para aterrizar en el planeta rojo. En otros momentos, Mars ofrece un pantallazo del contexto posterior a la (exitosa) llegada de la primera misión: los expertos explican cómo le seguirían otras misiones no tripuladas para establecer el hábitat, generar fuentes de energía, etcétera.

También aparecen comentarios de los principales cheerleaders (digamos: los hinchas) de Marte, como Robert Zubrin de la Mars Society. De hecho, todos los entrevistados hacen las veces de porristas de la expedición marciana y su líder, su héroe máximo, es Elon Musk, el multimillonario fundador de Tesla y de la compañía de cohetes Space Exploration Technologies Corp, más conocida como SpaceX. Cuando alguien en Mars dice que SpaceX es nada más ni nada menos que un cambio de juego a nivel masivo, es fácil tender a olvidarse que antes de que naciera Elon Musk conseguimos ir a la Luna y volver. La serie no ignora el hecho de que uno de los cohetes de SpaceX voló por los aires (en el sentido más catastrófico de la expresión) durante una prueba en 2014, pero logra transformarlo en parte activa del drama: Podrá haber turbulencia, pero Elon Musk nos llevará a Marte, maldita sea. Lo que sí deja de lado, por la simple razón de que la serie se terminó de filmar antes del suceso, es la explosión que sufrió un cohete de SpaceX durante su despegue en septiembre pasado. La empresa de Musk barajó la posibilidad de que fuera un sabotaje orquestado por la competencia, pero se definió que la causa más factible fuera que el combustible de oxígeno líquido no estuviera a la temperatura adecuada.

 

 

 

Entonces, la pregunta es: ¿por qué deberíamos ir a Marte? Algunosdirán que los humanos somos una especie exploradora y que es una oportunidad para unir a la gente de todo el mundo. Pero esos leitmotivs no están ni cerca de justificar el riesgo irracional que implicaría una tercera nave de SpaceX explotando esta vez con seres humanos en su interior, o cualquier otro evento fatal que pudiera ocurrir en el camino desde la superficie de la Tierra hasta la extraterrestre. Andy Weir, el autorde la novela The Martian (en la cual se basó la aplaudida película protagonizada por Matt Damon, en Argentina titulada Misión Rescate), intenta dar una razón de mayor peso: Necesitamos ir a Marte porque nos puede proteger de la extinción. En la Tierra pueden pasar un montón de cosas que causen la muerte de todos los humanos. Pero una vez que los humanos estén en dos planetas, las chances de extinción se volverán prácticamente nulas. Suena como si estuviera en un documental falso y la entera premisa de Marte se empieza a sentir tan ingrávida como George Clooney flotando a la deriva en Gravity.

Una motivación más práctica para ir a Marte es que todos los vuelos espaciales tripulados que datan desde los años 60 nos condujeron al desarrollo de innovaciones tecnológicas imprevistas, tales como el velcro o las bicicletas de fibra de carbono. Ir a Marte, sin dudas, estimularía una nueva oleada de descubrimientos científicos, pero lo cierto es que la misma inversión rendiría iguales o mejores frutos en otras áreas: paneles solares, baterías para autos, nanotecnología, biomedicina. Soluciones reales a problemas reales.

En la serie, Musk sostiene que sería la aventura más grande en la historia de la humanidad. Sus activos, estimados en 11.000 millones de dólares por inversiones en Tesla y SpaceX, no se acercarían a cubrir el costo aproximado de 120.000 millones de dólares de la primera misión. Se precisaría de una financiación público-privada: con esto, Musk quiere decir que Estados Unidos, China, las naciones europeas y otras potencias industriales deberían pagar la mayor parte del flete.

Mars es una interesante introducción a las motivaciones que nos incitan a descubrir lo desconocido, una aproximación a cómo podría funcionar la misión a Marte y cuáles son los obstáculos técnicos que deberíamos sortear para hacerla realidad, pero no aborda el problema de qué deberíamos hacer en concreto. Mientras se define, es un buen programa para los domingos a la noche: se emite a las 22 horas por National Geographic.