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LOUTA!

Por Lautaro Cura | Foto por Sofa Malamute

Subió a la web su disco debut y homónimo a fines del año pasado. Un par de meses después, ya figuraba en el line-up de Lollapalooza y multiplicaba sus reproducciones en YouTube y demás plataformas. Conocé a Louta, la nueva sensación del indie porteño.

 

En algún momento del 2016, un jovencísimo Jaime James tuvo una revelación y la escribió en una cinta de papel que pegó arriba de su computadora: Este año saco un disco. Así, con determinación mántrica y a contramano de los manuales, nació LOUTA, el proyecto con el que salió a comerse el mundo. Su disco debut es un manifiesto anti-género, una bestia internetera que habla en su propio lenguaje, una suerte de inteligencia artificial. Su show en vivo, una performance multidisciplinaria que hace las veces de acto evangelizador y le valió formar parte del festival Lollapalooza a dos meses de su primera presentación. Hijo de Diqui James y Ana Frenkel, los creadores de De La Guarda y Fuerza Bruta, supo desde temprano que la totalidad del acto escénico es más que la suma de las partes. Al momento de esta entrevista, Jaime se encuentra en Tokio, donde va a tocar en un cuarto blanco al final de un pasillo al que entrás por una puerta diminuta.

¿Cómo nació LOUTA? 

Todo empezó con la decisión de sacar un disco. Después fui resolviendo mientras lo hacía. Cuando uno se pone en acción, el universo juega a favor de uno. Por ahí aparece el mejor baterista, la mejor manera de mezclarlo, cosas que se dan cuando uno tiene esa decisión. El medio ambiente responde a la decisión de uno y no al revés. A mí una vez me dijeron: Lo que no decidís vos, lo decide el medio ambiente. Entonces lo que no decidas, lo van a decidir por vos. O prendés el motor o te lleva la marea. Creo mucho en todo lo que se puede mover cuando un ser humano se pone de pie a partir de un deseo.

Tu disco cruza varios géneros: cumbia, rap, pop, dubstep. ¿Creés en la muerte del género? 

Absolutamente. El disco lleva eso como bandera. Siempre digo que si estamos acostumbrados a scrollear en Facebook y pasamos de ver un video de Animal Planet a uno de un DJ tocando en una casa y después a tu tía que se juntó con las amigas, ¿por qué en un disco no puede pasar lo mismo?

¿Cómo nacen las canciones? Sé que hay cosas grabadas con equipos carísimos y otras con el micrófono de la Mac. 

Tiene algo de ensalada de frutas, de enchastre. Yo hago muchas canciones en muy poco tiempo. Agarro la computadora y hago una, otra, otra y así, de una manera muy desprolija. De todas esas, alguna tiene una punta que sirve. La escucho mil veces y cada vez le voy agregando algo. No dejo que nunca me aburra. Las tengo en la cabeza todo el tiempo, reposando en notas de voz que les mando a mis amigos por WhatsApp. Las saco a la cancha. Después, sí, me puedo juntar con el productor (Tomás Susevich) y estar diez horas sentado. Pero por ahí en mi casa no quiero estar mil horas buscando el sonido del bajo así que lo grabo con la voz. Todo lo que hago va en contra de la fobia del artista. Hay que poder hablar de las canciones como si se estuviera construyendo un auto o haciendo un sándwich, ser más rústicos. Me pone muy triste el lugar del músico al que están mimando para que no se ponga mal.

¿Creés que hoy no importa tanto cómo definirte sino que lo que hagas sea honesto? 

Es un fenómeno muy obvio. Después de la idea de la máxima producción, muchos proyectos en los que se interesan los jóvenes están teniendo una cosa más descuidada. En cada movimiento que uno hace con la música, si uno está tenso, se siente. Tu música es tu casa, es como que me invites a tu casa y estés tenso. Después, el peligro es que ese termine siendo el único gesto y que ese pase a ser el contenido en sí.

Tu camino como artista es bastante nutrido. Arrancaste pintando grafitti, después fuiste DJ. ¿Qué le dieron estos elementos a LOUTA? 

El DJing me dio mucha idea de cómo sienten las personas las canciones y los momentos. El grafitti me hizo entender mucho de las marcas, las palabras, la cuestión del marketing. El grafitti es eso, más allá de lo técnico, un nombre que repetís y vendés. Una persona poniendo su nombre lo más que pueda hasta generar una tipografía que se repita, una marca. LOUTA es una marca.

Cuando tocás en vivo, das la sensación de querer comerte el mundo, ¿cuánto hay de actuación y cuánto del Jaime real? 

Ese hambre surge de un lugar muy natural. De hecho, tengo que calmarme muchas veces. Antes de salir a tocar, tengo ganas de morder, romper todo trescientas veces, licuarlo, ponerlo en el horno, volverlo a romper y comérmelo. Después lo que hay que hacer es poder direccionar eso actoralmente, porque si no te volvés un pelotudo ultra tensionado.

¿Qué sentís cuando terminás de tocar? 

Ni bien termino, estoy como si fuera un martes a las dos de la tarde tranquilo en mi casa. Como si no hubiera pasado nada. Los primeros minutos son como una hoja en blanco. Recién después de un rato, me pongo contento. Hay que saber que es así para no volverte loco, porque es una sensación muy rara, pasás de la locura extrema a cerrar la puerta y que todo siga igual.

Por conversaciones que hemos tenido, sé de tu idea de que Argentina tiene que proponerse ser un faro musical en el mundo. 

Absolutamente. Quiero que dejemos de mirar a Europa o Estados Unidos como un lugar de referencia y que la gente venga a grabar discos acá. Pero no desde el lado de los equipos, sino desde el pensamiento, de romper con un complejo de inferioridad. Son cosas que pasan. Ahora los rumanos son los número uno de la música electrónica y todo el mundo va a Rumania. No hay una explicación técnica, se genera algo ahí y Rumania se vuelve un punto de atracción. Hay que romper con ese complejo y sacar el coraje para ser pionero. Depositarte en el lugar de pionero traslada tu lugar creativo a otro terreno.

¿Qué planes tenés para el futuro? 

Tocar mucho y desarrollar un show que se vaya bien a la concha de la lora. Y con carpa, sin que nadie se entere, voy haciendo el segundo disco. En mi cabeza ya está ahí, cultivándose, y mientras tanto se lo voy mandando a mis amigos en notas de WhatsApp.