AUTOS

LUCIFER HACIENDO WHEELIE

Por Gastn Leturia

Dodge presentó su Challenger SRT Demon, apto para la calle, la pista y el mismísimo infierno.

 

El New York International Auto Show cruzó por el medio el mes de abril. Se desarrolla en el Javits Center y, nobleza obliga, no es de las muestras más importantes del planeta. Pero es Nueva York y en la Gran Manzana todo toma un valor diferente, estelar. Y si la joya de la exhibición es un producto local, no podría (o debería) ser de otra manera. En el primer escalón del podio, en esta edición 2017, quedó sin dudas el Dodge Challenger SRT Demon. En principio porque desplazó todos los límites hasta ahora conocidos por la marca norteamericana, parte del conglomerado italo-estadounidense FCA (Fiat Chrysler Automobiles) tras la fusión postcrisis de finales de la década pasada. Y además porque se trata de un deportivo del tipo Hot Rod y a partir de un kit especial puede transformarse en un picante Cuarto de Milla. Para todo ello es clave su impulsor, un HEMI Demon V-8 supercargado de 6.2 litros de 840 caballos, que posiciona este modelo edición limitada como el más potente de la marca (incluso más que el actual Dodge Challenger SRT Hellcat y sus 707 CV). Sus números son contundentes: va de 0 a 100 km/h en apenas 2,3 segundos y para los 402 metros que impone la especialidad de las picadas requiere de solo 9,65 segundos. El Dodge Challenger SRT Demon también es el primer vehículo de producción capaz de levantar los neumáticos delanteros en la salida, sí, como una moto. De esa manera ya se ganó un galardón más que curioso: es récord certificado por Guinness con el wheelie más largo conseguido por un auto de producción con 89 centímetros. Para dar ese piné conjuga varios sistemas electrónicos. Algunos de ellos, los de más alto impacto. El TransBrake bloquea el eje de salida de la transmisión automática TorqueFlite de ocho velocidades para contener el auto antes de la salida, permitiendo que el conductor aumente las revoluciones del motor y obtenga una respuesta más rápida. El Torque Reserve aumenta la circulación del aire y las revoluciones por minuto del supercargador antes de la salida, entregando una aceleración impresionante. Y el Drag Mode regula la suspensión, maximizando la transferencia de peso hacia las ruedas traseras para mejor tracción. Un infierno de sensaciones. Y hay más. El SRT Demon viene con dos llaves. La llave negra limita la potencia del motor a 500 caballos. La llave roja libera todo el resto. Para conseguir esos valores, los ingenieros y diseñadores se metieron hasta en los más pequeños detalles. Por ejemplo, a este Dodge le sacaron desde la butaca del acompañante hasta las alfombras para reducir su peso respecto al Hellcat, su modelo de referencia. Un distinto de verdad.

Directo al corazón

Así son las ediciones limitadas. Todos las quieren pero están hechas para algunos pocos. De este Challenger SRT Demon se fabricarán solo 3300 unidades para que se vendan exclusivamente en Estados Unidos y Canadá. La dualidad reactiva los deseos de los fanáticos de este tipo de máquinas. Poder tenerlo en el garaje y luego llevarlo a una pista, recorrer unas calles o quemar caucho en una salida de Cuarto de Milla. Suficiente para los amantes de la velocidad. Todos los clientes que compren el Dodge Challenger SRT Demon recibirán una sesión de entrenamiento un día completo en la Escuela Bob Bondurant (el piloto de Ferrari) de Conducción de Alto Rendimiento. No es para menos. Y en especial si entre todos los detalles únicos que posee este americano de pura cepa se encuentra el paquete Demon Crate, que contiene componentes que desencadenan el potencial del auto en la pista de carreras y está totalmente personalizado con el nombre del comprador, número de VIN y número de serie. Un set mecánico para reconvertir este Dodge en algo mucho más propio. Un plus muy bien pensado y fuera de lo común incluso en otras marcas que apuntan directamente (siempre) al corazón de su cliente.