ENTREVISTA

LUIS MAJUL

Por Toms Rodrguez Ansorena | Fotos por Ignacio Snchez

Una conversación amable con uno de los periodistas más prolíficos, atrevidos y discutidos de los últimos 25 años. Desde Los dueños de la Argentina hasta los audios de soy yo, Cristina, pelotudo, un recorrido por la cornisa de la información y el impacto, pensando en los derechos y obligaciones del periodismo. Entre otras cosas.

 

Yo siento que estoy haciendo hoy lo más parecido a lo que siempre quise hacer. El periodismo que yo hago, el que verdaderamente me interesa, es el de investigación, el de denuncia. Majul acaba de llegar de su programa de radio en La Red, AM 910, que desde este año lleva por nombre #Majul910, como el hashtag, reemplazando al histórico La Cornisa, que sobrevive en su productora y en su ya tradicional programa de los domingos a la noche en América. Son casi las 3 de la tarde de un viernes y Luis está en plena producción del programa del domingo, que abrirá con un preocupado editorial sobre nuestro país, Argentina, el reino de la impunidad. Ya tiene seteados algunos gestos, fórmulas y latiguillos, moldeados durante años y años de cámara e indignación. También tiene incorporado el beat de Clubbed to Death, el tema de la película Matrix, que desde hace años musicaliza sus alocuciones más impactantes. Lo que no está del todo preparado es qué va a decir. Tiene en sus manos el dictamen del fiscal Franco Picardi, que describe como ilícita la adjudicación del soterrmiento del Ferrocarril Sarmiento bajo las figuras de defraudación, soborno y dádiva. Los imputados principales son el ex secretario de Transporte Ricardo Jaime; el ex secretario de Obras Públicas José López; el representante de la brasileña Odebrecht en Argentina, Mauricio Couri Ribeiro; el intermediario Jorge "Corcho" Rodríguez y Ángelo Calcaterra, hasta hace muy poco dueño y CEO de la constructora IECSA y, lo más llamativo del caso, primo hermano de Mauricio Macri.

Majul se sumerge en las novedades de este caso con culpables de bandos cruzados en la oficina que tiene en el primer piso de su lugar en Villa Crespo, Margen del Mundo, mezcla de centro cultural, bar, museo itinerante y estudio de televisión, que alberga además a su productora La Cornisa; a su sello editorial Margen Izquierdo; su radio online Radio Berlín y, cada tantos meses, la feria Leer y comer, adonde se encuentran editoriales, escritores y libros con cocineros y pymes gastronómicas para ofrecer al público una tarde de ocio enriquecedor. La información no es tanto lo que es en sí misma sino cómo la presentás, dice Majul, interrumpiendo su reunión de producción para explicarle a Playboy ciertas dinámicas y procedimientos. Lo que tenemos para el domingo es tremendo, apunta, y vuelve a cavilar sobre las derivaciones argentinas de la megacausa brasileña Lava Jato, que ya provocó (amén de otras circunstancias) la destitución de Dilma Roussef y la crisis a priori terminal de la presidencia de su sucesor, Michel Temer. Esto es House of Cards, se entusiasma, cuando descubre en su propio monólogo la clave de alguna oscuridad. El Majul que habla ahora, aunque un poco más distendido, es el Majul de la televisión: no queda claro si se trata de un ensayo o de su propia esencia. Además de los tics característicos, los dientes apretados, ese movimiento de hombros hacia atrás, esa especie de acomodamiento de la cabeza sobre el cuello, Majul le está hablando a un público: Acá no tenemos nada que esconder.

Además del dictamen de Picardi, con quien afirma haber conversado, aunque me digan que es de (el nucleamiento de jueces y fiscales filo-kirchneristas) Justicia Legítima, Majul tiene entre sus papeles otro edicto judicial. Se trata de la desestimación de una denuncia en contra de su persona, presentada por un diputado oscuro del kirchnerismo, Rodolfo Tailhade, por las supuestas irregularidades en la adjudicación de publicidad oficial y contrataciones a diversas sociedades de Majul. Mientras se toca el pecho, dice que esa desestimación es un triunfo, un orgullo. Todavía no quiere presentarla en su programa, les dice a sus productores, prefiere esperar. Está atento, pero se muestra tranquilo: Conmigo no van a poder. Días después, Tailhade escribirá en su cuenta de Twitter: El periodista independiente Luis Majul cobra millones para defender el ajuste y el disciplinamiento de la justicia, y los disfraza de pauta. El conflicto, seguramente, tendrá otras instancias además de las judiciales. La grieta y las acusaciones cruzadas en torno del oficialismo de tal o cual periodista respecto de tal o cual gobierno está lejos de terminarse. El propio Majul se ocupó del tema el último 25 de mayo en una nota de opinión del diario La Nación titulada La falsa grieta de la prensa argentina. Allí critica la lógica de los periodistas de Corea del Centro, según la cual a una denuncia contra Cristina Fernández tiene que corresponderle una de igual tamaño contra el gobierno de Macri. Unas páginas más adelante en esta entrevista, Luis Majul dirá que todavía no hay un hecho para comparar, entre, si se nos permite la metáfora, las dos Coreas.

La corrupción es el tema principal al que se dedica el periodismo político argentino desde hace 25 años, y Majul ha sido un exponente notable en ese sentido. Desde su best seller de 1992, Los dueños de la Argentina, no ha parado de hablar de esa Argentina, sí, del reino de la impunidad. Para Majul, el periodismo es en esencia eso. Él mismo lo dice:

Si vos me preguntás por qué me hice periodista, es porque yo necesito buscar, lo sé, es una grandilocuencia, pero donde el mundo oculta cosas, ahí yo quiero estar para mostrarlas. Mirá, yo empecé a trabajar de cadete en La hoja del lunes, que era una revista deportiva, pero también era una revista de denuncia que competía con El Gráfico. Y de a poquito empecé a escribir crónicas de partidos, la primera que hice fue un Lanús 6 - Dock Sud 0. La entregué tarde y tenía todos los lugares comunes habidos y por haber. Yo firmaba con un seudónimo, Luis Sablasé, porque como era un cadete muy rápido, me decían que era como una especie de sablazo, que hacía todo chac chac. Por eso firmaba así, Luis Sablasé. Después, fui colaborador independiente de la revista El Porteño y estuve en el grupo fundador, aunque muy de pinche raso, en la agencia DyN de noticias. De manera que yo, en toda mi carrera, hice todos los formatos: el periodista de agencia es culo en silla, sin nombre, sin nada, sin estilo, es lo más sacrificado que hay. Pero yo creo que aún en esos recovecos buscaba algo, no para trascender yo, algo que trascendiera al laburo, al rol.

PLAYBOY: Pero hay algo en todos los periodistas, que yo incluso creo que es necesario: un ego grande. El propio hecho de ser periodista implica arrogarse el derecho de decir algo que es la verdad.

LUIS MAJUL: Bueno, yo creo que tenía algo más parecido al ego cuando era más chiquito; ahora creo que ya no necesito decirle al mundo: Che, yo soy este. Pero cuando empecé, sí. La primera nota que hice para El Porteño Mirá, yo me sentaba a tomar café con el Turco Asís; con Ángel Dipi Di Paola, que era un recontra capo; con Miguel Briante, que murió de una manera estúpida, absurda, un genio, que escribió una gran novela, Kincón. Yo era una especie de mascota de ellos, ¿entendés?, yo era chiquito. Ahí, en esas mesas, en el bar La Paz, en La Giralda, escuché por primera vez el concepto de desaparecidos; y se lo escuché al Turco Asís. Y eso que yo ahora con el Turco Asís estoy a las patadas porque cada vez lo aguanto menos, pero el Turco tenía una mirada, una perspectiva muy adelantada. Bueno. Briante y Dipi laburaban en El Porteño y ellos me dijeron: Mirá, para que vos entres en El Porteño, tenés que hacer algo memorable. Así que fui a hablar con Gabriel Levinas, que era el director, y le propuse una entrevista a Menotti. Toqué todas las puertas que tenía que tocar, generé cierta confianza y le hice una entrevista que llevó como título Yo pude haber sido Perón. Y eso fue meses después de que Menotti ganara el Mundial, con todo el quilombo que había y qué se yo. Era una nota incómoda, con un título súper provocativo, te lo digo en perspectiva, no porque lo haya pensado así, y cuando se publicó, el único recuerdo fuerte que tengo es que me llamó Menotti para putearme de arriba a abajo. Y me acuerdo que fui a una de esas mesas y pedí la palabra para decir: Miren lo que me pasó con Menotti, y mis compañeros de mesa me dijeron: Bienvenido, parece que vas a hacer algo parecido a lo que se conoce como periodismo. Qué se yo, yo soy hijo de esa época, yo laburé en El periodista de Buenos Aires, que era una revista emblemática. El número que más vendió se llamaba Los nombres de la infamia y era la primera lista de la CONADEP. Recién después de muchos años pude decir cómo conseguí esa lista, que la conseguí yo. Yo era colaborador, y mi primer espacio de colaborador efectivo fue cuando conseguí esa lista valiosa, que vendió creo que más de 200 mil ejemplares.

PLAYBOY: ¿Cómo la conseguiste?

MAJUL: Había gente de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) que la había tenido de manera anticipada y la había corroborado. Entonces la entregué chequeada, certificada, les di la garantía a mis editores de que esto era la verdad, y aunque mis editores sabían del impacto político que iba a provocar, la publicaron. Se armó un quilombo descomunal, porque después Alfonsín nos acusaba de hacerle el juego a los militares. Era una nota muy arriesgada. A mí me llamaron de la Casa de Gobierno y (el vocero de Alfonsín) José Ignacio López me dijo: Ustedes son del ERP. Toda una situación. Pero yo lo recuerdo como un logro periodístico, no como un cruce. Prima más en mí lo que nosotros hicimos como periodistas y no la lectura política que se le pudiera dar.

PLAYBOY: Tu primer libro es una especie de denuncia sobre la caída de Alfonsín.

MAJUL: Sí,Por qué cayó Alfonsín. El nuevo terrorismo económico (1990). ¿Sabés por qué lo escribí? Era un momento en que se acercaba la híper, yo estaba en El periodista, había empezado a hacer colaboraciones en La Razón de Timerman, y con todo lo que laburaba no terminaba de consolidarme económicamente. Era muy pendejo, tenía 26, 27 años, me había separado de una pareja que tenía. Yo había tenido una vida antes de casarme con mi actual mujer a los 28 años Yo tuve varias vidas. En esa época, los periodistas podíamos tener varias vidas, y en el periodismo más todavía, muchas vidas, muy intensas, con mucho arte, mucha música, bastante droga, también, digamos.

PLAYBOY: ¿Qué drogas?

MAJUL: Marihuana y cocaína. Yo debo decir que nunca tomé cocaína, pero no por careta, sino porque soy consciente de que tengo una adrenalina natural que la cocaína me potenciaría.

PLAYBOY: Marihuana sí.

MAJUL: El que no fumaba marihuana en mi época no era considerado ser humano. Yo siempre fui muy cuidadoso con mi salud porque a los 21, 22 años mi terapeuta dio en el clavo con mi personalidad, porque yo soy hiperactivo, hiperproductivo,y eso puede ser bueno o puede llevarte a la autodestrucción. Entonces, desde chico me cuidé físicamente, hice ejercicio, me cuidaba con las comidas, en un momento dejé de fumar. No es ingenioso ni muy genial lo que voy a decir, pero es bastante lógico. Mi psicoanalista me lo explicó con un ejercicio muy sencillo.

Majul pide que a partir de ahora contemos un minuto y que avisemos cuando creamos que ya pasó. 

Y yo sistemáticamente hacía el mismo ejercicio y mi minuto duraba 36 segundos, cuarenta y pico si lo pensaba mucho y lo reflexionaba. Nunca llegaba al minuto. Entonces, un día, hablando no solo de esto sino también de otras cosas estructurales mías, me dijo: Tu día son dos días de cualquier ser humano promedio. Pero volviendo al libro. Carlos Ares, que es mi gran maestro, me dijo una vez: Si vos sos periodista pensando en hacerte famoso, esa energía es pedorra. Si lo pensás por la guita, tampoco está bueno. Pero si vos pensás en ser disruptivo y romper los esquemas todo el tiempo, a alguna parte vas a llegar. Yo, lo que quiero, es hacer lío, romper esquemas. Antes me enojaba, pero ahora me río: ¿Pero vos sos periodista y empresario?, te dicen; no, soy un tipo que comunico y que es emprendedor. ¿Pero vos sos capaz de escribir un libro, editarlo, escribir un guión de cine, producir cine, producir teatro y hacer una feria que se llame Leer y comer?. No digo que sea sencillo, pero está en mi naturaleza. ¿Y vos lo hacés para tener más guita?, no, yo lo hago porque amo lo que hago.

PLAYBOY: Pero, para mantener tu estructura, necesitás plata.

MAJUL: ¿Qué estructura? Necesitás ideas: la guita es una consecuencia de las buenas ideas, y lo de ese libro es un ejemplo. En esa época que te cuento -mil laburos, separado, quilombo-, la imprevisión estaba todo el tiempo a flor de piel, me sentía muy inseguro. Y, entonces, dije: Tengo que ser capaz de empezar y terminar un proyecto en el que dependa prácticamente solo de mí. Por eso decidí escribir un libro. Los acuerdos estándar con las editoriales desde hace miles de años son que un autor tenga el 10 por ciento del precio de tapa, de manera que yo era socio de algo que dependía de mí. ¿Qué necesitaba para hacer un libro? Un motivo, y yo estaba muy conmovido con la hiperinflación, por lo que me estaba pasando a mí. Entonces, volví a la casa de mis viejos y, en el cuartito de arriba, empecé a trabajar: colgué en la pared una cartulina con la cara de Alfonsín, agachado y triste, que había sacado de una tapa de la revista El Periodista. Y alrededor, fui pegando nueve capítulos, creo, que correspondían a los nueve meses en que la inflación se disparó, se desarrolló y desembocó en la renuncia de Alfonso. Todos los sucesos los cruzaba con historias de vida de amigos míos y, al mismo tiempo, hacía lo que hizo creo que Thomas Mann en La montaña mágica: el recurso más brutal para contar la hiperinflación era seguir el precio de un producto mes a mes. Todo ese balurdo, cuando lo vio un amigo mío, un recontra capo que da talleres literarios por todo el mundo, me dijo: Eso es una estructura perfecta. Y, finalmente, lo escribí. Tenía la hipótesis de que los empresarios formadores de precios, los mismos de siempre, los dueños de la Argentina, eran terroristas económicos, pero también responsabilizaba a Alfonsín por la poca experiencia, por la imprudencia, yo te diría ineficiencia, que mantuvo en los últimos años de su gobierno. Con ese libro, porque fue uno de los libros más vendidos del año 90, me compré mi primer departamento, me fui por primera vez a Europa. Me cambió la vida. Ahí me di cuenta de que la mejor manera de hacer periodismo es no depender de nadie.

PLAYBOY: Y después llegó Los dueños de la Argentina (1992). Hay un juego con ese título en otro de tus libros, muy posterior, que también vendió mucho, El dueño (2009), sobre Néstor Kirchner: ¿qué diferencia hay entre esa Argentina de los 90 y la de la década ganada?

MAJUL: Había muchas cosas parecidas y muchas distintas, depende de qué hables. A ver, en los 90 había un presidente como Menem, para mí autoritario, nefasto para la Argentina, que convivía con grupos de empresarios que tenían una característica muy determinada, que mamaban de la teta del Estado para hacer crecer y multiplicar su negocio.

PLAYBOY: Paradójicamente, en un contexto neoliberal.

MAJUL: ¿Sabés por qué yo no compro la etiqueta neoliberal? Yo creo que no termina de definir Te lo voy a decir de otra manera: si Kirchner hubiera asumido en el lugar de Menem, en esa época y en ese contexto, hubiera sido neoliberal; y si a Menem le hubiese tocado el lugar de Kirchner, hubiese vendido que era el jefe de un proyecto nacional y popular, con inclusión y la pipaparupa. Los dueños de la Argentina eran los empresarios que chupaban de la teta del Estado, pero el foco del libro estaba también puesto en el gobierno menemista. Los dueños de la Argentina se compraba en las librerías junto con Robo para la corona (de Horacio Verbitsky), eran libros complementarios que expresaban el gran escenario del poder permanente de la Argentina. Menem negociando con el poder permanente, y el poder permanente chupando, negociando impunidad, guita. Puse a Franco Macri, sí. ¿Y vos sos el mismo que puso a Franco Macri y que después le pega al kirchnerismo?, sí, ¿qué problema hay? Puse a Amalita Fortabat, y lo reivindico, sí. ¿Pusiste a Mauricio Macri en ese contexto como hijo de un empresario que negociaba Manliba y las coimas?. Sí, muchachos, no hay problema, el problema lo tienen ustedes, no yo, yo soy periodista.

Majul ríe con los labios cerrados fuertemente y los tendones de la garganta en tensión. Se recuesta sobre su sillón. Vuelve a acomodar sus hombros. Se incorpora. Es un momento casi televisivo. Sigue: 

Mañana lo encuentran a Macri afanándose un palo verde y es muy probable que tipos como Jorge Lanata, Alfredo Leuco, qué se yo, Nico Wiñazki, que es de otra generación, o yo, no te quepa ninguna duda de que lo vamos a denunciar. Yo creo que hay un lío ahí, ¿viste? Un día Gabriela Cerruti me escribió: ¿Vos estás arrepentido de haber escrito Los dueños de la Argentina? No, Gabriela, al contrario, ahí está el material, está escrito, leelo, hacé lo que quieras con él, hacé tu laburo, tu pequeño laburito político.

PLAYBOY: Hay una frase que...

MAJUL: Perdón. Y El dueño es, a ver, un presidente con el poder casi absoluto. Yo ahí definí que vendiendo humo y diciendo que combatía a los grupos empresarios, Kirchner armaba otro grupos empresarios capitalistas, chorros (ni les daba para burgueses), haciendo negocios con la obra pública, para llenarse de guita él y un montón de gente. Algunos dirán que era para la política, y yo digo, como dice Lanata, que siempre la guita que va para la política vos la ponés en un mismo bolsillo. Y en ese bolsillo se te mezcla y te la terminás quedando vos. Así que, para mí, son dos grandes escenas de una misma Argentina con algunas variaciones, pero las variaciones no se dan en la etiqueta, entre un gobierno nacional y popular que defendía los derechos humanos y uno que no. Para mí, lo que caracterizó a esos dos gobiernos fue la corrupción.

PLAYBOY: A eso iba. Cuando pensás en macro, ¿qué lugar ocupa la corrupción sobre las condiciones de vida de las personas? ¿Qué tan importante es la corrupción a la hora de decir, bueno, va a haber 5 o 10 por ciento más de pobres en la Argentina?

MAJUL: Dos o tres cosas sobre eso. Yo creo que si vos sos de izquierda y progresista, pero de verdad, no del pico, no es tolerable la corrupción. El progresismo básico implica que se produzca la riqueza de una manera equitativa, que no afecte a los que menos tienen. Pero si vos en el medio choreás, y no digo chorear para una elección, hablo de chorear sistemáticamente, se cae el discurso. Yo creo que la corrupción está íntimamente vinculada a la vida de la gente, sería un irresponsable si te dijera que es directamente proporcional, pero tiene que ver. Así como me parce una tontería que alguien de este gobierno diga: Che, eran 50 centavos por jubilado, porque conceptualmente vos lo que estás comunicando es el desprecio. Cuando vos ponés mucha energía en afanar, es difícil que tengas sensibilidad y criterio para ser eficiente y distribuir. ¿Hay gobiernos y administraciones que son corruptas y eficientes? Sí, hay.

PLAYBOY: ¿Y al revés? Supongamos, por un momento, que el gobierno de Macri es impoluto en ese sentido...

MAJUL: Yo creo que el gobierno de Macri no tiene la corrupción sistemática estructural del kirchnerismo, ¿y sabés por qué no la tiene todavía? Porque hay una línea que baja el líder que es más o menos así: Yo ya casi tengo 60 pirulos, yo ya la hice, me la puedo gastar de acá hasta que me muera, así que yo no toco un sope más. Después, hay que ver las tentaciones en el camino, hay que ver si está el amigo, si el padre, si eso es algo que tiene que ver con lo personal. Hay gobiernos ineficientes que no chorean. Y bueno, a ver: el gobierno de Alfonsín no tenía como meta final el choreo, pero estaba la caja del PAMI, los pollos de Mazzorín, etcétera. El gobierno de Alfonsín tenía un mandato muy fuerte, que era consolidar la democracia, y la consolidó.

PLAYBOY: Hay un capítulo en Los dueños de la Argentina, en la parte de Franco Macri, que se llama Plata por apellido, donde vos describís a un inmigrante más o menos pobre que se convirtió en un notable, su hijo fue al Newman, se rodeó de gente bien. Definís ese proceso como un blanqueo social, casi como si en 20 años, el hijo de Lázaro Báez se convirtiera en Presidente.

MAJUL: ¿Vos pensás?

PLAYBOY: ¿No es comparable? ¿Qué pensás de esa idea que escribiste hace 20 o 30 años? En definitiva, Macri pudo ser presidente de Boca, Jefe de Gobierno y luego Presidente por su origen familiar.

MAJUL: Sí, a mí no me parece que sea comparable, yo creo que lo de Lázaro Baéz es puramente delictivo. En Franco Macri hay una construcción típica de la patria contratista de ese momento, pero que también tiene que ver con una idea, cierta creatividad, o sea Contrabando de autos, sí; Manliba, empresas constructoras, también; pero hay No, no, yo creo que no es el mismo perfil. A ver, si cometió delitos, que yo no tengo dudas de que debe haber cometido delitos, la justicia hará lo que tenga que hacer, pero además, Lázaro Báez era medio berreta, era un empleado bancario, que después...

PLAYBOY: Entendés mi idea: un origen espurio, digamos, no necesariamente Báez. Que el hijo de un blanqueo social, como vos bien describís en tu libro, termine siendo Presidente de la Nación. Es casi de novela.

MAJUL: ¿Vos decís si uno puede renacer? Yo creo que sí. Mirá, primero depende de cuánto tiempo tardaste en construir lo que construiste, después depende de cómo hayas criado a tus hijos, y luego depende del lugar que te dé la historia. Franco Macri podría decir: Yo hice lo que hice en tales circunstancias, con tales herramientas. Y quizá hubiese convencido a los lectores y a los argentinos. Yo no lo sé, sí recuerdo que, en su momento, la gente de Franco Macri me ofreció no escribir el libro y en cambio hacer una biografía no autorizada y yo los saqué carpiendo. Yo creo que Mauricio Macri es distinto al padre. No lo conozco tanto, pero creo que es distinto. Pero además creo que él vive en una época relativamente mejor a la del padre, esa proyección que vos hacés no creo que pueda existir como la planteás. Hay algo que está pasando, que es que hasta hace muy poquito el futuro era lineal, y ahora es exponencial. De manera que es imposible proyectar el futuro mirando 10 años atrás. Es incomparable. Si hoy hay impresoras 3D y le podés poner a un mono una glándula y la glándula funciona, hablar de eso es difícil. Qué se yo, dentro de 10 años van a nacer bebés que van a vivir 130 años, se supone que los autos se van a manejar solos, se supone que el mundo va a ser de abundancia, los alimentos van a ser casi gratuitos. Hace 10 años un megawatt costaba no sé cuántas veces más de lo que sale hoy, y esa ecuación va a cero; desalinizar el mar dentro de muy poco tiempo va a ser cero, para que el agua se pueda tomar, para producir alimentos. Va a haber un mundo de sobreabundacia, un gran porcentaje de la población no va a trabajar ¿Y vos me preguntás si dentro de 20 años el hijo de Lázaro Báez? No puedo saberlo.

PLAYBOY: En una columna reciente en el diario La Nación dijiste que no había espacio para estar en Corea del Centro.

MAJUL: No, ¿ves?, ese es un pensamiento complejo que es muy fácil de tergiversar. No es para corregirte a vos, pero es complejo de explicar. En la Argentina de hoy, vos tenés delitos de corrupción que tienen diferentes fotos: La Rosadita, las causas, la tragedia de Once, los bolsos de López, etcétera. Y hay periodistas que están muy pendientes del oyente, del lector, lo que yo llamo demagogia periodística, que son los que te dicen: Así como te digo una cosa, te digo otra. Quieren comparar hechos consumados, escandalosos, con el caso Arribas. Y, perdón, hago esta salvedad: Arribas viene del fútbol, toda guita negra, todo chamuyo, medio vidrioso. Para mí fue un gran error que el Presidente haya nombrado a Arribas, y se lo planteé en el primer reportaje que le hice. Ahora, si vos sos un periodista honesto, comparame peras con peras. Hoy, todavía -aclaro, todavía-, no hay un hecho equivalente para comparar, y ese juego de los periodistas que dicen: No estoy ni en Corea del Norte ni en Corea del Sur es que hay que denunciar todo Y sí, hay que denunciar, si hay. Pero si no hay, no.

PLAYBOY: Entonces vos te considerás dentro de una de las Coreas.

MAJUL: No, yo te digo que te voy a contar lo que pasa con Calcaterra, y te lo voy a contar como es, y después te digo lo que pasa con Hotesur, y te lo voy a contar como es. Luego te voy a decir cuáles son las consecuencias de una y otra cosa, pero no te voy a mirar a los ojos y te voy a decir (ridiculiza su tono de voz): Así como te digo una cosa, ¿eh?, te voy a decir otra porque yo no estoy ni con uno ni con el otro. No tenés que sobreactuar.

PLAYBOY: ¿Pero eso no sugiere que no hay que criticar o investigar al gobierno de Macri porque los otros eran peores?

MAJUL: Hay dos niveles: yo critico al gobierno de Macri, mal. Hay una crítica política y una crítica de denuncia. ¿Querés que te diga una crítica política? Son improvisados, ineficientes, fueron autoritarios con el decreto de la Corte Suprema de Justicia, van y vuelven, las tarifas

PLAYBOY: ¿La pobreza?

MAJUL: La pobreza, así como no saben qué hacer con la inflación, todavía no saben qué hacer con la pobreza. Pero la pobreza, no, no, perdón, ¿hello? La pobreza que Cristina decía que era del 4 por ciento, resulta que era del 30 por ciento, y Macri la aumentó un 1 y medio por ciento. Dejame que te cuente todo el contexto. No lo estoy defendiendo, ¿eh?, pero no me digas que en el gobierno de Macri hay hambre. Si hay hambre en el gobierno de Macri, debió haber habido hambre en el gobierno de Cristina.

PLAYBOY: En definitiva, es una reedición del discurso kirchnerista: venimos del infierno, del menemismo, del 2001, etcétera, y como hay una cierta esperanza no tenemos que hablar de los problemas que tenemos ahora.

MAJUL:Mi comparación es más sutil, no pongas en el mismo plano la manipulación y la mentira, es decir, que dejaste de medir a los pobres, con lo que está haciendo el Gobierno ahora en la economía.

PLAYBOY: Pero eso, de última, se lo podrías endilgar a un kirchnerista, no a los de Corea del Centro. Si no, no hay otra postura posible fuera de alguna de esas dos Coreas.

MAJUL: Que cada uno se ponga el sayo que le toque. Me escribió Fonteveccia, y yo le dije: Mirá, Jorge, yo no te tenía como Corea del Centro, pero si vos querés decir que sos Corea del Centro, sos Corea del Centro.

PLAYBOY: Yo no podría decir que soy ni kirchnerista ni macrista, ¿vos?

MAJUL: Es que yo no te voy a poner en ninguna de las dos etiquetas, yo... Yo no me justifico. Yo informo, denuncio y opino, no me justifico. Eso es lo que quiero decir, ¿y sabés por qué no me justifico? No porque sea re canchero. Porque te vas a dar cuenta de que yo todo el tiempo fui igual: en el gobierno de Alfonsín, cuando peligraba la democracia, puteé a los carapintadas y después puteé la obediencia debida. ¿Qué hiciste en el gobierno de Menem? Los dueños de la Argentina. Con De la Rúa, con el kirchnerismo, lo mismo. Y cuando termine el gobierno de Macri, vas a ver lo que hice durante el gobierno de Macri. Si querés, nos vemos dentro de tres años. Yo laburo de periodista, pero no soy de los así como te digo una cosa, te digo otra. Yo soy periodista término medio. La cosa es el respeto a los hechos: no podés estar más o menos embarazada.

PLAYBOY: Respecto de los audios de Cristina. No te voy a preguntar cómo los conseguiste, en todo caso, hay una investigación judicial respecto de eso. Pero no había ningún delito en esa conversación

MAJUL: ¿Qué me querés preguntar, si es ético lo que hice? A ver, en todos los manuales de ética serios del periodismo mundial, incluso el de El País de Madrid, que para mí es como la Biblia, el procedimiento periodístico que hice es correcto. Yo tomé una información de la fuente original, que era un una grabación que estaba transcripta dentro de un expediente. No hay delito. ¿Por qué lo hice? Porque tiene un interés público indudable y, de hecho, yo creo que ese audio reveló mucho más la personalidad de Cristina que cualquier discurso político público.

PLAYBOY: Podríamos hacer lo mismo con Macri, por ejemplo, imagino, hablando por teléfono enojado con un ministro y diciéndole: El forro de Alconada Mon me está jodiendo con esto de Arribas. Si nosotros liberáramos ese audio, ¿qué imagen daríamos de Macri?

MAJUL: Una imagen complicada, sí.

PLAYBOY: ¿Pero eso no daría una imagen tergiversada de Macri?

MAJUL: Sí, sí. Pero si eso es parte de una causa judicial, yo, ¿sabés qué?, tardo un minuto y medio en ponerlo en el aire. La información hablaba de la persona, Cristina, y también hablaba de los posibles delitos que Cristina pudiera haber cometido. Lo re pongo en el aire. Nosotros fuimos los primeros que recibimos la noticia de que Scioli había viajado a Cuba con Gisela Berger como tripulante y resultó que era su amante. Ahí había un presunto delito donde el Estado le había pagado un viaje para conversar dos minutos con Raúl Castro, y él había fraguado la identidad de su amante como miembro de la tripulación. Pero el otro era un problema ético, que es como el problema de Clinton con Mónica Lewinsky, o parecido. ¿Y qué le afectó más a Scioli? ¡Lo de la amante! Y yo no dudé ni un segundo en publicar ese dato vinculado con la ética. Y si Macri lo hubiera hecho, hay que ponerlo. Si yo soy un editor tuyo, y vos eso no lo ponés... ¿De quién más? ¿De Macri? ¿De Clinton? ¿De Trump? De cualquiera, ¡ponelo!

PLAYBOY: ¿Alguna vez te sentís operado?

MAJUL: Todo el tiempo te están operando. Pero cuanto más grande sos, tienen menos capacidad de triunfar. Tiene que ver con los años. No sé si hay alguien inoperable, pero alguno que otro de nuestra generación, es muy difícil.