20 PREGUNTAS

MARTN GARABAL

Por Paz Azcrate | Fotos por Ignacio Snchez

En la radio, la tele abierta, en sus dibujos o en sus redes sociales, el humorista que se hizo famoso parodiando a los famosos con su consentimiento (menos el de Nik), sigue haciendo lo mismo de siempre: llevar el ridículo a un lugar tan incómodo como canchero.

 

Internet cruza toda la carrera de Garabal. En 2013, le permitió dar un salto con Famoso, la serie que guionó, produjo y actuó para la plataforma de YouTube de Isat y que más tarde se emitió por ese canal. Después, hizo Periodismo total, una producción de UN3 TV que ganó el Martín Fierro a la mejor serie web el año pasado. Por esa ventana se metió en los medios de comunicación tradicionales: pasó por Pura Química y Redes, de ESPN, y empezó a formar parte de Sin codificar, en Telefe, donde todavía se lo puede ver. En cada proyecto donde se incorporó dejó un poco de la marca que lo distingue: el humor de la incomodidad y la angustia de la vergenza ajena que generan sus personajes. En eso estaba el año pasado, cuando como co-conductor de Tomate la tarde, en la TV Pública, descansó con elegancia a Nik por las acusaciones de plagio que lo persiguen, aunque Garabal prefiere definirlo como un pequeño paso de comedia. El gag se volvió viral, recorrió todos los portales de espectáculos y tuvo coletazos al interior del canal. Lo choto es que en el programa tuvimos entrevistas espectaculares con gente genial que no tuvieron esa repercusión se ataja-. En todo caso, que se hayan quedado con eso habla mal de los portales, no de mí.

Su carrera, dice, está en un buen momento. Desde que Famoso salió a la luz, cada año fue mejor que el anterior. En estos cortos cuatro años aprendió a elegir quirúrgicamente los proyectos en los que quiere embarcarse. Mientras puedo, rechazo los laburos que no tienen que ver conmigo, porque si hago una cosa, dejo de hacer otra que me interesa. Ahora conduce Últimos cartuchos junto a Migue Granados en la tarde de FM Blue. En ese universo, Garabal y Granados despliegan personajes que improvisan en el caos de una dupla que parece fluir con soltura: Migue tiene un humor muy distinto al mío y verlo trabajar encierra un enigma que es muy necesario.

1. ¿Cuando te empezó a interesar el humor? 

Desde muy chico. Ya en los relatos familiares sobre mí siempre está presente el humor. Era un pendejo rompebolas que contaba chistes y hacía imitaciones. No quiero decir el payaso, porque odio esa palabra, pero un poco era así en mi casa y con mi grupo de amigos. Después, a los 14 años empecé teatro, aunque nunca me lo tomé en serio. Todavía hoy no siento esa necesidad de expresarme a través de la actuación de forma exclusiva. Estoy más diversificado, con varias cosas en paralelo y todo lo hago más o menos.

2. Por estos días te premiaron en el Festival de Cine Latinoamericano de Rosario y ganaste un Martín Fierro en una carrera relativamente corta. 

Sí. Pero los premios no los leo como reconocimiento. Sirven para que te legitimen los otros. Es cierto que lo que uno persigue haciendo cosas siempre es amor y está buenísimo ganar un Martín Fierro, pero el jurado habrá visto un par de series y por algún motivo que desconozco la mía es la que más les convenció. Y es la mirada de un grupo de personas, nada más. No definen nada. De la misma forma que la cantidad de gente que te siga, te vea o te lea no define la calidad de lo que hacés. Un premio solo sirve para ponerte contento y poder contarlo en Facebook.

3. ¿Hay temas con los que no da hacer humor? 

Creo que depende de cuál sea el objeto de burla. Supongamos un tipo que hace chistes machistas, que es lo más común del mundo porque todos nos criamos en una sociedad machista. Si un grupo de feministas le señala, por ejemplo, que su comentario refuerza estereotipos de género, él responde: Yo no soy políticamente correcto. Y en realidad lo es, porque lo que impera es el machismo. En el humor hay gente que se confunde, para mí el humor no es golpear al más débil. No podés reírte de alguien que no es responsable de su padecimiento, partimos de que el mundo es injusto. Yo elijo hacer humor de otra forma. Y me parece bien que haya una nueva sensibilidad con respecto a algunos temas, que no se deje pasar cualquier cosa.

 

 

 

4. ¿Estás pendiente de lo que pasa en redes sociales? 

Si, de lo que hago yo y de lo que vuelve. De lo demás trato de despegarme lo más posible. Me parece que es un microclima, en especial Twitter. No solo no es termómetro de la realidad sino que además no cambia nada. Me imagino a un tipo de 70 años contándole a los nietos: Yo era arroba Tito 33, ¿y? ¿qué pasó? No queda nada de lo que pasa ahí en el tiempo y a la mayoría de las personas les importa un culo de lo que están hablando en Twitter o quién es el último linchado de las redes sociales.

5. ¿Qué es lo mejor y lo peor de internet? 

Lo mejor es el acceso a la información. No solo por la nueva, sino por la vieja que antes no estaba. Yo soy un obsesivo de buscar todo tipo de boludeces que me acuerdo y hoy buscás dibujos animados y hay gente que los digitalizó y rescató cosas geniales. Lo peor es el fenómeno del anonimato que saca lo peor de todos nosotros a la hora de opinar sobre temas que nadie nos pidió que opináramos.

6. ¿Te referís a temas relacionados con la política? 

Sí. Pelearse por política me parece una cosa estúpida. Estoy a favor de la grieta en términos de discusión de ideas del mundo, pero más allá de eso, pelearse con desconocidos y por políticos me parece una estupidez. Que los políticos se defiendan solos. Por otra parte, se ve mucho esa inyección de guita de los partidos oficialistas y no oficialistas- para torcer las tendencias de lo que se está hablando. Eso es una cosa jodida porque se genera una burbuja que después el periodismo usa para legitimar sus propias posiciones.

7. En Últimos cartuchos sos el que más sigue esa agenda. 

Sí. Es una de las discusiones que tenemos con Migue. Él preferiría que no se hablara nada de nada, y a mí un poco se me escapa. No tengo compromisos con ningún partido político, aunque en este estado de polarización busquen encasillarme, pero pasan cosas que no me gustan y las digo. Trato de hacer humor con eso. Me sale, no puedo evitarlo. A veces en redes sociales pongo cosas y las borro porque me van a llegar 500 notificaciones de desconocidos y no tengo ganas de fumarme pelotudos.

8. ¿Cómo es tu relación con Migue Granados? 

Migue es uno de los tipos más generosos y copados que conozco. Es cero enroscado. Nos puteamos bastante pero cuando se cierra un tema, se cierra un tema. No hay una vuelta más, tenemos la relación más frontal y afectuosa posible, para un tipo como yo que tiende a desbocarse es importante. El tema con Migue es que él vive en el caos. Va eligiendo instintivamente o impulsivamente. Yo soy una persona más de proyectar, planifico y tomo decisiones en base a eso. En el programa no guionamos nada, pero sí me gusta tener horizontes. ¿Qué queremos hacer con el programa? Entonces atendamos a tal y tal cuestión. Y aunque somos muy distintos en eso, algo de ese contraste hace que Últimos cartuchos funcione bien porque siempre es algo impredecible.

9. ¿El trabajo de qué realizadores seguís? 

Me gusta mucho Rick and Morty, de Dan Harmor. Me interesa y sigo todo lo que hace Ricky Gervais, es de lo mejor que vi en mi vida. Me encanta Arrested Development. Son series que me gustan, con un registro humorístico que me interesa mucho. Por supuesto que están en mi cabeza cuando pienso en el tipo de laburos que quisiera hacer, pero son producciones que tienen muchos guionistas.

10. ¿Cómo surgió Famoso? 

Famoso surgió en 2010. Tengo un socio que se llama Ariel Martinez Herrera, con quien primero hicimos un libro, Grandes éxitos. Después eso se convirtió en una editorial y luego en una productora. Empezamos a hacer animaciones para Encuentro, Paka Paka y demás y nos la pasábamos encerrados con proyectos en mi casa. Teníamos ganas de salir a filmar, que no lo hacíamos nunca, y por eso armamos Famoso. Lo llamamos a Martín Piroyansky, que enseguida se copó con nosotros. Es el famoso que entrevisto en el primer capítulo y que además filmó los primeros cuatro episodios a dos cámaras, junto a Ariel.

11. ¿Con quién harías otro capítulo de Famoso? 

Me gustaría hacer entrevistas internacionales. Si pudiera elegir a cualquiera, quisiera hacer uno con Louis CK. Cuando vi Dr. House justo vino a Argentina Hugh Laurie, del que estaba enamorado, y estuve cerca de hacerlo pero al final no se pudo. Uno de acá que me re gustaría que estuviera en un nuevo Famoso es Marcelo Tinelli, pero no sé si se animaría a jugar a eso. Si el chabón me dijera que sí, haría una temporada más. Tengo un montón de otra gente que quiere hacerlos pero no tengo ganas de que salga en automático. Bueno, ahora rompo una taza, me meto una cosa en el culo y los hago reír a todos. No, no quiero encontrar una fórmula.

12. Famoso explotaba mucho la incomodidad del espectador, ¿a vos qué cosas te incomodan? 

Casi nada. Me da mucha vergenza cuando alguien me saluda y se equivoca mi nombre. No que me reconozca de internet o de la radio. Quizás me cruzo con alguien que me conoce de toda la vida y me dice: ¡Hola, Matías!. Me pone muy mal tener que decirlo y me incomoda dejarlo pasar.

 

 

 

13. ¿Cómo te parás frente al público de Sin codificar? 

Sin codificar es el único lugar donde trabajo con flacos que me parecen re buenos compañeros, Gustavo Paván, que coordina todo, es muy buen tipo y sabe lo que hace. Pero no tengo ningún tipo de aspiracional en la tele. En términos de público, para mí es lo mismo que los demás laburos. No me cambia en eso ni me interesa mucho el reconocimiento callejero. En algún momento pensé que sí, pero la verdad me da igual.

14. ¿Qué repercusiones tuvo tu encuentro con Nik en Tomate la tarde? 

Fue un pequeño paso de comedia inocente, pero la productora de invitados no lo vio así. Él se fue bien del programa. El tipo es humorista, le va espectacular y entiende las reglas del juego, más allá de que hay un porcentaje de gente que no se ríe con lo que él hace. Pero cuando subí el video a la web y se viralizó, llamó al canal y la productora se enojó conmigo, incluso pidió que la Tv Pública tomara medidas. A mí la verdad me importaba un culo. Le dije que se quedara tranquila que yo iba a hablar con él lo que tuviera que hablar. Unos días después, Bendita TV hizo un informe y él volvió a llamar al canal así que le dije a la productora que lo dejara en mis manos. Lo llamé y hablamos 40 minutos. Le expliqué las razones por las que yo, si tenía que hacer humor en el programa, no podía eludir el tema.

15. ¿Y qué te respondió? 

Me dijo que todos los humoristas tienen chistes repetidos y que él, aunque hace 4 chistes por día siempre son los mismos 6 los que difunden como plagio de otros. Yo en eso le di la razón, es verdad que todo ya está hecho, pero le expliqué que el ensañamiento que tienen con él también responde a cómo es como colega. Él dijo que eso era político, una campaña de kirchneristas. Antes de cortar me invitó a su estudio, a ver cómo trabaja. Le dije que sí, que quedaba pendiente y que hasta podría ser una entrevista de Famoso.

16. ¿Qué cosas te deprimen? 

Casi todo. Todo me deprime un poco. Lo mismo que me alegra me puede deprimir casi en el mismo momento. Ayer pasé por un café de autor muy mal puesto. Y estaba el dueño, que se ve que tenía mucho amor por lo que había hecho. Lo más probable es que el chabón haya laburado toda su vida en una oficina, la oficina haya cerrado y con la indemnización haya armado esto porque siempre le gustó el café. Seguro invirtió toda su plata, a mitad de camino se quedó sin nafta y en 7 meses cierra porque le va muy mal. Va a volver a ser empleado y esta va a ser la anécdota de cómo quiso alcanzar su sueño y fracasó. También me pasa con los espacios y con las cosas que son muy lindas. Cuando veo dibujos o películas muy bien hechos me pone mal, me agarra como una ansiedad de no poder abarcar tanta belleza.

17. ¿Cuál fue la mejor decisión de tu carrera? 

La mejor fue tratar de entender que tengo que hacer las cosas que me gustan y lo mejor que pueda.

18. ¿Y la peor? 

La peor no sé, pero a veces pienso que algunas cosas las podría haber hecho de otra forma. En Tomate la tarde, por ejemplo, me hubiera gustado hacer más cosas graciosas pero en ese momento no encontraba las herramientas. Las estructuras de los canales tienen una forma de producción muy distinta a la independiente y hace que todo sea un poco más engorroso.

19. Nemo Elsi en Últimos cartuchos mata gente por encargo, ¿vos a quién matarías? 

Mataría a la loca del bebito, la de la campaña contra el aborto de colgá tu bebito. Y le diría: Mirá, prefiero matarte a vos, quiero que sepas que morís por el bebito. Esa gente contribuye a lo peor. Metete en tus cosas, ¿cómo vas a sentir más empatía con un embrión que con una persona que está sufriendo?

20. Si te dieran un cheque en blanco para cualquier proyecto audiovisual, ¿qué harías? 

Me había puesto a escribir una serie para presentar al INCAA sobre episodios que ocurren a un grupo de amigos durante la misma noche, pero la adjudicación de los fondos es muy compleja y desistí. En Argentina veo un mercado muy chico y si hay actores 20 mil veces más reconocidos que yo que no pueden hacer algo a ese nivel, menos podría dárseme a mí. Yo pienso con cabeza de productor y de la misma forma que no me enamoro de una mina si no hay onda al principio, no me cebo al pedo con proyectos que no pueden despegar. También tengo amigos que me proponen escribir algo para afuera, pero es difícil pensar humor por fuera de lo local. Haría esa serie, que aunque aún no está cerrada, la tengo en mente.