20 PREGUNTAS

MIGUE GRANADOS

Por Gonzalo Bustos | Fotos por Ignacio Snchez

Empezó detrás de cámaras por necesidad, pasó al otro lado porque había poca gente y siendo el hijo de hasta ganarse un lugar y un nombre propio. Hoy, Migue Granados tiene tres trabajos, miles de seguidores en redes sociales, una hija. Todo sin dejar de ser un inmaduro.

 

Migue Granados está fascinado con la actuación de Guillermo Francella en la última publicidad de Quilmes. Mientras posa para las fotos con timidez y vergenza hay que insistirle para que haga algún gesto incorrecto, repite una y otra vez: es un genio, no necesita ni hablar, es un genio, un genio. Migue, de 30 años, comenzó su carrera en los medios hace unos diez años. Cuando tuve que salir a buscar trabajo, fui a donde conocía gente, dice. Ese lugar era Ideas del Sur, la productora de Marcelo Tinelli, para quien su padre, Pablo, trabajó durante tantos años. El siguiente paso siguió ese mismo camino: pasó a Peligro sin codificar, el programa de los ex ShowMatch Diego Korol, Yayo Guridi, Pachu Peña y Pichu Straneo, entre otros, que detonó el rating dominguero de Telefe. Ahí fue que pasó a estar enfrente de las cámaras. Como sé tocar la guitarra y cantar, con el productor (Alejandro De Luca) hicimos la cortina del programa. Después, como éramos pocos, pasé a estar del otro lado.

Hace seis años que la carrera de Migue viene en ascenso sostenido. Pasó de ser un recurso a parte clave de Peligro sin codificar cuando el programa se convirtió en furor, se volvió semanal y se autoincineró saturando sus horas televisivas hasta quedar fuera de la grilla. En ese camino, Migue encontró su identidad mediática. Dejó der ser el hijo de Pablo Granados para ser Migue: el pibe incorrecto, hinchapelotas y tira bombas. Fue ladero de Elizabeth Vernaci y Humberto Tortonese por más de dos años en Black Toc en Radio con Vos, estuvo sentado en la mesa de Polémica en el bar en su reversión y consiguió un puesto en Redes, el programa de ESPN para adolescentes y jóvenes casi como una consecuencia de su actividad millennial en redes sociales, donde acumula miles de seguidores entre Facebook, Twitter e Instagram. Este año, además de continuar en la señal deportiva, conduce Últimos cartuchos con Martín Garabal en las tardes de Blue FM y llegó a conductor de TVR en su temporada de regreso. Cuando empecé a laburar todo se fue dando. No es que quisiera trabajar en la tele. No era de esos que tienen el objetivo de estar en la televisión. A mí me chupa un huevo.

1. ¿No te seduce la fama? 

No. De hecho la palabra famoso no me cabe ni medio. Cuando me invitan a un lugar, un curro, y me dicen: Tenés que venir a tal lado porque las celebrities. No, las pelotas.

2. ¿Y cómo te llevás con esas cosas de la fama como que te paren en la calle? 

Me gusta y me da vergenza. También tiene mucho que ver con que hago de rompebolas, que ojo, hago de mí en realidad. En ningún lugar actúo. En Polémica en el bar soy el gordo rompebolas, en todos lados hago de mí. Por ahí, la gente se piensa que en la calle te puede decir gordo puto o puede tocarte el orto. Y me dan ganas de cagarlos a trompadas. A mi viejo le han metido el dedo en el orto; casi lo asesina al tipo. Es como cruzarte a una actriz porno en la calle y querértela coger. A mí me pasa que por ahí subo una foto a las redes y me ponen gordo forro porque un día subí un video diciendo: Soy Migue Granados, más conocido como el gordo forro.

3. ¿Cómo fue crecer con un padre famoso? 

Cuando era pendejito me encantaba. Iba al canal, la pasaba bárbaro. Iba al programa más grosso. Pero cuando algo se hace tan grande y tan popular también es más criticado. Tenía madres en el colegio para las que era un espanto que mi viejo estuviera laburando ahí. Como si Tinelli fuese el diablo. De última, no lo mirés. Ahora sigue pasando: la gente bardea el programa y lo mira igual.

4. Hace poco subiste una foto a Instagram con tus dos viejos que rebotó mucho en los medios. 

Hay gente que de una foto te arma algo, sea emotivo o mala leche. Lo que pasó es que como mis viejos se separaron cuando era pendejo, no tenía una selfie digital con ellos dos porque además uno vive en Rosario y otro en Capital. Entonces fue mi cumpleaños y se dio tener una foto actual con los dos. Tengo un montón de fotos con mis viejos. Pero la subieron como la foto estremecedora, el sueño de Migue. Paráaa. Ahí la borré.

5. Sos un tipo muy activo en las redes sociales. 

Sí. Les doy mucha importancia. Desde antes de salir en cámara ya era tuitero a full. Ahora Twitter está medio muerto, cosa que me parece un garrón, porque tengo bastantes seguidores y no quiero que se muera. Aparte, las redes sociales son una fuente de laburo para mí, más que la tele y la radio a veces. Hay marcas que pautan en mis redes. Me copa eso. Es como un canal propio. Ya está todo segmentado, los públicos, los contenidos. Por eso las marcas en lugar de gastar un palo en un director que está ocho horas para hacer un plano de un tipo corriendo, porque lo estira para cobrar más, le dan cien lucas a quien sea: Lali Espósito, Angelita Torres. Personas que sabés que en un día las ven millones de personas. Hoy no hay casi ningún programa que tenga diez puntos de rating. Y, si todas las pendejas de 13 a 18 años están ahí, pongamos la publicidad de las toallitas ahí.

6. ¿Cuándo empezaste a notar que las redes son más fuertes que la tele? 

No sé si más fuertes. Yo laburo en la tele o la radio y siempre me tengo que dejar garchar por las grandes empresas. Nunca voy a ganar una discusión ni con ESPN, ni con Telefe, ni con la radio. Por ejemplo, los feriados no quiero laburar y por más que lo peleo y lo peleo me tengo que agachar y laburar. En cambio, en las redes soy yo. Es mi lugar. Obviamente tuve que cambiar muchas cosas, porque me empezaron a seguir muchos pendejos. Laburo en ESPN, en un programa para pendejos, un canal que es de Disney. No puedo andar diciendo pija, leche, verga. Mantener un humor negro y ese tipo de cosas. Me han llamado de Telefe para decirme: Loco, no tuitees eso. Cuando recién empecé en Sin codificar, tuitié: Se aprende más viendo Nat Geo que yendo a colegios, que creo que es real, y me llamaron diciendo que cómo iba a poner eso, que no podía bajarle eso a los pibes. Bueno, lo borré.

7. ¿Por qué te siguen los pendejos? 

Creo que no soy para un público grande. De hecho, cuando me saludan, cuando es alguien que no considero que pueda tener simpatía conmigo, me gusta mucho más. Un tipo de 60 años que viene y te dice: Qué bueno eso que hiciste el otro día me re cabe. Porque hago boludeces para un público joven. No hablo de macro economía.

8. ¿Cómo se fue formando tu humor? 

Siempre fui un rompebolas, más allá de que tenga algún recurso como tocar y cantar porque lo estudié, siempre hago de mí. En Polémica soy el gordo políticamente incorrecto, en Redes el desfachatado, en la radio también pero más ordenado. No es que tengo un concepto, como Mister Bean o Les Luthiers. Y me gusta todo, desde Listorti hasta Monty Python.

9. ¿Te considerás humorista? 

Siempre digo lo mismo, pero me parece que eso lo voy a poder decir el día anterior a morir. A mí me choca mucho la gente que se autodenomina. Y primero que nada, humorista me parece un rótulo gigante. Hay pibes que suben un video y se denominan comediante y a la vez, no sé, Francella es comediante. Entonces decís: ¿Vos sos comediante la concha de tu hermana?. Humorista es Benny Hill, yo no puedo decir que soy humorista.

10. ¿Vos qué sos entonces? 

No sé. De hecho, cuando tengo que completar algún formulario pongo medios de comunicación. No sé qué soy. Nunca voy a decir que soy humorista. Ni en pedo. Considero que me queda muy grande. Podés hacer cumbia y ser músico, pero músico también era George Harrison. Humorista me parece una palabra enorme.

11. Ahora estás en TVR. ¿Qué significa para vos? 

Me re cabe. Cuando me llamaron, estaba cagado hasta las patas. Fue un programa que miré siempre, sábado a la noche era una birra y TVR. Y el TVR que más fanatismo generó fue el último, que era súper K y la gente estaba esperando eso. Entonces, cuando me llamaron, dije que no podía presentar un informe de hambre, de desocupación, ni de una carpa de maestros, porque no tengo la espalda para eso. Y ahí me respondieron: Justamente, queremos volver al programa de siempre. Por eso está (Horacio) Embón, para presentar eso. Yo no puedo hablar de los desaparecidos, en cambio sí presento un video de Wanda Nara. Y está en un canal re político tirado para el lado K y yo no entiendo de política, pero nada, no sé nada. No tengo ninguna postura porque no sé, soy un ignorante. Ese era mi miedo, quedar en offside. Obvio que tengo mi postura, no soy boludo, sé que hay gente que se quedó sin laburo, pero no puedo defender a nadie. Entonces, cuando puse en Twitter que iba a conducir TVR, todos los mega ultra K pusieron: Capo Migue, genio, volveremos. Terminó el primer programa y se dieron cuenta de que era otra cosa. La gracia de un programa canchero es que tira misiles para todos lados. Volvió a ser así y por esola gente empezó a decir: Rompiste el programa. No, si los protagonistas del programa son los informes. No voy a tomar partido. No quiero linkearme con nada político. No me interesa.

12. Antes habías estado en Polémica en el bar, un programa con debate. 

Es otro rubro que también te da miedo. Por un lado, dije: Guau, estoy sentado en un programa que tiene historia. Puede ser buena o mala, pero tiene historia. Y era un buen laburo. Cuando iba ahí la pasaba bien, tenía buenos compañeros. Pero si tenés al lado a un tipo que dice que a tal piba la violaron porque tenía un escote y después te ponchan a vos, es medio incómodo. Ahí está en vos generar la polémica, decirle: No, hijo de puta y quedar limpio con tu postura. Porque es verdad, no puede decir eso. Igual, no fue tan así el programa. Fue algo más divertido.

13. ¿Cómo es tu día? 

Me levanto a las 7 de la mañana, porque mi hija de ocho meses arranca a esa hora. A las 12 voy a la radio, de 1 a 4 es el programa. Me voy a las chapas a ESPN, ahí el programa es de 5 a 6.30. Y a las 7.30 llego a mi casa. Después, estoy en TVR los sábados. Ahora probablemente vuelva a Sin codificar los domingos, pero no sé qué voy a hacer. Es mucho, de lunes a lunes. Está bien, vos decís: laburar es laburar en el puerto, es verdad, pero te quema la gorra. Porque por ahí un día no tenés ganas de ser el gracioso. Qué sé yo, se murió tu abuela o te duele lo que sea y te tenés que hacer el gracioso igual.

14. ¿Cómo manejás eso? 

No me comparo con los grossos, pero viste que a veces dicen que los humoristas de verdad son unos ortivas: Francella, por ejemplo. Qué se yo, si sos mecánico no llegás a tu casa y te ponés a sacar un pistón. Creo que esa gente llega a su casa y su cupo de ser gracioso se agotó. Vos lo ves a Yayo en un asado y es un lord. Sentado ahí, quieto, riéndose de los demás. Es un divino, pero no está generando el chiste. Francella, también, lo ves y está re serio. Creo que va por ahí. Yo soy re ortiva. Aparte soy tímido. Llego a ESPN con una cara de ojete mal, todos los días. También es la rutina. Ya en mayo, junio, no quiero laburar más.

15. ¿Cómo llevás la paternidad? 

Un flash. Está complicado, sobre todo para la madre que ahí me mandó otro audio. Es así. Es hermoso, aunque la piba no me da ni la hora. Todo bien: foto, hermosa, mimo, pero no me registra. Mi jermu está destruida, vive para ella. Duermo en el sillón desde que nació porque la gorda no se acostumbró a la cuna y duerme ahí. Tampoco quiero que salga. Ahora compramos una cama de dos metros y medio. Me mudé hace poco a una casa un poco más grande. Pero es heavy. Antes decía que quería tener tres pibes, pero también quiero tener mi vida. A la mayoría de las personas que ves en las revista con cinco hijos y que son felices, las ves en las fotos que suben al avión con los cinco pibes y dos nannies atrás que los llevan. Cuatro hijos rubios subiendo a un avión. ¿Cómo te vas a París con tu bebé de tres meses? Porque llevás a Marcela que te lo cuida, la concha de tu hermana.

16. Hace poco dijiste que sos un inmaduro aun siendo padre. 

Las cosas de grande, que tengo que hacer por obligación, me hacen re mal. La AFIP, por ejemplo. Cosas que tenés que aprender a la fuerza, que no quiero saber. No voy a madurar nunca y no quiero madurar

17. Los 30 de ahora no son los mismos que los 30 de antes, sin embargo. 

Sí. También hay gente de 30 súper acartonada que usa chomba y chaleco. Pero bueno, en la radio pasa eso, por ejemplo. Martín (Garabal) se pone a hablar de política porque sabe, y a mí no me caben esos temas. Prefiero mantener el niño.

18. ¿Qué te gusta de la inmadurez? 

Que si mirás todo como un pendejo es más lindo. Si vas al cine y te ponés a ver los planos y esto y lo otro, pará un poco, mirá El Rey León y no me rompás los huevos. Esos que están todo el día en críticos, panelistas de la vida, eso no me gusta. Los que van a ver un show y están en pose no me caben. Si lo mirás todo como un pendejo, la pasás bomba.

19. Rechazaste ir al Bailando. 

Sí, pero no lo pongás como título eso. Después parezco una estrellita. No es que lo rechacé. Es un programa que veo todos los días comiendo milanesa como un argento popu que soy. No me avergenzo de decirlo. Pero si estoy ahí me agarra un infarto. Ojo, si estuviera bien de la cabeza, voy. Si supiera que me banco que alguien me diga algo. Yo vengo de a poco hace seis años, agarrando una cosa, otra. Nunca me peleé con nadie. Nunca tuve quilombos. Y te agarra De Brito y te dice: Vos no servís para nada, y te tiró siete años por el barranco ese chabón que es masivo, que no tiene autoridad, solamente es masivo. Me da miedo. Si no tuviera miedo, voy, me cago de risa.

20. ¿Sos inseguro? ¿En qué? 

Como todo aquel que se expone. Inseguro de no saber si te gusta lo que hiciste. O que hay mil comentarios buenos en Twitter y uno que no y ese te mata. Es humano. Mil te dicen capo y uno te dice que es una cagada. Cuando te putean no pasa nada, pero cuando te lo dicen con altura, eso te mata. A mí me afecta. Pero tampoco soy el anticristo, che. No soy Videla, la concha de tu madre.