#MIAMOR

MONUMENTAL MORIA

Por Toms Rodrguez Ansorena | Fotos Luis Sens

Una charla íntima y distendida con la diva en sus camarines, horas antes de salir a escena en The Hole, la obra con la que ha vuelto a enamorar a su público. Y donde se apropia del texto de una forma brillantemente personal. Moria volvió al escenario. Pero en realidad, siempre estuvo ahí.

 

*Mirá las fotos exclusivas de Moria para Playboy acá.

PLAYBOY: Te pasás un montón de tiempo en camarines. 

Moria Casán: Los camarines del teatro en realidad son tu segundo hogar. Estaba viniendo para acá y digo, yo debería tener una habitación en el Obelisco. Hace cincuenta años que estoy en la calle Corrientes. Debuté en el Nacional, después en el Astros, después en el Maipo, Lola Membrives, en el Astral, en el Blanca Podestá, en el Ateneo, en el Tabarís. Mi segunda casa son los camarines y, viste cómo es, el camarín es undeground; cuando subís al escenario, subís sin luz, con algunas pocas lucesitas para que no te estés chocando. Estás siempre en la oscuridad y en silencio, o sea que empezás a tener un control muy fuerte. Que después es descontrol, porque en el escenario te expandís.

PLAYBOY: ¿Te acordás de tu primera función?

Moria: Yo fui por primera vez un domingo al teatro, con un amigo de Carlos Petit. Petit me ve y me dice, qué hermosa mujer, ¿no quiere venir el martes, que se nos va una persona?. Y yo, que nunca había visto revista, lo tomé como un halago, qué se yo. El martes me levanté temprano porque tenía un examen de economía política en la facultad de derecho y cuando llegó la hora, las 7 de la tarde, ¿qué hago? ¿Voy, no voy? Vine. Bajé corriendo las escaleras de la Facultad de Derecho mis primeras escaleras- y me vine corriendo. Llego al Nacional, me agarra Petit y me dice, señorita, empieza mal porque llega tarde. Le pedí disculpas y me dijo que fuera a cambiarme. Fue todo muy loco. Tuve que ir a depilarme, ponerme en condiciones. Me pintó una chica, me puso pestañas de cartón, no tuve tiempo de sentir pudor ni de darme cuenta. Fue como debutar ahí en Libertador. En la Plaza de Toros.

 

Yo soy una especie de Sarmiento: con las plumas y la palabra. Y mi fuerza está en haber podido trascender el cuerpo. Porque estar en bolas y vestirte con tu propia luz, tu propia palabra, un estilo, es too much. Siempre fui de hacer cosas muy lanzadas (...) No creo que haya una vanguardia mayor que yo dentro de la revista.

 

PLAYBOY: Dijiste alguna vez que nunca reprimiste ninguno de tus deseos. Algo tenés que haber reprimido

Moria: Mmm mirá, yo soy lanzada y conservadora. O sea, creo que me he permitido casi todo en mi vida. Tal vez, sí, hay cosas mías que me las guardo. Que hacen a mi entereza, son mi salvaguarda, mis pilares. Eso que forma parte de tu esencia, que difícilmente entregues. Tiene que ver con el alma. En el escenario entregás cosas. Un cuerpo desnudo, tu corazón. El escenario es un ritual de entrega, una constante negociación. Te pagan para que los entretengas. Es una epecie de prostitución. Pero la entrega es hasta ahí. No le puedo entregar todo.

PLAYBOY: ¿Cuándo te diste cuenta de que tu cuerpo era algo especial?

Moria: Desde chiquita, cuando salía con mi madre. Debía tener 8, 9 años y ya recibía piropos. Una vez me acuerdo que alguien gritó desde un choche, cuídemela para cuando sea más grande. Pasa que siempre fui como muy llamativa. Me acuerdo que salíamos una vez a la semana a caminar con papá, siempre al centro, íbamos al cine, al teatro, a las librerías. Nos gustaba mucho. Y él iba caminando atrás o adelante porque no aguantaba las cosas que me decían

PLAYBOY: ¿Y vos cómo te tomabas eso?

Moria: A mí me divertía. Me asombraba llamar tanto la atención. Pero me acostumbré desde muy chiquita. Mirá, mis viejos estaban casados por civil pero no por iglesia. Y una vez a mi mamá la habían operado en el Instituto de Gastroenterología, en la calle Caseros, y adentro había una capilla. Yo estaba en mi casa, sola, y me llama mi papá y me dice venite que nos vamos a casar con mamá. Entonces salí a la calle y me empezaron a gritar montones de cosas. Así que volví, se me notaban mucho los pechos, y agarré una faja, me tapé, me puse un suetercito encima y salí a la calle de nuevo. Era muy alevoso, antes te decían muchas cosas. Ahora no sé cómo es porque te dicen Moria, te reconocen. Si estás en otro país, quizás hay un señor que te mira por mujer. Pero antes, sí, yo recibía mucho esa mirada. Una vez que sos famosa es como que te blindás. La fama te cambia la libido. A mí no me la quitó (ríe), pero te la envaselina, te la maquilla. Esa mirada cargada de admiración, el piropo, la piel y todo eso, una vez que sos famoso, eso atraviesa por tantas cosas que sí, está todo maquillado, o borroso, como si hubiese una neblina. Un smog.

PLAYBOY: Eso es algo recurrente entre las famosas. Pero vos, al contario, siempre te afirmaste activamente sexual y dueña de tu cuerpo. Parecías decir: vivan su cuerpo como yo vivo el mío.

Moria: Eso fue siempre tener claro que sos un sujeto y no un objeto. Yo misma me descosifiqué. Todo el mundo te considera una cosa, y yo estaba segura de que no era ninguna cosa. Yo entré en la revista, que tiene cierta cosa misógina, aunque algunos cómicos con los que yo he trabajado, tipo (Alfredo) Barbieri, tenían recursos mucho más valiosos. Nunca hubieran usado a una mujer como decorado. Bueno, sí, para la revista se buscaban mujereshermosas, que no hablaran creo que fui la primera con voz y personalidad. Una vez Lucho Avilés dijo que yo era la primera yegua pensante que había aparecido en el mundo revisteril. Eso causó mucho ruido. Yo aparecí en los 70 y me invitaban a programas donde hablaba y no era usual, porque a las mujeres, incluso a las primerísimas figuras, no les conocías ni la voz. Imaginate miamorrr, en esa época, decir que eras un sujeto y no un objeto.

 

 

 

PLAYBOY: Desde hace unos años, además de todo lo que significaste siempre, te convertiste en referente de un público distinto.

Moria: Sí, siento que hace unos años soy medio referente de la cultura pop, ¿no?. La otra vez, que pasé Año Nuevo con Fito y Charly García, ellos me decían que me ven como una rock star. Lanzada, transgresora, una mujer de muchos años que ha pasado muchas cosas y que llega a todos los targets. Porque llego al más popular y a otro más intelectual.

PLAYBOY: ¿Califica como un logro eso o no te importa?

Moria: Bueno, sí, siempre me interesa que me capten, digamos.

PLAYBOY: ¿Tiene que ver con tu acercamiento al kirchnerismo quizás?

Moria: No, no creo. Porque el acercamiento final mío fue yo me acerqué al modelo por una cuestión de género. Cuando la vi a la mujer sola, me pareció que merecía el apoyo del género. No me interesa la política, porque la política que yo hago está en el escenario. Intenté una vez, que me pidieron, en un partido de centro-derecha.

PLAYBOY: Fuiste candidata a diputada.

Moria: Sí, fui candidata. Quería hacer cosas por las mujeres. No resultó. Y yo entendí que la política que hago desde el escenario, entreteniendo y dando placer, es mayor a la que pueda hacer en otro lado. Y con el kirchnerismo yo tampoco creo en esto de la grieta. Son lecturas rarísimas. La grieta siempre existió. Antes había dos partidos, ahora hay un montón. Son cosas que quieren hacer para distraer, y para simplificar. La política conlleva un apasionamiento, y ¿quién te dirige? Yo no tengo esa actitud de sometimiento frente al Estado. No puedo depender de una actitud paternalista. Yo soy mi propio patrón. Ya tengo mi política escénica: hacerle olvidar a la gente durante dos horas de los quilombos que le provoque la política.

PLAYBOY: Dijiste que lo que más te atraía del kirchnerismo era que habían desacralizado vacas sagradas.

Moria: Sí, el matrimonio igualitario, eso de todos iguales. No se comieron el verso de las jerarquías. Somos todos iguales. El espectáculo te democratiza también. Nos hace a todos iguales. Mi militancia está en el escenario. Yo soy una especie de Sarmiento: Con las plumas y la palabra. Y mi fuerza está en haber podido trascender el cuerpo. Porque estar en bolas y vestirte con tu propia luz, tu propia palabra, un estilo, es too much. Siempre fui de hacer cosas muy lanzadas. Me acuerdo de que acá no se podía estrenar La naranja mecánica, porque estábamos en Dictacura. Y Petit, que también era bien lanzado, hizo La banana mecánica. Y no sabés lo que era esa revista. Muy fuerte. Yo tenía un homo flirt con una chica, aparecíamos en una escena lésbica las dos desnudas. Te estoy hablando de plena Dictadura. Y aparecían los Drugos con unos cinturongas, que me violaban, y yo con las lolas afuera. No creo que haya una vanguardia mayor que yo, obviamente dentro de la revista.

PLAYBOY: Las drogas son el otro tema con el que incomodás. Hubo algunas críticas a tu opinión sobre la despenalización después de la muerte de los jovenes en Time Warp, la fiesta electrónica.

Moria: Sabés qué pasa, hablar de las drogas en este momento es muy difícil. Porque si sos verdadera, hacés apología. Pero si no, sos hipócrita. Y sobre muertes, es difícil decir cualquier cosa. Esto no se resuelve hablando. Yo creo que hay que darle un marco legal, de contención y cuidado. Porque se dice que no estamos preparados. Pero ya tenemos 30 años de democracia. Estamos preparados para que se mueran chicas por abortos clandestinos; estamos preparados para que se mueran cada vez más chicos por sobredosis, ¿cuándo vamos a estar preparados para darle un marco de contención? Hay una lectura muy careta, muy banal, muy de doños de peluquería. Que lo único que quieren es morbosear. Te invitan a hablar de droga y no están buscando una solución. Y a mí, hablar de droga en este momento me parece una falta de respeto a los padres que perdieron a sus hijos. Cualquier cosa que diga, van a decir esta se quiere falopear y a mí, te podés imaginar, me chupa un huevo. Pero, cómo te puedo explicar, llevan a un famoso a la tele a preguntarle cómo se droga. Yo creo que es un momento muy álgido para hablar. Hay una mirada morbosa, patética. A mi hija también la destruyen, y la han descontextualizado totalmente. Lo que pasa es que ella, como consumió, no quiere demonizar a la droga. No tenés autoridad para demonizar a la droga. ¿Quién sos? Nadie tiene esa autoridad. Lo que te puedo decir es que hay un caretaje morboso, donde no importa un carajo la muerte y, de tanta información, hay una desinformación absoluta. Desde mi lugar, yo nunca demonizaría nada.

PLAYBOY: Se habla de los consumidores siempre como adictos o criminales.

Moria: Yo creo que tiene que haber regulación, para que la gente se cuide, para que no se haga daño. Porque no le podés decir a la gente no se droguen. ¿Quién sos para decir eso? ¿Quiénes son? ¿Dios? Yo no soy nadie para decirle al otro lo que tiene que hacer. Puedo decirle a mi hija cuidate, te amo, puedo protegerla, pero ¿prohibirle cosas? Yo en la vida hice siempre lo prohibido. Me banqué la vida sola, con unos padres maravillosos sin pasarle ninguna factura, y no tengo ningún arrepentimiento de nada. Hice todo lo que quise y seguiré probando y haciendo todo lo que se me dé la gana. Y haré todo tratando de no hacerme daño, ni a mí ni a nadie. Si no, no estaría como estoy, en un teatro, recibiéndote a vos, haciendo estas fotos a una altura de la vida que no te digo que tendría que estar tejiendo crochet, porque eso nunca lo haré en mi vida, pero ¿entendés lo que te digo?

PLAYBOY: ¿De qué cosas disfrutás?

Moria: Disfruto de estar en mi casa, disfruto mucho de Helena y de Dante, mis nietos, de verlos crecer, de mis amigos, de mis proyectos, del teatro. Me gusta la lectura, me gustan las series de Netflix. Sabés que yo nunca vi series. Ni una novela ni nada. Ahora estoy viendo Scandal, que me encanta. Y la primera que vi fue Orange is the new black. Me encanta eso de seguir una serie, lo acabo de descubir. Parezco una adolescente.

PLAYBOY: ¿Te gusta la tele?

Moria: La tele ahora estoy un poco cansada del dinero K, el dinero M, las rutas, los políticos, los programas. Del análisis de la corrupción. Fariña, Báez, me aburre soberanamente. La única palabra que se escucha últimamente en la tele es corrupción. Veo CNN, que tienen otra mirada. Y los programas de espectáculos a veces los veo

 

 

 

PLAYBOY: ¿Qué opinás de Macri?

Moria: Yo a Macri lo veo como un empresario. Lo eligió el pueblo, sí, pero para mí ha sido una especie de empate técnico. El problema es cuánta gente votó realmente a favor de Macri y no en contra de, ¿me entendés? Ese es un gran problema. Porque tiene todo el poder: la Nación, la Ciudad y la Provincia. Hace mucho que nadie tiene semejante acumulación de poder. Yo creo que él es consciente de eso pero no es un animal político. Es un CEO. Es el CEO de este país y me impresiona el poder que tiene.

PLAYBOY: ¿Te preocupa?

Moria: No. Porque este país es muy especial. Nos hundimos y después algo va a hacer que salgamos. Ahora está bravo. Está bravo porque veo que hay paros, despidos. ¿Sabés qué veo? Yo creo que todavía no nos hemos podido reponer de 2001, es como que tenemos un jet lag desde ese diciembre. Todavía estamos shockeados. El año pasado fuimos como cuatro veces a votar. Y además cambiamos de coño. Teníamos un gran coño, el coño sur, con la Bachelet, Dilma y Cristina. Y ahora nos metemos de vuelta en la testiculocracia. Mi gran miedo es que la testiculocracia se convierta en huevocracia (ríe).

PLAYBOY: ¿Tenés nostalgia de algún tipo de estilo? Me refiero a la palabra, sobre todo. No por los últimos cambios políticos, sino en general, en la vida cotidiana.

Moria: No, yo no tengo nostalgia del pasado, ni tengo apremios por el futuro. Yo soy del ahora. Y me voy flexibilizando y adaptando a las circunstancias. Soy de plástico: soy el elemento más flexible y menos perecedero, el único que no se rompe. Soy plastilina. Y pienso que lo que te da mayor flexibilidad es la no nostalgia. No soy melancólica. Capaz tiene que ver con que soy actriz y me pongo distintas pieles. Es un ejercicio hasta sensorial, todos los días de tu vida, meterte en pieles diferentes. No añoro nada del pasado. Mi mejor momento es éste. Hoy tomé el té con una amiga, hablé por teléfono con mi hija. Estoy acá. Yo no tengo fotos. Sofía me dice mamá, ¿las fotos de mi fiesta de 15?, ésas sí sé que las tengo hicimos una fiesta estupenda, divina-, pero yo no quiero registro de nada, ¿viste? No es porque sea negadora. El pasado ya está. Es inmodificable. Es esto que soy yo ahora. Y la verdad que no me da para decir ay, los chicos de ahora. Son iguales, nada más que están muy virtuales. Me dan como una cosa de amorosidad, porque están necesitados de afecto. Son felices en su mundo, pero es un mundo muy virtual. Y sí, son de otro sistema solar. Pero podemos convivir todos divino. Antes me iba a comer con el Negro Olmedo a Fechoría y ahora me voy a comer con los chicos acá a la vuelta, y nos morimos de risa. El sábado fui a comer y fui a bailar. Y los chicos no lo podían creer. Y no es que me quiero hacer la pendeja, pero disfruto.

PLAYBOY: ¿Te cansás a veces de pelearte con alguien?

Moria: No, porque lo hago porque me pagan. Yo me peleo en el Bailando, si no, no. Es un acting.

PLAYBOY: ¿Pero eso está claro siempre? Que es un acting, digo. A veces parece que hay gente que se cree demasiado todo, ¿no?

Moria: Bueno, no sé, depende. Y depende de vos también. Yo no sé ni con quién me peleo.

PLAYBOY: ¿Cómo te llevás con Tinelli?

Moria: Con Tinelli bien porque no me llevo. Tenemos relación empleado-empleador, tenemos simpatía sí, y empatía profesional, él me tiene mucho respeto y yo también le tengo mucho respeto a él, por supuesto. Y hace un montón de años que trabajo. A veces cuando pasan esas repeticiones en la tele, yo siempre sentada ahí, este creo que va a ser el año 10 u 11 que estoy de jurado miamorrr, todas las noches..

PLAYBOY: ¿Podrías vivir en otro lugar que no fuera Buenos Aires?

Moria: No creo. Buenos Aires es una ciudad única. La gente, la gastronomía, los pre, los after, la flexibilidad horaria. Imaginate que yo me fui en el 74, 75 a Europa. Viví en Valencia, en Madrid y en Paris. En ese momento acá se hacían dos funciones todos los días en el teatro, 3 los sábados y 3 los domingos. Y en Europa había teatro una vez a la semana. No había lugares abiertos. Nosotros llegábamos a Fechoría a las 4 de la mañana y cuando entrábamos todavía había gente haciendo cola. Buenos Aires es una ciudad única. Soy re porteña.

PLAYBOY: ¿Estás con alguien, Moria?

Moria: No. Estoy solita.

PLAYBOY: ¿Tenés ganas?

Moria: Siempre tengo ganas. Pero por primera vez en mucho tiempo estoy disfrutando mucho de estar sola. Porque nunca estuve sola. Y siempre tengo señores, tengo mis cositas, pero no las muestro, las tengo bien escondiditas. Clandestinas tipo service. Clandestinidad total. No hay que modificarle la vida a nadie, que no se sienta que le cagás la vida. Yo no tengo ese tipo de culpas pero los tipos se vuelven locos con tanta cosa. Terminan siendo famosos ellos y ¿vos sabés lo que es cargar con esa fama de repente sin estar preparado? Igual esto te lo digo ahora porque lo estoy analizando pero, si me gusta alguien, me voy a vivir con él y me importa un pito, no me importa nada. Pero bueno, como te digo, estoy sola y tengo amigos, cosas, pero no las quiero sacar a la luz.

PLAYBOY: ¿Y con mujeres?

Moria: Las mujeres no me gustan. No sé. Tengo aliadas, yo. Tengo pocas amigas, somos bravas las mujeres. Prefiero tener amigos hombres. Hombres y gays. No tienen mucho mi aire los hétero. Tengo mucho amigo gay. La mujer no es algo que me seduzca. La mujer necesita ser penetrada y pasarla bien. No me calienta para nada el homo flirt. Igual creo que vamos hacia una cosa de que ya no va a haber distinción de género, ¿viste? Mi nieta cuando era chiquita decía tengo novia y tengo novio, ¿viste?. La división de sexos va a ir hacia eso, me parece. Igual, yo creo en la hembra y en el varón. Soy lo más pro puto, pro gay que hay en este país. Pero para mi sexualidad yo necesito esos roles.

PLAYBOY: ¿Cómo te gustan los tipos?

Moria: A mí me calienta el convencional, no el lanzado. El tipo que es más mojigato. No inexperto, pero el pasado de rosca me la baja. Me seduce el hombre que tenga que conquistarlo yo. Eso me pasó con (Mario) Castiglione. Castiglione me conquistó desde el lado intelectual. Y después me costó conquistarlo a él. Era un hétero muy convencional, y esa cosa medio de cura que tenía me encantaba. Él había estudiado teología y en las primeras épocas nos íbamos a un hotel alojamiento, y en vez de hablar de garchar me hablaba de teología. Me fascinaba que a un tipo yo no le calentara, ¿entendés? Lo que no me gusta es el reventado.

PLAYBOY: ¿Qué otros tipos fueron fundamentales en tu vida?

Moria: Yyyy, hubo un americano con el que tuve algo fuerte. Después, mi padre, y sí, (Carlos) Sexton, que era bastante mayor que yo y que te diría que es el hombre con el que mejor la pasé. Porque no vivíamos juntos. Éramos clandestinos. Y yo nunca supe si él vivía con la mujer o no. Yo sabía que era casado, pero nunca quise saber nada. Y hasta he pasado fiestas sola. Mi madre nunca ha tenido la gran reciprocidad hacia mí y se iba con sus hermanas al campo. Una familia muy especial somos nosotros. Y ni me entristecí ni me armé el arbolito, ni nada, otra mina pasa sola noche buena y se quiere morir Por eso también la pasé bien con este hombre. Ninguno me volvió loca de amor, eh. Yo, para pasarla bien, necesito no estar muy enamorada. Si estoy muy enamorada, caigo. Nunca estuve tan enamorada como para que alguno me haga perder la cabeza. Porque antes de eso, largo. Noooo miamorrr

PLAYBOY: Entonces hay algo que sí te reprimís.

Moria: Bueno, sí, por eso te digo que hay una parte mía que me la guardo, no, no, no, no. Yo cuando veo que la cosa viene con una agitación de más en el cuore alerta, alerta roja, si, tsunami emocional. Y lo termino. El otro no entiende nada porque si las cosas van tan bien, ¿por qué tiene que terminar? Yo la termino. Y las termino en el mejor momento, entonces el otro no entiende nada. Nos estamos llevando tan bien que termino, -¿perrrrdoooón? (ríe). Así que no tuve el gran amor de mi vida, por eso nunca sufrí. No, no me permito sufir por amor ni loca. Como decía Oscar Wilde, no hay mayor amor que el amor a uno mismo, no hay mayor amor que el que tengo por mí misma. Y ya con eso sufro bastante. En la construcción de mi personalidad, yo soy la arquitecta de mi psiquis y nunca en mi vida, pero nunca, permití que alguien me perturbara. Por supuesto que tuve perturbaciones, pero las fui solucionando sola

 

Cuando veo que la cosa viene con una agitación de más en el cuore alerta, tsunami emocional. Y lo termino. El otro no entiende nada porque si las cosas van tan bien, ¿por qué tiene que terminar? Yo la termino en el mejor momento, entonces el otro no entiende nada. Nos estamos llevando tan bien que termino, -¿perrrrdoooón?.

 

PLAYBOY: En tu autobiografía (MeMoria, Planeta, 2012) contaste el abuso que sufiste de parte de tu abuelo: ¿eso lo resolviste sola?

Moria: Sola. Cuando lo hablé, mi mamá ya no estaba. Y después, lo que opinara mi familia me importaba un bledo. O sea que cuando lo hablé, que se lo dije a un periodista mirá como te estoy hablando de esta cosa tan fuerte mientras me estoy maquillando, ¿ves? Esa también es mi vida-. Eso formó parte de mi vida durante mucho tiempo, imaginate, no fue un ratito. Pero lo banqué y un día decidí que lo tenía que sacar de mi vida, y que no me tenía que hacer tantas preguntas con respecto a eso. Que era algo que no había ocurrido y que no me tenía que victimizar. Porque estaba segura de que si lo contaba iba a provocar un desatino. Siempre te va a quedar la duda a mi viejo le conté otro caso que me pasó, pero con un vecino. No pasó nada, fue una tarde, pero lo de mi abuelo no te digo que me había acostumbrado, pero como que era parte de una relación. Creo que, después de pasar eso Galito, perdón, me das las toallitas húmedas que tengo-, te acostumbrás a cualquier cosa. El cuero te queda duro. Pasarlo sola, sin ayuda, imaginate cómo te curtís. Por eso te digo que aprendí a blindarme de chiquita. Me pasó, no voy a estar todo el tiempo pensando en eso, no voy a volver, no me van a dejar de gustar los hombres por esto. No tengo por qué trasladar nada. Y yo nunca hice análisis, qué se yo, ¿habré tenido sabiduría? ¿qué te puedo decir? Es raro. Eso se llama resiliencia, ¿ves? Lo que para algunas personas es de terror, a mí me sirvió como para ayudarme a salir. Lo desdramaticé solita. No se lo conté a nadie eso. Mi familia supongo que se enteró por las revistas. Así son las cosas, baby.

PLAYBOY: Dijiste alguna vez que tus psicólogos eran los periodistas.

Moria: Así es. Toda la vida. Me acuerdo que una vez un periodista de la revista La Semana me hizo un reportaje larguísimo. El título era Ética y estética de Moria Casán, hace añares. Y era todo con mis pensamientos, como si yo fuera, no sé, Aristóteles. Por eso siempre fui un poco una niña mimada de la prensa. Me cuidaron. Luisito Ventura me dice que yo soy la mayor titulera de la Argentina. En cada frase, te doy un título. Porque te hablo sin ninguna pantalla, te hablo de lo que me pasó en la vida. Son cosas too much.

 

-Mirá, este es mi make up- 

 

Hace poco hice una nota donde tenía que decir por qué pienso que no hay más divas como nosotras, ¿viste?, porque quedamos siempre las mismas, Susana y yo. Siempre me preguntan lo mismo. Qué se yo miamorrr. Debe ser un combo de varias cosas, de carisma, pero ¿cómo lo lográs? ¿Te lo dio papá y mamá y vos lo mejoraste a través de la vida? Es difícil, porque ahora se construye para la fama, para el momento. Es todo fast food. Hay una cultura de la fama express, entonces la gente no puede perpetuarse. Lo único que te puede inmortalizar es el cine. Ahí si quedás. Pero lo demás es fast food. Vos ves vedettes que se hacen las siliconas y se ponen un muñeco al lado para cantarle a los chicos el payaso plim plim. A ver si me entendés ¡Par favaar!

PLAYBOY: ¿Cómo hubiera sido el programa infantil de Moria Casán?

Moria: Pero sabés que yo tendría más éxito que cualquiera de estas, porque, no es por nada, pero ¿por qué esta piba? En fin.

PLAYBOY: ¿Lo hubieras hecho?

Moria: A mí me propusieron, en mi mejor época de Rita Turdero, hacer en el teatro canciones para niños y dije que no. No quiero hacer nada que me coma a Moria Casán. Porque si no, no hubiera podido hacer Brujas. Nunca quise un personaje mío, que fuera el titiritero de mi persona. Yo soy la titiritera de todos mis personajes. Pero a mí hacer un disco de Rita Turdero, me pagaban una guita impresionante, digo ni-lo-ca. Me muero de vergenza, no está en mí. ¿Me iba a pasar la vida diciendo chiribín chiribín huuuu? Es prostituirme, es jugar al Dr. Jekyill y Mr. Hyde. No me interesa. Me acuerdo que me daban el Ópera para que hiciera Rita Turdero para los chicos. Ni loca, ni-lo-ca. Detesto los infantiles. A mi hija la llevaba, no te digo con reliverán, pero no me gustan los niños, nada. Yo pude haber sido cualquier cosa menos maestra jardinera. Creo que a los únicos pibes que me banco son a mi nieto y mi nieta.

PLAYBOY: ¿Con Sofía te costó eso?

Moria: No, no, qué se yo, nunca he tenido demasiado tiempo. Sofía cumplió 4 años en Mar del Plata en el 91, cuando empezamos Brujas. Así que ella se venía conmigo al camarín, miraba los dibujitos, y se sabía todo el papel de cada una de nosotras. Sabía todo. Todo, todo, qué increble, ¿no? Sofía, divina, divina.

PLAYBOY: El momento más emotivo de The Hole es cuando hablás del fin de la fiesta, el bajón, la soledad

Moria: Ay, sí, el fin de la fiesta, qué fuerte ese monólogo, ¿no?, ¿Valió la pena?

PLAYBOY: ¿Valió la pena?

Moria: Nunca me hago esa pregunta. La digo porque está en el texto (ríe). Yo no me puedo preguntar eso. Mientras estés viva, yo creo que todo vale la pena.

PLAYBOY: ¡Hasta lo de Paraguay!

Moria: ¡Es que es un hecho irreal! Te juro que la pasé brutal. Porque la pasé en el correccional del Buen Pastor, y es un convento. Entonces hay una mística, no es una celda. Yo estaba en un departamento donde había una peluquería y una juguetería. Con aire acondicionado. Se la pasaban planchándome el pelo, haciéndome las manos y la tintura. Charlaba con las chicas. Cuando me llevaban a hacer las comparencias para demostrar que no era una narcotraficante, que me la pasaba haciendo dibujos y análisis de orina, ¡un disparate!, yo lo único que quería era volver para estar con las chicas. Yo me quería quedar para Noche Buena. No me puedo comunicar con ellas ahora, pero les tengo un profundo amor. Y sé de ellas a través de un abogado amigo mío, que quiere defender a una de ellas. Ya pasaron 4 años y vamos a ver si encontramos algo que la ayude a salir. Vamos a tratar de apoyar en todo eso. Por algo fui a ese lugar. Mirá, si fui al Correccional del Buen Pastor, que estaba lleno de cosas místicas, para darle la libertad a una compañera, bienvenido sea. Porque lo demás si no lo hubiera desdramatizado, estaría en un loquero. Porque la verdad que es todo una locura, ¿cómo voy a estar presa sho? Por algo que no cometí. Porque me apareció algo en la cartera, que no sé cómo apareció. A ver si me entendés.

PLAYBOY: Ahora tenés que hacer la obra de teatro, o la serie: Orange is the new black.

Moria: A propósito, me llamaron para hacer la publicidad de la serie, para Netflix, para la nueva temporada. Contame vestida con el orange, no, no, no, no, es insólito. Es que doy, total. Lo cual es otra insolitez, ¿no es divino? ¡Netflix! Es lo más. Pero no sabés lo que fue, porque era toda una mística, un amor ahí adentro. Otro mundo. Todos me querían ver, me querían saludar, me querían regalar cosas. Llegó un momento que no pude más, no tengo tiempo miamorrr de saludar a toda esta gente. Desde las 7 de la mañana. Yo estaba adentro y en algún momento tenía que estar afuera, en el patio, donde hacen yoga, bailan salsa, todo el día música. Música fuerte. Enrique Iglesias, latino, reggaetón, ¡un quilombo! Estaba todo el día con tapones, porque tenía el bafle al lado de mi departamento. Bailan, escuchan, se hacen las manos, un quilombo. Es otro mundo. No lo podés creer. Y las comidas, divinas, no, no, no, no

PLAYBOY: No tuviste tiempo ni de preocuparte.

Moria: Nooo, ¿sho? de nada. 9 días. Me quise quedar para Noche Buena y me tuve que volver. ¿Qué me decís miamorrr? Qué loco, ¿no?