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MUERTE Y RESURRECCIN DE LOS SALVAJES UNITARIOS

Por Steve Palopoli

Los capítulos reunidos en la serie de antología Black Mirror han revitalizado el género que inauguró La dimensión desconocida en 1959: ¿signo de época o qué?

 

En 2010, cuando el británico Charlie Brooker estaba craneando Black Mirror la serie que introduce una nueva distopía tecnológica en cada episodio, la última era dorada de la televisión estaba en pleno apogeo. Mad Men transitaba su cuarta (y redentora) temporada; Breaking Bad estaba volando alto, enfrentando a Walt y a Jesse con el enigmático y ambivalente Gus Fring. Hasta Dexter y True Blood todavía eran buenas. Había muchas sagas para descubrir y a Brooker le resultaba absolutamente agotador. Todo se estaba moviendo hacia estos largos y complejos desenlaces: ¿Viste tal serie? Se pone realmente buena alrededor de la tercera temporada. Fuck me! Incursionar en una de esas grandes épicas de varias temporadas era como pensar en comprar una casa. Brooker era fanático de Mad Men y Breaking Bad, pero sintió que se había perdido cierta forma de contar historias. Extrañaba las historias de formato corto, esas que dejan una impresión what-the-fuck. Extrañaba la flexibilidad, esa libertad que brindan y la posibilidad de coleccionarlas: un poco como buscar pokémones. Lo que extrañaba eran las historias sobre ideas.

Lo que él extrañaba eran, en concreto, las series de antología. The Twilight Zone (La dimensión desconocida), de Rod Serling, debutó en 1959 y sentó los estándares de lo que serían luego las antologías de TV con sus capítulos unitarios, en una época en la que predominaban aquellos guiones con premisas de qué pasa si y finales rebuscados. El formato, sin embargo, rápidamente tocó fondo; al menos hasta su primer revival en los años 80, durante la infancia de Brooker. Los espectadores estadounidenses asistieron a la transmisión de series como Tales From The Crypt, Ray Bradbury Theater y Amazing Stories (de Steven Spielberg), junto al relanzamiento de The Twilight Zone y otro show clásico de los 50: Alfred Hitchcock Presents. El Reino Unido también tuvo series antológicas en esos tiempos que dejaron una poderosa impresión en Brooker, aún cuando él era demasiado chico para ver los episodios de Hammer House of Horror.

Black Mirror se estrenó en la pantalla británica en 2011, en Channel 4, cargada de audaces a veces, hasta shockeantes argumentos que, una vez más, trajeron aires de renovación al formato de la antología. Cuando llegó a Netflix en 2014, se convirtió en la serie más popular en Estados Unidos. El mismo año, un bastión de antologías comenzó a tomar forma de la mano de la increíble primera temporada de True Detective (HBO) y de la acompasada construcción de American Horror Story (FX), dos series que evolucionaron el formato al dedicar cada temporada a una única historia.

Mientras tanto, el novelista emergente y guionista Nick Antosca estaba soñando con lo que se transformaría en la nueva antología de ciencia ficción Channel Zero, que adapta a las pantallas los relatos creepypasta: una Matrix de leyendas urbanas de terror generada por usuarios en internet, que hacen circular textos en foros y cadenas de e-mail. Cuando él y Max Landis (coproductor) intentaron venderla por primera vez hace algunos años, fracasaron estrepitosamente. Nadie estaba interesado en las series de antología recuerda Antosca. Así que me dispuse a hacer la tercera temporada de Hannibal, Max hizo American Ultra y algunas películas más, y volvimos a intentarlo al año siguiente. De pronto, ahí estaban True Detective, American Horror Story y Black Mirror, y la gente decidió que era una buena idea.

Desde entonces, la tendencia explotó. En 2017, las cadenas de televisión planean emitir más antologías nuevas que en toda la historia del formato. Irónicamente, dos de los productores más prestigiosos de series de temporadas múltiples están direccionando su talento a nuevas antologías: HBO contrató a Mark y Jay Duplass para hacer Room 104, que en cada episodio recorrerá la estadía de nuevos huéspedes en esa habitación de hotel; AMC, por su parte, tiene a Jared Harris (de Mad Men) trabajando en el drama antológico The Terror. Paralelamente, TruTV encargó episodios de Bobcat Goldthwaits Messed-Up Stories (que recuerda a otra antología con impronta rupturista: Tim and Erics Bedtime Stories, de Adult Swim), Lifetime ya tiene un piloto de una antología/thriller basada en Shakespeare (Midsummers Nightmare) y TBS va a lanzar una comedia de terror escrita por Aubrey Plaza (de Parks and Recreation), titulada Nightmare Time.

Dicho todo esto, ¿por qué las antologías de TV renacieron en 1950, 1980 y 2010? Bob Bralove, un músico oriundo de la Bahía de San Francisco (EE.UU.) principalmente conocido por producir a Grateful Dead y por trabajar en la versión de los 80 de The Twilight Zone, cree que la respuesta está en las nuevas plataformas y el flujo de ideas que busca darles contenido. En los 50 fue la televisión; en los 80, el cable; ahora, internet asegura. Cada vez que el mercado expande sus posibilidades de contenido, conlleva una abundancia de ideas.

Brooker encuentra una conexión un poco más oscura: Son todos periodos de incertidumbre. En 1950 teníamos la Guerra Fría. En 1980 parecía que íbamos a enfrentar la extinción nuclear y el mundo estaba convulsionado. Ahora estamos, otra vez, viviendo tiempos interesantes. Quizás la sed por explorar ideas sea parte de ese proceso.

Siempre se inspiró en Serling, quien escribió aclamados dramas televisivos antes de crear The Twilight Zone. [Serling] Abordaba temas realmente pesados, como el racismo, y no podía explorarlos tan explícitamente como quería por la presión de los auspiciantes. Se dio cuenta de que si los trasladaba al campo de la alegoría, podría hacerlo sin problemas. El propio uso de Brooker de las alegorías en Black Mirror que este año volverá a Netflix con una cuarta temporada condujo a una persistente caracterización de la serie como antitecnología. Después de todo, es la serie en la que Jon Hamm interpreta a un coach de citas que guía, mediante un dispositivo de realidad aumentada implantado en su ojo, a un pobre tipo hacia su trágica muerte durante un encuentro de sexo casual. Llegados a este punto, la pregunta es: ¿Brooker está tratando de envilecer al mismísimo medio que permite que Black Mirror y otras series del estilo florezcan? Usamos la tecnología de igual modo que The Twilight Zone usó lo sobrenatural y lo misterioso. Generalmente, en nuestras historias la tecnología amplifica los defectos humanos. No creo que la serie sea antitech más de lo que Sexto sentido es antifantasmas, remata.