AUTOS

OBRA DE MARTE

Por Gastn Leturia

Así es elHuayra Roadster, último modelo de Horacio Pagani.

 

En el mundillo criollo de los autos se puso de moda una chicana a la hora de mencionar el apellido Pagani. ¿Cuál? ¿El personaje de la tele o el grosso de verdad?, preguntan y repreguntan algunos fanáticos de los fierros. Polémica al margen, el Horacio Pagani nacido en Casilda, Santa Fe, es sin dudas uno de los genios nacionales con mejor reputación en el planeta. Juntando todas las actividades, las artes, los deportes, la política Es así, que nadie tema pasarse en el elogio.

En la última edición del Salón del Automóvil de Ginebra, Suiza, Pagani lanzó su nueva creación, el Huayra Roadster, la versión cabrio del modelo que en 2011 reemplazó al mítico Zonda. El santafesino es una luz en el camino dentro de la industria de los superdeportivos y se codea con los ilustres. Parece que hiciera todo a su antojo, que jugase con la tecnología y la ingeniería. Pero no es así. Pagani es un constructor que supo marcar una tendencia con su excelsa calidad en el moldeado de la fibra de carbono y que más acá en el tiempo volvió a correr el límite de lo conocido con la aerodinámica activa. Con este roadster vuelve a mover algunas fichas clave. Seis años de desarrollo (o sea que esta idea se inició al momento de lanzar la versión original) le permiten poner hoy en movimiento una máquina realizada con nuevos materiales compuestos, como fibra de carbono reforzada con titanio y otro llamado Carbo-Triax HP52. Así consiguió algo inédito hasta ahora: una versión roadster más liviana que su melliza coupé. Normalmente una carrocería descapotable requiere de mayores refuerzos que una con techo para no perder rigidez a la torsión y eso la lleva penalizar con más kilos. Pero con un peso de 1.280 kilos, el Huayra Roadster es 80 kilos más liviano que el Huayra Coupé.

El otro detalle inusual es que también cuenta con una rigidez a la torsión 52 % superior, pudiendo soportar, con neumáticos de calle, fuerzas laterales de 1.8 G. Este cabrio tiene dos tipos de techo. Uno de lona que puede colocarse rápidamente o quitarlo y guardarlo en el baúl, y otro rígido de fibra de carbono. Y por si esto no fuera suficiente, la disminución de peso viene acompañada de un incremento en el rendimiento del motor M158 de Mercedes-AMG, hecho exclusivamente para Pagani y montado a mano, de modo artesanal. Se trata de un V12 de 6.0 litros biturbo que ahora ofrece 764 CV de potencia a 6.200 rpm y un torque que supera los 1.000 Nm, disponibles desde las 2.400 rpm. Está asociado a una caja automática de siete marchas. Pagani fabricará sólo 100 unidades de este Huayra y, aunque ese proceso aún no se inició, todas ya fueron vendidas. Cada una, a un precio de 2.280.000 euros. Horacio, el de Casilda, la tiene clara: Si pensamos el Huayra Coupé como una personificación de la elegancia y las líneas intemporales, el Huayra Roadster debería ser la hermana rebelde; bien formada y hermosa, pero con un filo para aquellos más despreocupados. Es el grosso, sin dudas.

 

Personaje y personalidad, en idénticas dosis

Ambicioso, preciso y obsesivo, a Horacio Pagani la fama y la reverencia mundial no le hicieron perder humildad, memoria ni empatía con cualquiera que se le acerque al diálogo. Es un personaje. Es una personalidad. Se sabe, por caso, que fabrica máquinas para multimillonarios que suelen comprarle un Pagani para ponerlo en una vitrina con el único objetivo de exhibirlo en algún rincón de la mansión. Otros lo disfrutan con el pie derecho y el sentir conductivo. Incluso él. Y una pequeña historia demuestra cómo es capaz de fusionar aquellos extremos. Días antes del fin de año 2014 llegó al país para exponer su Pagani Zonda F en el salón de Mercedes-Benz en Puerto Madero. Esa tremenda máquina no fue de ahí directamente al container para navegar de regreso a San Cesareo sul Panaro, en las cercanías de Módena, donde Horacio tiene su atelier. Con él al volante, se subió a las rutas argentinas y apareció en Casilda, para el asombro de los amigos, vecinos y familiares de este genio de 61 años. Fue una alegría para la gente que nunca lo había visto. El Zonda fue el auto que nos dio solidez como marca. Y aunque parezca raro, en este tipo de deportivo podés hacer 1.000 kilómetros, bajarte y no sentir un dolor. Fáciles de manejar, confortables, blanditos, comentó tras aquel gusto que supo darse.