20 PREGUNTAS

PITER ROBLEDO

Por Hernn Panessi | Fotos por Juan Ignacio Archaga

El referente máximo de la juventud del PRO tiene apenas 25 años y ocupa una subsecretaría clave en un ministerio clave: Desarrollo Social. De su salto a la fama por la golpiza que le dieron por homosexual al programa estatal Acá estamos, que Cristina Fernández acusó de militancia rentada: cómo piensa, cómo vive, cómo gestiona y cómo se para frente a sus conductores este representante de la renovación política o de la derecha con buenos modales. Según cómo se lo mire.

 

Son las 10:30 de la mañana en las oficinas de Delfín Huergo 131, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y un cuadro de Mauricio Macri con la banda presidencial se yergue manso al costado de un escritorio. Minutos después, Piter Robledo se apersona como una tromba alzando a su perrito Horacio, entre manos. ¿Querés un café? Es de Starbucks. Aceptalo. Una vez que uno del Pro te regala algo, je, bromea el muchacho de 25 años que hoy es Subsecretario Nacional de Juventud en el Ministerio de Desarrollo Social de La Nación. Ser militante del Pro es haber aportado un grado de evolución a la política del país, comenta Robledo, sin ponerse colorado.

Sexto de una familia de 10 hermanos, Piter se crió en un ambiente conservador y ultra católico: antes de reconocer públicamente su homosexualidad, y posiblemente como fruto de la presión social, tuvo tres novias. Eran muy lindas, eh. No obstante, fue un episodio turbulento el que lo puso en un lugar de exposición: unos rugbiers le propinaron una golpiza en una fiesta en San Isidro y Piter Robledo ganó voz pública. Notoriedad adentro y afuera de su partido. Y la atención de todos, desde los panelistas de 6, 7, 8 hasta de la expresidenta, Cristina Fernández de Kirchner.

Amén de aquella respetuosa ida y vuelta con visita a la Casa Rosada incluida (la legitimación del Otro, le dicen), Piter y la ex presidenta tuvieron recientemente varios cruces a propósito de Acá Estamos, un programa de asistencialismo nacional, cuya función es recorrer barrios carenciados. El ping pong twittero circuló en torno de la militancia rentada, uno de los factores de discusión más sensibles de la política nacional. ¿Te acordás los que te machacaron la cabeza con militancia rentada? ¡Cuánta mentira y cinismo!, arremetía CFK. Estos recursos le pertenecen a la gente y no a un partido político como ocurría antes. No pedimos nada a cambio, devolvía Piter.

A sus 25 años, reniega de la falta de tiempo: que quiere ir más a bailar, que quiere tener un novio, que le gustaría leer más, que quisiera tener más sexo. Pero no puede. Su energía vital está puesta en la política. A pesar de su estatus económico (Me visto bien, sí, pero para eso trabajo, ¿no?), Piter se vende como un tipo horizontal. Como un tipo que admite los problemas. Y, de paso, cuando puede, los saca a pasear. De hecho, allá vamos. Escenario número dos. 13:00, Villa Bote, Escobar. Un grupo de vecinos liderados por Pato, una madraza que ayuda a los chicos del barrio y les da una mano organizando una murga, espera con ansias su llegada. Ninguno me ayudó tanto como él, comenta entre lágrimas. Los vecinos hablan de lo que les falta, de cuánto Piter los asistió. Y, por más asistencialismo o intervención sensible, el diagnóstico es el de casi siempre: a veces, la realidad duele.

Piter Robledo trabaja bajo la órbita de la ministra de Desarrollo Social Carolina Stanley y tiene como referente a la gobernadora María Eugenia Vidal. Prefiero ser un cheto y no un popular que la mira desde Puerto Madero, embiste. Por estos días, está promediando la carrera de Abogacía y fantasea con frenar y cambiar de aires: sueña con viajar a estudiar un año a Harvard. Hay que ver si me aceptan, ¿no? Asimismo, Robledo cumple con el manual del político contemporáneo y tira citas de autoridad (de Alfonsín a Churchill, pasando por Perón y Roger Stone, el ex jefe de campaña de Donald Trump) y llama a los suyos por sus nombres de pila: Carolina, María Eugenia, Marcos, Mauricio. A Jaime no, a él lo llama Durán Barba. Y, por caso, tampoco cumple con el registro millennial: en estas cuatro horas de entrevista, solo hablará una vez por teléfono y no chequeará Facebook ni Instagram. A veces la gente queda presa de la estupidez política, reconoce mientras un pibe con los mocos colgando se pasea con un buzo cinco veces más grande que su cuerpo. Y sigue: La izquierda y la derecha son conceptos viejos, anacrónicos.

 

 

 

1. ¿Desde cuándo te interesa la política? 

Creo que soy político porque lo tengo adentro de las entrañas, es como una sensación. La tengo desde los diez años, desde el primer día que competí en la Escuela Número 4 para ser presidente de la combi que nos llevaba a la escuela. Yo no tenía buenos amigos en la Número 4 porque venía de un colegio privado. Pero gané la presidencia de la combi. Fue una estupidez, porque vos podías elegir quiénes iban adelante y quiénes iban en las ventanas en verano. Desde que tengo 10 años tengo muy en claro que uno no puede mirar para otro lado respecto a lo que le pasa a la mayoría. A esa edad, ya me interesaba la política. ¿Por qué en vez de ver Los Simpson veía La Cornisa y a Mariano Grondona? Tenía un cuadernito tapa dura verde, de esos Rivadavia, en donde escribía: Ideas de derecha, ideas de izquierda. A los 21 me fui a trabajar a una corporación financiera.

2. ¿Por qué llegaste ahí? 

Yo vengo de una familia en la que somos 10 hermanos. En el 2001, mi viejo se quedó sin trabajo: él laburaba en un banco y tenía la casa hipotecada en dólares. Estábamos a punto de perderla, mi vieja hacía lo que podía, y pasó de trabajar en el banco a ser obrero, a arreglar casas. Por lo tanto, el sentimiento de ir a trabajar y ganarse la plata lo tengo desde muy chico. En mi casa teníamos el té cena, realmente faltaba la plata, era una situación muy complicada. Ahí es cuando empecé a trabajar en televisión, en Telefe. A los 11 años, me escapé de mi casa en bicicleta para hacer un casting. Y quedé. Trabajé un año de actor en Cabecita, con Agustina Cherri. Daniel era mi nombre, un nene de conventillo. De ahí, hice un casting con Alejandro Romay y trabajé dos años y medio en el Teatro Nacional, con Mora Godoy. Y es ahí donde se me marcó a fuego la política. El estreno de la obra fue el 8 de enero de 2001. Es decir, que el pre-ensayo y las muestras para la prensa se hicieron entre el 20 y el 30 de diciembre. Imaginate lo que era la 9 de Julio y Av. Corrientes. Me di cuenta de que los ciudadanos unidos podían generar cambios.

3. ¿Cuándo supiste por primera vez de Mauricio Macri? 

Cuando tenía 15 años escuché que Mauricio (Macri) y María Eugenia (Vidal) inauguraban el primer Centro de Primera Infancia, que es un centro de estimulación temprana para nenes desde los 45 días a los 3 años. Empezaron a hablar de que para generar igualdad de oportunidad, había que hacerlo desde el primer día. Cuando escuché que había tipos que supuestamente gobernaban para los ricos, que supuestamente querían privatizar la educación, en realidad decían que iban a abrir más de cien centros de infancia en la ciudad, dije: Bueno, estos tipos están pensando a largo plazo y este es el proyecto al que me quiero sumar. Ahí empecé a militar.

4. ¿Por qué tu trabajo está dedicado a lo social? 

Porque la vida de alguien no puede depender del lugar donde nació, si todos nacimos en el mismo territorio. No puede ser que si naciste de una calle para la izquierda, o una calle para la derecha, estás condenado de por vida a tener un futuro o un no futuro. Me toca estar bastante en las cárceles, y ahí no te encontrás con un chico de clase media/media alta. Son siempre los mismos los que pagan los platos rotos: los más pobres. Son los más pobres los que no pueden permanecer en la universidad porque tienen que salir a laburar, porque son los más pobres los que sufren la inseguridad, porque son los más pobres los que tienen que levantarse a las 4 de la mañana para sacar un turno para hacerse un estudio. En este país, el kirchnerismo ha generado una buena política de ingresos sociales con la Asignación Universal por Hijo como una gran bandera, pero lo que no está resolviendo el país es cómo hacemos para generar igualdad de oportunidades. Lo que me conmueve es que no hay igualdad de oportunidades, y es muy injusto eso.

5. ¿Y no le ves al Pro cosas para criticar desde lo social? 

Hay muchas cosas que critico desde lo constructivo, porque si no, sos un soldado. Cuando escuchaba a los militantes de Cristina que cantaban que eran sus soldados... Bueno, yo no soy soldado, no soy soldado de Macri, no soy soldado de un ministro. Yo formo parte de un gobierno con el cual concuerdo, acompaño. Si te convertís en soldado de una persona y te olvidás por qué te metiste en la política, sos uno más. Te convertís en algo que la gente odia, que es el político que busca más poder. Hay algo que nos diferencia al Pro de todos los otros partidos políticos, que es la no utilización de la pobreza. Nosotros nos podemos equivocar, sí. Podemos tener problemas con el tema de las tarifas, queríamos que la economía creciera más rápido de lo que está creciendo. Ahora, lo peor que puede hacer alguien cuando tiene su oportunidad es utilizar la pobreza y la necesidad del otro. Cuando termine su mandato, Mauricio va a haber elevado la calidad de la política, la calidad de la discusión pública en la Argentina. Venimos de un gobierno que nos dijo durante 12 años que teníamos menos pobres que Alemania. Venimos de un sistema político que nos dejó un conurbano donde el 40 % de la gente no tiene acceso a agua corriente o cloaca. Cuando a vos te tapan, te ocultan, te están discriminando a la enésima potencia.

6. ¿Dónde creés que el Pro podría haber hecho las cosas mejor? 

Creo que fuimos muy inocentes en ver el diagnóstico con el que nos encontrábamos. Y creíamos que el país iba a arrancar más rápido de lo que arrancó, generamos una expectativa y recién ahora se están empezando a ver los primeros frutos. Pero fue muy frustrante para todos el famoso segundo semestre. Deberíamos haber sido más cautos. La política social es política económica. No soy el que cree que la política social va por un lado, y la macroeconomía por el otro. Tenemos que generar la cercanía en los problemas, y tenemos que generar más mesas e instancias de diálogo con todos los sectores. Pero no creo que sea un error de nuestro gobierno, que es un gobierno que lleva un año y seis meses.

 

 

 

7. ¿El Pro es un partido orgánico? ¿Cómo interactúan sus esferas? 

Lo que es juventud, es muy transversal. No creemos en esa verticalidad más tradicional del peronismo o la Unión Cívica Radical. Quien lleva la batuta es Marcos (Peña), con la apertura de mesas. Me siento muy libre de decir lo que creo y lo que opino. Vos podés debatir, podés dar tu punto de vista, pero la última palabra la tiene el presidente de la nación. Igual, por ejemplo, hace tres meses, en el diario La Nación, yo dije que estaba en contra de la baja de imputabilidad. Si vos sos soldado de una persona, sos preso de eso y podés perder tus propias convicciones.

8. ¿Qué cosas representan a un joven Pro? 

Algunos dicen que ser joven y del Pro es un oxímoron y yo creo que nos han subestimado sin parar. María Eugenia no iba a ser gobernadora, Macri nunca iba a ser presidente y el Pro se iba a terminar porque Larreta no iba a ser Jefe de Gobierno. Cambiemos está más fuerte y generamos 103 proyectos de ley enviados por el ejecutivo nacional en un congreso donde somos minoría. Si eso no es hacer política, entonces voy a tener que leer de nuevo todos los libros de Perón. Quebramos esta verdad que todos los argentinos decíamos que era que sin el peronismo no se podía gobernar. Si los dirigentes del conurbano hubiesen hecho lo que dijeron Perón y Evita que tenían que hacer, no te hubieses encontrado en Escobar con lo que te encontrás. No te hubieses encontrado economías regionales destruidas.

9. Entonces, ¿simpatizás con Perón? 

Obviamente, tengo a Evita en mi oficina. Perón tuvo sus cosas buenas y malas, Cristina también tuvo sus cosas buenas y malas. A mí la Ley de Matrimonio Igualitario, como ciudadano abiertamente homosexual, fue algo que me marcó a fuego. Y porque (José) López se llevó bolsas con plata, ¿me lo voy a olvidar? Eso es para la chiquilinada. Que las empleadas domésticas hayan sido valoradas y se haya puesto el problema sobre la mesa, eso es una marca de fuego también. La política de verdad, justicia y memoria, la política de enjuiciar a los represores, ¿cómo vamos a querer borrar con el codo eso?

10. ¿Cómo fue tu encuentro con Cristina? 

Cuando Cristina me llamó por teléfono, yo estaba en Puerreydón y Santa Fe, entrando al subte. Me volvió a llamar la semana siguiente y me dijo: ¿Sabés por qué te llamé? Te vi en televisión y hay algo que no entendí: vi las cortinas de tu casa con doble forraje y pensé que debías ser un concheto de San Isidro pero hablabas como peronista, porque estabas hablando de generar igualdad de oportunidades. Y le dije: No, Cristina, te confundiste, estás hablando con alguien que es del Pro, estás hablando con alguien que puede venir de cualquier sector social y también puede hablar de igualdad de oportunidades. Mi mamá no la quiere para nada a Cristina.

11. Teniendo una familia del Opus Dei y conservadora, ¿cómo fue el momento en que contaste públicamente que eras homosexual? 

Haber admitido que era homosexual, estando en el Pro, teniendo una familia del Opus Dei en San Isidro, no fue un proceso fácil. A mí me dolió mucho mi proceso de aceptarme como homosexual, habiendo jugado al rugby, estudiando derecho, habiendo tenido tres novias. Las cosas no se cambian por sí solas, las cosas las cambia uno.

12. ¿Qué opinás de la despenalización de la marihuana? 

Estoy a favor de la despenalización del consumo de marihuana, no así de la legalización. Y esa discusión se da en la coyuntura de un país que tiene 30 % de pobreza, donde 1 de cada 2 pibes no termina la escuela a tiempo. No podemos traer la discusión de un país europeo. No te cruzás a ningún chico de Nordelta con 25 gramos, que seguro se lo fuma en dos meses, detenido. Y ahí volvemos a lo mismo: ¿Por qué lo social? Porque siempre los platos rotos los pagan los que menos tienen. Meter preso a un chico por tener marihuana no va a solucionar nada.

13. ¿Vos fumás? 

¿Si fumo marihuana? Sí, he fumado. No soy un fumador habitué porque no salgo mucho.

14. ¿Qué opinión tenés acerca del aborto? 

Es un tema complicado. No es una discusión donde se está a favor o en contra. Soy una persona muy espiritual. Soy un liberal total en los derechos sociales, mientras uno no afecte a un tercero. Pienso que hay vida desde el momento de la concepción, pero creo que el Estado tiene que poner la lupa en eso. Me parece una discusión bananera decir si estás a favor o en contra del aborto cuando no hay un proyecto en el parlamento.

 

 

 

15. ¿Qué es el programa Acá estamos? ¿No es hacer política con el Estado, como denunciaban los dirigentes de Cambiemos? 

Bueno, no, justamente: acá estamos para no usar a los pobres. ¿Cómo hacemos un programa de acompañamiento de sectores vulnerables? El presidente de la unión vecinal que visitamos en Escobar me decía: Bueno, ¿y ahora qué tenemos que hacer?. Están acostumbrados a eso de que se cambia favor por favor.

16. Considerando que históricamente la juventud estuvo siempre más bien ligada a la izquierda, ¿pensás que ahora los jóvenes están disputando lugares desde todos los espacios políticos? 

Bueno, yo le agradezco a Cristina que los jóvenes se hayan metido en política. Muchos porque la siguieron y muchos porque se espantaron de lo que estaba sucediendo. Cuando pasó lo de la 125, en ese momento yo tenía 18 años. En ese momento no estaba a favor. Se llevó una discusión entre los oligarcas del campo y los trabajadores de las ciudades, y para mí esa no era la discusión. Ese tipo de discusiones genera un quiebre. Pasa que somos muy anacrónicos. Queremos aplicar al siglo XXI ideas del siglo XIX, digo, respecto de la izquierda o la derecha. La izquierda más autoritaria y fascista acompañó en la plaza a Perón, y claramente tenían una postura anti puto. Eso marca la historia. El FPV tuvo un 46 % de diputados que votó en contra del matrimonio igualitario. Lamentablemente, la historia la escribe quien gana. Nadie se acuerda en el 2009 que Macri fue el primer político que dio el gran paso. Ya no se trata de izquierda y de derecha. Son definiciones anacrónicas en tiempos donde cambia todo (N. de redacción: Piter se emociona y chasquea los dedos). Cuando Macri le habla a la mafia del sindicalismo, ¿es de izquierda o de derecha? La patronal que defendió a Menem, ¿es de izquierda o de derecha? El sindicalista Caballo Suárez que cobraba 50.000 dólares de multa a los pesqueros para ingresar a Argentina, ¿es de izquierda o de derecha? Cuando nos cruzamos por los barrios y los de La Campóra nos dicen chetos de mierda, ¿sabés qué? Prefiero ser un cheto con convicción en los barrios que un popular que la mira desde Puerto Madero como ellos.

17. ¿Qué opinión tenés de la represión en PepsiCo? 

El país tiene que empezar a regirse por la ley. PepsiCo es una empresa privada que decidió relocalizar su empresa en un sector donde no hay trabajo, que es Mar del Plata. En la mayoría del mundo existe la propiedad privada. El monopolio de la fuerza lo tiene el Estado, es una regla sine qua non. Si uno gobierna, tiene que tener mucho cuidado en torno a las decisiones que toma en el orden público. Cuando Patricia Bullrich entró en la villa 21/24, salí a decir públicamente que fue una locura lo que habían hecho. En el caso de PepsiCo, mi sensación es la misma que con la foto de Cristina visitando un tambo en San Nicolás: estamos a quince días de una elección.

18. También hubo represión en el Borda, a los maestros, a las mujeres. 

Yo también fui a marchas y nunca quise romper el espacio público. Nunca traté de romper la Catedral, ni traté de romper el Obelisco. Si una manifestación puede servir de excusa para cagarme en todo, eso yo tampoco lo quiero para mi país. Porque el metrobús al otro día lo tienen que usar el señor y la señora para ir a trabajar. Si la Marcha de las Mujeres significa entrar y romper toda la Catedral Metropolitana, si ese es el tipo de manifestación, yo no quiero eso. Como tampoco quisiera que haya una marcha de extrema derecha y rompan un local de Nuevo Encuentro. No seamos cínicos, ni una cosa ni la otra. La marcha de las mujeres se transformó en un reclamo justo (que es el femicidio), y después se convirtió en una marcha contra Macri. Sí, esto lo voy a decir y me va a costar: es como la marcha del orgullo LGTB. Si vos en el discurso tenés a una persona que de 30 minutos usa 25 para hablar mal de Macri, es la marcha contra Macri. Yo estuve en la Marcha del Orgullo de Madrid, que me invitaron, donde todos estaban de acuerdo en celebrar la diversidad de ideas. Dicen que Macri es machista, dicen que Macri avala el patriarcado, que Macri apoya a la Iglesia Católica. Yo no sé, Macri se casó como cuatro veces, quintuplicamos el presupuesto del Consejo de la Mujer, no había planes para frenar la violencia de género. La discusión banal de tratar de ponerle a Macri cualquier adjetivo para tratar de descalificar al gobierno. Es como lo que me pasó a mí con el partido neonazi. Se colaron dos pelotudos en Casa Rosada, dos pendejos de un partido neonazi, y por eso me dicen a mí que soy neonazi. Cuando leo eso, me río. ¿Sabés por qué? Andá a preguntarle a AMIA, DAIA y al Congreso Judío Latinoamericano con qué representante de una juventud partidaria están trabajando como con nosotros. Entonces cuando me dicen: Hey, vos, nazi. Es como que yo les diga: Hey, vos, pactaste con los terrorista de Irán. Yo no me meto en esas discusiones estúpidas.

19. ¿Qué te pasó en Cuba? ¿Por qué te detuvieron? 

El fascismo latinoamericano que entiende Chávez, Maduro, y que se entiende en Cuba. Fuimos al encuentro de las Madres de Blanco, que tienen a sus hijos desaparecidos por la dictadura de Castro. Me reuní con una líder lesbiana de La Habana, con un líder de la oposición cubana y me fui a dormir. A las tres de la mañana rompieron la puerta, eran quince soldados. Nos taparon los ojos, la boca, nos subieron al patrullero. Tres horas de ruta y nos acusaron de intento de atentado terrorista. Si en Cuba se vive tan bien, ¿por qué tenés 40.000 cadáveres en el mar? Lo de Cuba es la misma foto nefasta que la de Venezuela. Yo creo en la diversidad absoluta: política, sexual, religiosa. Eso es progresismo.

20. ¿Crées que el momento de aquella golpiza fue un poco el comienzo de todo esto? ¿Qué fue lo que pasó aquella vez? 

Estaba en una fiesta en San Isidro con Martín, mi ex ex novio. Nos dijeron que nos teníamos que ir, se pusieron totalmente agresivos y me entraron a cagar a trompadas. Tenía mucho miedo de hablar porque hacía un mes a mis papás les había dicho que era gay, pero dije: Si a un pibe en San Isidro que le pegan por ser distinto, le están dando un micrófono y no dice nada, no estaba siendo responsable en ese momento. No representa absolutamente nada. Fue una cuestión circunstancial, fue un hecho más en donde funcioné como soy, diciendo lo que pienso y lo que creo.