AUTOS

RUGIDOS EN TOKIO

Por Gastn Leturia

Ferrari festeja los 50 años de su presencia en Japón con una máquina exquisita.

 

Así como Manchester United, Real Madrid o Barcelona sacan al mercado un diseño nuevo de camiseta a cada rato y agitan los deseos más íntimos de las tarjetas de crédito de sus fanáticos, o cualquier marca de celulares lanza como novedades dispositivos con un pixel más en la cámara que su antecesor, Ferrari sabe qué tecla tocar para reafirmar su lugar en el mundo de los mortales: la marca de autos más codiciada de todos los tiempos. Este año, el Cavallino Rampante cumple 70 años y las celebraciones se darán prácticamente a diario. Y además, festeja el medio siglo dentro del mercado de Japón. Y para ello ya anticipó un homenaje con un nombre elocuente: Ferrari J50. Inspirada en la 488 Spider, especial y exclusiva, solo una decena de adinerados tendrán acceso a esta máquina biplaza tipo targa (su techo está compuesto por dos placas de fibra de carbono que se pueden desmontar y luego guardarlas detrás de los respaldos de las butacas) desarrollada por el departamento Ferraris Special Project y el equipo de Ferrari Styling Center, ambos en Maranello, desde ya. Entre lo más significativo, una estética que enlaza a la J50 con modelos icónicos de la marca. Una banda negra que recorre todo el frontal y se esfuma en las tomas de aire sobre las ruedas traseras, ese recurso que alguna vez utilizara para lucir en la GTO, la F40 o la F50, piezas únicas en el portfolio histórico de la compañía. Además, un parabrisas en forma de visera, onda retro de los años 50, rodea toda la cabina. Pero no todo es una mirada al pasado, porque también hay del presente y del futuro en esta J50. Unos refinados faros delanteros LED en posición horizontal llaman la atención a su llegada, además de las infernales llantas de 20 pulgadas que la mueven. En la parte trasera, el motor puede ser visto a través de una cubierta de policarbonato transparente. Por dentro, detalles en rojo y negro, y mucho cuero Alcantara. Más allá de la pinta, en una Ferrari pesa el plus mecánico. Al estar creada a partir de la 488 Spider, porta un motor V8 de 3.9 litros twin-turbo, aunque fue potenciado y ofrece 20 caballos más, para llegar a unos escalofriantes 680 CV. Difícilmente se conozca la lista de compradores, así que algunos datos de las prestaciones quedarán solo en las emociones de esos elegidos. Pero si se toma en cuenta el modelo de base, se estima que la J50 no necesita más de 3 segundos para ir de 0 a 100 km/h y alcanza una máxima de 325 km/h. De todos modos, los dueños de este tipo de perlas no se inmolan por la velocidad. Sí por la exclusividad.

 

Divina y popular

En el territorio japonés hay una lista de 10 concesionarios oficiales de Ferrari. Apenas dos menos que en la mismísima Italia, donde el escudo del Cavallino Rampante es un símbolo nacional. Estados Unidos está repleto, hay casi 40. Y en Argentina hay solo uno, como dato al margen. Pero si se pone el ojo en el país nipón, con medio siglo de tradición tiene más que sellado el vínculo. Y, de yapa, y no de casualidad, hay muchísimo dinero. Por eso este mimo con la J50, para entendidos y adinerados, para esos clientes que están en el primer scroll de la agenda en las oficinas de Maranello. El escenario elegido para el lanzamiento de esta pieza única fue el National Art Center de Tokio. Marca el regreso a la carrocería targa, que recuerda a varios coches de carretera realmente queridos en los años 70 y 80, remarcaron los directivos. Y dan así el puntapié inicial a un 2017 que irá de festejo en festejo y que no solo impactará en el colosal marketing de cada producto que se le antoje comercializar, sino que además repercutirá en presiones extras, como por ejemplo en la performance del equipo de Fórmula 1, que tras años de desilusiones deberá volver a dar el golpe en la máxima categoría. Porque todo tiene que ver con todo. Acá y en la otra punta del planeta.