AUTOS

SUEAN LOS HOMBRES CON AUTOS ELCTRICOS SUPERSNICOS?

Por Gastn Leturia

El FF91 de la enigmática automotriz Faraday Future promete ser más rápido que un Fórmula 1.

 

Difícil, cada vez más, predecir el futuro. Ni las encuestadoras, con sus herramientas de última tecnología, pegan un nuevo presidente en el corto plazo. Cuando hace un par de décadas en Silicon Valley, California, la aventurera compañía Tesla se puso como norte la fabricación de vehículos eléctricos premium en serie, nadie imaginaba que apenas unos años después surgiría una competidora directa. La norteamericana Faraday marcó uno de los puntos altos durante la CES 2017 (Consumer Electronic Show) que se hizo en Las Vegas y repartió asombro para todo el mundo. Allí desembarcó con su FF91 y una promesa: acelerar más que cualquier modelo de serie actual e incluso más que un Fórmula 1.

Su imagen de SUV ultra deportivo es muy particular, con dimensiones que indican un largo de 5,25 m, un ancho de 2,28 m y un alto de 1,6 m. El auditorio de la city del juego y la noche no pudo ocultar el asombro cuando se habló de su propulsión: cuatro motores, uno para cada rueda, por lo que cuenta con un eficiente sistema de tracción total y hasta 1.800 Nm de par instantáneo (o torque) gracias a una potencia final de 1.050 caballos de fuerza. Faraday garantiza que eso le permite acelerar de 0 a 100 km/h en 2,39 segundos. De ser así, estamos ante el auto de serie más veloz del planeta. Otro punto clave en donde Faraday rompe barreras en el segmento es su autonomía. Por ese lado también se marcó una medida precisa. Según Faraday, el FF91 contiene un paquete de baterías del fabricante LG Chem que le permite un andar promedio de 600 kilómetros. Y no solo eso: sus tiempos de recarga también son poco comunes. Si se conecta a una red doméstica, en 4 horas y media se completa el 50 % de su capacidad. Otro rubro que día a día crece en la industria automotriz es el de la conducción autónoma. El FF91 tiene trece radares de corto y largo alcance, doce sensores ultrasónicos, diez cámaras de alta definición y un radar 3D LiDAR, que hace una lectura de 360 alrededor del vehículo. Faraday asegura que se le podrá ordenar estacionar solo, sin nadie al volante. Tras su lanzamiento, la firma abrió un canal de reservas en su sitio web previo depósito de 5 mil dólares. La referencia final que sirvió para inflar el pecho de los directivos de Faraday tuvo la mira puesta en la Fórmula 1. En la máxima categoría del automovilismo mundial, el último dato oficial pertenece al equipo Red Bull, que informó que su monoplaza (el RB11 de 2015) hacía el 0-100 en 2,6 segundos. No hace falta hacer la cuenta.

 

Versus

El primer Tesla apareció en 2006. Rompió el hielo, también el molde. Elon Musk, el sudafricano prodigio detrás del proyecto, ya había probado su extraordinariedad en este mundo de mortales cofundando PayPal y SpaceX, su compañía de exploración espacial. El sueño de un auto eléctrico fue bautizado con el nombre del ingeniero/inventor de origen serbio que, entre otras maravillas, descubrió la corriente alterna. Y, gracia del destino, igual que Nikola Tesla y su histórica rivalidad con Thomas Alva Edison, Elon Musk parece haberse conseguido un competidor respetable. Todas las grandes compañías ya han largado en la carrera del auto eléctrico, pero lo de Faraday es especial: es como si hubiera sido concebida en espejo.

También está en California, en la idílica localidad de Gardena. Su nombre es un homenaje a Michael Faraday, el científico inglés que descubrió y formuló las leyes que explican la inducción electromagnética, principio fundamental de la electricidad. El hombre detrás del financiamiento de Faraday se llama Jia Yuetung y es el fundador y principal accionista de LeEco, conocida como la Netflix china pero que, además del streaming, tiene negocios en todos los nichos de la comunicación y en la fabricación de consumo electrónico. Yuetung es el decimoséptimo hombre más rico de China y sus ambiciones en el mercado lo han llevado a anunciar la producción de otro auto eléctrico. Su nombre es LeSEE (mientras Le es la voz china para feliz, SEE es el acrónimo de Super Electric Ecosystem) y es otra de las amenazas orientales para el tradicional poderío occidental en la industria automotriz. Habrá que esperar para todo esto porque si las rencillas verbales entre Donald Trump y Elon Musk han atemorizado a algunos entusiastas de Tesla, la empresa de un multimillonario chino no asegura una mejor suerte.