ESPECIAL ENTREVISTAS

SYLVESTER STALLONE

Por Lawrence Linderman | Fotos por Focus

Alguien, en algún asado en Lomas de Zamora o en una barra de madrugada en Filadelfia, un hombre cualquiera, se tuvo que haber preguntado cómo fue que Sylvester Stallone llegó a escribir, filmar y protagonizar Rocky. Por qué caprichos de la burocracia cósmica pudieron cruzarse así los caminos de un actor mediocre y con pocas luces con el de un boxeador lento, vicioso y pasado de edad, suficientemente terco como para luchar por su amor y por una oportunidad de ganarle a Apollo Creed. Esa historia está en blogs, fanzines y en relatos trasnochados de fanáticos que vieron en el semental italiano la consumación de buena parte de sus sueños de adolescencia y, por qué no, de adultez. Y también acá, en las arrogantes palabras de Stallone, que sabía que tenía entre manos un uppercut noqueador.

 

En 1976, Sylvester Stallone saltó a la escena norteamericana. En Rocky -su saga estilo Cenicienta sobre un peleador de club que, enfrentado valientemente contra el campeón, llega a la cima- Stallone se transformó en un reconocido peso pesado de Hollywood. Su retrato del boxeador Rocky Balboa fue una poderosa mezcla de fuerza bruta e inocencia dañada que se transformó en el éxito inesperado de la década. A pesar de que a Stallone se le han negado Oscars por su guión y su actuación, Rocky terminó ganando tres premios de la Academia, incluyendo uno por Mejor Película.

Si hay una razón dominante para su éxito fenomenal, es seguramente los valores tradicionales que encarna su héroe; y su autor. Stallone hábilmente cambió el lado desagradable del boxeo por una obra sobre la lucha, el honor y el romance a la antigua. Esto era algo que el público no veía desde hacía mucho. Para muchos, Rocky fue un feliz regreso a las películas norteamericanas de hacía 30 años, cuando los finales siempre eran alegres y los buenos parecían destinados a vivir felices para siempre. La película hasta tenía lecciones para enseñar: atletas y ejecutivos por igual comenzaron a usar a Rocky como herramienta motivacional. Stallone obviamente había tocado sentimientos muy guardados en la conciencia norteamericana.

Al hacerlo, se convirtió instantáneamente en una celebridad, pero enseguida hubo problemas en el paraíso. Se decía que Sly, así lo llaman sus asociados, había desarrollado una enfermedad terminal de ego hollywoodense. El invierno pasado, la prensa informó alegremente que se había separado de su mujer. En primavera, su actuación en F.I.S.T. fue despreciada por los críticos. Además se decía que el mismo Stallone estaba en problemas tanto con el director como con el autor original de F.I.S.T.. Nadie en Hollywood dudaba de que Stallone había logrado una súper fama, la cuestión era: ¿la podría mantener? A un actor que pasó muchos años esperando que su carrera despegara, estos temas se le estaban yendo de las manos.

Nacido en la zona llamada Hells Kitchen en Nueva York, el 6 de julio de 1946, Sylvester Stallone era hijo de un inmigrante italiano. Frank y Jacqueline Stallone trabajaron duro para salir de Hells Kitchen y cuando Sylvester tenía cinco, los Stallone se mudaron a Montgomery Hills, Maryland, donde su padre abrió una peluquería. Su matrimonio falló y los padres se separaron cuando Sly tenía 11 años. De ahí en más, él y su hermano menor Frank vivieron un año cada uno con cada padre. Luego de que su madre volvió a casarse, Sly se fue a vivir con ella a Filadelfia. Cuando tenía 16 -y lo habían echado de tres escuelas acusado de peleas y vandalismo-, Stallone fue enviado a Devereux-Manor Hall High School, una institución para niños con problemas de aprendizaje y conducta. En 1969, luego de asistir a dos escuelas, se mudó a Nueva York, con la determinación de convertirse en actor. Los siguientes cinco años, Stallone estaría más hambriento que ocupado como actor.

En 1973, él, su mujer Sasha y el perro bull mastiff Butkus, apilaron sus cosas en el Oldsmobile de diez años que había comprado por cuarenta dólares y se encaminaron hacia la costa oeste. Dice Stallone: Apenas llegué, fui a Hollywood y me compré unos anteojos de 32 centavos. Para mí, la diferencia entre Nueva York y Hollywood, era que todavía estaba desempleado pero tenía un buen bronceado. Stallone tenía sus últimos cuatro dólares cuando consiguió un pequeño papel en Capone. Luego siguieron otros pequeños papeles, pero su carrera no iba a ningún lado, hasta que en 1975 se sentó y escribió Rocky. 

Para entrevistar a este hábil actor, PLAYBOY envió a Hollywood al periodista Lawrence Linderman. Este es su informe:

Conocí a Stallone en agosto de 1977 en el set de F.I.S.T. Nuestra última reunión fue cuando ya había salido la película y él estaba haciendo la posproducción de la próxima, Paradise Alley. Lo vi actuar en ambas películas y lo conocí lo suficiente como para darme cuenta de lo siguiente: Sylvester Stallone viene hacia uno con los puños en guardia. Su éxito ha sido una experiencia agridulce. A pesar de que le ha dado dinero y un sentido de reivindicación personal, también lo ha convertido en el blanco de sus colegas y la gente del medio, quienes han dudado públicamente desde su cerebro hasta de su talento y moral. En cualquier caso, estaba muy reacio a hacer esta entrevista y casi la canceló varias veces.

Seis meses después de la primera vez que nos dimos la mano, finalmente nos sentamos para tener una conversación grabada que duró más de diez horas. Stallone bajó la guardia apenas comenzamos a hablar y se mostró como una persona abierta, inteligente y atractiva. F.I.S.T estaba todavía muy presente en su cabeza y nos dio un tema de conversación para comenzar la entrevista.

PLAYBOY: Luego de alabar Rocky, varios críticos sugirieron que esta película fue una oportunidad en un millón y que lo que siguiera lo haría volver a actuar en la oscuridad. ¿Podrían tener razón?

Sylverter Stallone: No, pero creo que les gustaría. Sé que tengo dentro de mí, por lo menos diez o quince papeles decentes, diferentes caracterizaciones. Luego, además, me transformo y comienzo a hacer una parodia de mí mismo, cayendo en los trucos que han funcionado en el pasado. Pero los críticos no saben eso. Ellos no saben cuán esquizoide puedo volverme. Siempre he sido como un camaleón y los críticos no pueden saber eso porque no han vivido conmigo los últimos treinta y dos años. Yo sí. Soy consciente de que luego de Rocky, un montón de personas son escépticas y que, en el fondo, desean que falle por cualquier razón que fuere.

PLAYBOY: Usted tiene la reputación de tener el ego más grande. ¿Cree que esto es mentira?

Stallone: Creo que me volví brusco con la gente. Me volví duro. Ahora soy una persona muy cínica, pero es sólo una etapa que estoy atravesando y la pasaré pronto. El cinismo viene porque la gente se me acerca con una malevolencia no merecida. Vienen y me dicen que estoy agrandado, que hay historias sobre mí, que no trabajo con actores que son más altos que yo, y eso no es verdad. Este tipo de cosas me enfrentó a la prensa por un tiempo, pero es el caso de que lo que sube tiene que bajar; y hay mucha gente a la que le gusta leer noticias tristes. Eso es lo que vende. No quiere leer que estoy contento, manejando mi Rolls Royce, que uso crema de lila para afeitarme y que nunca me sale un granito. Ellos prefieren leer que estoy fatal y que mis dientes se me están cayendo. Pero perderé el cinismo.

PLAYBOY: ¿Entonces no disfrutó de su fama?

Stallone: No, disfruto sus facetas. Entro en un restaurante y recibo un buen servicio donde normalmente llevaría horas. Pero la verdad es que no ando por la vida pensando soy una estrella. Para mí, una estrella es sólo una bola de gas y siempre odié esa expresión para describir a los actores. Es como decir: Soy tan celestial. No soy de este mundo, porque soy una estrella. Brillo en el cosmos mientras ustedes serpentean en los valles.

PLAYBOY: Sin embargo, para los estándares de Hollywood, es una estrella. ¿Ha sido difícil manejar su nuevo estatus?

Stallone: No, es realmente fácil manejar el éxito. Todo lo que hago es sentarme y mirarme en el espejo y decir: Bueno, Sly, hace dieciocho meses no eras nada, un simplón. Ahora, la gente te pone bajo el microscopio y analiza cada paso que das. Pero sigues siendo el mismo hombre que antes. La única diferencia es que tuviste tu oportunidad y no tienes que ser súper sensible al respecto. Cuando la gente sabe quién sos, lo que sucede es que todo se torna difuso. Es como ver la vida a través de un vidrio polarizado, y tampoco es color de rosa. Es grueso y como fuera de foco, pero es la única manera en que me puedo mantener equilibrado. Creo que el artista que realmente la tiene clara y que realmente entiende el glamour y la fantasía es Liberace. Él puede sentarse ahí y mostrar sus diamantes y sus tapados de visón y sus Rolls Royce y te gusta verlo porque lo hace honestamente. Él comparte todo con vos. Él no está diciendo: Miren lo que yo tengo y ustedes no. Está diciendo: Miren lo que ustedes me compraron. Es extraordinario.

PLAYBOY: ¿Quiere decir que emula a Liberace?

Stallone: No, yo no soy así. Creo que tengo dos opciones: convertirme en un recluso como Elvis Presley -que puede ser peligroso- o ser extrovertido. Creo que el nombre del juego es show business, entonces yo me muestro. Creo que mientras me mezcle entre la gente, bueno, perderé esa elusiva calidad misteriosa. Cuando estoy entre la gente no me quedo mudo ni me preocupa si me voy a caer por la escalera, o si voy a golpear mis zapatos al bajar del auto o arruinar mis dientes contra la vereda. Lo que dije antes lo mantengo: estoy tratando de viajar a través de la vida sin estar mezclado permanentemente con el éxito. Creo que es una cuestión de repartir el tiempo, de disciplina, de levantarse a cierta hora y seguir una rutina. No podés dudar. Dudé por cinco meses y lo sufrí terriblemente, y no hablo de mi trabajo.

PLAYBOY: ¿Se refiere a su separación?

Stallone: Sí. Luego de Rocky las presiones me afectaron. Fui extremadamente tonto y dirigí mis frustraciones hacia las personas que más amo, simplemente porque eran los más vulnerables para atacar. Dejé a mi familia, pensando que si me iba, los problemas se irían. Todo lo que hice fue escaparme de la realidad.

PLAYBOY: ¿Cuánto le llevó darse cuenta de esto?

Stallone: Lo supe a las dos o tres semanas, pero hubo un problema: quería reinstalarme con mi mujer Sasha sin quedar como un completo tonto. Quería volver a casa desesperadamente. Porque la amo. Entonces esperé y esperé hasta el momento justo, hasta que comprendí que no existe tal cosa. Tenés que desnudarte hasta los cables pelados y hacerlo. Así es como lo hice. Fui a casa un día y le dije a Sasha: Estás viendo a un gran tonto, estoy totalmente arrepentido y apenado y no te culpo si no me hablás nunca más. Tenés razones para odiarme. Me aceptó de vuelta sin condiciones, lo cual demuestra, creo, que nuestro matrimonio fue correcto desde el principio. Que tiene una base muy fuerte.

PLAYBOY: Si todo eso es cierto, ¿por qué dijo en las entrevistas que el éxito no tenía nada que ver con la separación?

Stallone: Era mentira. Estaba mintiendo, sobre todo a mí mismo. A veces, uno se miente para aliviar la presión. Una mentira se puede tratar en pocas palabras, pero la verdad lleva horas de deliberación. En cualquier caso, cuando la prensa venía y preguntaba: ¿Qué pasa con su matrimonio?, yo pensaba: ¿Para qué exponerme a un extraño?. Entonces lo manejaba con una respuesta de stock, le daba la respuesta número 72 y preparaba la respuesta número 73 para la siguiente pregunta. No fue un período fácil, porque creía que estaba en la cima de todo, me puse malhumorado, avaro y consumista. Parafraseando a Los Eagles, quería vivir la vida por la vía rápida.

PLAYBOY: ¿Ha frenado un poco su vida desde entonces?

Stallone: No, pero creo que la estoy viviendo más en perspectiva y analizándola más. No la estoy tomando como: bueno luego que termine de editar Paradise Alley, voy a hacer Rocky II y luego voy a editar y seguir con la próxima película. Tengo que ver qué es lo que va a sufrir por ese trabajo. ¿Va a sufrir mi vida privada? De ser así, repartiré más tiempo para mi vida privada y trataré de ser el padre y esposo más preocupado y responsable que pueda ser. A veces es difícil darse cuenta de eso, porque querés ir por la gloria, la película, el dinero y no pensás en las repercusiones. No te das cuenta de que tomará el 99 por ciento de tu tiempo; y que para ponerte al día, el uno por ciento que estás en tu casa debe ser increíblemente bueno, tranquilo y sincero. Y eso no es sencillo, especialmente para mí, que me llevo a casa los personajes que actúo.

PLAYBOY: ¿En qué sentido? 

Stallone: Diferentes sentidos, comenzando por lo que como. Para Rocky, alteré mi dieta para que afectara severamente mi inteligencia, lo cual sucedió. Estuve con una dieta estricta de langostinos y mariscos, sin ningún carbohidrato, lo que finalmente hizo que mi nivel bajara al punto de que quisiera escuchar música country y western, lo cual es muy extraño en mí. Tu cerebro no puede funcionar sin carbohidratos, y si lo mantenía demasiado tiempo, seguramente habría terminado en el hospital. Además, por supuesto, estaba caminando como Rocky y respirando como él y boxeando en el aire y hablando como Rocky. Me convertí en Rocky. Ahora, quizás esto de la dieta funciona o no, pero me ayuda a meterme en el personaje; entonces, de alguna manera, me funciona. Para F.I.S.T. aumenté 16 kilos comiendo bananas y agua, lo cual no fue muy divertido. Es más, me dejó cerca de la locura. También hizo que anduviera por casa como un hombre viejo, hablando bajito con esa voz sin sentido y aburriendo a muerte a todo el mundo. Mi esposa lo odió, la mucama lo odió, mi hijo lo odió, hasta mi perro lo odió.

PLAYBOY:Cuando salió Rocky hubo muchos comentarios con respecto al hecho de que su vida era paralela a la de Rocky Balboa, que estaba mal y muy abajo hasta que de repente tuvo una gran oportunidad. ¿Cuánto de esto era publicidad?

Stallone: Nada. En ese punto de mi vida, estaba sobre las rocas secándome como una ballena encallada. Había pasado algo más traumático que un simple fracaso: un pequeño bocado de éxito y luego un fracaso de vuelta. Había trabajado en The Lords of Flatbush, Capone, Bananas, Death Race 2000; Prisionero de la Segunda Avenida, Adiós Muñeca, y comencé a pensar que estaba yendo a alguna parte. Y luego el teléfono dejó de sonar por nueve meses. Eso es mucho tiempo sin trabajar. Estaba a punto de quebrar y las cosas estaban muy, muy mal; entonces una noche, para alegrarme, fui a ver la pelea de Muhammad Ali-Chuck Wepner. Estaban en un circuito cerrado en el Teatro Wiltern en la esquina de Western y Wilshire en Los Angeles. Y quién lo hubiera dicho, estoy sentado ahí, mirando alrededor -al público- y el drama es impresionante. Wepner era un paquete que se suponía duraría tres rounds, entonces Ali podría ir a ducharse pronto, pero está aguantando. Y luego, de repente, Ali cae -se tropieza- ¡ahora el lugar estalla! Los ojos de las personas se ponen blancos, el gentío se enloquece. Y llega el último round, y Wepner finalmente pierde por knock out técnico. Y me dije: Esto es drama. Ahora lo único que tengo que hacer es tener un personaje, y tengo mi historia.

PLAYBOY: ¿Así de fácil?

Stallone: Así de fácil. Fui a mi casa y escribí la más vil, podrida y ulcerosa historia dramática que hayan visto. Tenía un Rocky Balboa como un buen tipo rodeado de mala gente. Su manager Mickey, por ejemplo, era un racista maníaco. El campeón era más viejo, quizás 37 años, y durante su pelea, Rocky lo atrapa bien y le rompe las costillas y comienza a golpearlo hasta la médula. Y cada vez que Rocky va a su esquina, Mickey le grita: ¡Matalo! ¡quiero que lo mates!. Rocky comienza a pensar: Mi Dios, ¿en qué me metí? Estaba quebrado antes de esto, pero por lo menos estaba contento. Entonces, sale y, aunque el campeón ya no tenga piernas, se deja golpear y cae; y pierde la pelea por knock out técnico. Mickey le grita, todos le gritan, pero a Rocky no le importa. Toma su parte del dinero como perdedor y compra una mascota para él y Adriana.

PLAYBOY: Suena un poco tirado de los pelos.

Stallone: A mí tampoco me gustó, pero es parte de la metamorfosis de un guión, ¿o crees que salió listo para ser filmado? Ali peleó con Wepner en marzo de 1975. Yo terminé mi borrador ese junio y se lo mostré a mi agente. El diálogo era crudo, contenía muchas obscenidades, pero él dijo: Esto es muy bueno. Dije gracias, fui a casa, lo dejé estar por una semana y luego vi todos sus errores. Pero la base estaba y terminé el segundo borrador en julio.

PLAYBOY: ¿Cuanto le llevó hasta que recibió una oferta por el guión?

Stallone: Recibí mi primera oferta en agosto. United Artists quería pagarme 75 mil dólares, que es un buen precio por un guión. En ese momento estaba quebrado, pero algo me dijo que podía actuar ese personaje. Entonces mi agente me trajo buenos noticias sobre los 75 mil y le dije: No lo vendas. Y, oh, ¡cómo se sorprendieron en United Artists! Su próxima oferta fue 100 mil y una garantía de que conseguirían una estrella para que hiciera de Rocky. Dijeron que sería una película excelente y que podría venir a visitar el set.

PLAYBOY: ¿A quiénes tenía en mente United Artists para ese personaje?

Stallone: Mencionaron a Paul Newman, Robert Redford, Gene Hackman, Al Pacino, Jimmy Caan, Ryan ONeal; mencionaron a casi todos menos a un gran actor secundario, Arthur Hunnicutt. Recuerdo el día que me enteré de todos los actores que lo estaban considerando. Estaba en la oficina de mi agente y luego de que me dijeron sus nombres, dije: Esto no va a funcionar. Mi agente dijo: ¿Qué no va a funcionar, Sly? Llegaron a 150 mil, que es más dinero que el que nosotros hayamos visto nunca. Le dije: Mi amigo, puede llegar a 500 mil, a un millón, o dos, o cinco o diez. Elegí. Bajo amenaza de muerte, te digo que no vendas el guión a menos que yo haga de Rocky. Entonces mi agente volvió a United Artists con eso. Volvieron con una oferta de 175 mil y luego 200, 250 y una oferta final de 315 mil. Yo seguía diciendo que no, hasta que cedieron y dijeron: Olvidemos todo y dejemos que él pruebe.

PLAYBOY: ¿Cuánto recibió al final por el guión?

Stallone: El precio bajó a 20 mil y llegó a sólo eso porque una regla del sindicato de escritores dice que cualquier película presupuestada a más de un millón debe pagar un mínimo de 20 mil por el guión. Como actor, yo cobraba en escala. Quizás fue el destino, pero también tuve un porcentaje de la película, diez por ciento del neto. No vi un centavo hasta septiembre pasado, cuando recibí mi primer pago.

PLAYBOY: Entendemos que su primer cheque fue de alrededor de un millón de dólares. ¿Cómo se sintió al convertirse en un hombre millonario de la noche a la mañana?

Stallone: Tremendamente seguro. Tiré mi manta y la reemplacé por una de cashmere. También descubrí que el Gobierno es mi amigo y que mi amigo quiere sacarme el impuesto a las ganancias. Era algo nuevo para mí porque sólo había ganado 1400 dólares el año anterior al que hice Rocky. En United Artists quizás se sorprendieron cuando vieron cuánto dinero hicieron, porque mientras filmábamos Rocky, se filtró la información de que United Artists estaría contenta sólo con salir a mano: les gustó el guión pero no estaban encantados conmigo. Tampoco lo estaban algunos directores hasta que John Avildsen aceptó hacerlo. Por lo menos, cinco directores me rechazaron. A algunos les gustó el guión, a otros no; y la mayoría pensó que yo no era el actor adecuado.

PLAYBOY: ¿Por qué?

Stallone: Decían que yo no tenía la estatura de un peso pesado. Les dije: Soy más alto que Marciano en el pico de su carrera, que él pudo coronarse invicto como campeón mundial de los pesados con su inteligencia y que yo podría componer un boxeador en la ficción con la mía.

PLAYBOY: Rocky Balboa fue su primer protagónico. ¿No lo preocupaba que quizás estaba yendo más allá de su capacidad?

Stallone: Por un tiempo, sí. Cuando comenzamos la filmación estábamos en la calle Broad, en Filadelfia. Eran las 4:30 de la mañana y hacía 7 grados bajo cero. Me vestí en un tráiler y cuando estaba a punto de salir me vi en un espejo que estaba colgado cerca de la puerta y pensé: Oh Dios, ésta es la oportunidad. Sylvester, engañaste, peleaste, molestaste, rogaste para conseguir tu camino a la cima. Si no lo haces bien ahora, tu nombre será sinónimo de fracaso. Pronto la gente no dirá hiciste una bomba, dirán hiciste una Stallone. Todo depende de mí. ¿Puedo hacerlo? Me miré en el espejo con el maquillaje, y el maquillaje parecía mezclarse perfectamente en mi cara. Y luego el asistente del director vino y gritó: Vamos Sylvester. Es hora. Di vuelta y le dije: Eh, te equivocaste de tipo. Rocky. Llamame Rocky. Y en ese instante supe que lo haría.

PLAYBOY: El campeón de peso pesado en Rocky, Apollo Creed, era una obvia parodia de Muhammad Ali. ¿Tuvo alguna queja?

Stallone: Sí, principalmente de United Artists. Su gerencia estaba un poco preocupada sobre eso y antes de aceptar el guión me pidieron que reescribiera la parte de Creed. Fui a casa y la hice en una noche y al día siguiente Apollo Creed era jamaiquino. Apenas dijeron: Ok, sale, puse al jamaiquino de vuelta en el avión y traje al verdadero Apollo Creed. Creo que el personaje era una manera de homenajear a Ali, pero un par de tipos negros me dijeron: Lo estás menospreciando. Somos amigos personales de Ali y este es un guión racista. Y les pregunté: ¿Qué tipo de racismo hay? Esta película es sobre un don nadie, soy más racista conmigo que con nadie más, porque pierdo la pelea, ¿de qué hablan?

PLAYBOY: Oímos que es un actor dominante y difícil para trabajar. ¿Oímos mal?

Stallone: Creo que sí. Mire, soy un crítico nato -de mí mismo y de otras cosas- y soy obstinado en mis opiniones. Debo serlo, porque creo que cualquiera que no tiene opinión debe ir al Tíbet y comenzar con cánticos con Lhasa Apso en su falda. Como actor, creo que estoy bien. Creo que se terminaron los tiempos de un artista con un solo talento. Hoy en día los actores tienen que estar involucrados en la política de la película, en hacerla, producirla, escribirla, dirigirla, además de actuarla. Pero el artista verdadero, puro, el actor certificado, no quiere hacer eso, ni siquiera quiere saber quién más trabaja en la película. Todo lo que quiere saber es la fecha de comienzo y si está listo el guión. Bien, pero de diez películas que este artista pudo haber hecho, ¿cuántas son buenas? ¿Dos, tres? El resto quedan en el camino. ¿Por qué? Porque en el cuarto de edición, la lógica y el sentido de un guión completo pueden cambiar, se puede alterar la línea de la historia, y dar vuelta el sueño del actor. El actor puede hacer un buen trabajo pero seis meses después lo que verá en la pantalla será una maliciosa malinterpretación de lo que él intentó brindar. Está completamente a merced del director, editor o productor o los tres al mismo tiempo. Durante Rocky, mantuve un tercer ojo atento. Viví en ese cuarto de edición. Estaba allí. No era popular, pero estaba mi presencia, con la cual ellos no podían jugar. No podían decir: Cortemos este primer plano de Sly, conmigo sentado a unos pocos metros. Al estar ahí, hice que respetaran mi guión y mi actuación.

PLAYBOY: Mencionó que United Artists simplemente esperaba que la película no perdiera dinero. ¿Usted qué esperaba?

Stallone: La primera vez que vi todo el movimiento, supuse que los productores de Rocky ganarían por lo menos veinte millones, pero luego cuando vi la edición completa por primera vez, dije que podría llegar a cien millones. Los productores dijeron: Si hace ese dinero, te compraremos cualquier auto del mundo que quieras. Obtuve mi auto: un Mercedes Benz 450 SEL. No lo tomen como algo ególatra, pero supe que podría suceder. Nunca había visto una película como ésta. Me senté a verla por lo menos unas cuarenta veces, y cada vez que la veía me emocionaba. Sabía que no era normal, porque, como la mayoría de los actores, generalmente no soporto verme en una película más de diez o quince veces. ¿Quiere saber cómo estaba seguro de que la película iba a funcionar..? Cuando fuimos con Sasha a buscar casa, el agente inmobiliario nos mostró una, cerca de una esquina, en un lindo barrio y le dije: No, esa no servirá. Cuando salga esta película, tendré que estar escondido. Y eso fue seis meses antes de que saliera Rocky.

PLAYBOY: ¿Siempre quiso ser actor?

Stallone: No, quería ser pastor en Australia y si había una oportunidad de ser vikingo la hubiera tomado. Quería hacer cosas aventureras y raras, que pensándolo bien es una buena descripción de mi niñez. Cuando llegué a la secundaria, me había roto alrededor de catorce huesos por hacer travesuras muy, muy raras.

PLAYBOY: ¿Como qué?

Stallone: Bueno, cuando tenía 11 años me rompí la clavícula al tirarme del techo de nuestra casa de tres pisos en Monkey Hollow, Maryland. Para darle una idea de dónde tenía la cabeza: ¡salté con un paraguas pensando que subiría! No subí: caí derecho sobre una montaña de cemento que estaba casi llena de agua porque mi padre estaba construyendo una parrilla. Cuando aterricé ahí, mi padre salió y me vio tirado en el agua gris, con el paraguas enganchado en mi cuello. Le dijo a mi madre: Este chico nunca será presidente. Diste a luz a un idiota. Lo miré y le dije: Lo mismo dijeron de Thomas Edison, papá.