QUIERO VERTE PELEAR

UFC Y EL DEPORTE QUE CAMBI AL DEPORTE

Por Diego Gualda

Lo que comenzó como un rito de peleas salvajes se ha convertido en un deporte prestigioso y masivo, con atletas de alto rendimiento. La espectacularidad es el patró sobre el cual aquel primitivo placer de ver a dos hombres matándose entre sí -a veces, literalmente- ha evolucionado para ser el paradigma de cualquier deporte contemporáneo. Un octágono de merchandaising, cifras millonarias, reality show y estrellas, que crece golpe a golpe y sin parar.

 

Algún significado tiene que tener. Debe haber una treta del subconsciente o de un subconsciente colectivo que explique un dato que, a primera vista, parece trivial: mientras las peleas de boxeo tienen lugar dentro de un cuadrilátero, las de artes marciales mixtas suceden en un octógono. Puede que la diferencia geométrica esconda una simbología. A fin de cuentas, la disciplina de moda en materia de deportes de contacto se practica en un espacio que tiene exactamente el doble de lados que el utilizado por el viejo, noble y ya algo arcaico boxeo. La complejidad de las artes combinadas frente a muchos de sus ancestros justifica la metáfora. Es un deporte con muchas caras.Cuenta la leyenda que, en sus orígenes, los combates donde se permitían múltiples técnicas estaban orientados a determinar cuál era la mejor forma de combate para una pelea sin armas. Así, los torneos estaban más cerca de una riña de gallos que de un verdadero deporte. Casi no había reglamento. Era una experiencia sangrienta.

Las peleas de disciplinas combinadas existen desde principios del siglo XX. Diferentes torneos que tenían por escenario las islas asiáticas del Pacífico permitían a sus competidores mezclar artes marciales tradicionales, no solo entre sí, sino también con otras técnicas de combate. En paralelo, se iniciaba en Brasil, en la década de 1920, la práctica del vale tudo, una disciplina que como su nombre lo indica de disciplinado tenía bastante poco.Este inicio valetodista encendió el ruido de la polémica. Un murmullo que de a poco va apagándose, a fuerza de demostrar que no es una pelea entre pandillas en una esquina marginal; es un deporte hecho y derecho. Con reglas. Y con un gran negocio en constante crecimiento. Desde la década de 1990, de hecho, con el advenimiento de UFC, las artes marciales combinadas se han ido profesionalizando cada vez más. 

Una de las figuras más influyentes en la historia de la disciplina fue el brasileño Royce Gracie. Miembro de un extenso clan familiar que se dedicó al desarrollo del Jiu-Jitsu brasileño, sumó a los golpes y las patadas que ya invadían las jaulas de artes marciales mixtas las sutilezas de este estilo de combate. Agarres y lucha en el suelo fueron su huella. Fue el ganador de los primeros dos torneos de UFC y tiene el récord mundial de victorias consecutivas.

De la brutalidad del vale tudo a la gracia del Jiu-Jitsu, el estilo de combate de las artes marciales mixtas está plagado de detalles y posibilidades. Es, si se quiere, una gran síntesis, una disciplina total, un hecho integrador que mezcla técnicas de artes marciales tradicionales como judo, karate, taekwondo y aikido con la clásica lucha grecorromana y con prácticas más modernas, como el kickboxing y hasta el mismísimo boxeo. Los luchadores golpean con los puños y patean, pero también agarran, toman y vuelcan. Se pelea tanto en la verticalidad como en el suelo. El repertorio de técnicas es inmenso.

Muchos dedos acusadores han tildado a las artes marciales mixtas de ser en extremo cruentas. La verdad es esta: es un deporte de contacto. Con reglas contundentes que evitan que sea una carnicería, separándolo del originario vale tudo. Con un grado de caballerosidad entre los atletas, tanto dentro como fuera del octógono, digno de las disciplinas más tradicionales.

Pero no deja de ser un deporte de contacto. Si no le gusta, señora, cambie de canal, que seguro habrá una buena telenovela turca en algún lado.

 

Ligas mayores 

Ultimate Fighting Championship (UFC) nació en 1993 y es la liga profesional de lucha más popular del mundo. En la actualidad, producen más de cuarenta eventos en vivo al año, que tienden a agotar las localidad, incluyendo las de valores premium. Las peleas se televisan en unos 150 países se estima una audiencia de mil millones de hogares, en 21 idiomas diferentes.

UFC no es solo una marca deportiva global de primera línea, también es el deporte de mayor crecimiento en el mundo, explica su vicepresidente, Jamie Pollack, Al igual que la sociedad, UFC va cambiando, va creciendo. Desde cambios en la implementación de reglas hasta la incorporación de nuevas categorías por peso, todo ha contribuído a que sea un deporte cada vez más interesante, no solo para los fans de las artes marciales mixtas, sino también para cualquiera que tenga una oportunidad de conocer a nuestros atletas o de vivir la experiencia de un evento en vivo.

Ah, sí. La experiencia del evento en vivo, un fenómeno que merece un párrafo o dos, por cierto.

Cuando se compra un ticket para ver UFC en vivo, no se está comprando una pelea, sino toda una experiencia. Sí, claro, la pelea de fondo la de los luchadores estrella, la de los que aparecen en el póster, que muchas veces pelean disputándose el título de una categoría es uno de los grandes atractivos para los fans. Pero hay mucho más. Para empezar, cada evento tiene varias peleas, que van escalando en categoría y también en calidad. Los peleadores que recién se inician y están acumulando puntaje en la liga combaten primero. Pero, lógico, cuanto más importantes los fighters, más tarde aparecen en el cronograma. Esto hace que el clima, a mitad de camino entre fiesta y alta tensión dramática, vaya creciendo a medida que el evento transcurre. La escalada va de meh, aburrido, mi abuelita pelea mejor a wow, ese tipo es mi nuevo ídolo en un puñado de horas.

Todas las peleas están además acompañadas por un diseño escénico cuidado hasta en el último de los detalles. La iluminación y la música acompañando el clima de cada encuentro, las pantallas gigantes plagadas de información, los comentaristas, el merchandising, las curvas de las octagon girls una herencia del boxeo, sin lugar a dudas inaugurando cada round; una sumatoria de elementos que hacen que un evento UFC trascienda lo meramente deportivo.

Es algo así como estar en un show de Broadway o en un parque temático o en un curioso híbrido entre ambas cosas, salvo por el hecho de que estos Piratas del Caribe realmente se están pegando.

Y, así y todo, esta teatralidad no va en detrimento de lo que importa, que es el deporte. Esto no es Titanes en el Ring, es un grupo de atletas altamente entrenados, dándose duro y parejo.

El año pasado, cuatro nuevos países -Filipinas, Polonia, Escocia y Corea del Sur fueron anfitriones de eventos en vivo. La pasión del público y la energía de la noche de peleas demostraron no reconocer barreras culturales.

Sobredosis de TV 

Pero no solo de peleas en vivo vive la industria. De hecho, la verdadera mina de oro detrás de UFC es la televisación. Las peleas se transmiten en directo por diferentes señales de televisión satelital en el formato pay per view. Se paga aparte, como un servicio premium. Lo cual es un problema para los fanáticos en este rincón del planeta: aún cuando la televisión de aire y de cable ha comenzado a darles espacios a las peleas, aún no hay acceso desde Argentina a UFC Network.

Sin embargo, hay una solución para calmar la ansiedad de buenas peleas. Porque la liga acaba de lanzar Fight Pass, su propia plataforma de streaming. Algo así como un Netflix de peleas donde, por un abono mensual de diez dólares, se pueden ver no solo peleas en vivo, sino también contenidos de archivo (con un catálogo de unos tres mil combates históricos) y programas especiales con el tipo de contenido que los fans saben valorar. Como para pegarse una buena maratón. UFC promete diez eventos en vivo al año para la plataforma. Los demás, podrán verse en diferido.

Una vez suscripto, se puede acceder a Fight Pass no solo desde la computadora, sino también desde casi cualquier hardware, incluyendo Xbox, iPhone, iPad, Apple TV, Chromecast y diferentes smart-TVs.

Otra de las grandes promesas de Fight Pass es tener disponibles las temporadas de The Ultimate Fighter, el reality-show que alimenta a la liga de flamantes luchadores.

El programa de televisión responde a un formato que ya es tradicional: los participantes conviven, entrenan y van eliminándose hasta que solo queda un ganador, que será premiado con un contrato para pelear profesionalmente en UFC. Al mejor estilo Gran Hermano, las distintas personalidades y estilos van surgiendo a lo largo del show, y el público tiene sus favoritos. Pero no es, como la tradicional creación de Endemol, solo un despliegue de personalidades enfermizas. Porque, más en línea, en todo caso, con lo que fuera Operación Triunfo, los participantes entrenan con primeras figuras de la disciplina para mejorar su técnica y su rendimiento.

En Estados Unidos, el reality lleva acumuladas decenas de temporadas, variantes y especiales. The Ultimate Fighter Latinoamérica fue lanzado en el 2014. De allí surgió Santiago Ponzinibbio, el primer fighter argentino en sumarse a UFC, que se fue a Brasil para competir. El siguiente argentino en desembarcar en UFC sería Guido Cannetti, que tras un casting en México logró incorporarse a la edición de Las Vegas.

Este año, The Ultimate Fighter decidió apostar más fuerte por estas pampas. En marzo se realizó un casting en vivo en Buenos Aires para una temporada que será rodada en la ciudad por UFC, Televisa y la productora Mandarina TV como pata local.

Luego de dos exitosas primeras temporadas sentimos que éste es el momento indicado de mover el escenario desde Las Vegas a América Latina para generar un vínculo más directo entre los participantes y sus raíces, y mostrarles otros escenarios a los televidentes y a los mismos atletas, afirma Jaime Pollack, Creemos en la expansión de la marca en la región y confiamos en que éste puede ser el paso previo para traer un evento en vivo al Cono Sur.

Es una gran oportunidad para mostrar los recursos que tenemos en Argentina, agrega Mariano Chihade, director de Mandarina TV, Es un gran desafío y nos emociona contar la historia de vida de 16 atletas latinos que luchan por un mismo sueño.

En el país, la disciplina es cada vez más popular. La gente ya no necesita googlear la sigla para saber de qué se trata. En la vidriera de algún que otro local dedicado al fandom las viejas comiquerías, hoy mucho más especializadas en coleccionismo y juguetes para adultos de todo tipo de series, películas y más se pueden ver los muñequitos de los gladiadores de UFC, parte del marketing oficial. El reality grabado localmente será un empujón más para la presencia de este deporte en el país.

El crecimiento de UFC en Argentina me parece algo mágico, no pensé que pudiera pasar algo tan fuerte en tan poco tiempo, se entusiasma el deportista Guido Cannetti, Cada vez hay más fanáticos, la gente lo sigue mucho más; eso va a provocar que no solo haya más fanáticos, sino también más peleadores, más gente para entrenar y que el nivel mejore. En un par de años vamos a tener semilleros de peleadores. Lo único que falta para que todo cierre redondito es que, en el reality, me deje ser coach.

Varios ganadores del show The Ultimate Fighter llegaron a ser campeones en su categoría. ¿Y por qué no un Argentino? Ya tenemos un Papa, una reina de Holanda y un Messi. No es descabellado soñar con un campeón de artes marciales mixtas.

Help me, Ronda 

Bajemos por otro lado también, los dedos acusadores de misoginia. Porque, más allá de las octagon girls, UFC también tiene un lugar para ellas.

Desde siempre circula la versión de que Dana White, el presidente de la liga, no quería chicas. Se negaba a las categorías femeninas. Hasta que conoció a Ronda Rousey, la mujer que lo hizo cambiar de opinión. Casi la madre de las categorías femeninas.

Además de ser unbellísima rubia californiana, Ronda tiene una larga formación en artes marciales incluyendo una medalla olímpica en judo en los juegos de Beijing 2008 y una incipiente carrera como actriz que incluye participaciones en The Expendables 3, Furious 7 y Entourage. En una entrevista, siempre con humor, hasta se dio el lujo de dañar un poquito a Jimmy Fallon.

Rousey ha saltado del octógono a la celebridad y hasta ha publicado un libro (Mi pelea, tu pelea, en Argentina edita Del Nuevo Extremo) que mezcla la biografía con el consejo técnico y el texto motivacional.

Aún cuando recientemente perdiera su título de campeona, Rowdy sigue siendo la favorita.

Su caída fue histórica. En noviembre del año pasado, Holly Holm la desafió por el título de peso gallo. El encuentro fue en Melbourne, Australia, y se vendieron más de 56.000 tickets. Fue el evento más concurrido de la historia de UFC. Rousey venía de un historial de eliminar a sus contrincantes en apenas unos pocos segundos, era una máquina imparable que a duras penas dejaba a sus adversarios llegar al final del primer round.

Holly Holm no solo le aguantó el primer round. En el segundo, tras haberla desgastado bastante, la noqueó de un certero patadón en la mandibula. Épica pura.

Todo un mundo 

UFC tiene de todo. Eventos en vivo. Televisaciones on demand. Ediciones especiales en DVD y Blue Ray. Videojuegos. Ropa y accesorios. Juguetes. Un programa para gimnasia en el hogar y nutrición. Una revista. Y más. Seguramente más. Porque no se les escapa nada. Porque siempre están innovando.

Uno de los productos de la liga que más éxito Está tniendo son los UFC Gym, una cadena de gimnasios que propone entrenar con el mismo régimen que los luchadores profesionales.

La gente quiere vivir vidas más saludables y ven en nuestros luchadores un gran ejemplo a seguir, concluye Jamie Pollack, Lo bueno de nuestros gimnasios es que son para todos. No hace falta ser un luchador para entrenar como uno. Los gimnasios ofrecen la posibilidad de exigirse a uno mismo hasta el siguiente nivel. Es que, para los atletas de UFC, lo que hace no es solo deporte. Es una filosofía de vida.