PERFIL: MARTN YEZA

UN INTENDENTE DE 30 AOS SUELTO EN PINAMAR

Por Hernn Panessi | Fotos Ignacio Snchez

El intendente más joven de la Provincia de Buenos Aires se llama Martín Yeza, es uno de los cuadros con mayor proyección dentro del PRO y su municipalidad es nada menos que la de Pinamar. Métodos y modales del joven que quiere mostrar qué sí y qué no significa la palabra cambio en el territorio predilecto de la banalidad noventista.

 

Sus piernas largas se mueven temblorosas y su altura lo condena a un andar torpe pero presuroso. Mide más de un metro noventa, es flaco y algo desgarbado. Vestido con un sweater violeta, un pantalón blanco y unos zapatos marrones, Martín Yeza, flamante intendente de Pinamar, el más joven de toda la provincia de Buenos Aires, responde correctamente al juego del funcionario: sonríe, saluda y sigue; sabe hacer -de forma precisa- el chiste de la diplomacia. En medio del Festival Pantalla Pinamar 2016, celebración que le cuesta al municipio unos 3 millones de pesos, Yeza se dispone a hablar mientras organiza su cuerpo y se excusa: Siempre me retan cada vez que agarro mal el mic.

Tiempo atrás, en sus inicios con la política profesional, trabajó como asesor de Felipe Solá en la Cámara de Diputados. Con Solá hacía de todo: desde prepararle la ensalada hasta ayudarlo en sus proyectos. Llegó al exgobernador por interpósita persona: Le dijeron que yo tenía un blog y que era medio quilombero. El blog era politicadiagonal.com, donde reflexionaba sobre temas de la política. Felipe Solá quiso conocerlo de inmediato y, así, después de una cita y apenas dos días después, lo acompañó hasta 2012. Todo marchaba bien, pero Martín Yeza necesitaba un cambio. En primera persona: De pronto sentí que ya había cumplido una etapa personal con Felipe y se dio una oportunidad de una entrevista de trabajo con Fede Salvai, quien hoy es Ministro de Gobierno de María Eugenia Vidal. Me encantó conocer a Fede, que encima es peronista y eso me hacía sentir muy cómodo. Yeza es un macrista jauretcheano ha dicho Felipe Solá.

Hasta enero de 2015, Martín fue el coordinador de la Dirección de Políticas de Juventud del gobierno porteño de Mauricio Macri. Tanto él como Diego Valenzuela (Tres de Febrero), Nicolás Ducoté (Pilar), Ezequiel Galli (Olavarría) y Pablo Petrecca (Junín), todos referenciados con el PRO, son el orgullo de Cambiemos, son los intendentes que resumen el cambio: son todos más jóvenes que sus antecesores. En su momento, Yeza tuvo un paso por el periodismo con una columna en el portal Infobae (su última entrada data de hace más de un año: El cielo no es verde) y, a su vez, fue editor del blog ideaspinamar.blogspot.com. Se considera peronista, admirador de las políticas de Néstor Kirchner (Brancatelli me dice que soy kirchnerista) y afirma que vio a Macri solamente en tres oportunidades. Sin embargo, asegura que Mauricio es un ganador.

 

Si sos peronista, ¿por qué no estás en el Frente para la Victoria o el Frente Renovador?

Porque en ninguno de esos partidos podría hacer lo que tengo pensado hacer con Pinamar. Y a los partidos los hacen las personas y no los nombres del frente. La política argentina necesita más que renovación: necesitaba innovación. El Renovador representaba un kirchnerismo con otros modales, y para eso ya estaba Scioli.

 

 

 

En su pómulo derecho tiene una quemadura grande como una moneda de un peso. Una braza saltó de la parrilla mientras preparaba un asado con sus amigos. Yeza es increpado por unos periodistas en un cóctel de la Embajada de Suiza. Saluda con beso y se muestra amable. Me gusta la épica de movimiento cultural que hay en Pinamar. Quiero romper con la estacionalidad, comenta a TELAM. Al terminar, el embajador le pide una foto delante de una publicidad institucional. ¿Ah, es ofishal?, pregunta.

El Pantalla Pinamar muestra síntomas de éxito: según estadísticas oficiales, el 95,5% de las salas están llenas. Sin embargo, a Yeza le ocupa el pinamarense: siente que el festival está demasiado apuntado a la prensa especializada. Le da una nota a Telefe Noticias y muestra sus manos. Las exhibe: hizo la tarea del buen político en campaña. Con apenas 100 días de mandato, Yeza acusa una incomodidad: Aparezco hasta en la sopa, parezco Droopy. Asegura que le encanta hacer de guía turístico y sus palabras serán realidad rápidamente: un rato más tarde será el encargado de mostrarle Pinamar a toda la comitiva de embajadores que mueve el festival.

 

Lo más genial de todo esto es que hay chicas que piensan que soy lindo, confiesa. Martín Yeza se sube a un Volkswagen Passat oscuro chocado en uno de sus lados-; entre sus asientos, algunos discos tirados de Johnny Cash y Jeff Beck. El intendente más joven de toda la Provincia (asumió con 29; hoy tiene 30) se rige por el Manual del PRO y nombra a la gobernadora de la Provincia por su nombre de pila: No nos cayó la ficha tan rápido. Eso también me lo decía María Eugenia. María Eugenia es Vidal, la funcionaria porteña que venció a Aníbal Fernández en su propio territorio.

¿Qué opinión tenés de ella?

Me impactó desde el primer minuto. Todos en el PRO siempre supimos que estaba para cosas muy importantes.

 

Tras una larga tradición vecinal (con alianzas y colectoras), un partido nacional ganó las elecciones en Pinamar. El pinamarense votó un cambio radical, dice Yeza. Con 25.712 electores en toda la ciudad, el frente Cambiemos venció con el 38,16% a la propuesta Pinamar-Propin que sacó el 30% y al Frente para la Victoria, con el 15,92%. Tarda un poco hasta que terminás de dimensionar el cambio. Por ahí radicó la clave de su victoria y la de todo el PRO: el cambio. Cambio, cambio, cambio. Y fuera.

Por historia y antecedentes, cualquier noticia que suceda en Pinamar tiene destino de tapa de periódicos. Desde el asesinato de José Luis Cabezas hasta el accidente mortal de un niño andando en cuatriciclo, pasando por los escándalos de coimas de Roberto Porretti y sus cinco intendentes en seis años. Todos ellos, a tapa. Lo mismo pasó con las medidas que tomó Yeza: se bajó el sueldo en un 70% (Reduje mi sueldo porque era inmoral, aseguró a Infobae) y mudó su despacho a una habitación del hospital municipal (No quiero que me vengan a contar nada, quiero verlo yo, señaló a La Nación). Algunos podrán decir que Yeza jugó para la estridencia, que la tribuneó. Otros, que arrancó por la buena senda. Como sea, a tapa.

 

Una vez en el hospital, se apersonan sus asistentes. Todos tienen menos de 35 años, son profesionales, solteros y sin hijos. Leonel Luciano, su secretario personal de 31 años, un gringuito rozagante que viene de trabajar en el sector privado, resume la experiencia en la intendencia como algo flashero. El despacho de Yeza es austero: una puerta de madera hueca, un pequeño escritorio, algunos papeles, dos lapiceras y un poco más. Y una ventana que da al patio interno del hospital. A mí me gusta el General en la batalla, por eso me gusta Néstor y no Cristina; por eso me gusta María Eugenia. Una enfermera golpea la puerta entreabierta: viene a pedirle leche. Yeza le da dos besos y le promete una solución. La atención en el hospital es mala, por eso me mudé acá. La idea del intendente es la de estar cerca de los problemas. Quiero cambiar la idea de éxito en Pinamar, donde todo es culo, teta, auto y cuatriciclo sacar ese modelo de los 90, sentencia.

¿Tenés miedo?

No, ¿por qué?

Ni bien ingresó en sus funciones, Yeza pidió reunirse con todos los empleados municipales y sus representantes sindicales. Elimino el ego y despersonalizo la gestión: acá es importante lo que hacemos, no quiénes lo hacen, arremete. Algunos números: el hospital maneja el 37% de la caja de todo el municipio, tiene 307 empleados, el 91% de la caja está destinada para los sueldos y el 3,7% a inversiones.

 

 

 

El slogan de la ciudad es Amo Pinamar y el sueño del intendente es que el visitante se pregunte: ¿Cómo existe esto en Argentina?. Si bien suena ambicioso, quiere convertirla en la mejor ciudad del país. Pinamar es un poco como Fito Páez: ambos vivimos de nuestros viejos éxitos, aventura el joven funcionario. En 100 días de gestión, Yeza todavía está conociéndose con su gente. De todos, su compañero más fiel es Leo. Antes de ser secretario del intendente, Leo era subgerente de la cadena Cinemark. Se conocen desde los 11 años. A Leo no le molesta que su amigo ahora sea su jefe. Martín siempre fue muy exigente con él y con los demás, desliza con un dejo de admiración. En el secundario, Yeza se recibió con un promedio de 9,94.

¿Por qué no 10?

Por gimnasia. ¿Vos me viste caminar?

De más pibe, Yeza no tenía tanto éxito con las chicas. Sus amigos más cercanos aseguran que ahora es un rockstar. No fue de viaje de egresados a Bariloche por la crisis de 2001 pero para esos años participó del Modelo de Naciones Unidas: una simulación del sistema de la ONU de la que participan estudiantes de nivel secundario y universitario. Siempre le interesó la rosca. No tiene novia. Ni novio.

Un niño llora de fondo y Yeza explica los motivos de su victoria: Competían 16 candidatos. Nosotros dijimos lo que pensábamos. Fuimos distintos a todos e iguales a ninguno. Sabemos que el gobernante que escucha a la gente va a ser eterno. Los medios de comunicación alumbraron con su luz al intendente más joven de la Provincia. La exposición testifica- le dio chapa para negociar con los municipales. Ahora me tienen miedo, bromea.

 

Twitter es una de las herramientas digitales que los políticos (del presidente norteamericano Barack Obama para abajo) más han capitalizado en los últimos tiempos. Leo más de lo que escribo, dice Yeza, pero aún así, se dio maña para contar en su timeline (con el hashtag #AnécdotasDeTransición) la transición con el ex intendente Pedro Elizalde. De lo que nos encontramos, no puede haber menos, dice. El tuit más retuiteado en su historia tiene 431 favs y 804 RT. ¿Qué tuiteó? #anecdotasdetransicion en Planeamiento y Urbanismo hay una sola computadora para diseño. Que hacian?!?!?!. Y se anima a la crítica: Elizalde fue un mal líder.

En su cuenta de Twitter (@martinyeza) tiene 22 mil seguidores, una foto de perfil con Vidal y una bio que reza lo siguiente: Intendente de Pinamar. Pincharrata y parte del cambio. Sigue a 4 mil cuentas entre las que se destacan las de Graciela Borges, Natacha Jaitt, Santiago del Moro, Bernardo Stamateas, Connie Ansaldi y las de muchísimas señoritas. Por momentos piensa que Twitter ya fue y otros que es una gran herramienta colectiva. Sintetiza: Soy mi propio community manager.

 

 

"A mí me gusta el General en la batalla, por eso me gusta Néstor y no Cristina; por eso me gusta María Eugenia."

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"Vamos a demoler las playas y la inversión la harán los privados."

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"Como soy joven, enseguida piensan que soy gay o fiestero".

 

 

En la historia democrática de Pinamar, el vecinalista Blas Altieri gobernó entre 1991 y 2007. Esos 16 años no fueron suficientes, y así Biaggio (como lo conocen los pinamarenses) regresó a la Municipalidad en 2011. Un año después, el Concejo Deliberante lo destituyó debido a ciertas irregularidades: se probó que utilizó fondos provinciales para viviendas sociales construidas con materiales de su propio corralón, que su propia inmobiliaria se encargó de vender y que terminaron adjudicadas a sus hijas, sobrinos y funcionarios. Muchas cosas buenas que se hicieron estaban emparentadas directamente con él, sin embargo, rememora Yeza. Además, era la única persona que conocíamos en Pinamar que había hecho las cosas más o menos bien. Martín Yeza formó parte de las juventudes del vecinalismo y, en ese entonces, su referente era el mencionado Altieri. Estaba ahí con una promesa de renovación de su gabinete y de las maneras, replica. Desencantado, Yeza se corrió de su partido: Rompí y me fui, muy simple. Con Roberto Porretti, el sucesor de Altieri en 2007 que también fue destituido acusado de extorsión y cohecho (una cámara oculta lo descubrió cobrándole una coima al dueño de la discoteca Ku), tiene una relación afectiva lateral: por generación, es amigo de sus hijos. Fui muy combativo de Porretti. No me gustó lo que hizo. A diferencia de Altieri, Porretti había generado una expectativa muy alta en Pinamar y fue una decepción muy grande lo que pasó con él.

 

Vamos a demoler las playas y la inversión la harán los privados, escupe como promesa de gestión. Cada concesión por balneario vale unos $350.000 por año. Y la metodología es similar en toda la Costa Atlántica: alguien pone el dinero y explota sombrillas y publicidad. Pretende armar unas playas ecológicas, conservando la naturaleza en su estado más puro para poder disfrutarla de una manera más pulcra. Quiero demoler el concreto y hacer construcciones con madera, reduciendo las erosiones. Esto recuperaría ancho de playa, comenta. En la calle me dicen: Cuidate, te pueden liquidar y es que Pinamar no es sólo culo, teta, auto y cuatriciclo; también es el destino de veraneo de gente con muchísimo poder. Algunas personas de su círculo íntimo temen por la inocencia del joven funcionario y se lo hacen saber.

Martín Yeza sueña con recuperar los médanos y fantasea con que Pinamar vuelva a sus raíces: no al pasado. Por su parte, las nuevas concesiones serán por 15 años. Nuestro ideal extremo es la peatonalización absoluta de la Avenida del Mar, asegura. En el mes de agosto ya habría una nueva playa. Un dato: Pinamar es en proporción, dentro de la provincia de Buenos Aires- la ciudad que más creció demográficamente en los últimos 25 años. En el año 1986, cuando Yeza nació, Pinamar tenía 3.500 habitantes. Hoy viven, por lo menos, unas 40.000 personas.

 

En febrero de 1996, cuando sucedió el asesinato de José Luis Cabezas a manos de sicarios contratados por el jefe de custodia de Alfredo Yabrán, Martín era apenas un niño. Mi maestra era la esposa de uno de los asesinos, recuerda. De su boca: Pinamar es un poco como Twin Peaks, aquella serie dirigida por David Lynch donde una pequeña ciudad se enrarece tras el asesinato de una joven estudiante. Hasta hace un tiempo guardábamos un Síndrome de Estocolmo raro porque había gente que todavía tenía buenos recuerdos de Yabrán.

En enero de 2016, veinte años después, Yeza promovió un evento en conmemoración y reclamo de justicia por la muerte del fotógrafo. Los delincuentes son culpables y deben cumplir una condena, porque si no se da un mensaje en este sentido, da la sensación de que todo vale, le dijo Gladys, hermana del reportero gráfico, al Diario Perfil. Es una herida que quiero sanar, sentencia el actual jefe comunal.

 

Si querés ser un ejemplo, tenés que ser un ejemplo, predica el joven político. Y este postulado proviene del imperativo categórico, concepto central en la ética kantiana.

Según Kant, a quien el intendente cita con asiduidad, toda la moral del ser humano debe poder reducirse a un solo mandamiento fundamental a partir del cual se puedan deducir todas las demás obligaciones humanas. El gran truco es que la gente se dé cuenta cuando mentís o decís la verdad.

El olor a sopa se filtra por la puerta entreabierta, el intendente toma las llaves del auto y se dirige hacia el lujoso Hotel Reviens donde están hospedados los embajadores, invitados del Pantalla Pinamar. Una vez en el estacionamiento del hospital, una concejal del PRO le da dos besos y se sucede la siguiente conversación:

Hey, hola, ¿cómo va? -dice el intendente.

Bien, bien. Vos siempre tan amoroso. ¿Tus papás bien? -pregunta la concejal.

Sí, a esta altura, mi vieja odia la política, jé.

Jé, paaabre. Cuchame, después me tenés que decir qué hacer con el busto ese de Eva Perón, eh, que ya no sé dónde meterlo

 

 

 

Durante el paseo con los embajadores, el parabrisas trasero de un colectivo Montemar 609 con el recorrido Pinamar Ostende Valeria se agolpa de niños vestidos con sus respectivos guardapolvos. Todos saludan a Yeza. Una asesora le explica a los embajadores de Suiza, Australia y República Checa que la rambla de Ostende está llena de historias y conspiraciones. Una flota de camionetas 4x4 sigue su rumbo hacia el Hotel Viejo Ostende donde se alojó el mismísimo Antoine de Saint-Exupéry, autor de El Principito. En ese momento, el embajador de Suiza le dice en perfecto castellano: Leí sobre vos en la prensa. Mientras tanto, un vendedor ambulante de panes intenta hablarle al embajador de República Checa y un empleado de seguridad se hace presente enseguida. La charla entre el vendedor ambulante y el embajador finalmente no ocurre: no los dejan.

Mi sueño era ser DJ de radio, comenta Yeza mientras se escapa de la comitiva de diplomáticos. Se lo ve aburrido, pero cumpliendo con su rol de anfitrión. Entre los pinamarenses, Yeza es el intendente hipster. Colecciona vinilos, no mira televisión, es fanático de Netflix y su serie favorita es House of Cards. A propósito, un tuit suyo del 7 de marzo de 2016 reniega: House of Cards ya parece una de Migré. Y en una nota de marzo de 2014 con la radio Delta 90.3 aseguró que en la política argentina están los valores desvirtuados, por eso muchos quieren ser como Frank Underwood. Yeza utiliza imágenes, productos y personajes de la cultura pop para narrar vicisitudes que le atañen: por hipervínculos generacionales y construcciones del lenguaje, llega la confirmación de su juventud. Como soy joven, enseguida piensan que soy gay o fiestero, apunta mientras los diplomáticos vuelven a sus vehículos. La tarde con los comensales termina en una paqueta confitería del centro de Pinamar.

 

En un intersticio de un partido de rugby, un grupo de jóvenes bacanes apostados al costado de la cancha ven llegar al flaco y desgarbado intendente recibiéndolo al grito de ¡Turco!. Su apellido proviene del sirio Jaezzah y, para los íntimos, el intendente es El Turco. Entre los jóvenes, su hermano menor, Alejo (de 27 años), vestido con un buzo azul agujereado en el cuello y un jean celeste.

¿Qué onda tu hermano?

Es un afortunado de la vida. Este tiene una suerteee -responde Alejo.

 

Fue a la Escuela N 1 Constancio C. Vigil y, después, tras finalizarla, recaló en Corbeta Uruguay, primera escuela secundaria de su partido. Ambas son instituciones públicas de Pinamar. De chico, cuando le preguntaban qué quería ser de grande, Martín no respondía ni futbolista, ni bombero, ni astronauta: él quería ser presidente. A los siete años me tocó preparar un discurso sobre San Martín y me di cuenta que sería muy lindo poder lograr algo parecido algún día. Hoy las revoluciones son más tranquilas, silenciosas y humildes pero eso no descuenta que uno no deje de soñar, rememora.

¿Y hoy te gustaría ser presidente?

No sé qué voy a estar haciendo la semana que viene, pero es el sueño de todos los que estamos en la política. Es un sueño que tenía cuando era más chico, a medida que uno es más grande capaz tiene sueños más simples, como poder tener una linda familia. No sé si se puede ser un buen líder sin amor, sin una buena familia, sin buenos amigos.

Sus padres son porteños y ambos fueron egresados del Carlos Pellegrini. Durante los años ochenta, migraron a Pinamar por la oportunidad de una casa propia y ahí se quedaron. No tienen vínculos previos con la política, son dueños de una inmobiliaria en Pinamar y, aunque lo sufren, acompañan a Martín desde el primer momento. Por su parte, toda su familia es hincha de Estudiantes de La Plata por su madre y porque su bistatarabuelo, Tomás Shedden, fue uno de los fundadores del club. Sigue: Mi hermana Agustina (de 23 años) es runner y fue cara de algunos spots de la marca Nike. Su hermano Alejo es dueño de un bar en el centro de Pinamar y su entorno cercano bromea con que es millonario. Mi familia es medio Los Excéntricos Tenembaum, remata.

¿Y vos tenés plata?

No, yo no.

Después de visitar Cariló y los lugares más ostentosos de Pinamar, el intendente pasa con su auto por el asentamiento La Palangana, donde viven unas 16 familias en condiciones precarias.

¿Qué dicen estas familias de vos?

A ver, vamos a preguntarles

Yeza detiene su coche en una calle de arena. Un perro sarnoso con una oreja pendiendo de un músculo ensangrentado pasa y una madre con un bebé en brazos se acerca a saludarlo. Desde que asumió, ya fue a visitarlos ocho veces. Les prometió viviendas, ayuda para los chicos y talleres de oficios para los grandes.

Vamos a hacer todo lo posible.

 

--fin--