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VAMOS A VER CMO ES

Por Steve Palopoli | Ilustracin por Tula Lotay

A fines de esta semana se estrena la segunda temporada de Stranger Things. Sus creadores, Matt y Ross Duffer, y su estrella David Harbour revelan las influencias menos conocidas de la serie y dan algunas pistas de la dirección que va a tomar.

 

Los primeros días de David Harbour en el set de Stranger Things se sintieron como un verdadero viaje al Upside Down (ese universo alternativo que es el otro lado en la serie). El guión del episodio piloto le había parecido lo mejor que le llegó en sus 20 años de trabajo en televisión y cine, y estaba extasiado porque sus creadores, los gemelos Matt y Ross Duffer, lo habían elegido para interpretar a Jim Hopper, el jefe de policía del pueblo ficticio Hawkins, en Indiana. Pero, al principio, Harbour estaba casi tan neurótico como el hombre de ley que encarna en la pantalla.

Empecé a filmar y pensaba: Oh Dios, ¡soy el peor! Va a ser una pesadilla. Nunca voy a poder trabajar de nuevo recuerda-. Pensaba que íbamos a ser la primera serie de Netflix en no tener una segunda temporada. Dos años después, Stranger Things obtuvo 18 nominaciones al Emmy (aunque no ganó ninguna) y es uno de los shows más populares de la plataforma de streaming. Y claro que tiene una segunda temporada, que se estrena este 27 de octubre. Mientras tanto, la recompensa para Harbour por su tremendo trabajo en la primera que le valió una de esas nominaciones al Emmy- es una historia todavía más alocada.

Y eso es mucho decir. (Advertencia: se aproximan spoilers, por si acaso viviste abajo de una piedra durante el último año y no viste la primera temporada). Ya vimos a Hopper irrumpir en una dependencia gubernamental donde se llevaban a cabo experimentos secretos, y donde se había abierto un portal a una dimensión alternativa; un universo paralelo del que la niña fugitiva Eleven (Millie Bobby Brown) había logrado escapar y al que llamó Upside Down. Además, Hopper ayudó a Joyce Byers (Winona Ryder) a encontrar a su hijo Will, quien había sido secuestrado por un monstruo apodado Demogorgon por sus amigos, un grupo de fanáticos del juego Dungeons Dragons (Calabozos y dragones). Lo que se viene, prometen, va a ser todavía más extraño que esto. Sabe cómo jugar cada pelota que le tirás dice Matt Duffer sobre Harbour-. Así que empezamos a tirarle pelotas cada vez más delirantes.

Para la audiencia, ante todo, la serie promete una resolución al final abierto de la primera temporada, que muestra una aparente desintegración de Eleven después de la batalla final con el Demogorgon y, posteriormente, al oficial Hopper dejándole una caja de su snack favorito (waffles Eggo) en el bosque. Como es evidente a partir del gesto de la caja de Eggo, habrá un emparejamiento entre Hopper y Eleven, asegura Harbour, y agrega que la reunión de estos dos personajes va a desentrañar aquello con lo que ambos luchan.

En el último episodio de la temporada pasada, Hopper hace un trato misterioso con el villano a cargo del laboratorio, Dr. Brenner, que seguramente será clave para el futuro de Eleven. Debido a su relación con el laboratorio y con Brenner, y por el pacto que hace, Hopper tiene cierto conocimiento sobre lo que le pasó a Eleven y sobre cómo ella aún puede existir de alguna forma ahí afuera explica Harbour-. Y traslada su complejo de salvador, que se despertó cuando Will fue rescatado, a ese otro nuevo reino.

Sea lo que sea que esté preparado para la nueva temporada, va a ser más grande y más espeluznante que antes. Después de los primeros cinco minutos de leer el guión de la segunda temporada, yo estaba como, okay, chicos, realmente están expandiendo el mundo. Es más grande, es más oscuro. Tiene un ritmo incesante que no siento que hayamos tenido el año pasado, concluye Harbour".

Sentí que podíamos hacer un poco más de presión en los elementos de terror, que podía asustar un poco más, dice Matt Duffer. Al mismo tiempo agrega Ross-, lo que amo de la serie y que intentamos conservar es que podemos saltar de una escena de puro terror a otra divertida o romántica. Me encanta la yuxtaposición de esos tonos, en oposición a tener un único gran tono oscuro a lo largo de todo el camino. En una escena, alguien está llorando; en la siguiente, se están riendo.

La segunda temporada comienza un año después de los eventos que tuvieron lugar en la primera, dando a los Duffer una oportunidad para darle una perspectiva diferente a la historia. No hay un secuestro a los 15 minutos explica Ross-. Así que, en algún punto, tiene una progresión más gradual. Después sí, todo se vuelve loco. Es lo que queríamos, porque sentimos que en la primera temporada todo empezó en estado de alerta y fue difícil sostener eso durante la cantidad de horas que necesitábamos.

Esta segunda visita a Hawkins podría darles a los fans la oportunidad de involucrarse con el amplio rango de influencias y referencias cinematográficas que los Duffer sumaron a Stranger Things. En la temporada pasada, los medios estuvieron enfocados en las alusiones más obvias de la serie: Stephen King, Steven Spielberg y John Carpenter. Pocos saben que la escena en la que Hopper destruye su departamento en busca de un micrófono es un homenaje a la paranoia final de Gene Hackman en The Conversation, la película de Francis Ford Coppola de 1974. Es gracioso porque las únicas influencias de las que habla la gente son las de 1980, pero nosotros somos nerds del cine. The Conversation es una de mis películas favoritas, aclara Matt. De hecho, la era dorada de las películas sobre paranoia en los años setenta The Parallax View de Alan J. Pakula, Marathon Man de John Schlesinger, Winter Kills de William Richert- es muy importante para los Duffer. Nos enamoramos de esa estética y ese storytelling cuando estábamos en el secundario. Tiene mucho que ver con el estado de ánimo y la sensación de temor que impregna cada cuadro.

Los Duffer también se basaron en videojuegos escalofriantes como Silent Hill y hasta en títulos del anime como Akira y Elfen Lied. Una escena en la primera temporada es una remake exacta de una escena de Witness (Testigo oculto, con Harrison Ford), solo porque los hermanos son grandes admiradores del director Peter Weir. Descubrieron a compositores como Kyle Dixon y Michael Stein, quienes escribieron la misteriosa música de la serie, mientras miraban The Guest, el thriller de 2014 del director Adam Wingard.

Pero, increíblemente, Stranger Things tiene su mayor deuda con Prisoners, del director Denis Villeneuve. La película de 2013 tiene como punto de partida un secuestro infantil. Por el tono y el ritmo de Prisoners, pensamos que bien podría ser una película con una duración de ocho horas cuenta Ross-. Esto fue en la misma época en la que empezamos a ver publicidades de True Detective y la televisión se estaba volviendo cada vez más cinematográfica. Eso nos condujo a esta idea: ¿qué pasaría si tuvieras un hijo y desaparece? Obviamente, incorporamos sensibilidades de nuestra propia niñez. Matt agrega: Casamos eso con una idea que teníamos sobre un monstruo multidimensional. Nos entusiasmamos y empezamos por ahí. Pero sí, Stranger Things definitivamente no existiría sin Prisoners.

Tampoco existiría, parece ser, sin un anhelo generalizado por una forma de contar historias que alguna vez predominó en las películas, pero luego sucumbió frente al fetiche por las franquicias y la animación por computadora. Ya sea gracias a las películas de terror de los setenta o las iniciáticas de los ochenta, hay una razón por la cual los hermanos Duffer buscaron inspiración en el pasado del cine y lograron tocar un nervio cultural casi instantáneamente: para incontables espectadores, lo más extraño de todo es que el Upside Down se siente como casa.