KONEX: 10 AOS

YO VIVO EN UNA CIUDAD CULTURAL

Por Celeste Orozco

Hace 10 años, en pleno barrio del Abasto, abría definitivamente sus puertas el Konex, un polo cultural que marcaría hasta hoy la noche porteña post-Cromañón y se convertiría, incluso, en un punto turístico obligatorio. A partir de este sábado con un festival muy interesante, una semana de festejos celebrarán la década ganada del espacio diseñado por Clorindo Testa y por el que pasaron los artistas más importantes de una generación.

 

Hay canciones que pintan un punto determinado en el mapa de una ciudad, una coordenada para un espacio delimitado y en un tiempo específico, un momento histórico. Mañana en el Abasto es un clásico de finales de los 80, precisamente del 87, cuando el Mercado que había sabido nutrir a Buenos Aires durante casi cien años, ubicado muy cerca de su centro geográfico exacto el Parque Centenario, ya llevaba tres años cerrado. El paisaje que describe Luca Prodan en el track 4 de After Chabón es decadente, podrido, pero aún soleado. Las enormísimas instalaciones del ahora Shopping Abasto eran el refugio de los inadaptados. En las ruinas de lo que había sido el mayor punto comercial porteño, ahora pasaban las horas los pobres, los artistas, los murciélagos. En los bares aledaños, quedaban los hombres tristes. El barrio del Abasto se fue ganando, así, su fama de oscuro y salado. Para 1992, una fábrica de aceites sobre la calle Sarmiento, con entrada por Jean Jaurès, a dos cuadras del histórico lugar, decidía irse, también, como el Mercado, a un área menos caótica. Mientras que la aceitera se instalaba cerca del puerto, el Abasto ahora se llamaba Central, y ocupaba unas 500 hectáreas de la zona de Tapiales, sobre la Autopista Ricchieri, para abastecer más razonablemente al conurbano. El imponente edificio art decó del antiguo Abasto quedaría para la fachada de un shopping y aquel otro edificio de los prósperos años 20, que se encaminaba a convertirse en restos, aparecía renovado en el paisaje.

Dos miembros de la familia Ovsejevich, Luis e Iván, padre e hijo, vieron en ese espacio la posibilidad de algo grande: un polo cultural, una ciudad. Con la espalda de la Fundación Konex fundada por los Ovsejevich en 1980- y ese envión de la novedad, compraron la propiedad abandonada dispuestos a condensar en ella la efervecencia artística de un momento peculiar: la década del 2000, nuestra década del 2001. Pero fue recién a principios de 2004 que abrieron un concurso de arquitectos para elegir un proyecto que guiara las remodelaciones, que tenía como base y condición no alterar demasiado la estructura original, apropiarse de las tolvas, las balanzas y los portones. El ganador fue el ítalo-argentino Clorindo Testa, bajo el concepto de una escalera al cielo, color naranja, y un hotel a la vuelta de la esquina para los artistas. En el mientras tanto, así con las instalaciones como estaban, planearon un festival de 45 días para dar a conocer el proyecto y también el lugar físico. Actividades todos los días y en todos los espacios, incluso en salas que hoy ya no se usan por restricciones edilicias. Era enero y entonces se llamó Verano Porteño.

 

Organizamos una programación muy alternativa, con ciclos de poesía, teatro, gente muy emergente que después se desarrolló como (José María) Muscari Hicimos desfiles, más algunas cosas de lujo: un show de Spinetta, uno de Charly, uno de Fito y otro de Cerati, con lo que estaba en ese momento, Roken, su proyecto electrónico, rememora Noel Yolis, hoy gerente de Programación Artística de la Ciudad Cultural Konex, antes productora, conocida de Iván Ovsejevich, que comenzó su historia en el Abasto ese verano. No existían la escalera ni los baños. Había prácticamente un piso de polvo. El escenario grande estaba puesto del lado contrario de como está ahora y tenía un techo provisorio, muy precario, cuenta.

El día de la inauguración todo venía muy atrasado, los obreros no terminaban de trabajar, había tierra y desastre en todo el predio cuando, de repente, el tiempo se puso feo y empezó a llover. Luis Alberto Spinetta estaba ahí, dispuesto a probar sonido. Él se metió a probar igual y por el techo se filtraban las gotas, relata Noel: Yo estaba muy preocupada, como cualquier productor en día de estreno. Y me agarró la mano, con mucha paz me miró a los ojos primero y después miró para arriba: yo voy a hablar con el quía, para que no llueva. Es sabido que Dios no escucha a nadie que rece desde el Abasto, y finalmente llovió. El Festival tuvo que cancelarse para comenzar varios días después. Pasados esos 45 días de intensidad y ebullición, el lugar cerró para arrancar con la obra definitiva craneada por Testa, el arquitecto del brutalismo argentino: el Banco de Londres, la Biblioteca Nacional, el Hospital Naval, el Centro Cultural Recoleta, el Balneario La Perla. Un pope de la arquitectura nacional que, a su modo, persiguió la misma senda monumentalista de Viktor Sulcic, el arquitecto esloveno que dejó su marca en la Ciudad de Buenos Aires con la Bombonera y el Mercado del Abasto.

La obra fue larga aún hoy hay partes del proyecto sin terminar y la felicidad inicial, corta. En diciembre de 2004, en el Once, su barrio vecino, el incendio en el boliche Cromañón dejó 194 muertos, miles de heridos y un panorama enrarecido para las actividades culturales en la ciudad. El Konex se las arregló haciendo eventos puntuales y cerrados. Mientras tanto, y para no adormecer el proceso, organizaron una festival en la Provincia de Buenos Aires, Campo Konex en Carlos Keen, donde también tocó Spinetta. Recién a finales de 2005, principios de 2006, el predio del Abasto pudo marcar su inicio definitivo. Hace 10 años. Fue cuando logramos terminar de cerrar el tema de los permisos, explica Noel. Coincidió con el comienzo de La Bomba de Tiempo.

DESDE EL DÍA DE LA BOMBA

El director itinerante da a sus compañeros una seña que se traduce en clave para la improvisación bajo ciertos parámetros. Así podría resumirse el sistema que diseñó Santiago Vázquez para La Bomba de Tiempo, el grupo de percusión que desde hace diez años se presenta todos los lunes en Ciudad Cultural Konex. Buena parte de la consolidación del espacio se debe a este espectáculo singular, bailable y siempre diferente, que convoca a gente de todos los colores, de Buenos Aires y del mundo. Los lunes del Abasto se llenaron de movimiento y en los alrededores comenzaron a emerger, como hongos después de la lluvia, proyectos hermanos: una sala de ensayo en la esquina (Espacio Dínamo), un centro de estudios para artistas a la vuelta (Panal 361), vendedores ambulantes de panes rellenos y brownies mágicos. Entre el mainstream y el under, lo emergente y lo consagrado, el Konex modificó parte de la fisonomía del barrio. Tocaron los Onda Vaga y El mató, Juana Molina, Dancing Mood, Lisandro Aristimuño, Massacre y Catupecu Machu -que grabó uno de sus videos en el cañón del edificio. Se celebraron dos bienales de Arte Joven, se hicieron un montón de ediciones del Festi PEZ, funciones de Teatro x la Identidad y La Isla desierta para ciegos y gente que no quisiera ver-, charlas TED y Pecha Kucha.

Cuando arrancás con un lugar, aunque sea con un background, como fue la Fundación, hay una construcción inevitable. Una cosa es lo que vos pensás de lo que va a suceder y otra cosa es lo que orgánicamente va sucediendo con ese espacio, reflexiona Noel. Al comienzo, el espíritu del Konex estaba decidido a impulsar las artes escénicas, pero el pulso de La Bomba los fue derivando hacia la música. También se establecieron temporalidades muy fuertes: de noviembre a marzo-abril; y el invierno, de abril a octubre. El clima nos marca dos tipos de programaciones distintas, una al aire libre, masiva, por ende dedicada mucho más a la música. Después nos vemos obligados a meternos adentro, trabajar en las salas, dedicarnos a las artes escénicas. Todo eso se acomodó naturalmente.

 

KONEX QUE NOS VISTE CRECER

La antigua aceitera fue semillero de proyectos musicales que hoy asociamos decididamente a sus espacios. Luciano Larroca, percusionista de La Bomba de Tiempo y Marcos Orellana, de Onda Vaga, cuentan el cruce de sus bandas con este lugar bajo el cielo del barrio al que le cantaron Luca y Gardel.

¿Qué sienten por el Konex? 

LL de La Bomba de Tiempo: Somos proyectos hermanos que crecieron y se desarrollaron fuertes e independientes, apoyándose el uno en el otro. Por un lado, están las personas que son a esta altura entrañables compañeros de trabajo y, por el otro, ese lugar increíble, el espacio que hemos visto mutar casi como un espejo de nosotros mismos. El Konex nos representa absolutamente, es un punto geográfico para el turismo que ya hace su recorrida casi obligada por el barrio de Abasto.

MO de Onda Vaga: Es un gran lugar. Tiene buenas salas y espacios amplios. Disfrutamos mucho, nos acostumbramos al sonido de esas paredes y celebramos ahí junto a nuestro público muchas tardes y noches.

¿El espacio definió la carrera del grupo, su crecimiento? 

LL: Eso no lo podremos saber nunca. La Bomba desde su comienzo tuvo muy buena recepción de la gente y más allá de todo lo que hemos innovado en materia de difusión, nunca podremos saber a ciencia cierta qué habría pasado si ese evento que se hizo los lunes solo porque era nuestro único día libre como músicos comenzamos a tocar con la modalidad ensayo abierto al público se hubiera hecho en otro lado. Somos uno de los grupos que más toca en CABA y en la sumatoria anual uno de los más convocantes y, en ese sentido, creemos que hubo una necesidad de un espacio así donde se pueda ir a ver un show y a la vez estar en un lugar, disfrutar del entorno. Creo que esa asociación entre Konex y La Bomba es algo que excede cualquier explicación aunque también es cierto que hubo amor a primera vista.

¿Cuál es el mejor recuerdo que tienen, como banda, del lugar? 

LL: Creo que lo más hermoso que recuerdo es el 9 de julio de unos años atrás, que nevó en Buenos Aires. En ese momento, la invitada era Liliana Herrero y tengo imágenes imborrables de nosotros tocando bajo techo y la gente bailando bajo la nieve, haciendo círculos y mirando el cielo con las palmas hacia arriba mientras la percusión y esa voz profunda e indagante de Liliana nos atravesaba a todos para dejarnos una marca imborrable para siempre.

¿Cómo fue el primer show? 

MO: Lo recuerdo como algo muy groso, nosotros veníamos llevando no más de 200 personas, hicimos un parate, un viaje y grabamos el primer disco. Cuando volvimos a tocar fue en el Konex y había 1.000 personas cantando nuestras canciones a los gritos y no entendíamos nada. Fue un flash.

LL: El primer show fue en el primer piso, en un espacio que actualmente no es accesible al público. Había unas 300 personas. Antes nos habíamos juntado unas tres veces en el estudio del mentor y en ese entonces director de La Bomba, Santiago Vázquez. Él tenía unos parlantes más o menos decentes y una consola. Cada uno cayó al ensayo con su micrófono y su cable. Habíamos armado un pequeño escenario y la gente se sentó alrededor. Luego de una hora de ensayo, los invitamos a todos a pararse. Ahí entendimos el significado de lo que estábamos haciendo: música para bailar, cada uno en su estilo y a su tiempo.

¿Cuál es el show que mejor recuerdan y por qué? 

MO: Disfrutamos mucho cuando formamos parte del Festival de Bandas, en el que participaron muchas bandas amigas y ojalá repitamos en algún otro momento. Cuando tocamos con la Bomba de Tiempo fue intenso, y cuando vino de invitado Alejandro Tesorieri fue emocionante también.

LL: Sin dudas, el primer show en que logramos que absolutamente toda la gente esté de fiesta. En nuestro primer año, 2006, y ya en temporada de calor, decidimos salir a tocar en el patio. Ahí, en vez de armar un escenario montamos todos los instrumentos en un descanso de la bella escalera roja del patio. Ese día, el invitado era el Chango Spasiuk y había mucha gente. Comenzó a sonar El Toro. Ya sabemos qué le pasa al toro cuando ve rojo.

 

AGENDA 10 AÑOS

SÁBADO 08/10
Rosario Bléfari, Poseidótica, Morbo y Mambo, Pez, Los Brujos,Daniel Melero, Fantasmagoria y Bestia Bebé, entre otros.

DOMINGO 09/10
Onda Vaga.

LUNES 10/10
La Bomba de Tiempo + performance de danza aérea.

MARTES 11/10
Rent in Concert. Única función del musical de Broadwayque ya se presentó en el Konex en 2008.

JUEVES 13/10
Inauguración de Por el barrio, proyecto de murales de artistassobre fachadas y medianeras del Abasto.

DOMINGO 16/10
Homenaje a Spinetta, con la dirección artística deJavier Malosetti.